Habermas, el último de los grandes | Ricardo Chica

Habermas, el último de los grandes

Compartir:

Muere a sus 96 años, 70 de producción continuada y admirable, el ultimo de los exponentes de la gran tradición de la filosofía continental, la cual sobrevivió esencialmente en Alemania, por oposición tanto a la filosofía analítica anglosajona como a la retórica postmoderna francesa. Una tradición idealista no en el sentido platónico sino en el sentido de Kant, Hegel, Fichte de la primacía de la conciencia (o de la autoconciencia) como organizadora de la realidad conocida.  Como también Marx en su visión de la alienación y la evolución a través de contradicciones y conflictos en una perspectiva materialista de prioridad de las condiciones de producción y reproducción sociales.  Y mas recientemente la escuela de Frankfurt, Adorno y Horkheimer (AH) Marcuse y Habermas.

El punto de partida es el giro copernicano de Kant, el tornar al sujeto, quien estructura la realidad según las formas de la sensibilidad (espacio y tiempo) y las categorías del entendimiento (substancia causalidad, etc.), de manera que lo que sabemos está irremediablemente mediado por el sujeto cognoscente. Hegel critica acertadamente a Kant cuestionando su sujeto trascendental (condiciones a priori de la articulación del objeto de conocimiento por este sujeto) por ahistórico, e introduce junto con Fichte el ingrediente también irremediable de la interacción con otros sujetos. A partir de lo cual introduce la historicidad del sujeto como también la forma como este enfrenta contradicciones en la negación de la alteridad con la cual interactúa. Y Marx introduce la dimensión social histórica determinada por la tesis de la evolución de las sociedades gobernada por los principios del materialismo histórico: la sucesión de modos de producción en los cuales la estructura y dinámica de las relaciones de propiedad o no propiedad con los medios de producción determina la dinámica de la lucha de clases como principio organizador de las sociedades. Considerando su planteamiento como socialismo científico Marx continua la tradición de primacía de la razón, no al nivel de Kant y Hegel para quienes lo racional es lo real  además de ser lo moral, pero si en la forma como el aparato conceptual organiza la realidad social para poderla entender y modificar. En realidad, otra forma más de idealismo (algo anatema para los marxistas ortodoxos) aunque materialista ya que el sujeto piensa al  objeto según su posición en la estructura de clases: el concreto de pensamiento, como organizado por una estructura conceptual que se valida por si misma sin necesidad de una prueba empírica,

Pero ¿fue realmente Habermas un miembro de la escuela de Frankfurt? Inicialmente si, pero posteriormente no: Marcuse fue un mejor exponente de la síntesis de los autores mencionados que enfatizaba en  la articulación de marxismo y psicoanálisis (dirección esta en la cual se destaca E Fromm), lo cual señala a considerar las contradicciones en el sujeto y en la realidad social como principio organizador de esta última. Las conductas de los sujetos históricos están determinadas por contradicciones psicodinámicas y su posición dentro de la estructura social descrita por el materialismo histórico, este ampliado en la dirección de Gramsci y Lukacs, como también  Frankfurt (AH y Marcuse) de manera que el sujeto pasa de trascendental a histórico y de determinado por su posición en la base material  de los medios de producción,  la estructura de clases, a estar determinante afectado por las dimensiones ideológicas, culturales e institucionales de la sociedad: los aparatos ideológicos del estado, la cultura, las artes, las ideologías políticas, los patrones de consumo y de necesidades, confluyen con la determinación económica para conformar una determinación social decididamente mas compleja que la postulada por el materialismo histórico mecanicista. En cierta forma se replica la vuelta al sujeto, a su conciencia como el punto de partida a la Kant-Hegel-Fichte.

