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Colombia entre las cuerdas: reducción del presupuesto deportivo

Escrito por Andrés Felipe Hernández

Deportistas colombianas y colombianos partícipes de los Juegos Olímpicos de Río.

Andres Felipe HernandezNo solo habíamos sido bien representados en las justas internacionales sino que habíamos encontrado en el deporte una vía para construir un mejor país. ¿Pero qué pasará ahora?

Andrés Felipe Hernández*

Juegos Olímpicos y clases sociales

Pierre de Coubertin, aristócrata descendiente de los De Frédy, patricios romanos, consideró que los Juegos Olímpicos podrían ser revividos a finales del siglo XIX, ya no como justas en honor a Zeus sino como una práctica amateur sin ninguna remuneración económica que incluía deportes modernos de diferentes partes del mundo –aunque en su mayoría fueron ingleses-.

Esta iniciativa parecía ir en contravía de la para entonces floreciente expansión del comercio internacional en tanto que implicaba un gran evento mundial en ausencia del lucro y las motivaciones económicas. Era una lucha de la aristocracia –una clase en declive manifiesto- contra la entonces triunfante burguesía.

La primera Guerra Mundial (1914-1918) fue también “la caída de las águilas”. Los imperios ruso, alemán, otomano y austro-húngaro morirían, y con ellos una gran parte de la aristocracia. Al mismo tiempo, en el frente occidental, las mujeres iban a las fábricas para hacer las armas utilizadas en la guerra: no sólo reemplazaban a los hombres, sino que usaron camisetas para practicar deportes en su tiempo libre.

El fin del Imperio ruso significaría el ascenso de una tercera clase social: el proletariado, y con ello, a partir de la Olimpiada de Helsinki en 1952, el del rival deportivo de Estados Unidos: la Unión Soviética.

Sin embargo, a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 el deporte dejaría de ser amateur y se convertiría en profesional, sobre todo por el “amateurismo marrón” practicado en el este comunista, en el cual los atletas eran financiados y premiados por el Estado. También influyó aquí la financiación de los deportistas en Estados Unidos, y el hecho de que en deportes como el fútbol y el boxeo, los atletas fueran profesionales desde medio siglo atrás.

El deporte y el petróleo

Deportista paralímpico, Moisés Fuentes,  pide no recortar  presupuesto al deporte.
Deportista paralímpico, Moisés Fuentes, pide no recortar presupuesto al deporte. 
Foto: Lotería Santander

El deporte en Colombia había recibido dinero desde finales de los años 30 por parte del Estado en eventos internacionales.

La discusión de si debía o no estar financiado se dio entre el primer presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC), Julio Gerleín Comelín y el que fuese el segundo presidente, Alberto Nariño Cheyne. Nariño ganó la discusión y desde entonces el COC ha recibido dinero público. Una práctica que por supuesto vino a ser reforzada por la creación de Coldeportes en 1968.

La primera medalla de oro llegó en el año 2000, cuando Colombia atravesaba la peor crisis económica desde 1929. María Isabel Urrutia luchó contra viento y Gobierno por obtenerla.

El Gobierno decide recortarle el 62,3 por ciento del presupuesto, algo que sólo ocurre en una república bananera: en lo que mejor nos va es en lo que más se recorta.

El PIB decreció 4 puntos en 1999, Colombia perdió su “grado de inversión” en 2002 y la economía volvió a crecer gracias al precio del petróleo, como ocurrió en casi toda América Latina entre 2002 y 2013.  

Pero las vacas flacas, como todos sabemos, regresaron con la caída de los precios del petróleo. De modo que el Gobierno decidió recortar su inversión en todos los sectores, incluyendo el deportivo.

El Capital en el Deporte

En el Proyecto de Presupuesto General 2018 los gastos se van a recortar de la siguiente manera:

  • Agropecuario: -28.7 por ciento
  • Minas: -40.6 por ciento
  • Ambiente: -25.4 por ciento
  • Ambiente -25. 4 por ciento
  • Ciencia y tecnología -41. 6 por ciento
  • Comercio -18.9 por ciento
  • Cultura -13.7 por ciento
  • Deporte -62.3 por ciento
  • Justicia -16, 9 por ciento
  • Transporte -16,7 por ciento.

El deporte sin duda vendrá ser el sector más afectado, y con esto el Gobierno contradice su proyecto de impulsarlo – tanto así que entre 2010 y 2016 el presupuesto sectorial se había  triplicado.

Quienes nos dedicamos al estudio del deporte venimos aplaudiendo el ascenso sostenido del deporte nacional en justas internacionales, no sólo por la excelente presentación de los atletas colombianos, sino por el apoyo decidido del Gobierno.

Tras obtener tres medallas de oro en los Olímpicos de Río 2016 y 17 medallas en los Juegos Paralímpicos el mismo año en la ciudad Carioca, más preseas que todas las que había obtenido Colombia en todas en sus participaciones en la historia de estos Juegos, el Gobierno decide recortarle el 62,3 por ciento del presupuesto, algo que sólo ocurre en una república bananera: en lo que mejor nos va es en lo que más se recorta.

