
¿Somos todos anrtisemitas?
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De acuerdo con la falacia sionista según la cual quien critique el horror criminal impuesto por Israel a Palestinos, Libanese y Sirios, particularmente en Gaza, es un racista que odia a los judíos, lo cual es obviamente falso. Muchos que criticamos esta salvaje brutalidad no solo no odiamos a los judíos, sino que apreciamos todo lo que la cultura occidental y el cristianismo ha heredado de su religión, un monoteísmo en un contexto histórico politeísta idolátrico, el cual proveyó el blueprint para el cristianismo en aspectos tan importantes como la ley que educó y civilizó a la humanidad. Textos cimeros como Isaias 53, y varios salmos (23, 43, 51, 91) patrimonio de la humanidad, la escuela en la cual fue formado el cristianismo el cual, a su vez, con la adición de la trinidad, y la persona de Jesús como Hijo del Padre que reveló el amor de este por la humanidad desarmando unas autoridades religiosas que retaliaron asesinándolo.
La cosa no es simple porque están los israelitas y los israelís, y los judíos como religión y como raza. Israelitas sale como anacrónico e israelís aplica a los ciudadanos del contemporáneo estado de Israel. La confusión entre religión y raza es más complicada pues no todo judío racialmente es judío religiosamente practicante y muchos judíos religiosos no se consideran israelís, y son los más acérrimos críticos del estado de Israel. ¿Cómo puede un crítico de los crímenes de los israelís concentrar su odio en contra de judíos que según la falacia sionista serian antisemitas por la misma razón de denunciar esos crímenes?
Es cierto que en la espiritualidad judía se manifiesta una paranoia del diferente escogido por Dio que llega a extremos como los del Talmud donde se hacen acusaciones terribles contra Jesús y María y se desprecia a los goy como subhumanos; sin duda la raíz de similares afirmaciones que hacen los oficiales y rabinos del IDF como guía para sus soldados: hay que matarlos a todos incluidos los niños y sus madres como las ratas que son por ser una raza inferior que no merece ninguna misericordia. En los mismos salmos se encuentran horrores como los que se encuentran en el Talmud y en Samuel donde Dios aparece como un asesino lleno de odio racista. Esto y la supuesta validez de los títulos derivados de la tierra prometida requieren una aclaración.
El contraste entre el Dios racista y nacionalista del antiguo testamento y el Padre amoroso revelado en Jesús ha llevado a muchos críticos a declarar que no son la misma persona y que ese Dios no es el que Jesús adora e invita a adorar; al punto de que un líder de multitudes de cristianos Marion declaraba que el nuevo testamento había desplazado definitivamente al Dios vengativo del antiguo, pero fue declarado hereje y excomulgado. La solución obvia que emergió de considerar textos en los cuales ese Dios ordena masacrar pueblos enteros incluyendo bebes y mujeres en cinta, la dio el gran Spinoza hace ya tres siglos: ese Dios es la proyección de unos autores que le transferían todos sus odios y resentimientos y sus instintos asesinos. Pero debe reconocerse que el antiguo testamento es recorrido por la idea que un pueblo escogido no podía relacionarse con los demás pueblos al punto de que los matrimonios cruzados eran considerados formas idolatría (como si la pureza racial fuera absolutamente prioritaria para un dios obsesionado con los genes y los genitales masculinos). Esta espiritualidad paranoide también presente en los salmos se vio reforzadas contundente e irreversiblemente por las espantosas persecuciones expulsión y programas que con el absurdo cargo de deicidio extendido a toda la raza cayeron sobre esta por siglos, en realidad hasta que Vaticno II declaró esta acusación insubsistente. Un odio que alcanzó sus peores extremos en la solución final del régimen nazi, atrocidades de las cuales muchos cristianos intentaron proteger a los judíos empezando por el gran Bonhoffer y siguiendo con numerosos sacerdotes (incluido el futuro gran Juan XXIII) y religiosos y religiosas por toda Europa como el santo polaco franciscano Maximilian Kolbe que intercambio su vida por la de un judío que iban a ejecutar en un campo de concentración.
Si bien la acusación de antisemitismo no aplica en general al cristianismo si ha habido históricamente momentos en que por ejemplo el gran Lutero, desilusionado porque los judíos no se convertían recibiendo la salvación de Jesucristo, los atacó en su famoso Sobre los Judíos y sus mentiras; lo cual, como otros elementos de la identidad alemana que el adelantó pueden haber influido en un momento tan terrible como fue la derrota y la república de Weimar cuando el estado y las economías alemana se derrumbaron dando lugar a la famosa falsa acusación de la puñalada por la espalda que entre los soldados veteranos desmovilizados dio lugar al nazismo.
