El sector de la cultura: el largo camino por recorrer en 2023
Foto: Facebook: Ministerio de Cultura

El sector de la cultura: el largo camino por recorrer en 2023

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El cambio de gobierno y el cambio climático conllevan desafíos que pueden retrasar el desarrollo cultural en Colombia ¿Cómo enfrentar esos desafíos?

Marla Castellanos Aponte*

Un entorno enrarecido

El entorno cultural y artístico del mundo y de Colombia en 2021 y 2022 se vio afectado por la pandemia de la COVID-19, lo que puso en evidencia las fragilidades del sector en cuanto a la seguridad social y a los nuevos funcionamientos que han surgido en los circuitos y mercados culturales. Estos cambios han mezclado el mejoramiento de lo local con los efectos de la adopción de nuevas tecnologías.

Además, las alertas emitidas por la COP 27 en relación con la crisis climática, el estallido social y el cambio de gobierno producen expectativas respecto de las nuevas políticas sociales y culturales que se esperan para este 2023. El manejo de tales expectativas está en manos del Ministerio de Cultura, que comenzó un cambió de nombre el 12 de octubre a «Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes- MiCASa».

Y aunque parece que todo ha vuelto a la normalidad, el sector ha notado que la asistencia de público ha disminuido. Esto es natural, ya que si el Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) no alcanza para cubrir las «necesidades básicas» diarias, es poco probable que la gente tenga la posibilidad de comprar entradas para ver a artistas locales.

Foto: Gobernación del Tolima - Los estímulos culturales no han mejorado el sector cultural, además obligan a los artistas a competir entre ellos.

Puede leer: La cultura en 2022: salir a las calles para llegar a Mi Casa

Secuelas de la pandemia y el estallido social

Según los informes del DANE, las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios presentan aportes al crecimiento de la economía colombiana en un orden superiores al 30 %.

Una vez más, se demuestra desigualdad en cuanto a la asignación de recursos para la cultura, pues nuevamente en 2023 no alcanzará el billón de pesos, hecho que no es proporcional a los aportes que esta hace al país.

Las afecciones al sector cultural y artístico aún son evidentes, y los gremios que se mejoraron y fundaron tras la pandemia, el estallido social y las elecciones de 2022 han dejado en claro en sus demandas algunos puntos que se esperan sean resueltos ante las inestabilidades sociales, económicas y legislativas para cultores y artistas:

  • ¿Qué sucedió con el gran censo y la Plataforma Yo soy Cultura?
  • ¿Los establecimientos e infraestructuras culturales que cerraron o se vieron en bancarrota ante la pandemia quedaron sin cobijo?
  • ¿Qué sucederá con la seguridad social de los artistas (sistema pensional, subsidios de desempleo, pagos por producción, etc.)?
  • Otras que surgen posteriormente, ¿dónde queda la memoria de todas las creaciones de la pandemia y el estallido cultural?

Y aunque parece que todo ha vuelto a la normalidad, el sector ha notado que la asistencia de público ha disminuido. Esto es natural, ya que si el Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) no alcanza para cubrir las «necesidades básicas» diarias, es poco probable que la gente tenga la posibilidad de comprar entradas para ver a artistas locales.

Sin embargo, siguen llegando espectáculos de artistas internacionales con boleterías generales y palcos que van desde dos hasta diez o quince SMLV.

Asimismo, las ferias, fiestas, festivales y carnavales que se reactivaron en 2022 aún se encuentran debilitados y necesitan apoyos transversales, no solo económicos sino de reconocimiento a los aportes a la memoria y el patrimonio de Colombia. Igualmente, el periodismo y los centros de investigación cultural también siguen autogestionándose y usando medios digitales gratuitos sin recibir recompensas.

Nuevo gobierno y MiCASa: Colombia como potencia mundial

Aunque el nuevo Plan de Desarrollo: Colombia Potencia Mundial de la Vida 2022-2026 se establece hasta marzo, es importante tener en cuenta el movimiento social de artistas y cultores que se organizaron para la elección de este plan. Pero también es importante preguntarse qué sucederá con todas las modificaciones que el anterior gobierno realizó con su política de Economía Naranja.

El Plan Nacional de Cultura (PNC) 2022-2032: tras casi 10 años en los que Colombia no contó con uno, pues el último fue desarrollado para la vigencia 2001-2010, el anterior gobierno estableció las bases para su desarrollo, por lo tanto, la administración actual tiene la tarea de ejecutar y dar viabilidad económica al proyecto.

No obstante, el sector muestra descontento por no verse reflejado en este plan, teniendo en cuenta la metodología empleada durante la pandemia y la poca fiabilidad de los datos brindados por el DANE, como, por ejemplo, la base de población étnica de Colombia que no supera el 14 %.

¿Qué programa vendrá después de los Estímulos Culturales?: el sector ha señalado de diferentes formas que no han mejorado con el desarrollo de los estímulos. Este modelo obliga a la competición entre las organizaciones y los/las artistas. Además, demuestra que más del 40 % de los recursos se asignan a zonas urbanas y que los artistas se ven obligados a crear dentro de lo que solicita el Estímulo Cultural.