A pesar de lucimiento en las justas internacionales, el deporte es más que la participación en estos torneos, es gasto público social desde 1991, cuando se consagró como derecho en la constitución. El sociólogo John Sudarsky ha dicho que el deporte es el segundo rubro de capital social en Colombia, después de las iglesias y la religión. La diferencia consiste en que la religión debe estar separada del Estado, como lo dicta la teoría liberal que rige los Estados modernos:

“Para la Teoría del Capital Social, además del capital económico, existen el capital cultural (los conocimientos y habilidades transmitidas por la familia y las instituciones) y el capital social que Bourdieu define como “la totalidad de los recursos potenciales y actuales asociados a la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuos”, es decir, las relaciones, el prestigio, los contactos

El deporte hace parte de la salud, la educación y la cultura. Al recortar el presupuesto deportivo el Gobierno deteriora y empobrece estos tres ámbitos, debilita el tejido social  y estimula la corrupción porque los jóvenes tendrán menos modelos que imitar y espacios reducidos para aspirar  al reconocimiento y el ascenso personal de maneras legítimas. Moisés Fuentes, exitoso deportista paralímpico, le pidió a Santos en 2015 no recortar el presupuesto deportivo porque este tiene muchas utilidades para la población.

Indignación nacional

Presidente Juan Manuel Santos junto al Ciclista colombiano, Nairo Quintana.
Presidente Juan Manuel Santos junto al Ciclista colombiano, Nairo Quintana. 
Foto: Presidencia de la República

La indignación no se hizo esperar. En redes sociales aparecieron múltiples reclamaciones por el recorte, y muchos coincidían en que más bien habría que recortar los sueldos de los congresistas, otros se preguntaban que si existían los 14 billones que se robaron en Reficar, por qué para el deporte no se daban los 600.000 millones. La noticia hizo que los deportistas también se movilizaran:

  • La medallista dorada Caterine Ibargüen (salto triple) fue la primera en pronunciarse:  “Yo me quedo bruta, porque, si se dan resultados por qué quitarnos los recursos, hicimos historia hace un año en Juegos Olímpicos, así que lo poco o mucho que se había aportado al deporte dio frutos”.
  • En el mismo sentido, se ve en una foto al medallista de plata en los últimos Juegos Olímpicos, Yuberjen Martínez (boxeo) y a los medallistas de oro olímpicos Mariana Pajón (BMX) y Óscar Figueroa (Halterofilia) en la que se pide que se apoye una convocatoria internacional a través de Change.org para que las personas se unan y apoyen la iniciativa orientada a recuperar el presupuesto del deporte que ha sido recortado por el Gobierno.
  • Mariana Pajón dice: “No recortes mis sueños, continuémosle dando alegrías al país”.
  • Figueroa afirma: “Es triste y lamentable darnos cuenta que al deporte se le recorta el 66 por ciento del presupuesto, lo que significa más sueños frustrados, lo que significa falta de oportunidades para la nueva juventud”.

Esto se traduce en un mensaje negativo para la sociedad: les va mejor a los que roban que a los que representan de mejor forma al país. El recorte presupuestal es 20 por ciento más alto que el de sectores que le siguen al deporte: Minas y Ciencia y Tecnología (el recorte de 41.6 por ciento a Ciencia y Tecnología es otra señal negativa para el país).

Lo que dice el Gobierno

El Gobierno ha dicho que no recortará el presupuesto para los mejores atletas en el programa Altius, ni tampoco para los Juegos Supérate Intercolegiados, que han sido festejados. Sin embargo, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, ha dicho que a los atletas se les hará una reducción del 7 por ciento: de 82 mil millones de pesos pasarán a 77 mil millones en 2018. Se supone que esta reducción será más fuerte en infraestructura deportiva (366 mil millones). Aun así, el Gobierno ha dicho que ya realizó las inversiones para los Juegos Bolivarianos de Santa Marta este año, y Juegos Centroamericanos de Barranquilla de 2018, con la construcción de 1.000 escenarios deportivos.

El deporte es el segundo rubro de capital social en Colombia, después de las iglesias y la religión. 

Pese a lo anterior, el Gobierno, como se ha hecho tradicionalmente en Colombia, sigue considerando al deporte como un espacio de espectáculo, de “eventitis”, y no como un conjunto de procesos que contribuirán a una mejor Colombia. Un deporte para la paz y para todos, pero más social y comunitario, es la mejor alternativa.

Por ahora, el ciclista ganador del Giro de Italia y Vuelta a España, Nairo Quintana, se reunió con el presidente Santos y lo persuadió del error que estaba cometiendo. Santos cree en todas las facultades del deporte para la población en su conjunto. En un discurso lo mencionó y esperamos que reevalúe la decisión de recortar el presupuesto.

 

* Historiador de la Universidad Nacional y miembro de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE).

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