
Las mujeres y el proceso de paz
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Colombia necesita más equidad de género y la participación activa de las mujeres en sus procesos políticos. Las mujeres pueden hacer aportes importantes a la política, al proceso de paz y al desarrollo de la democracia.
Exclusión de las mujeres
Tradicionalmente el espacio de lo público ha sido una construcción masculina y a las mujeres se les han asignados roles tocantes a la reproducción social y al cuidado de los más débiles, como los niños, los adultos mayores, los enfermos y las personas discapacitadas. La democracia y todas sus instituciones –parlamentos, partidos políticos, alto gobierno- han registrado un déficit de participación femenina.
Esa situación ha venido cambiando lentamente en muchas sociedades y cada vez hay más aceptación de una justicia de género que supere las desigualdades de género y compense las desventajas que afectan a las mujeres. Pero en algunos casos –incluido el de Colombia- este proceso ha avanzado poco.
Tradicionalmente el espacio de lo público ha sido una construcción masculina y a las mujeres se les han asignados roles tocantes a la reproducción social y al cuidado de los más débiles
La falta de participación en el espacio de lo público ha hecho que muchos temas propios de una agenda de las mujeres no hayan sido considerados o hayan sido abordados desde el punto de vista de los hombres. El déficit se ha reflejado también en los procesos de paz.
Según la Organización de Naciones Unidas la participación de las mujeres en funciones oficiales dentro de este tipo de negociaciones ha sido muy escasa. El análisis de 31 procesos entre 1992 y 2011 mostró que las mujeres representaron solo el 4 por ciento de los signatarios, el 2,4 por ciento de los mediadores principales, el 3,7 por ciento de los testigos y el 9 por ciento de los negociadores.
Colombia no ha sido la excepción. No obstante, cabe resaltar el nombramiento de Nogelia Rentería y María Paulina Riveros como integrantes plenipotenciarias del equipo del Gobierno en las conversaciones de La Habana. En cuanto a las FARC, no existe todavía ninguna plenipotenciaria, aunque las guerrilleras han tenido mayor visibilidad pública que las integrantes de los círculos de apoyo a los negociadores del gobierno.
Es importante fomentar la participación de las mujeres en el actual proceso de paz entre el gobierno y las FARC y en el que eventualmente se adelante con el ELN. Esta participación debe ir mucho más allá de la negociación, y para eso hay que acortar la distancia entre los representantes en la negociación y quienes podrían ser sus representadas.
![]() Presidente Santos con la entonces Alta Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Nigeria Rentería. Foto: Presidencia de la República |
Aporte de las mujeres a la paz
Los aportes de las mujeres a la paz han sido reconocidos por diversos pronunciamientos de organizaciones internacionales, como la Resolución 1325 de 2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este texto y las resoluciones subsiguientes establecen el mandato de participación de las mujeres en la construcción de la paz y señalan tres criterios que deben tenerse en cuenta en las negociaciones: (a) proteger a las mujeres y a las niñas contra la violencia; (b) asegurar la perspectiva de género en las acciones para el mantenimiento de la paz, y, (c) aumentar la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en los procesos de paz.
La participación de mujeres en las negociaciones ha demostrado tener varias ventajas. Las mujeres pueden ser más creativas para buscar salidas y soluciones prácticas a los bloqueos que se presenten, y en ocasiones han evitado que los negociadores se levanten de la mesa. Por otra parte las mujeres suelen llamar la atención sobre temas que los hombres no tocan, pues mientras éstos se enfocan en asuntos relacionados con el poder político y económico, las mujeres suelen apuntar a cuestiones relacionadas con la familia, la educación, la salud o la inequidad.
Las organizaciones de mujeres y la paz en Colombia
La paz ha sido una de las banderas del movimiento de mujeres en Colombia.
Las organizaciones de mujeres han apostado a la resolución negociada del conflicto armado, lo cual se expresa en consignas como “No parimos hijos e hijas para la guerra”.
Las organizaciones de mujeres han apostado a la resolución negociada del conflicto armado, lo cual se expresa en consignas como “No parimos hijos e hijas para la guerra”. Asimismo, en el pasado mes de octubre un grupo de mujeres con amplia trayectoria política logró convocar a la comunidad internacional en la Cumbre de Mujeres y Paz[1]. Este evento puso de presente que el apoyo de la comunidad internacional al proceso de paz en Colombia estaría condicionado al cumplimiento de las resoluciones mencionadas previamente. Miembros de la comunidad internacional y expertos en el tema expresaron la necesidad de presionar desde la sociedad civil la permanencia de las mujeres en la mesa de negociaciones y su participación en la verificación y ejecución de los acuerdos.
