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Un balance de la gira de Santos por Europa

Escrito por Sandra Borda
Sandra Borda

Sandra Borda¿Qué tan significativo resulta el levantamiento de la visa Shengen? ¿Qué impacto puede tener la participación del Papa en las negociaciones de paz? ¿Por qué seguimos siendo provincianos en relación con el “turismo” presidencial? 

Sandra Borda G.*

El Presidente Santos, la Canciller Ángela Holguín y el Comisario de Asuntos de Inmigración de la Unión Europea Dimitris Avramopoulos.

De gira

El presidente Santos acaba de concluir su visita al continente Europeo y varios temas llamaron la atención en medio de una gira que incluyó a Bélgica, Italia, Suecia y Noruega.  

Aunque es temprano aún para evaluar los logros de este esfuerzo diplomático, ya es claro que algunos de los asuntos tratados durante la visita tendrán implicaciones de relieve  para la política exterior de Colombia y para el proceso de paz que se adelanta  en La Habana.

La visa  

El  anuncio más importante fue la desaparición del requisito de una vista para los ciudadanos colombianos que quieran hacer viajes cortos a Europa. 

España, el país que impuso este requisito en el 2001, se encargó ahora de mover el engranaje de la Unión Europea para lograr este nuevo estatus migratorio. De esta forma y contando con quienes hacen parte del régimen Schengen, se ha logrado ampliar a 61 el número de países que no exigen visas a los colombianos. 

El anuncio fue recibido con grandes titulares en los medios de Colombia. Y sin embargo  este turismo es posible apenas para una minoría privilegiada, mientras para la mayoría de colombianos el anuncio resulta ser  indiferente, porque con o sin visa no están en condiciones de cruzar el Atlántico en calidad de turistas. 

Por tanto el efecto mediático de un anuncio de esta naturaleza resulta exagerado. El efecto, si se quiere, tiene lugar en una suerte de consciente colectivo o psiquis nacional que se siente reivindicada, bienvenida, reconocida y legitimada ante la supresión de las restricciones para viajar. Especialmente si el lugar de ensueño hace parte del mal llamado “Primer Mundo”.  

La manifestación más clara de este efecto psicológico fue el titular de la revista Semana que anunció (no sin cierto tufillo poscolonial) las nuevas reglas del juego migratorio como un “Regreso a la dignidad”. 

Una mayor libertad de movilidad internacional produce un sentimiento de aceptación importante para un país que ha tenido que lidiar con la estigmatización y los estereotipos de todo tipo.

Claramente, y este fenómeno no es exclusivo de Colombia, una mayor libertad de movilidad internacional produce un sentimiento de aceptación importante para un país que ha tenido que lidiar con la estigmatización y los estereotipos de todo tipo. Poder ingresar a Europa sin visa nos hace sentir más dignos, menos parias, menos rechazados. Razones como esta explican bien por qué las encuestas de opinión revelan que el área de gestión mejor evaluada del gobierno Santos es la internacional. 

Visita al Vaticano

Desde hace algunos meses el gobierno ha intentado gestionar una visita del Papa a Colombia y probablemente un acercamiento al proceso de paz. Por esta razón, la visita de Santos al Papa Francisco era de gran importancia aunque no se hayan hecho públicos (si los hay) los resultados de la gestión adelantada en Roma. 

El Presidente Santos acompañado del Papa Francisco I, durante su visita a Ciudad del Vaticano.
El Presidente Santos acompañado del Papa Francisco I, durante su visita a Ciudad del Vaticano.
Foto: Presidencia de la República

 

La búsqueda de una mayor incidencia del Vaticano en el proceso de paz en Colombia puede obedecer a distintas lógicas, que no son excluyentes entre sí: 

La visita al Vaticano puede entenderse como parte de la estrategia de Santos para lograr  más apoyo internacional al proceso de paz, lo cual brindaría a la negociación un mayor margen de legitimidad.

La dosis de legitimidad que otorgan mandatarios o figuras de talla mundial cuando apoyan públicamente al gobierno en sus esfuerzos de paz es de algún modo un sustituto del déficit de legitimidad interno que hoy padecen las negociaciones. De hecho, esta legitimidad internacional puede ser utilizada como mecanismo de persuasión para convencer a los escépticos locales en el proceso. 

La visita al Vaticano puede entenderse como parte de la estrategia de Santos para lograr  más apoyo internacional al proceso de paz.

Aquellas voces de autoridad global le sirven al gobierno para inducir algún grado de reflexión entre los colombianos acerca de nuestra actitud como ciudadanos y convoca el favor de la opinión pública frente al proceso de La Habana.  

Impacto político

En un escenario de contradicciones, donde persisten voces influyentes que se oponen al proceso, el apoyo del Vaticano es de importancia vital para el gobierno y para la paz. Si de voces de autoridad hablamos, la del Papa definitivamente es la más importante e influyente en un país tan católico como el nuestro. Y si además se trata de un Papa latinoamericano, y con los niveles de popularidad que ha alcanzado Francisco, pues entonces es perfectamente explicable que el gobierno esté enfilando sus esfuerzos diplomáticos en esa dirección con tanta insistencia. 

