La Mojana: hacia una Región Administrativa y de Planificación
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La Mojana: hacia una Región Administrativa y de Planificación para un desarrollo sostenible

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La región necesita soluciones estructurales que reconozcan la importancia del uso sostenible del suelo y la restauración de sus ecosistemas hídricos para enfrentar el futuro con resiliencia. Es fundamental para el equilibrio ecológico de Colombia, pero su capacidad de regulación hídrica y su potencial agropecuario se ven disminuidos por las presiones ejercidas sobre el medio ambiente. La conformación de una RAP para la ecorregión puede ayudar a mitigar los efectos perversos de la desarticulación regional.

La Región Administrativa y de Planificación (RAP) es una figura jurídica de organización territorial –Artículo 306 Constitución Nacional de Colombia– que ayuda a superar la pésima distribución política del territorio en donde no se ha tenido en cuenta la geografía ni la vecindad para su configuración, lo que genera ineficiencias y dificultades para la provisión de bienes públicos, y propicia la corrupción.   

La RAP es un esquema de Asociación Territorial (EAT) de escala supradepartamental conformado por dos o más departamentos que tengan continuidad geográfica y proximidad, que se juntan para promover el desarrollo económico y social, la inversión y la competitividad regional, y resultan definitivos para construir un país que reconozca la diversidad de sus localidades, subregiones y macrorregiones como estrategia para extender las oportunidades de desarrollo, profundizar la democracia y masificar el bienestar. La sufrida y desperdiciada, en sus potencialidades, ecorregión de la Mojana cumple todos los estándares para conformarse como una RAP distinta e independiente de la RAP Caribe.  

Por qué una RAP en la Mojana

La Mojana se encuentra en la región Caribe, delimitada geográficamente por el río Cauca al oriente, el río San Jorge y la Ciénaga de Ayapel al occidente, el brazo de loba (río Magdalena) al nororiente y la serranía de Ayapel al sur, y abarca once municipios: Nechí (Antioquia); Magangué, San Jacinto del Cauca y Achí (Bolívar); San Marcos, Guaranda, Majagual, Sucre, Caimito, y San Benito Abad (Sucre), y Ayapel (Córdoba) en su núcleo duro. La región es parte de la Depresión momposina, una amplia área que por recibir escorrentía de los valles interandinos se comporta como un delta aluvial interior de tierra baja e inundable. La Mojana discurre en una topografía plana, con una leve y casi imperceptible inclinación de 115 kilómetros hacia el sur con cerca de 36 msnm y una inferior de cerca de 16 msnm hacia el norte, de variada intensidad durante ciertas épocas del año (DNP-FAO 2003). 

A la Mojana concurren seis cuencas hidrográficas: 1) El bajo Nechí, 2) Directos al Cauca, entre Puerto Valdivia y Río Nechí, 3) Directos al bajo Nechí, 4) Directos bajo Cauca-ciénaga de la Raya, 5) Directos bajo Magdalena entre el Banco y Plato, 6) Bajo San Jorge que explican la Mojana ampliada que la conforman Caucasia, Tarazá, Cáceres, El Bagre, Zaragoza, en el bajo Cauca antioqueño; Puerto Libertador, Montelíbano, Buenavista, La Apartada, Pueblo Nuevo, en Córdoba; La Unión, El Roble, Galeras, en Sucre, y Pinillos, Altos del Rosario, Tiquisio, en Bolívar (DNP-PNUD, 2008) para un total de 28 municipios, entre los que se da un intenso intercambio cultural y comercial. 

La Mojana cubre 1 086 926 hectáreas y sobre su territorio se teje una serie de ciénagas y humedales que constituyen el 9 % de los treinta millones de hectáreas del sistema de humedales del territorio nacional, que forman una región de agua, un ecosistema vital. Su base ecológica y su universo acuífero son muy importantes en el mundo de hoy, amenazado por el cambio climático acelerado en la era de la ebullición y la crisis del agua en el mundo y en Colombia. La Mojana es estratégica para el país.     