Igualmente, criticada ha sido la noción opuesta de que el pueblo escogido tiene derechos de propiedad a una tierra prometida que en el proyecto sionista incluye la mitad del MO. Una noción que depende de una variedad de supuestos que son obviamente falsos de manera que ella es totalmente derrumbada por la evidencia. El primer supuesto es que los israelís son los descendientes herederos de los judíos del convenant que la recibieron, lo cual es un absurdo histórico y genético. El segundo es que la genética es el criterio fundamental para Dios sobre a quién ofrece su promesa, algo acendrado en el Antiguo testamente, pero derrumbado en el nuevo, particularmente por Pablo en contra de los judaizantes entre los cuales se encontraba Santiago, el hermano del Señor que lideraba a la iglesia de Jerusalem hasta que también fue asesinado por los lideres judíos (una ejecución en la cual parece que Saulo participó).
Pero el argumento contundente aparece en la promesa misma: ella permite la ocupación de la tierra condicionada a la obediencia a la ley. Pero la promesa de Dios parte del covenant, la cual identifica a los judíos como la luz del mundo que iluminará a todos los puebles es despedazada por el sionismo, una ideología para la cual el asesinato, las masacres de madres y bebes tienen la legitimidad de la venganza de su odioso dios contra las amalequitas o los cananeos. La contradicción es patente, por una parte, invocan unos títulos que desde el punto vista de la modernidad secular no tienen ninguna validez haciendo de dios un agente inmobiliario; y por otra, contradicen hasta la criminalidad de robos y asesinatos la ley de ese Dios al que, si siguen en su supuesto racismo vengativo, pero no en su verdadera misericordia con viudas huérfanos y extranjeros.
Un aspecto especialmente detestable de le ideología sionista es la confusión teológica fundamental según la cual los evangélicos americanos apoyan a Israel y al tercer templo como condición del regreso del Señor. Es toda una tramoya basada en unas ideas totalmente confundidas sobre las profecías de la Parusía sin ninguna base ni teológica ni bíblica ni histórica (son ideas tan alocadas que no aparecieron sino hasta después de más de 19 siglos de historia de la teología cristiana) basadas en cosas tan delirantes como la rapture y las dispensations. Grave en cualquier confundido pero que para un cristiano son herejías severas que desconocen totalmente el sentido del nuevo testamento y del nuevo covenant en Jesús, el nuevo templo de Dios extendido a la iglesia como su cuerpo. Loco de verdad loco, pero para religiones locas…. los americanos; aun cuando estas locuras surgieron en Inglaterra como también la creación del estado de Israel por una medida según la cual el imperio privaba a los palestinos de su patria, algo sin ningún fundamento legal (como siempre las arbitrariedades del imperio británico creándole problemas a la humanidad).
Resulta claro que la pretensión de la promesa no tiene mas fundamento que la violencia brutal ejercida por los sionistas sobre los árabes con el apoyo de los imperios anglosajones, los cuales han apoyado los execrables crímenes de Gaza contra mujeres y niños inocentes a los que se los mata sistemáticamente con una variedad de métodos que incluye aplastamientos, quemarlos vivos y el uso de armas de fuego particularmente por francotiradores con precisión al cerebro y al corazón. ¿Cómo puede toda una nación apoyar estas canalladas sino por una ideología pseudorreligiosa de pueblo escogido sin limitación alguna por disposiciones o divina o humanas? Es la ideología del Gran Israel que ha inspirado al Estado de Israel desde sus orígenes antes de la salida de los ingleses y a través y a partir de la Nakba em 1948, expulsión por la fuerza del fusil que ha continuado hasta culminar en la masacre genocida de Gaza.
Es obvio que una nación cuya agresividad la constituye en el peor enemigo de la paz en el mundo no tiene la bendición de Dios, y eso con los crímenes que claman al Dios de la misericordia para con las viudas los huérfanos y los refugiados es garantía de que Israel no tendrá éxito en su empeño genocida. Y ya ha emergido el país que puede resultar confrontando la criminal injusticia, Irán. Para Israel Irán no era sino su enemigo secular a destruir como Palestina, Líbano y Siria, pero la cadena de abusos y asesinatos motivo a los ingenieros iranies para desarrollar la más sofisticada batería de misiles y drones con la capacidad de destruir a Israel. Al momento Isael está torpedeando la paz con sus ataques al Líbano en declarada contravía con las solicitudes de Trump para lograr poner en marcha un acuerdo. Eso es Israel, el peor enemigo de la paz que en la persecución del gran Israel no puede dejar de agredir a sus vecinos, lo que la conducirá además a enfrentar a Turquía en Siria; lo cual garantizará su destrucción enfrentando a la vez a Irán y a Turquía, abriendo la posibilidad para una paz en la región. La humanidad entera convertida de antisionista en antisemita por la falacia sionista, y ya ahora por el odio producido por su salvajismo en Gaza, mira expectante a la posibilidad de que la justicia se imponga en la región.
