
¿A dónde va Bogotá con Galán?
Compartir:
Pronto se completará el primer año de gestión del alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. ¿Cómo evaluarlo? ¿Qué ha pasado en Bogotá? ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué viene?
Carlos Fernando Galán ganó la Alcaldía de Bogotá en 2023 y en primera vuelta, con una votación histórica. Esto fue posible porque confluyeron varias situaciones: el petrismo en la ciudad se desinfló y su candidato no tuvo fuerza, ni decisión, ni ganas; un sector de la ciudad quería el regreso del peñalosismo, y diversos grupos quisieron apoyar al candidato que les daba más tranquilidad y que posiblemente impulsara cambios sin desencuadernar a una golpeada Bogotá.
Galán se ajustó muy bien a esa voluntad con unas formas más tranquilas.
Pronto se completará el primer año de su gestión. ¿Cómo evaluar al alcalde? ¿Qué ha pasado en Bogotá? ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué viene?
Liderazgo favorecido por la coyuntura nacional
Lo primero que hay que decir es que el alcalde Galán ha tenido que enfrentar varias situaciones críticas en estos casi doce meses: incendios forestales, oleada de robos en lugares públicos, escasez de agua e inundaciones, solo por mencionar algunas. En todas ellas, su tono sereno y la capacidad que tiene de poner la cara para explicar lo sucedido le han granjeado una relación próxima con muchos sectores de la ciudad. Sin embargo, vivimos en una época en que la gente tiene poca paciencia y espera soluciones de fondo, algo que hace más exigente el liderazgo y lo pone a prueba de manera permanente. ¿Galán estará a la altura?
Lo segundo es que el alcalde ha sido favorecido por la pelea entre el presidente Petro y los medios de comunicación. En ese sentido, Galán ha sido tratado de una manera menos exigente que muchos de sus antecesores, frente a los problemas que día a día enfrenta la ciudad. Si bien esto ha sido favorable para la administración, al presidente le queda un año y medio de gobierno, momento en el que posiblemente los problemas se verán de otra manera y la relación medios-alcalde cambiará, más si tenemos en cuenta que el alcalde irá por la mitad de su mandato.
Lo tercero es que la agenda política nacional, y la enorme habilidad del presidente Petro de lanzar permanentemente temas, ha copado el debate público y ha relegado los problemas reales de Bogotá al último lugar. A esto se le suma que muchos de quienes podrían trabajar por los intereses de nuestra ciudad se engolosinan en lo nacional y se olvidan de lo local.

Cuatro asuntos que requieren un cambio de enfoque en Bogotá
El alcalde y su equipo han insistido en la necesidad de recuperar la confianza ciudadana y generar esperanza. No obstante, la complejidad de los problemas de Bogotá, el acumulado histórico que afecta a millones de personas y la polarización política dificultan avances significativos. Quiero llamar la atención sobre cuatro aspectos:
Primero. La situación económica de la ciudad no es buena para todo el mundo. Tres ejemplos. Quien pase por la carrera séptima o por San Victorino podrá constatar que no queda un espacio sin vendedores ambulantes. No es un secreto que diariamente millones de personas viven del rebusque. Aunque para el trimestre junio a agosto de 2024, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en Bogotá la informalidad laboral alcanzó el 34 %, esta castiga a jóvenes y mujeres principalmente y puede ser más alta debido a los que les da pena reconocerse como informales. Y qué decir del hambre, una tragedia social que viene en aumento. A pesar de que la venta de comida ambulante pulula en todos los rincones de Bogotá, para todos los gustos y variados presupuestos, la Encuesta de Percepción Ciudadana del programa Bogotá Cómo Vamos evidencia que el 27 % de las personas no come tres veces al día.
Es innegable que a pesar de los esfuerzos que como ciudad hemos hecho a lo largo de años, los sectores más vulnerables claman por resolver necesidades estructurales que, sin lugar a duda, les impiden ascender socialmente y disfrutar de la potencia económica de Bogotá.