La Mojana hace parte de la RAP Caribe, que se instauró en 2007, pero, en estricto sentido, está distante de sus prioridades. La RAP Caribe está conformada por todos los departamentos costeños, la mayoría de los cuales no tienen interés real en La Mojana ni comparten vecindades, ni geografía, ni economía. Barranquilla, Cartagena y Santa Marta son diametralmente distintas y retiradas de Guaranda, Nechí, Majagual, Sucre, Sucre o Achí. Riohacha y su economía carbonífera, con Cesar, son diametralmente opuestas a la región de agua de La Mojana y a los servicios ecosistémicos que presta. Cartagena, con la mejor intención que tengan sus gobernantes, le queda bastante a trasmano atender con eficiencia los requerimientos y urgencias de sus pobladores en el sur de Bolívar. Lo mismo puede decirse de Sincelejo con respecto a Guaranda, Majagual, Sucre, Sucre.    

Por estas circunstancias y por sus realidades geográficas y ambientales, en los cuatro departamentos y los 28 municipios que la integran, a los que podrían sumarse municipios del bajo Cauca antioqueño como Caucasia, Zaragoza, el Bagre, configurar una RAP podría ahorrar esfuerzos, articular acciones y coordinar mejor las políticas que enfrenten los factores desestabilizadores que afectan la ecorregión, como la minería ilegal, el narcotráfico. Igual que hacer inversiones con sentido de región y de convergencia que permitan organizar racionalmente el territorio alrededor del agua. La RAP no rompe con los departamentos. Puede ser su brazo extendido.  

Foto: UNDP

La desarticulación institucional en La Mojana

Una de las causas por la que las inversiones en la Mojana, a lo largo de décadas, no son eficientes y no contribuyen a mejorar las condiciones de vida de la población es el desorden territorial que la caracteriza pues, como ya se ha dicho, allí concurren cuatro departamentos, 28 municipios, además de cuatro corporaciones regionales, 23 instancias interinstitucionales estatales que deciden sobre la Mojana (Conpes 8046). Por ello, es de la mayor importancia lograr articular las decisiones y la intervención en el territorio. Debido a estas debilidades no se cuenta con procesos ni con el registro de asociatividad territorial para impulsar proyectos de impacto regional. No contar con una herramienta de coordinación y articulación dificulta que las intervenciones, que han sido cuantiosas, redunden en la mejora de las condiciones de vida de sus, más o menos, 500 000 habitantes. 

La ecorregión de la Mojana tiene una cultura común –la cultura anfibia–, igual que un pasado relativamente próspero basado en su fantástica riqueza hídrica, con un enorme potencial agropecuario desaprovechado por el deterioro ambiental, la concentración de la tierra, la ganadería extensiva y un muy deficiente ordenamiento territorial agravado por la falta de Estado, la preeminencia de la minería ilegal, la presencia de cultivos ilícitos y los ejércitos irregulares que originan esta actividad. La Mojana se ha convertido en un microcosmos del país, que refleja los conflictos ambientales, sociales y económicos de la Colombia contemporánea. La Mojana es un problema nacional. Es un problema de la cuenca Magdalena-Cauca y su pronunciado deterioro ambiental. 

La dispersión de esfuerzos entre diversas instancias del Estado ha obstaculizado una solución definitiva para La Mojana. Esta es una región con un potencial agrícola considerable, pero la costumbre malsana de drenar humedales y modificar cuerpos de agua para dar paso a actividades productivas ajenas al entorno ha hecho que el agua, antes un recurso valioso, se convierta en un factor de riesgo. 