¿Cuál será la acción del MinCultura mientras se realiza la reorganización administrativa requerida por el actual gobierno?: las expectativas son altas, pero no pueden detener las tareas del ministerio durante este proceso. Además, es necesario contratar personas idóneas para el sector que tengan conocimiento de los procesos administrativo-públicos, una deficiencia histórica en el sector cultural.

Por último, el gobierno actual debe enfrentar la gran división causada por el cambio de políticas culturales. Por un lado, hay artistas y cultores de grandes industrias que han sido beneficiarios de la Economía Naranja, mientras que por otro lado están aquellos que ven la cultura y las artes como un ejercicio comunitario, social y de derechos, y que no han encontrado el equilibrio en el desarrollo de su oficio.

Lo que se espera es que se sigan llevando a cabo diálogos con los diferentes sectores y que se brinden los caminos adecuados para el desarrollo de ambos grupos.

De manera transversal para el actual gobierno y MiCASa están las prácticas que deja la Ley 80 de contratación, que por evitar las prácticas de corrupción producen trabas administrativas y los apoyos no llegan a los territorios.

  • ¿Qué sucederá con cultores y artistas que no quieran desarrollar procesos más allá de políticas sociales, comunitarias o poblaciones?
  • ¿Qué garantías dará el actual gobierno para que el sector cuente con ingresos suficientes y no se vea precarizado o no cuente con cobijo legal para poder hacer las demandas ante esto?
  • Y, por otro lado, ¿cómo va a producir MiCASa mediaciones políticas de la Cultura de Paz con la falta histórica de comunicación entre ministerios y otras entidades del gobierno?

Paz total y cultura

Tras el Acuerdo Final de Paz de 2016, uno de los grandes efectos ha sido el aporte de las organizaciones artísticas y culturales en la búsqueda de la verdad, la resiliencia y la reconciliación. El gobierno actual ofrece la oportunidad de sentarse con sujetos armados organizados para llevar a cabo procesos de paz, por lo que se necesita incluir de manera contundente el papel de la cultura en los nuevos acuerdos.

Es importante destacar que el arte y la cultura pueden ser parte de los caminos de reincorporación, como lo demuestran los artistas, proyectos de espacios culturales y festivales de las y los firmantes de paz actuales.

La búsqueda de la igualdad de condiciones de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+: en el sector cultural no ha sido ajena, pues hay una necesidad de crear canales de denuncia y justicia para enfrentar las violencias que se producen en el sector, promover la paridad en la participación y llevar a cabo investigaciones de género en las diferentes artes.

Por último, el gobierno actual debe enfrentar la gran división causada por el cambio de políticas culturales. Por un lado, hay artistas y cultores de grandes industrias que han sido beneficiarios de la Economía Naranja, mientras que por otro lado están aquellos que ven la cultura y las artes como un ejercicio comunitario, social y de derechos, y que no han encontrado el equilibrio en el desarrollo de su oficio.

Problemas de carácter cultural y el racismo: en el fin de año del 2022 se han producido varios casos de racismo cultural que se volvieron virales a través de las redes sociales. Es urgente encontrar estrategias para enfrentar el racismo que afecta nuestra vida cotidiana y que está amplificado por problemas arraigados, lo que es esencial para lograr la Paz Total que hoy plantea el gobierno.

Discusiones de carácter global

La desestabilización económica o la subida del dólar impacta: es importante tener en cuenta su incidencia directa en la economía diaria, pues afecta el acceso a equipos técnicos necesarios para el sector y las industrias de las artes, además de modificar las disparidades salariales cuando llegan industrias internacionales al país.

Colombia es conocida internacionalmente por su cultura. Es posible que se promuevan discusiones internacionales sobre la protección de los pueblos originarios de la región y otras prácticas culturales que contribuyen a mejorar la calidad de vida humana, pero que aún no están incluidas en la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Cambio climático, el compromiso de todos: para el 2022 se establecieron en la COP 27 grades desafíos de carácter global.  Es importante analizar qué sucederá con las prácticas actuales de la industria de las artes, como los grandes espectáculos y conciertos que desbordan las emisiones de CO2 y basura. Un ejemplo es Coldplay, que ha sido criticado por el uso de grandes aerolíneas durante sus conciertos.

Por otro lado, otras prácticas que afectan son el turismo masivo en ciudades como Cartagena, Santa Marta, etc., que se ven involucradas en planes de turismo internacional.

¿Es posible que el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MiCASa), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MinAmbiente) y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) promuevan un turismo social y comunitario que ofrezca experiencias culturales de manera sostenible y responsable?

Finalmente, quedan muchos interrogantes y varios aspectos por resolver en cuanto a los desafíos que enfrenta el ecosistema cultural en Colombia. Esto es un compromiso que no solo involucra a un ente público o a un sector artístico, sino que afecta a muchos sectores que pueden beneficiar de manera económica, y que también pueden cambiar la forma en que vivimos en Colombia.

Le recomendamos: ‘Senticultores’: actores en los escenarios de las culturas

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Marla Castellanos

Escrito por:

Marla Castellanos

*Gestora cultural y comunicativa de la Universidad Nacional, organizadora del Festival Cantautoras por la Paz, directora de la Brújula Cultural.

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