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“Las viejas esas”

Escrito por María Cristina Hurtado

Me invadió un gran sentimiento de agradecimiento y me conmoví profundamente cuando un comité organizador liderado por mi  maestra y  socia de causas Florence Thomas  me invitó a participar en el reencuentro feminista 60+, el 12, 13, y 14 de Septiembre de este año en Santa Marta,  un espacio de pegamento y memoria histórica que nos convocaba a algunas mujeres feministas mayores de 60 años  a unir las piezas de años de militancia en una tarea conjunta desde diferentes orillas del feminismo para identificar nuestro aporte  pero también los retos ante la coyuntura actual y la realidad de los derechos humanos de las mujeres alrededor de discusiones fraternas.  Fuimos 95 mujeres en un Reencuentro de grandes construcciones en” la casa, en la calle y en la cama”, y sobre todo puentes de afecto, respeto y colaboración con esta lucha por la igualdad, la equidad y la dignidad de las niñas, las adolescentes y las mujeres.

Muchas transitamos por la 2a y 3a ola del feminismo y la mayoría aplaudimos y buscamos puentes con la 4ª ola de este poderoso y vigoroso relevo histórico y generacional, muchas aportamos  y lo seguimos haciendo corajudamente desde la academia, el Estado y las políticas públicas, las organizaciones sociales de mujeres ,los territorios, la política, el arte y diversos escenarios a las grandes construcciones de la participación y representación política de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, el derecho a la interrupción voluntaria y legal del aborto, las leyes contra las violencias ejercidas contra las mujeres en los espacios privados , familiares, comunitarios, y en el marco del conflicto armado y por “una vida libre de violencias”, el acceso a la propiedad y la tierra, el efecto del conflicto armado en nuestros cuerpos, ,la construcción de la paz en un país donde ya no queremos “parir más hijas/os para la guerra”, el arte y la cultura ,el abolicionismo vrs el regulacionismo ,el acceso a la justicia, la lucha contra la explotación sexual y reproductiva, entre otros.

Así poco a poco nos convocamos desde nuestras diversidades y experiencias individuales y colectivas y recorrimos los caminos de la memoria y el compromiso, de los triunfos y las derrotas, de las deudas históricas con la vida digna de las mujeres y los retos para las nuevas generaciones. Hemos hecho parte de grandes cambios legislativos, en la cultura y en la sociedad, y en la remoción de imaginarios y prácticas discriminatorias por sexo y género,  hemos  construido lineamientos de políticas públicas, protocolos, modelos de atención, proyectos comunitarios y políticos,  y movilizaciones sociales por la democracia, la paz y la vida entre otras, pero principalmente hemos producido leyes con enfoque de sexo y género  y hemos transformado otras tantas  con sesgos patriarcales y misóginos  que no consultaron nuestras voces, como bien anotaría Montaigne hace 5 siglos: “ las mujeres tienen razón de rebelarse contra las leyes porque las hicimos sin ellas”, pues bien las mujeres de este país en los últimos 60 años, hemos nombrado lo innombrable, “porque lo que no se nombra no existe”, las leyes cada vez se parecen más  a nosotras, colectivamente hemos construido a vía de ejemplo la legislación para la  despenalización   del aborto , la ley de violencias contra las mujeres ley 1257/08, la ley de feminicidio 1761 de/15, la ley de violencias contra mujeres en el marco del conflicto armado 1719/14 y muchas otras que les arrebataron a los varones su exclusivo privilegio de legislar en algunas ocasiones a favor de sus derechos y en detrimento de los nuestros.

Personalmente desarrollé un análisis crítico sobre el actual proyecto de ley presentado por el gobierno “por medio del cual se regula la subrogación uterina para la gestación en Colombia” y que en  el marco de un negocio jurídico neoliberal cosifica e instrumentaliza el cuerpo de las mujeres y hace realidad el cuento terrorífico de “La Criada” de Margaret Atwood,  a través de la compraventa de bebes humanos por parte de terceros a quienes se les privilegia sus “deseos” sobre los derechos fundamentales e inalienables de  sujetos protegidos  convencional, constitucional y legalmente como superiores, considerando a los seres humanos como medios y no como fines donde desaparecemos las mujeres y somos sustituidas por “personas gestantes” y los niños y niñas son llamados como “ productos de la gestación” imponiéndose la lógica del mercado sobre la de la dignidad humana, proyecto de ley que he analizado críticamente  en este medio.

Me llevo en mi alma entre muchos, uno de los lemas del encuentro que ha signado mi vida como feminista desde los 27 años: “SER FEMINISTAS ES Y HA SIDO SIEMPRE LA OPCION DE VIDA MAS DIGNA PARA LAS MUJERES”, agradezco a todas las mujeres que me prestaron sus hombros para subirme en ellos y pongo los míos para la construcción colectiva y amorosa.

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