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Estados Unidos: la convención Republicana

Escrito por Sandra Borda
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Sandra_Borda_Razon_PublicaFueron tres días para ungir al candidato y aprobar la plataforma unificada de un partido dividido. Pero también fue un rosario de incidentes que muestran las debilidades del candidato, la campaña y el partido.

Sandra Borda Guzmán*

Convención poco convencional

El escenario para la convención republicana en Tampa (Florida) no pudo ser más adverso. Una confluencia de factores tendieron un manto de escepticismo sobre la fiesta del partido de la oposición: la amenaza del huracán Isaac sobre la ciudad, las encuestas en Florida que daban una ligera ventaja a Barack Obama, y la declaración escandalosa de un senador republicano por el Estado de Missouri, Todd Akin, en plena competencia por conservar su silla, quien afirmó seriamente que si una violación es ‘legítima’ el organismo femenino se las arreglará para no producir un embarazo.

El registro de los medios dejó en claro que los demócratas están haciendo un gran trabajo al distraer a la opinión y a los republicanos de su flanco débil: la economía.

El registro de los medios dejó en claro que los demócratas están haciendo un gran trabajo al distraer a la opinión y a los republicanos de su flanco débil: la economía. Las divisiones dentro del partido republicano hacen poco recomendable concentrarse en temas típicos del conservatismo social, como el aborto o el matrimonio gay, y justamente por eso los medios afines al partido demócrata han intentado sacar a relucir estos temas y evitar que la atención se concentre en la gestión económica de Obama, que dista de ser sobresaliente.

La convención duró tres días, cada uno con dinámicas diferentes y dimensiones distintas e interesantes, propias del debate electoral estadounidense. Por eso vale la pena revisarlos uno por uno.

Día 1: cada uno en lo suyo


La convención duró tres días, cada uno con
dinámicas diferentes y dimensiones distintas
e interesantes, propias del debate electoral
estadounidense.
Foto: Facebookde Mitt Romneycom

Ya este día empezó a notarse una tendencia preocupante en los discursos que se mantuvo durante toda la convención: muchos de los oradores —de hecho casi todos— parecían estar pronunciando discursos para impulsar sus propias candidaturas presidenciales e ignoraron –en algunos casos descaradamente– la obligación que tenían de promover la candidatura de Mitt Romney.

Varios políticos republicanos ni siquiera tuvieron la disciplina para mantener su mensaje sobre los ejes acordados por el partido: la economía, el desempleo, la deuda pública y el déficit fiscal.

La tendencia mencionada llegó al extremo de que cuando le tocó el turno a Chris Christie —el carismático gobernador del Estado de New Jersey— pronunció uno de los discursos más egocéntricos y que menos destacó la candidatura de Romney. El ya virtual candidato oficial del partido republicano no disimuló su inconformidad, gesto que quedó registrado claramente en las cámaras de televisión.

Merece resaltarse sin embargo el intento de Ann Romney, esposa del candidato, de humanizar a su marido frente a la opinión. Varios analistas coinciden en señalar el carácter poco emocional, casi robótico, del candidato, así que este discurso era de vital importancia. El objetivo se logró en gran medida, pero tanto esfuerzo quedaría prácticamente borrado al tercer día, gracias a Clint Eastwood, como se explicará más adelante.

Día 2: la fórmula vicepresidencial

Las expectativas estaban centradas el miércoles en torno a los discursos de Condolezza Rice y de Paul Ryan, fórmula vicepresidencial de Romney. Rice es probablemente la voz más autorizada del partido republicano para hablar de política internacional, ámbito donde ambos, Romney y Ryan, han demostrado ser muy débiles.

No era un discurso fácil, porque la lucha contra el terrorismo se volvió un terreno donde los demócratas llevan la ventaja, gracias a que la administración Obama logró dar de baja a Osama Bin Laden.

Sin embargo, haciendo alarde de un delicado equilibrio, Rice no solamente habló del 9/11 sin mencionar a Bin Laden, sino que además se las arregló para hablar de liderazgo internacional, sin hacer referencia alguna a su exjefe el presidente Bush y a la gran debacle de su administración: la guerra contra Irak.

Varios republicanos ni siquiera tuvieron la disciplina para mantener su mensaje sobre los ejes acordados: la economía, el desempleo, la deuda pública y el déficit fiscal.

