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Reactivación del sector cultural

Escrito por Marla Castellanos
Marla-Castellanos

Colombia no logra reactivar su ecosistema cultural ni asegurarles los derechos básicos a los trabajadores del sector. ¿Cuáles son los avances y los retos de la reactivación económica en el sector del entretenimiento y las artes?

Marla Castellanos Aponte*

Pandemia

Durante la pandemia quedó clara la importancia del entretenimiento, las artes y la cultura para reforzar la resiliencia, el cuidado emocional y la salud mental de las personas. Pero esto no impidió que el sector cultural fuera una de los más afectados por la crisis económica. Las organizaciones, artistas, gestores, técnicos y profesionales del sector quedaron a la deriva en medio de los comunicados y los decretos azarosos del gobierno.

Aunque los gremios y otros estamentos de representación señalaron las consecuencias económicas de frenar su actividad y propusieron algunas soluciones, las pérdidas fueron muchas y la reactivación no llega todavía. Como se dijo muchas veces:

los trabajadores de la cultura “fuimos los primeros en cerrar y seremos los últimos en abrir”.

El PIB, según el DANE, aumentó un 17,6 % respecto del 2020. Las actividades artísticas, de entretenimiento, recreación y otras actividades de servicio aportaron 1,9 puntos porcentuales de este aumento. Por lo que refiere únicamente a las artísticas y entretenimiento crecieron un 20,8 % en el primer trimestre de este año. Más todavía, durante el segundo trimestre se registró una mejora del del 95,6 % respecto del año anterior.

Aunque estas cifras querrían decir que el sector cultural quedó como estaba antes de la pandemia, hay que tener cuidado con esta inferencia porque:

  1. La reactivación del entretenimiento no abarca la totalidad del sector de las artes y la cultura;
  2. Algunas artes no logran reactivarse completamente, ni cuentan con las garantías necesarias para hacerlo;
  3. No debe reactivarse el sector cultural únicamente para cumplir lo estipulado por el documento del CONPES 4023 de 2021.
  4. Aunque el DANE calcula el aporte económico del sector, no considera que dicho aporte depende del acceso de las personas a las artes y la cultura, un derecho que también se vio afectado durante la pandemia.

Reactivación

Durante el último semestre se reactivó el sector gracias a la vida nocturna y a los espacios de entretenimiento que acogieron a los artistas en vivo, a los nuevos espacios que se crearon o permitieron pequeñas giras nacionales.

Gracias a las medidas sanitarias también se abrieron gradualmente las salas de conciertos y los teatros, pero cada ciudad decretó sus propias reglas sobre las actividades económicas, los horarios de cierre y los porcentajes de aforo.

Otro factor que impulsó la reactivación durante la primera mitad del año fue el paro nacional, en la que muchos artistas y organizaciones culturales se reactivaron, dándose a conocer. La oferta cultural ya no dependía de la virtualidad y por eso llegó a más personas. Durante esta época también lograron impulsarse proyectos nuevos de distintos artistas y colectivos.

El paro nacional fue un suceso importante y se convirtió en el potencializador de creación de muchas obras:  hasta el momento se han producido más de 130 canciones producto del estallido social.

El paro igualmente indujo la aparición de las bibliotecas comunitarias o itinerantes en algunas ciudades y municipios. Muchas de estas bibliotecas siguen existiendo.

En el segundo semestre del 2021 se abrieron las convocatorias del Ministerio de Cultura y ahora están en proceso de adjudicación. El portafolio de estímulos culturales asciende a 18.600 millones de pesos, a diferencia del 2020 cuando las dos fases de estímulos sumaban 24.000 millones de pesos.

Arte en Movimiento fue una de dichas convocatorias, estaba dirigida a la danza, la música, el teatro, el circo y la narración oral, y cerraba el pasado 20 de septiembre. Esta convocatoria ofrecía incentivos de 250.000 pesos por presentaciones individuales y de hasta un millón y medio para agrupaciones.

También existen Jóvenes en Movimiento, programa que ofrecía una inversión de 3.000 millones de pesos para organizaciones juveniles y la convocatoria Comparte lo que Somos con 14.000 millones de pesos. Estas dos convocatorias cerraron el 1 de septiembre.

Las convocatorias de estímulos en Medellín y Cali están en ejecución, en Cundinamarca ya están abiertas, y en Nariño, Boyacá y Bogotá están adjudicándose.

Al terminar el primer trimestre de este año, las secretarias departamentales y municipales no llevaban más del 30 % de la ejecución presupuestal y el cumplimiento de metas. Este fue el caso de Bogotá. Por eso se espera una inyección de capital en los meses de agosto, septiembre y octubre, y un aumento de la oferta cultural ocasionado por la ejecución de miles de proyectos que ganaron las convocatorias este final de año.

En el país ya se planean nuevas ferias y fiestas con las transformaciones que exige la pandemia. A este respecto, la patrimonial fiesta de San Pacho en el Chocó esta exhibiendo desde el 3 de septiembre como tendrán que reinventarse los modelos de celebración para preservar las tradiciones de Colombia.

Foto: Alcaldía de Bogotá - Si bien ya pueden abrirse los espacios culturales y de entretenimiento, eso no asegura que exista el público necesario, ni que las personas puedan cubrir los costos de la oferta.

Ecosistema cultural

Quedan muchos retos para reactivar el sector cultural. Las instituciones aún no reconocen a todos los trabajadores del sector, por eso muchas expresiones artísticas quedan excluidas de las convocatorias.

Este es el caso de las convocatorias de Cocrea, donde los artistas individuales no pueden presentarse. Lo mismo sucede con los profesionales y técnicos que no son artistas: ingenieros de sonido, maquilladores profesionales, vestuaristas, etc.

El cierre de espacios culturales autogestionados o económicamente mixtos fue muy evidente, no menos que el deterioro de las infraestructuras culturales que siguieron funcionando.

En Bogotá cerró el emblemático Cine Tonalá, en las ciudades intermedias muchos sitios que eran plataforma para los artistas se vieron obligados a transformarse en gastrobares, restaurantes o bares de acuerdo con las regulaciones.

Con el último decreto, en Bogotá no se sabe dónde quedan las salas de concierto con funcionamiento nocturno en cuanto a posibilidades de aforo. La infraestructura patrimonial también cerró por mucho tiempo y cambió su forma de mantenimiento; hoy, cuando hay posibilidades de ingreso, el público no asiste.

No debe olvidarse que la formación de públicos para las salas de teatro, museos o galerías es fundamental. En las ciudades capitales el precio de la boletería aumentó para encontrar el punto de equilibrio ante la reducción de aforo, pero en las ciudades pequeñas y pueblos la única forma de atraer al público en este momento es la gratuidad.

Si bien ya pueden abrirse los espacios culturales y de entretenimiento, eso no asegura que exista el público necesario, ni que las personas puedan cubrir los costos de la oferta.

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