Segundo. Hoy Bogotá es un lugar donde prima el sálvese quien pueda. Los ánimos están crispados y la mecha corta. Es muy fácil que a la gente se le salte el bloque y termine resolviendo las diferencias a golpes. Las personas que vivimos en Bogotá, según la misma encuesta, confiamos mucho en la familia (71,4 %), pero poco en los vecinos, en el resto de quienes habitan nuestra ciudad y en los políticos. Sin confianza es muy difícil establecer lazos de cooperación, trabajar en un proyecto conjunto de sociedad o simplemente compartir un espacio común.
Por inercia acudimos a la cultura ciudadana como antídoto, sin darnos cuenta de que llevamos años sin que esta inspire o produzca cambios de comportamiento porque se estancó en campañas publicitarias que poco le dicen a la gente. Lamentablemente, como sociedad aún no entendemos que no hay cultura que nos salve si no hay disposición de cada uno de nosotros a respetar –y cumplir– los principios básicos de vivir en comunidad.
Tercero. Aunque las cifras oficiales muestran mejoras en los indicadores de seguridad, la palabra que mejor define lo que impera en Bogotá es zozobra. Eso es especialmente evidente entre quienes usamos Transmilenio o Sitp, caminamos o nos movemos en bicicleta. La sensación de que a la vuelta de la esquina, en la puerta de la casa, al salir del trabajo o de cualquier actividad los ladrones están al acecho genera angustia y estado permanente de indefensión. Es muy duro sentir que las autoridades se quedan en grandes titulares mientras, en las calles, en el día a día, parecen estar perdiendo la pelea.
El hecho de que el negocio de la droga y su consumo han deteriorado importantes sectores de la ciudad confirma esto último. Parques, zonas escolares y universitarias, plazoletas, calles y lugares de rumba, por mencionar algunos, están a merced de bandas que se enquistan, generan inseguridad y rompen el tejido social.
Cuarto. La movilidad es un despelote y sus problemas fortalecen el individualismo. Mientras se insiste en que la solución es el transporte público, la satisfacción en Transmilenio, según Bogotá Cómo Vamos, es solo del 35 %, y en el Sitp del 45 %, percepción que alimentan la congestión en las estaciones y buses, la irregularidad en las frecuencias, los colados, los robos y el acoso.
Mientras tanto, la moto, independientemente del elevado riesgo de accidentalidad, se ha convertido en el eje de la movilidad de millones de personas por su bajo costo y fácil adquisición. El 40 % de los encuestados dice usarla como principal medio de transporte.
Si no se va a la raíz de los problemas del transporte público, existe una alta posibilidad de que la moto lo deje sin usuarios, algo que ya pasó en ciudades de la costa colombiana y que dejaría herido de muerte el metro que hoy se construye.
Definir un propio camino
Hace poco terminé una novela de Mario Mendoza en donde presenta el retrato de Bogotá como una ciudad dura, hostil y desesperanzadora que incuba rabia, dolor y violencia. ¿Será que nuestra ciudad está condenada a ese oscuro camino? Yo creo que no. Salir de ahí no será fácil, pero tampoco es imposible.
El alcalde Galán cae bien. La gente lo eligió, en parte, por su espíritu conciliador. Eso puede ser clave para tender puentes y avanzar en la solución de los problemas. Sin embargo, no es claro hacia dónde lleva la ciudad. Obviamente, está terminando su primer año y falta mucho camino por recorrer. Eso significa que está a tiempo de ajustar, afinar y contribuir para que los problemas que enfrenta Bogotá, que no son nuevos ni creados por él, sean abordados desde otras perspectivas.
Le recomendamos: La Rolita: Un llamado a la planificación para el futuro del transporte en Bogotá
Acerca del autor
Fernando Rojas Parra
*Doctor en Historia y gestor de políticas públicas, con énfasis en Bogotá. TW. @ferrojasparra
1 comentarios







Estamos interesados en Razonpublica.
Estamos interesados en hablar con vosotros para que Razonpublica pueda aparecer en prensa y logre una mejor posición en internet. Se crearán noticias reales dentro de los periódicos más destacados, que no se marcan como publicidad y que no se borran.
Estas noticias se publicarán en más de cuarenta periódicos de gran autoridad para mejorar el posicionamiento de tu web y la reputación.
¿Podrías facilitarme un teléfono para aplicarte un mes gratuito?
Muchas gracias.