
Colombia en los Juegos Paralímpicos
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El resultado de la última participación de los atletas paralímpicos colombianos en los Juegos Paralímpicos de París 2024 superó las expectativas. Esto marca un camino ascendente para el deporte nacional y abre la discusión sobre cómo equilibrar el reconocimiento para este tipo de deportistas.
Andrés Felipe Hernández Acosta*
El ascenso paralímpico
La participación de Colombia en los Juegos Paralímpicos de París marca una ruta para el deporte adaptado que va en ascenso. Es un precedente que marca la ruta ascendente en el país, Colombia consiguió ser decimonoveno en la competencia que acogió la participación de 182 naciones.
La presencia de Colombia en estos Paralímpicos ha superado las expectativas como representación de nuestra nación en esta justa global teniendo en cuenta el peso demográfico, económico y social de nuestro país en el mundo: Colombia es el vigésimo quinto país con mayor territorio, la población es la vigésimo séptima más grande del mundo, el Producto Interno Bruto (PIB) es el trigésimo en la clasificación PPA y es el cuadragésimo primero en Nominal. A través de estos datos se puede ponderar el valor específico del deporte paralímpico en el contexto global.
Línea del tiempo
Colombia ha participado en los Juegos Paralímpicos desde Montreal 1976. En Arnhem 1980 logró las primeras medallas, una de oro y otra de plata ganadas por Pedro Mejía en natación. En Nueva York 1984, Colombia no participó. Pero en 1988 el país regresó y, desde ahí, ha sido constante su participación. Sin embargo, solo fue hasta Beiging 2008 que se alcanzaron nuevas preseas: de plata y de bronce. En Londres 2012 el país recibió otras dos y fue en Río 2016 que el país avanzó a pasos agigantados. Los excelentes paratletas lograron 17 medallas: 2 de oro, 5 de plata y 10 de bronce. Fue un salto exponencial para el deporte nacional.
En Tokio se continuó el camino ascendente al lograr 24 medallas: 3 de oro, 5 de plata y 14 de bronce y la ruta progresiva se desarrolló de forma aún más consistente en París al obtener 28 medallas: 7 de oro, 7 de plata y 14 de bronce. El decimonoveno lugar se alcanzó por un mayor recaudo de oros, casi 20 puestos arriba del trigésimo séptimo que había alcanzado Colombia en Tokio 2020.
El más antiguo antecedente del deporte Paralímpico lo tenemos en 1888 cuando se registró un club deportivo para sordos en Berlín. El movimiento paralímpico comienza a cobrar sentido desde finales de 1944 cuando el gobierno británico le solicitó al Dr. Ludwig Guttmann la creación de “un centro de lesiones en la médula espinal en el Hospital Stoke Mandeville de Gran Bretaña”. Guttmann fue introduciendo la práctica deportiva de forma recreativa y exigida con el objetivo de rehabilitar y normalizar los cuerpos que, producto de la Segunda Guerra Mundial, habían quedado mutilados y discapacitados por los disparos y las bombas.
En 1948, al tiempo que se realizaban los Juegos Olímpicos de Londres, el Dr. Guttmann organizó la primera competición para atletas en silla de ruedas llamada Stoke Mandeville Games. Fue en ese momento que exmilitares holandeses se afiliaron a los Stoke Mandeville Games en 1952 y el movimiento creció hasta que 23 naciones fundaron y realizaron los primeros Juegos Paralímpicos de 1960 en Roma.
En Colombia los paratletas se fueron organizando de forma incipiente desde 1968, en 1972 Guttmann visitó el país para promocionar los juegos y se organizó y se envió la primera delegación internacional en 1976.
Lo que sucedió con la participación de Colombia en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 de alguna forma alude a lo sucedido con los cuerpos de la Segunda Guerra Mundial. Colombia, durante 2012-2016, estuvo en un proceso de paz entre el gobierno Santos y las FARC. El gobierno homenajeo con un premio simbólico a los cuerpos cercenados por el conflicto armado. Se puede decir que hubo una conexión entre este homenaje postguerra y el ascenso de los paratletas; una conexión casual con la historia del país.

El recorrido colombiano
Los Juegos Paralímpicos surgieron por iniciativa del judío Ludwig Guttmann después de la Segunda Guerra Mundial cuando los cuerpos de los judíos y de las supuestas razas inferiores, como lo recuerda el exterminio eslavo, fueron despreciados, asesinados, mutilados o exterminados por ideologías de un purismo ario antihumano, como la nazi que buscaba un supuesto superhombre enaltecido en el exterminio de sus semejantes.
Hoy en día, con el triunfo de la democracia, se pueden valorar diferentes tipos de humanos. Es a través de este tipo de reconocimientos, como lo son los juegos, que es posible palpar y admirar las capacidades de las personas con discapacidades.
Mauricio Valencia, por ejemplo, ha conseguido el logro de ganar dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce en los paralímpicos que ha competido, tanto en la disciplina de lanzamiento de jabalina como en la halterofilia. Sin embargo, si lo comparamos con lo que ha hecho la máxima representante colombiana en Olímpicos, Mariana Pajón, no tiene el mismo reconocimiento. Mauricio Valencia ha logrado un poco más que Mariana Pajón, pero lo más probable es que la historia recuerde más a Mariana que a Mauricio, porque el régimen de normalidad recuerda más sus pares que sus impares.
Karen Palomeque fue por Colombia la estrella de estos juegos al lograr dos oros, junto a dos récords mundiales, y un bronce en París. También se destacó José Gregorio Lemos con dos oros y dos bronces. En Olímpicos no hay alguien que haya logrado por Colombia algo semejante. En Natación se destacó Carlos Serrano quien ya tiene 2 oros, 4 platas y 4 bronces en la historia de estas justas y, como siempre Nelson Crispín, quien además de una de oro, cuenta con 8 de plata y 1 de bronce.
Colombia debe seguir la corriente que estos atletas han generado y así impulsar el deporte nacional. Estas competencias no solo son por el reconocimiento, sino que también le agregan valor y ganancia al país. Es claro que los atletas paralímpicos no son tan reconocidos como los atletas sin ninguna discapacidad, pero eso no debe ser impedimento para reconocer e impulsar los logros tanto de los paratletas como de Colombia.
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Acerca del autor
Andrés Felipe Hernández
*Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Integración y Globalización de la Universidad Externado de Colombia. Miembro de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE). Integrante del blog De ti habla la historia en el diario El Espectador. Ha realizado 420 emisiones, como conductor o coordinador, del programa radial De... Porte Académico, producido por ASCIENDE (Radio Unal, 98.5 fm).
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