Acerca del autor

Ricardo Chica
*Ph. D., M.Phil. en Economía y Diploma en Desarrollo de la Universidad de Cambridge. Columnista en múltiples medios y ha sido Profesor de las universidades de Los Andes, Javeriana y Cambridge e investigador del CEDE y Fedesarrollo.
3 comentarios





Vuelve y juega. Luis López de Mesa on steroids…
No, no «todos somos antisemitas», pero su escrito, Profesor Chica, si es rabiosamente antisemita y falaz.
El legítimo derecho a criticar las acciones bélicas y políticas del gobierno de Israel no puede servir como patente de corso para propagar prejuicios ancestrales. En su columna, el profesor Ricardo Chica traspasa deliberadamente la línea del debate geopolítico para adentrarse en la difamación etnorreligiosa.
A continuación, se desglosan y rebaten de forma directa sus afirmaciones más destructivas:
1. El libelo de deicidio y la distorsión del Nuevo Testamento
Su argumento: Afirma que Jesús reveló el amor de Dios «desarmando unas autoridades religiosas que retaliaron asesinándolo», y más adelante insiste en que el apóstol Santiago «también fue asesinado por los líderes judíos».
La crítica: Atribuir la responsabilidad colectiva e histórica de la muerte de Jesús a «las autoridades religiosas» o a «los líderes judíos» en su conjunto es revivir de forma literal el libelo de deicidio. Este tropo teológico alimentó masacres, expulsiones y pogromos durante casi dos milenios. Que un académico ignore que incluso el Concilio Vaticano II de la Iglesia Católica declaró esta acusación insubsistente en la declaración Nostra Aetate de 1965, demuestra un preocupante sesgo de manual.
2. Patologización y deshumanización de la espiritualidad judía
Su argumento: Sostiene que en la espiritualidad judía «se manifiesta una paranoia del diferente» y que en el Talmud «se desprecia a los goy como subhumanos».
La crítica: Generalizar la rica, diversa e hipercompleja tradición hermenéutica judía (que abarca milenios de debates escritos) etiquetándola de «paranoia» es un intento burdo de patologizar a todo un grupo humano. Además, citar fuera de contexto fragmentos del Talmud para alegar que se considera a los no judíos como «subhumanos» es una táctica clásica de la propaganda supremacista y neonazi de internet. El judaísmo postula que toda vida humana contiene la chispa divina, y la propia ley talmúdica establece profundas obligaciones morales hacia los no judíos.
3. La obsesión con la «pureza racial»
Su argumento: Define la identidad del Antiguo Testamento como la de un «dios obsesionado con los genes y los genitales masculinos», extendiendo esto a una supuesta obsesión actual por la «pureza racial».
La crítica: El judaísmo no se define bajo los conceptos modernos de la biología racial, sino como una identidad etnorreligiosa y un pacto comunitario (un pueblo-nación). Al proyectar la idea de «pureza racial» sobre el judaísmo histórico y el sionismo contemporáneo, el autor recurre a la peligrosa inversión ideológica de igualar a las víctimas del racismo científico europeo con sus propios verdugos totalitarios.
4. Borrado histórico y genético de los lazos ancestrales
Su argumento: Declara que afirmar que los israelíes actuales son descendientes herederos de los judíos del pacto original es un «absurdo histórico y genético».
La crítica: Este argumento pretende despojar por completo al pueblo judío de su herencia autóctona de la región de la que fue expulsado por sucesivos imperios coloniales (como el romano). La arqueología, la historiografía y los estudios genéticos de poblaciones contemporáneos demuestran de manera irrefutable que las comunidades judías de la diáspora (tanto de Oriente Medio como europeas) mantienen un vínculo biológico e histórico directo con las poblaciones originarias del Levante. Negar esta continuidad es puro negacionismo identitario.
5. Apología de la destrucción y la violencia estatal
Su argumento: Concluye celebrando que el desarrollo de misiles de Irán «garantizará su destrucción» (la de Israel), lo que supuestamente «abrirá la posibilidad para una paz en la región».
La crítica: Esta es la declaración más alarmante y contundente del escrito. El profesor Chica abandona cualquier pretensión de defensa de los derechos humanos o de los civiles palestinos para transformarse en el propagandista de un régimen teocrático y autoritario como el de Irán. Celebrar el armamento de un Estado que jura borrar del mapa a otro país y afirmar que la «paz» vendrá de la destrucción física de Israel no es una crítica antibélica; es una instigación explícita al exterminio masivo y la validación de un genocidio real.
El debate sobre la soberanía, la ocupación y las operaciones militares en el Medio Oriente es plenamente válido y necesario. Sin embargo, recurrir a libelos religiosos del siglo IV, descalificar la salud mental de un pueblo y aplaudir la posible aniquilación de millones de personas no es análisis político. Su texto, profesor Chica, es un alarmante compendio del antisemitismo más clásico y visceral.
Ambientado un Kristallnacht en el trópico.