Sin resolver los problemas conexos como la minería ilegal en el bajo Cauca y el nordeste antioqueño, los cultivos ilícitos, la necesidad imperiosa de recuperar el monopolio de las armas y el deterioro de la cuenca Magdalena-Cauca, donde vive el 80 % de la población y se genera el 80 % del PIB, los problemas de La Mojana persistirán. La pobreza multidimensional supera el promedio nacional en 42 % y el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es del 46 %. La cobertura de acueducto y alcantarillado es baja, lo que incrementa la vulnerabilidad de las comunidades. La construcción de jarillones de forma inadecuada para desecar tierras ha reducido la capacidad del ecosistema para mitigar inundaciones, y esto intensifica la vulnerabilidad de la región frente a las lluvias estacionales. 

La región, que refleja los problemas ambientales más críticos del país, necesita soluciones estructurales que reconozcan la importancia del uso sostenible del suelo y la restauración de sus ecosistemas hídricos para enfrentar el futuro con resiliencia. Esta región, caracterizada como una “cultura anfibia”, es fundamental para el equilibrio ecológico de Colombia, pero su capacidad de regulación hídrica y su potencial agropecuario se ven disminuidos debido a las presiones ejercidas sobre el medio ambiente. La necesidad de una intervención coordinada y centralizada en La Mojana es evidente, pues solo una gestión integral de sus recursos permitirá mitigar los daños ambientales, sociales y económicos acumulados. La conformación de una RAP para la ecorregión puede ayudar a mitigar los efectos perversos de la desarticulación regional.  

Las continuas divergencias sobre lo que hay que hacer en la Mojana, en concreto, si se cierra o no Cara de Gato, ha llevado a divergencias entre el gobierno nacional y la dirigencia regional, lo que se ha traducido en que los gobiernos departamentales de Sucre, Córdoba, Antioquia y Bolívar hayan emprendido acciones en conjunto para resolver el problema; en la práctica, acciones que implican actuar coordinadamente como una RAP de hecho. La reforma al Sistema General de Participación, aunada a la aplicación efectiva del catastro multipropósito, les puede, en el mediano plazo, otorgar fuelle financiero a los municipios de la ecorregión.     

Le recomendamos: La descentralización en Colombia: promesa de muchos, fracaso de todos

Acerca del autor

Fernando Guerra
fernando.guerra@razonpublica.org.co | + posts

*Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte. Profesor universitario y autor de varios libros, entre ellos, La geopolítica del petróleo y el cambio climático (Universidad de Antioquia, 2010).

3 comentarios

Fernando Guerra

Escrito por:

Fernando Guerra

*Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte. Profesor universitario y autor de varios libros, entre ellos, La geopolítica del petróleo y el cambio climático (Universidad de Antioquia, 2010).

3 comentarios de “La Mojana: hacia una Región Administrativa y de Planificación para un desarrollo sostenible”

  1. Importante la temática, sugiero que debiera promoverse un foro u otro evento donde se de una discusión con miras a lograr compromisos hacia el objetivo. Evento preferiblemente a realizar en la región.
    Soy Sociólogo, exdirector de CORPOMOJANA.

  2. La RAP Mojana es una excelente idea para configurar una institucionalidad pública que articule iniciativas y políticas públicas que ordenen el territorio y el desarrollo integral a partir de la gobernanza del agua. La pregunta pertinente es si la idea es viable y factible en el contexto de la política regional y local en las entidades territoriales que conforman la eco región Mojana

  3. Desde los años 50, en que unos holandeses realizaron estudios en la región, hay mucha literatura que clama por soluciones estructurales. La Mojana desde mucho se convirtió en «garrapatica desangradora» . A los politiqueros de turno no les conviene soluciones de fondo, porque les cortaria el saqueo continuado del erario. Por ignorancia y por necesidad economica el pueblo calla, vendido o empeñado por migajas que caen de la mesa del rico epulóm.
    Parte de la solución serian exclusas, tipo canal de Panama, en Caregato y boca del cura.
    ¿ Habrá redencíón alguna vez para esta potencial despensa agroalimentaria del Pais?
    Amanecerá y veremos, dijo el ciego.
    «Un Mojanero desplazado»

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