Una Región Administrativa de Planificación (RAP) para el Magdalena Medio
Foto: Corpoboyacá

Una Región Administrativa de Planificación (RAP) para el Magdalena Medio, una necesidad urgente

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Una RAP del Magdalena Medio podría resolver la falta de provisión de bienes públicos de los municipios ribereños para los cuales es más importante su interacción mutua que la dinámica socioeconómica con la geografía de los departamentos a los que pertenecen por la división administrativa vigente.

Ante la imposibilidad real, en las actuales circunstancias del país, de construir un nuevo departamento del Magdalena Medio, como habría sido deseable en otras épocas, se impone como una necesidad apremiante la construcción de una Región Administrativa de Planeación (RAP) en esta parte media del río Magdalena, en el marco de los planteamientos estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo, Colombia Potencia Mundial de  la vida, 2022-2026, de ordenar el territorio alrededor del agua y del necesario impulso a la convergencia regional que haga posible una mejor planeación territorial.  

El Magdalena Medio

El río Magdalena discurre entre las cordilleras Central y Oriental a lo largo de 1540 kilómetros hasta morir en Bocas de Ceniza después de bajar raudo desde el Macizo Colombiano. Ha delineado nuestra cultura, fundado nuestra economía, sido testigo de nuestros conflictos que en ocasiones lo anegaron de sangre.  

El Magdalena Medio comienza en el municipio de Honda y avanza 1100 km hasta la entrada del río a las llanuras costeras del mar Caribe en el municipio de El Banco, departamento de Magdalena. Es una región articulada por el río y más recientemente por los desarrollos de infraestructura que permiten atravesar la subregión. Algunas poblaciones se miran de frente, unidas y separadas por el río Magdalena: Yondó (Antioquia), con Barrancabermeja (Santander), relacionadas por la actividad petrolera en declinación. La Dorada (Caldas) con Puerto Salgar (Cundinamarca). Poblaciones como Simití, Cantagallo, San Pablo, en Bolívar, están más imbricadas con Barrancabermeja que con la lejana Cartagena, la capital de Bolívar. 

En el centro del corredor fluvial del Magdalena Medio se ubican, unas a otras, Mariquita –en la cuenca–, Honda, Ambalema, La Dorada, Puerto Salgar, Puerto Boyacá, Puerto Triunfo, Puerto Nare, pertenecientes a los departamentos de Tolima, Caldas, Cundinamarca, Antioquia, en una dispersión administrativa ineficiente y absurda, sin ninguna posibilidad de convergencia regional, más allá del mercado.  El caso más extremo es el de Puerto Boyacá, ubicado 145 metros sobre el nivel del mar, que pertenece al departamento de Boyacá, pero la capital de ese departamento, Tunja, está 2782 metros ‘más cerca de las estrellas y más distante del río’. A esas dos ciudades no las une hoy siquiera una carretera.

Esta dispersión política desatinada que no tiene en cuenta la geografía impide economías de escala, dificulta la provisión de bienes públicos y facilita la corrupción a todo lo largo del Magdalena Medio. La RAP del Magdalena Medio podría corregir ese absurdo. 

Las realidades administrativas de los departamentos impiden la cristalización de la idea de un nuevo departamento en esta parte de Colombia. Lo mismo que ocurre con el proyectado departamento del Sur del Caribe. Una RAP es factible, viable, y, sobre todo, no entraría en conflicto con los departamentos involucrados.

Un solo ejemplo para señalar la complejidad del tema: Bucaramanga, capital del departamento de Santander, no se deja arrebatar Barrancabermeja para posibilitar la creación de un nuevo departamento. Y habría que preguntarles primero a los barranqueños si estarían de acuerdo con ese cercenamiento de su geografía que lesionaría de forma importante los ingresos fiscales de su departamento. El gobernador y la Asamblea departamental de Bolívar ya manifestaron su oposición radical a la posibilidad de la creación del departamento del Sur del Caribe.

La poblaciones antes señaladas, en su totalidad 23 a lo largo del río, harían parte de la RAP del Magdalena Medio con medio centenar de ciudades intermedias que gravitan alrededor de su cuenca como San Luis, Sonsón, San Carlos, en el departamento de Antioquia; Otanche, Chiquinquirá, Pauna, San Pablo de Borbur, en el departamento de Boyacá; Norcasia, Victoria, Marquetalia, que gravitan alrededor de La Dorada en el departamento de Caldas; Villeta, Guaduas, Caparrapí, en el departamento de Cundinamarca; Mariquita, Lérida, Armero-Guayabal, Venadillo y Fresno, en el departamento de Tolima; Cimitarra, Puerto Parra, San Vicente de Chucurí, Bolívar, en el departamento de Santander.            