En respuesta a los pronunciamientos internacionales el gobierno expresó su voluntad de incluir mujeres dentro del grupo de negociadores, pero señaló que no encontraba ninguna con el perfil apropiado para hacerlo, cuando en efecto algunas mujeres comprometidas con las luchas de género y capaces de cumplir ese papel no son cercanas al gobierno, como decir Olga Amparo Sánchez, Cecilia López o Piedad Córdoba. De todas formas, uno de los resultados de esta Cumbre fue el nombramiento de las dos mujeres en el equipo de negociadores plenos del gobierno.
![]() La Directora de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y negociadora en la mesa de diálogos de paz de La Habana, María Paula Riveros. Foto: Presidencia de la República |
La representación de las representantes
Aunque se incluyan mujeres en el proceso de negociaciones, las representantes no necesariamente representan intereses de género por cuanto están allí delegadas a nombre del gobierno o de las FARC y tienen sus propios y legítimos intereses personales o profesionales. Como bien lo ha planteado la profesora María Emma Wills, la apertura del espacio o la presencia femenina no implica necesariamente un ejercicio de representación de intereses sustantivos de género.
Para corregir esta situación existen varios recursos:
· La experiencia internacional muestra que en muchas ocasiones las negociadoras no conocen las resoluciones de Naciones Unidas sobre el tema; importa que las delegadas de ambas partes tengan como referencia estos documentos.
· Los ejemplos internacionales y la sistematización de éxitos y fracasos pueden servir de insumos para las negociadoras.
· Existe un amplio repertorio de propuestas que ha sido presentado por las mujeres en los foros organizados por el PNUD y la Universidad Nacional, así como en la Cumbre de Mujeres y Paz.
· Es importante abrir canales para que la sociedad civil se exprese frente a los varios puntos de la negociación. Las organizaciones de mujeres tienen mucho que decir en temas como las víctimas, la reparación y las condiciones para garantizar la no repetición del conflicto.
Las percepciones de los colombianos sobre las mujeres de las FARC
Las respuestas a varias de las preguntas incluidas en la encuesta ¿Qué piensan los colombianos del proceso de paz? Una mirada desde el Barómetro de las Américas, del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes indican que en general existe mejor percepción y menos prevención frente a las guerrilleras que frente a los guerrilleros que se desmovilicen:
Aunque se incluyan mujeres en el proceso de negociaciones, las representantes no necesariamente representan intereses de género
· Ante la eventual creación de un movimiento político por parte de las FARC, el 51 por ciento del total de los encuestados y el 43,5 por ciento de los residentes en zonas de conflicto consideran que las mujeres pueden ser mejores líderes que los hombres.
· Las exguerrilleras tienen mayor probabilidad de ser contratadas para un trabajo que los exguerilleros.
· Los niveles de rechazo son también menores para las mujeres que para los hombres exguerrilleros
· Más del 65 por ciento de los encuestados considera que las mujeres se readaptarían más fácilmente a la vida civil que los hombres.
Aunque los resultados de la encuesta son parciales y pueden interpretarse de diversas maneras, podrían ser un indicio de que no habría resistencia a la participación de las mujeres en la vida política en caso de avanzar las negociaciones.
Expectativas
La participación de las mujeres en el actual proceso de paz no ha sido muy notoria. No obstante hay algunos indicios alentadores.
Además de los recientes nombramientos, se destacada la inclusión del enfoque de género en el acuerdo sobre participación política (punto 3 “Medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable, igualdad de condiciones y con garantías de seguridad”).
Si tradicionalmente las mujeres no han hecho parte de las negociaciones de paz, en la actual coyuntura deberían tener la posibilidad hacerlo. Está en juego la posibilidad de diseñar conjuntamente, hombres y mujeres, una sociedad pacífica, justa y democrática.
* Ph.D. en Ciencia Política, docente universitaria y coordinadora del Programa de Institucionalidad Política Democrática de la Fundación Foro Nacional por Colombia,
Acerca del autor
Clara Rodríguez
* Profesora e investigadora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia.
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