El punto de partida de Frankfurt es  La dialéctica de la ilustración de AH. El problema era obvio y lo atacaron de frente abandonando el dogmatismo stalinista: ¿por qué  en lugar de rebelarse el proletariado se dejó absorber por alivios reformistas y consumismo?  Y desde luego el caso critico es Alemania, el país más avanzado industrial y tecnológicamente con un proletariado enorme movilizado por la los socialdemócratas, los socialistas y los comunistas con lideres de la talla de Rosa de Luxemburgo y Kautsky. Y aunque las condiciones de Alemania fueron muy peculiares durante la Republica de Weimar, incluyendo tal como lo había predicho Keynes unas reparaciones imposibles impuestas por Francia (que quería sacarse el clavo del resultado de la guerra Franco Prusiana: Bismark proclamo el imperio en Paris ocupada); y una masa de desmovilizados seducidos por la teoría de la puñalada por la espalda que consecuentemente se unieron a los gánster nazi en su odio por los socialistas a los que responsabilizaban por la derrota. Aunado a una inflación desbocada y con la gran depresión los ejércitos de desempleados y la pauperización. La realidad es que los matones fascistas apoyados por los militares derrotaron en las calles a los socialistas, y que asesinaron a la gran Rosa Luxemburgo cuya perdida significó que una vertiente social demócrata anti bolchevique trágicamente se perdiera para siempre, si bien conservó su influencia en la socialdemocracia de los países  luteranos de Europa del norte. 

Alemania pues no es un buen ejemplo del fracaso de la revolución socialista, las condiciones eran peculiarmente imposibles, pero de todas maneras la pregunta por este fracaso, dado que  el Stalinismo no era ejemplarizante (lo contrario, el temor a este fue un ingrediente muy importante de ese fracaso), persiste. El caso es que AH cuestionados por el holocausto identificaron la tendencia a la burocratización tecnocrática, derivada del racionalismo de la ilustración como la responsable de los fascismos. Marcuse continuó la investigación de esta burocratización en un enfoque neohegeliano admirable que le permitió inclusive influenciar el movimiento estudiantil de finales de los sesenta. Siempre con una preocupación por la conciencia (de nuevo el sujeto) alienada por una combinación de mecanismos desarrollados por el capitalismo tardío, la sociedad de consumo. Compartiendo con AH la preocupación por la dimensión cultural, aunque no cayó en el pesimismo de ellos cuando sufrieron una gran desilusión con la cultura americana, en la cual las artes están también al servicio del capital.

Asi, Habermas debe ser considerado como pasando por dos etapas, la primera todavía bajo la influencia de la escuela de Frankfurt, y la segunda influida por la filosofía del lenguaje (Wittgenstein) y el pragmatismo norteamericano (Peirce, James, Dewey). Dese el punto de vista de la teoría critica de la sociedad, heredera de la tradición racionalista considerada, es la primera etapa la que tiene una enorme importancia marcada por la disputa con el positivismo (Popper) en Conocimiento e Interés (siguiendo a AH en su crítica de la pretensión positivista de la teoría no influenciada por las dinámicas sociales), y la defensa de la modernidad  contra los posmodernos franceses en El discurso filosófico de la modernidad. Lo cual es de una importancia capital pues puede considerarse como el bastión de esa tradición considerada  frente al irracionalismo: el proyecto de la modernidad y la ilustración está incompleto, no es obsoleto, sino que debe complementarse y modificarse según la critica de la escuela. Esta es en mi opinión su contribución mas importante ya que su trabajo posterior influenciado por la filosofía anglosajona constituye un abandono fatal de la tradición dialéctica: la implicación de la Teoría de la Acción comunicativa de que mediante el dialogo las contradicciones pueden ser resueltas supone un retorno al sujeto ahistórico de Kant libre de toda contaminación psicodinámica o sesgo causado por su posición en la estructura de clases. Fatal regresión.

Acerca del autor

Ricardo Chica
ricardochica@razonpublica.org.co | + posts

*Ph. D., M.Phil. en Economía y Diploma en Desarrollo de la Universidad de Cambridge. Columnista en múltiples medios y ha sido Profesor de las universidades de Los Andes, Javeriana y Cambridge e investigador del CEDE y Fedesarrollo.

0 comentarios

Ricardo Chica

Escrito por:

Ricardo Chica

*Ph. D., M.Phil. en Economía y Diploma en Desarrollo de la Universidad de Cambridge. Columnista en múltiples medios y ha sido Profesor de las universidades de Los Andes, Javeriana y Cambridge e investigador del CEDE y Fedesarrollo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

COLUMNA DE OPINIÓN

La nueva derecha colombiana: más allá de la ideología

COLUMNA DE OPINIÓN

Oviedo y las nuevas derechas criollas

COLUMNA DE OPINIÓN

Tecnocracia, una forma mimetizada de clasismo

COLUMNA DE OPINIÓN

La imagen de Colombia en el exterior: entre la promoción y la censura

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!