Mundial 2026: espectáculo, intromisión y escándalo - Razón Pública
Foto: Flickr: The White House

Mundial 2026: espectáculo, intromisión y escándalo

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A pesar de la gran calidad de algunos equipos y partidos, la Copa del Mundo ha quedado irremediablemente manchada por la intervención de intereses políticos muy poderosos, en particular los de Estados Unidos.

El campeonato mundial de fútbol, organizado por la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), es hoy la vitrina deportiva más importante del planeta. Durante cinco semanas, hasta 6.000 millones de personas siguieron por televisión los 104 partidos del torneo, una cifra que confirma el enorme alcance cultural, mediático y económico de este espectáculo global.

Actualmente, la FIFA, asociación privada sin ánimo de lucro, al menos así se registra jurídicamente en Zúrich, Suiza, cuenta con 211 federaciones, de las cuales 206 participaron en las eliminatorias para seleccionar los 48 equipos participantes en el campeonato mundial de 2026, que por primera vez contó con tres sedes: Estados Unidos, México y Canadá, en cuyos estadios hasta el momento, cuartos de final, han asistido 6.259.000 personas.

La FIFA nació en París en 1904 con siete federaciones europeas. Para 1930, cuando realizó su primer campeonato en Uruguay, ya contaba con 41 federaciones, de las cuales concurrieron 13, tres europeas no asistieron. En 1934, en Italia, asistieron 16 escuadras y ese número se mantuvo hasta 1982, cuando aumentó a 24. De 1982 a 1994 fueron 24; de 1998 a 2022, 32, y en 2026 asisten 48 equipos. Este crecimiento se correlaciona de manera relativamente estrecha con el de las federaciones afiliadas a la FIFA. Hacia 1950, después de la Segunda Guerra Mundial, su número ascendía a 84; para el Mundial del 62 en Chile eran 94, pero entre el 62 y el 70 se produjo un salto hasta 140, que se explica por el proceso de descolonización mundial, poco después de cada independencia, los nuevos países se asociaban a la FIFA. Las 211 actuales cuentan con una cobertura mundial superior a la de la ONU, que cuenta con 193 países.

El desarrollo de la FIFA se ha caracterizado por una sucesión de dirigentes que la han presidido durante largos períodos. Los más importantes: Jules Rimet (1921-1954), Stanley Rous (1961-1974), João Havelange (1974-1998), Joseph Blatter (1998-2015), Gianni Infantino (2016-actualidad). Durante los 105 años que van desde 1921 a 2026, 97 han sido presididos por solamente cinco dirigentes.

Un historial de tensiones entre deporte, poder y lucro

A lo largo de este tiempo, las relaciones entre la FIFA y la política han atravesado distintas etapas. Al comienzo hubo un espíritu de independencia inspirado en los ideales de Coubertin, pero con la llegada del fascismo la política irrumpió en el deporte. Mussolini quiso organizar el primer campeonato mundial en Italia, pero la FIFA optó por Uruguay, que había sido campeón olímpico de fútbol en 1924 y 1928, por lo que Italia decidió no asistir al campeonato. En 1934 consiguió su objetivo: Italia fue la sede y logró el campeonato y repitió la victoria en Francia en 1938. La Segunda Guerra Mundial impidió que se realizaran los campeonatos del 42 y del 46. Otro incidente importante en esta relación entre fútbol y política se vio con el Mundial de Argentina en plena dictadura en 1978, fue la primera expresión clara del sportswashing. En 1986, Colombia renunció a ser sede de la Copa Mundial por una decisión presidencial ante las exigencias extremas de la FIFA: seis estadios para 40.000 personas, cuatro para 60.000 y dos colosos de 80.000 (cuarenta años después, seguimos muy lejos de estas condiciones). El Mundial de 1986 se trasladó a México, donde la escena más memorable fue la victoria de Argentina sobre Inglaterra, con los goles, uno de la mano de Dios y otro, el más bello de toda la historia, que significaron una revancha simbólica contra la derrota en la guerra de las Malvinas. Ha habido muchos otros acontecimientos de relación estrecha entre el deporte y la política, porque los intereses del Estado siempre están entrelazados con los de las federaciones, pero el que nos interesa destacar es el de Trump-Infantino. Mundial de 2026 y lo veremos más adelante.

Mientras los campeonatos mantuvieron medidas relativamente modestas, la relación con la economía no resultó problemática. Durante los períodos de Jules Rimet y Stanley Rous se le dio prioridad al significado cultural del deporte como un lugar de encuentro fraternal entre las naciones, pero con la llegada de Joao Havelange, los intereses económicos ganaron nueva dimensión, entre otras cosas por la difusión global del espectáculo, los contratos para la transmisión televisiva incrementaron la pauta comercial hasta niveles no vistos para la época, empresas como Adidas y Coca Cola aseguraron sus monopolios de publicidad y se llenaron de plata.