Esta fragmentación del poder territorial entorpece su eficaz explotación económica, dificulta las economías de escala, entraba la provisión de bienes públicos. El Magdalena Medio es una región diversa, con dinámicas territoriales que varían según la ubicación geográfica y las conexiones viales, con varias de sus poblaciones en declive demográfico debido a las serias afectaciones a sus sistemas productivos. Los circuitos económicos regionales se agrupan en función de los centros de influencia más cercanos, lo que agrava las fragmentaciones territorial y social. 

Por ello, la creación de la RAP del Magdalena Medio obedece a dos de las principales y estratégicas transformaciones del Plan Nacional de Desarrollo, Colombia Potencia Mundial de la vida, 2022-2026, como es la de organizar el territorio alrededor del agua y propiciar la convergencia regional: 

Integración intraurbana (urbana, urbano-rural, subregional) a partir de: 1. El desarrollo de cuidades más sostenibles, compactas y equitativas; 2. La consolidación de modelos de desarrollo supramunicipales que fortalezcan los vínculos territoriales y aprovechen las economías de escala; 3. La construcción de habitas integrales; 4. La realidad ecosistémica y de ordenamiento territorial alrededor del agua y de justicia ambiental.

La creación de la RAP del Magdalena Medio permitiría la construcción de un gran hospital regional de alta complejidad, una gran universidad y un SENA regional que habilite a los jóvenes cercanos al Magdalena de Antioquia, Caldas, Cundinamarca, Tolima, Boyacá; las posibilidades de formación y no los caóticos esfuerzos que hoy se presentan por la dispersión administrativa que termina entorpeciéndose en una región de suyo convergente a pocos minutos unas de otras; grandes sistemas de saneamiento básico que eviten la contaminación del río y de sus afluentes, aprovechando las cercanías y con ello la reducción de costos, gestionar de mejor manera las potencialidades turísticas de sus regiones, la ruta Mutis con centro en Honda y Norcasia, los desarrollos turísticos de Puerto Triunfo-Doradal y las bellezas naturales de río Claro y la región del Nus, río Nare adentro.     

El Magdalena Medio es una región rica en recursos naturales y biodiversidad, pero su economía ha sido extractiva: explotación de petróleo, minería y agricultura extensiva. Así se han generado problemas como la concentración de tierras (latifundios), el desplazamiento de campesinos, situaciones de extrema violencia y   altos niveles de informalidad laboral. La creación de una RAP permitiría enfrentar estos desafíos mediante una planificación integral que incluya la participación ciudadana y una mejor coordinación intergubernamental e intrarregional para gestionar eficientemente los recursos públicos.

A pesar de su riqueza, las condiciones socioeconómicas son deplorables: altos índices de desigualdad, difícil acceso a servicios básicos de salud, educación y vivienda, y enorme déficit socioambiental. Es el contraste inaceptable entre una región con enormes riquezas y una población cuyo empobrecimiento ha sido facilitado por la fragmentación territorial. Una RAP en esta región ayudaría a superar estas barreras, al impulsar la planificación territorial y fomentar la cohesión entre las comunidades.

Marco legal e institucional

La RAP del Magdalena Medio se fundamentaría en una sólida base legal. El artículo 306 de la Constitución Política de Colombia permite la creación de entidades territoriales intermedias como las RAP, que facilitan la descentralización y el desarrollo territorial. Las leyes 1454 de 2011 y 1962 de 2019 refuerzan este enfoque, al proporcionar lineamientos para la creación de estas RAP. Estas leyes otorgan mayor autonomía en la gestión de recursos y proyectos, lo que permite que la RAP sea un actor clave en el desarrollo regional: 

Dos o más regiones o departamentos podrán constituirse en regiones administrativas y de planeación, con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio. Su objeto principal será el desarrollo económico y social del respectivo territorio. Artículo 306. Constitución Política de Colombia.  

Como subraya el director de la Misión de Descentralización del Departamento Nacional de Planeación, Darío Indalecio Restrepo, “el fortalecimiento de las Regiones Administrativas y de Planificación es imprescindible para construir un país que reconozca la diversidad de sus localidades, subregiones y macrorregiones como estrategia para extender las oportunidades de desarrollo, profundizar la democracia y masificar el Bienestar” (El Espectador, 4 de agosto de 2023, p.7).

Entidades como el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio del Interior, gobernadores y alcaldes, senadores y representantes, son fundamentales para estimular y acompañar la creación y el fortalecimiento de la RAP del Magdalena Medio, asegurando su función estratégica en la planificación territorial.

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Acerca del autor

Fernando Guerra
fernando.guerra@razonpublica.org.co | + posts

*Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte. Profesor universitario y autor de varios libros, entre ellos, La geopolítica del petróleo y el cambio climático (Universidad de Antioquia, 2010).

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Fernando Guerra

*Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte. Profesor universitario y autor de varios libros, entre ellos, La geopolítica del petróleo y el cambio climático (Universidad de Antioquia, 2010).

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