Ahora bien, el impacto político de una eventual participación más directa del Vaticano en el proceso de paz resultaría ser mayor si tenemos en cuenta que los sectores de derecha que critican el proceso con más insistencia, tienen una base electoral católica hasta los tuétanos. 

Un espaldarazo contundente del Papa a la paz, cualquiera que sea su forma, provocaría una confusión inmediata dentro de la derecha, pues resultarían contradictorias las posiciones de apoyo al proceso por parte del líder espiritual del catolicismo frente a las críticas y el rechazo expresados por el líder político de esa tendencia.

Esta contradicción puede abrirle grietas a la hasta ahora unánime posición de la derecha colombiana frente al proceso de La Habana, lo cual representaría un éxito político indiscutible para el gobierno y para su intento de construir consensos alrededor de los diálogos con las FARC. 

En el momento de escribir este texto no se conocían los resultados de la visita del presidente y tampoco se había dado a conocer una fecha precisa para la tan anunciada visita del Papa a Colombia. 

Es probable que en el Vaticano existan dudas acerca de la forma como deba darse el acercamiento del Papa al proceso y sobre si esta participación debe ir más allá de las declaraciones públicas que han tenido lugar hasta el momento. 

El Papa Francisco no solamente es un líder espiritual, sino un actor político que deber ser cauteloso a la hora de invertir su prestigio. 

Ciertamente el Papa Francisco no solamente es un líder espiritual, sino un actor político que deber ser cauteloso a la hora de invertir su prestigio. Si el Papa participa en la construcción de la paz en Colombia y sale en la foto de la firma de los acuerdos, la ganancia será tangible y la apuesta habrá salido bien. Pero si se involucra de forma decidida y los diálogos fracasan, su imagen y la reputación internacional del Vaticano podrían resultar afectadas; y este es un costo político que la Iglesia no estaría en condiciones de asumir. Así que no se trata de una decisión fácil y el estancamiento actual de las negociaciones puede estar despertando dudas de gran calado en Roma. 

Reacciones provincianas 

En medio de la gira por Europa y de la intensificación de los ataques de las FARC, oímos varias voces que exigían el regreso del presidente para “apersonarse de la situación”.  Varios incluso afirmaron que era inadmisible tener  al presidente de gira por Europa mientras el país “ardía en llamas”.  

Quisiera simplemente sugerir que si aspiramos a convertirnos en un país activo en el plano internacional y a abandonar el aislacionismo propio del “Tibet Suramericano”, ya va siendo hora de dejar atrás esa costumbre vieja de criticar los viajes presidenciales, como si aquello que ocurre de puertas para adentro fuera siempre y de manera automática más importante que las gestiones que se adelanten afuera. 

El Presidente Santos en la Conferencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y a  Agricultura (FAO) en Roma.
El Presidente Santos en la Conferencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y a
Agricultura (FAO) en Roma.

Foto: Presidencia de la República

Dicho de modo más claro: varias de las tareas que un presidente cumple en el exterior  no pueden ni deben ser de conocimiento público. Es la naturaleza misma de la diplomacia y de las relaciones internacionales. Y sin embargo la falta de conocimiento no se puede traducir sistemáticamente en descalificar la diplomacia presidencial por fuera del territorio. 

Hay que ser un poco más cautelosos en el análisis y no seguir cayendo en el lugar común de sostener que un viaje internacional del presidente implica descuidar los asuntos domésticos. La diplomacia no es en todos los casos  una forma de escapismo presidencial. 

Parte de la responsabilidad recae por supuesto sobre los medios de comunicación. El  que los periodistas viajen con el presidente casi en calidad de miembros de la delegación, hace que su papel a menudo se limite a dos tareas esenciales: 

  1. A transmitir acríticamente discursos, puntos de vista e ideas presentadas  por el gobierno,  y
  2. A informar solamente sobre aquello que es noticia desde un punto de vista muy parroquial.  Ejemplo claro de esto fue la declaración de Santos en el sentido de que “Colombia ya está en el postconflicto”. Privadas de su contexto, estas palabras dieron pie a un debate insulso, pero el asunto acaparó más atención mediática de la que merecía.

El gobierno, los medios y la opinión tienen por tanto la tarea pendiente de pulir  las habilidades para transmitir, entender y asimilar nuestro papel en el mundo. 

En conclusión, el viaje del presidente a Europa dejó un balance agridulce, pues el levantamiento de la visa Schengen no tiene el impacto que dieron a entender los medios. La visita al Vaticano podría desembocar en un apoyo más directo del Papa al proceso de paz, pero hasta ahora la Santa Sede y el gobierno guardan silencio sobre el particular.  

 

* Directora del Centro de Estudios Internacionales (CEI) y profesora asociada del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, analista de Blu Radio.

@SandraBorda

 

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