La progresión de los Mundiales como gran empresa económica puede verse en las siguientes cifras: los Mundiales de Argentina 78 y México 86 costaron US$500 millones y US$670 millones, respectivamente. En Italia 90 se dio un salto a 4.000; 25 años después, tenemos a Brasil 2014 con US$15.000 millones y luego a Rusia 2018 con US$14.200 millones, y luego se produce el salto exponencial con ¡US$220.000! millones de dólares con Catar. Sin saberse los costos finales de México, Estados Unidos, Canadá, se recuperan cifras racionales: US$13.900 millones.

Por su parte, se estima que las ganancias de la FIFA fueron de US$5.400 millones durante el Mundial de Rusia 2018, de US$7.500 millones en Catar y que ahora ganará entre US$9.000 millones y US$12.000 millones en México, Canadá y Estados Unidos 2026. Los costos han sido por cuenta de los Estados, pero las ganancias se las ha quedado la FIFA. Desde el Mundial de 1998, la FIFA se ha quedado con las ganancias de la boletería y, en el caso actual, incluso con las de su reventa.

Conforme aumenta la riqueza, puede aumentar la corrupción. Por ser una entidad transnacional de carácter privado, la FIFA no tiene quién la ronde, el poder se concentra en sus altas esferas y entonces los dirigentes cuentan con mucha libertad.

Siempre ha habido sospechas, en diferentes ocasiones, y escándalos de corrupción que han sido sofocados, pero el mayor de todos hasta el presente fue el de FIFA Gate: escándalos de corrupción vinculados a sobornos, coimas entre ejecutivos de mercadeo y altos mandos del fútbol, fraude fiscal y lavado de dinero en la máxima autoridad del fútbol, ventilado gracias a la denuncia hecha por la fiscal Loreta Lynch del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que pudo seguir la ruta de las entidades financieras que operan en Estados Unidos y que fueron usadas por los dirigentes de la Concacaf y de la Conmebol para hacer circular sus dineros sucios: de los 45 dirigentes investigados, veinte se declararon culpables (entre ellos Luis Bedoya, director en su momento de la Federación Colombiana de Fútbol). Joseph Blatter no pudo ser encausado y logró salir indemne del escándalo porque movía su dinero por Europa, no por Estados Unidos; sin embargo, no pudo mantenerse en el cargo y debió renunciar en favor de Gianni Infantino

Foto: Wikimedia Commons

2026: el Mundial bajo la sombra de la intervención política

El Mundial de 2026 ha roto todos los récords en participación, en espectadores presentes y mediáticos, en costos de boletería que arrancan con un mínimo de US$60 y pueden llegar hasta entre US$8.000 y US$35.000 para la final.

A pesar de la gran calidad de algunos equipos y partidos, la Copa del Mundo ha quedado irremediablemente manchada por la intervención de intereses políticos muy poderosos, en particular los de Estados Unidos. 

Estados Unidos ha querido hacer sentir su peso con la suspensión de visas a 75 Estados; negando la visa al árbitro considerado el mejor de África, Omar Abdulkadir Artan, y pretendiendo sustituir la presencia de Irán por la de Italia. Los mismos dirigentes italianos consideraron que esto no sería posible porque la selección azzurri simplemente no había clasificado al torneo. 

La intención de Estados Unidos es que no participe una selección de una nación con la que tuvo un conflicto bélico, lo cual mancha la esencia pacífica del fútbol. El tema no terminó allí. Como no pudieron desclasificar a Irán, no los dejaron alojarse en Estados Unidos, donde debían disputar los partidos, y los hicieron dormir en Tijuana, México, lo que dificultó significativamente su participación en la justa deportiva.

Pero Trump no se quedó con eso, intervino contra las reglas del fútbol a favor de su selección, al solicitar a la FIFA, directamente a su director, Gianni Infantino, que le retirara una tarjeta roja, ratificada por el VAR, al delantero estadounidense Folarin Balogun. La tarjeta roja se retiró, pero Estados Unidos perdió contra Bélgica 4 a 1 y se despidió del Mundial. Quizá los mismos jugadores estadounidenses sabían que se habían roto las reglas a su favor y no se sintieron dignos de jugar con todas las ganas para ganar. Los belgas bailaron con ironía imitando a Trump. 

Trump no podía resistir la tentación de aprovechar el gran escenario para manifestar su poder. Infantino se prestó para la intervención rubricando su actitud servil que se hizo célebre de un improvisado premio de paz de la FIFA con la que quiso compensar la frustración sufrida por Trump al no obtener el Nobel de Paz. Quizá eso le cueste a Infantino su continuidad como presidente de la FIFA.

Acerca del autor

Andrés Felipe Hernández
andres@razonpublica.org.co | + posts

*Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Integración y Globalización de la Universidad Externado de Colombia. Miembro de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE). Integrante del blog De ti habla la historia en el diario El Espectador. Ha realizado 420 emisiones, como conductor o coordinador, del programa radial De... Porte Académico, producido por ASCIENDE (Radio Unal, 98.5 fm).

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Andrés Felipe Hernández

*Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Integración y Globalización de la Universidad Externado de Colombia. Miembro de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE). Integrante del blog De ti habla la historia en el diario El Espectador. Ha realizado 420 emisiones, como conductor o coordinador, del programa radial De... Porte Académico, producido por ASCIENDE (Radio Unal, 98.5 fm).

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