A propósito de los Juegos Olímpicos: deporte, movilidad e integración social - Razón Pública
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A propósito de los Juegos Olímpicos: deporte, movilidad e integración social

Escrito por Andrés Felipe Hernández
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Andres_Felipe_Hernandez_Razon_publicaInteresante mirada al deporte como arena social donde se manifiestan valores democráticos fundamentales: el ascenso social como premio al esfuerzo individual, el reconocimiento de los méritos y el respeto de las reglas de juego. El deporte en Colombia ya es un fenómeno masivo de participación y su progreso es innegable.

Andrés Felipe Hernández*

Historias emblemáticas

En el momento de escribir este texto, se han festejado en el país las medallas obtenidas por los deportistas Rigoberto Urán, Óscar Figueroa y Yuri Alvear en los Juegos Olímpicos de Londres.

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Caterine Ibargüen, subcampeona olímpica en triple salto, la tercera medalla de plata para Colombia.

Foto: Coldeportes.

También nos hemos enterado de sus historias personales que son, en cierto sentido, correlatos de la historia nacional. Por ejemplo, hemos sabido que grupos paramilitares asesinaron al padre de Rigoberto Urán — medallista de plata en ciclismo de ruta — y que Óscar Figueroa — medallista de plata en halterofilia (pesas) — fue víctima de desplazamiento forzado, pero pudo sacar adelante no solo su exitosa carrera deportiva, sino una carrera profesional: Administración de Empresas.

Las dos historias demuestran que detrás de los triunfos deportivos internacionales se esconden con frecuencia procesos de superación ejemplares y que el deporte favorece el reconocimiento social, cuando las personas se imponen metas muy altas, a pesar de condiciones iniciales de vida muy limitadas.

Estos casos suscitan preguntas: ¿De qué regiones provienen los deportistas? ¿Por qué eligen unos deportes y no otros? ¿Quiénes son los “héroes” que los inspiran? ¿Qué condiciones de organización facilitan sus procesos? Y en fin, ¿cuáles son los diferentes factores sociales que confluyen para estructurar la heroicidad de un deportista olímpico?

Ciclismo y pesas

Los casos mencionados no son aislados y pertenecen a un largo proceso histórico que pasamos a reseñar brevemente.

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El paisa Rigoberto Urán quedó segundo en la prueba de ciclismo de ruta.

Foto: Twitter de Rigoberto Urán.

Al pasar revista a la historia del ciclismo en Colombia, se puede constatar que éste se inicia como deporte espectáculo justo en 1951, uno de los años más violentos del siglo XX. Fue un intento de contribuir de algún modo a la pacificación.

Allí surgieron nuevos ídolos representativos de las regiones y de la Nación en su conjunto, tales como Ramón Hoyos Vallejo, pentacampeón de la Vuelta a Colombia entre 1953 y 1958. No por azar, Gabriel García Márquez le dedicó 14 crónicas vibrantes en 1955. Ramón nació en el oriente antioqueño, en una vereda de Marinilla. Siendo mensajero, se dedicó al ciclismo y andando el tiempo se convirtió en el campeón que todos conocimos.

Una historia similar: la de Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, quien nació en 1942, tan solo 11 días antes de perder a su padre. En sus comienzos, Cochise también será mensajero, de una droguería. Más adelante, Martín Emilio llegó a ser cuatro veces campeón de la vuelta a Colombia (1963, 1964, 1966 y 1967), medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1967 y, en los de Cali, en 1971, y campeón de 4.000 metros persecución en los Mundiales de Varese, Italia, en 1971. Se preparaba para competir en los Juegos Olímpicos de Münich 72, cuando Edgar Senior — dirigente deportivo y compatriota suyo — lo denunció como profesional, ignorando deliberadamente que los atletas norteamericanos y soviéticos eran todo menos amateurs.

Un tercer ejemplo: Lucho Herrera, “el jardinerito de Fusagasugá”, campeón en la Vuelta a España en 1987. Si bien no todos los ciclistas de alto rendimiento han provenido de las clases populares — Fabio Parra o Santiago Botero, por ejemplo —, la medalla colgada del cuello de Rigoberto Urán se explica por una tradición ciclística antioqueña que ha ido formando redes y campo suficiente para facilitar la profesionalización de sus practicantes y también porque el ciclismo es un deporte económicamente accesible, desde luego mucho más que el golf o el automovilismo.

En contraste con el ciclismo, las pesas tienen un desarrollo más reciente y no pertenecen a los deportes espectáculo. Pero es un deporte que comparte con el ciclismo el extremo rigor de su exigencia física y la accesibilidad económica.

Lo más sorprendente de las pesas: siendo un deporte individual, que se practica de manera casi anónima, es el que más medallas nos ha otorgado en la historia de los Juegos Olímpicos, cuatro en total — entre ellas, la única de oro, obtenida por María Isabel Urrutia en Sídney 2000 — y todas logradas por afrodescendientes.

Afrocolombianos en el deporte

En Colombia, según datos del 2011, el 60 por ciento de la población afro es pobre [1] y representa — sumando a zambos, negros y mulatos — el 21 por ciento de la población nacional [2].

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Óscar Figueroa fue plata en la categoría de
 -62 kilogramos de halterofilia, con un total de 317 kilogramos (140 en arranque, 177 en envión).