En contra de cualquier expectativa, la exsecretaria de Estado escogió la posición de dictar cátedra a Obama en materia de política exterior. Su vibrante discurso la catapultó como posible figura del partido en 2016.

Tradicionalmente, el discurso de la fórmula vicepresidencial resulta el más abiertamente agresivo en contra de la oposición. El discurso de Sarah Palin hace cuatro años fue célebre por la elocuencia y la contundencia con la que se fue lanza en ristre en contra de los demócratas.

Esta vez Paul Ryan lo intentó, pero con mucho menos éxito: en su esfuerzo por atacar al gobierno Obama, acabó por construir argumentos contrarios a las posiciones que él mismo adoptó como senador en materia del déficit fiscal.

Día 3: Clint Eastwood… sin comentarios

En el sistema político estadounidense, la personalidad y el carácter de los candidatos son de gran importancia. Los políticos no solamente son gestores, sino que también se constituyen en ejemplos y guías morales de la Nación, auténticos ‘role models’. Por tal razón son severamente censurados cuando fallan como seres humanos: es crucial que no solo sean buenos políticos, sino que además sean buenos padres, buenos esposos, buenos amigos.

El objetivo del video familiar presentado al final de este día era justamente el de presentar a Mitt Romney como un hombre de familia, íntegro, comprometido. El efecto no duró más de un minuto, porque después del video, Clint Eastwood (invitado sorpresa de la convención) apareció en escena y personificó uno de los actos más extraños que haya tenido lugar en una convención: para entender lo que sigue, más vale observar cuidadosamente este video primero.

Juzguen por ustedes mismos: el episodio no solamente arruinó la narrativa humanizadora de toda la convención, sino que despojó de todo protagonismo a Marco Rubio -una de las figuras más prominentes del partido y que seguro dará mucho qué hablar en el 2016- quien estaba a cargo de presentar a Romney. En todo caso, al día siguiente, en los medios estadounidenses sólo se hablaba del fiasco de Eastwood: poco o nada quedó del mensaje de Romney.

Plataforma: ¿suficiente para ganar en noviembre?

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Casi todos los oradores ignoraron
–en algunos casos descaradamente–
la obligación que tenían de promover la
candidatura de Mitt Romney. 
Foto: 2012Republican National Convention

Aunque el objetivo principal de las convenciones es elegir al candidato del partido, usualmente esto ya ha sido decidido en las elecciones primarias, y el evento se convierte en un encuentro puramente ceremonial.

Pero más importante aún, la convención es la oportunidad para que todos los sectores — desde los más radicales hasta los más moderados — expongan públicamente sus agendas y posiciones frente a diversos temas y alrededor de las mismas, se logre construir una plataforma unificada. Este ejercicio contribuye a que el candidato se reconecte con su base y tenga una oportunidad para dirigirse a los indecisos.

Es aquí donde se hacen visibles los movimientos hacia el centro o la derecha radical del candidato y del partido, que contribuyen a cautivar votantes de un lado y del otro del espectro político.

El ejercicio se logró y el resultado es el contenido de la plataforma republicana: unificada, pero con las contradicciones típicas de un partido divido y cuyo texto completo puede consultarse aquí.

Colombia, inexistente

En su sección de política exterior hacia América Latina, la plataforma republicana se concentra en dos países: Cuba y Venezuela. Con respecto al primero manifiesta su apoyo a los grupos opositores del gobierno Castro, y con respecto al segundo manifiesta su preocupación por las prácticas anti–democráticas de Chávez.

Al día siguiente, en los medios estadounidenses sólo se hablaba del fiasco de Eastwood: poco o nada quedó del mensaje de Romney.

Hay alguna mención de México y Brasil, agradeciendo al primero la cooperación en la guerra contra las drogas e insistiendo en el tema energético en ambos casos. Finalmente, se insiste en la propuesta tradicional de mano dura en materia de inmigración.

Colombia no figura por ninguna parte, ni para bien ni para mal. Así que intentar explorar cuál podría ser la posición que asumirían los republicanos ante los acercamientos del gobierno con la insurgencia constituye un ejercicio que pertenece indiscutiblemente al reino de la especulación.
 

* Co-directora del Centro de Estudios Estadounidenses, profesora e investigadora en relaciones internacionales de la Universidad de Los Andes.

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