Foto: Coldeportes.

Históricamente ha sido la minoría más excluida: solo hasta 1851 se abolió la esclavitud y actualmente, su proporción dentro de las víctimas de la violencia y el desplazamiento forzado en Colombia es mayor que su peso demográfico.

En contraste, en el ámbito de los deportes, su participación en nuestros logros olímpicos ha sido significativamente mayoritaria. En efecto, de las 14 medallas que hemos logrado, hasta la fecha en que escribo, en la historia de los Juegos Olímpicos, 8 han sido aportadas por deportistas afro:

  • Alfonso Pérez y Clemente Rojas, en boxeo (Münich 1972);
  • Jorge Eliécer Julio, también en boxeo (Seúl, 1988);
  • María Isabel Urrutia, nuestra medallista de oro en pesas, en Sídney 2000;
  • Mabel Mosquera, bronce en halterofilia (Atenas 2004);
  • Jackeline Rentería, bronce en lucha grecorromana en Beijing 2008;
  • Yuri Alvear, bronce en judo, y
  • Óscar Figueroa, como ya se ha dicho, plata en los juegos que se desarrollan actualmente en Londres.

Sería interminable la lista de los afrocolombianos que han brillado para Colombia en el boxeo, el atletismo, el fútbol, el beisbol, etc. Se puede avanzar la hipótesis de que los grandes éxitos olímpicos siempre han sido resultado de enormes esfuerzos individuales realizados por personas que han sufrido discriminación y marginalidad.

Puede decirse, entonces, que cada vez que un afrocolombiano obtiene una medalla olímpica o un campeonato envía un mensaje al Estado y a la Nación: al representar al país, reafirma su identidad, pero también reivindica su pertenencia y su voluntad de integrarse a esta “comunidad imaginada” llamada Colombia.

Volviendo a los orígenes

Haciendo algo de historia, podemos recordar que el deporte moderno llegó importado por élites que lo practicaban en sus clubes, siendo inicialmente un factor de diferenciación y de distinción social.

Andres_hernandez_london2012_judoLa judoca Yuri Alvear medallista de bronce en la categoría de los 70 kilogramos.

Foto: Twitter de Yuri Alvear.

Pero durante las primeras décadas del siglo XX, mientras distinguidos representantes de las élites — como López de Mesa — discutían en torno a una supuesta degeneración racial de nuestra población, las clases populares progresivamente se fueron apropiando de los deportes que estaban a su alcance. Así se pudo conformar la primera delegación oficial a unos Juegos Olímpicos: Berlín 1936.

Nuestra representación estaba compuesta por atletas en su mayoría mestizos y mulatos, obreros y artesanos que creyeron ver en el deporte un espacio de redención para su condición social.

Se cuenta la anécdota de que al lanzador Campo Élias Gutiérrez, le solicitaban autógrafos confundiéndolo con el tetracampeón afroamericano Jesse Owens, quien humilló el racismo hitleriano.

Trayendo la mirada hasta el presente, puede concluirse que nuestro olimpismo se ha nutrido hasta el día de hoy en forma constante de deportistas provenientes de orígenes modestos y aún marginados.

El deporte ha sido un ámbito donde se ha avanzado más en la integración de los diferentes grupos sociales de la Nación, que en muchos otros campos de la vida social, algunos de los cuales incluso conservan ribetes coloniales.

De hecho, el deporte integró a las mujeres mucho antes que la vida política: en golf y en tenis desde los años 20 y en los 30 ya había figuras reconocidas como Solita Salgado, en natación, o Cecilia Navarrete en atletismo. El derecho al voto solo se les reconoció en 1954.

Esto se explica porque el deporte ha elaborado un sistema de valores y de ideales universalistas que trascienden los prejuicios raciales, de género, ideológicos, políticos y religiosos. Gracias a los valores del olimpismo, los Juegos Olímpicos logran reunir en un solo escenario más naciones y pueblos que la misma Organización de las Naciones Unidas.

No es casualidad

Finalmente, hay que reconocer que en los últimos años el deporte nacional en su conjunto ha progresado bastantemedido bajo los parámetros del ciclo olímpico:

  • Campeones suramericanos en Medellín 2010;
  • 100 medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, en 2011;
  • en los Panamericanos de Guadalajara del mismo año, alcanzamos 24 medallas de oro, 10 más que en Rio de Janeiro 2007;
  • campeones mundiales de fútbol–sala el año pasado (el deporte más practicado en Colombia);
  • finalmente, hemos llevado 104 atletas a Londres 2012, cifra que contrasta con los 67 que fueron a Beijing 2008.

Falta mucho aun por hacer, pero el progreso se ha logrado gracias a que las federaciones deportivas han tenido un comportamiento más responsable, a que el gobierno ha aportado más recursos a través de Coldeportes, a una mayor contribución de la empresa privada, y a la efectiva coordinación de todos estos factores adelantada por el Comité Olímpico Colombiano.

*  Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Presidente de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE). Miembro fundador de la revista electrónica www.detihablalahistoria.com. Ha realizado 50 emisiones, como conductor o coordinador, del programa radial De… Porte Académico, producido por ASCIENDE (UN Radio, 98.5 fm).

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