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Medidas de MinCultura ante la COVID-19

Escrito por Marla Castellanos
Marla-Castellanos

Los gobiernos deben aprender a valorar el arte y la cultura. Y esto incluye asegurar el bienestar de quienes dedican su vida a ello.

Marla Castellanos Aponte*

De nuevo, crisis de la cultura

El país sigue en emergencia; el arte y la cultura también. Miles de personas del sector buscan formas de continuar con su labor. La innovación ha sido el camino para la gran mayoría; para otros, un cambio repentino de su labor, y, para otros miles, el paro completo.

Las soluciones del Ministerio de Cultura han traído beneficios a algunas personas; a otros, escepticismos y respuestas que no eran las esperadas. Las agremiaciones tampoco se han quedado quietas: siguen alzando la voz, reuniéndose, informando y proponiendo medidas para que el arte y la cultura se mantengan en la agenda del país.

Desde el comienzo de la pandemia han salido siete decretos que son competencia de MinCultura; alrededor de 18 son responsabilidad de otras entidades relacionadas. Todos responden según el Plan de Desarrollo Nacional a las consecuencias de la COVID-19.

Medidas de MinCultura

El Decreto 475/2020 fue el primero en mitigar los perjuicios del sector cultural:

• Establece en términos generales el compromiso con los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), aunque estos deberían haberse adelantado desde el 2013;
• Extiende a las artes escénicas los plazos para pagar parafiscales y da plazo al sector cinematográfico para declarar renta.

No obstante, aunque acogiera parte del sector afectado, esta decisión no fue satisfactoria para todos, pues no respondía a los verdaderos estragos por el cese de actividades: desempleo, cancelación de eventos y dificultad para sostener la infraestructura; además, hay desigualdades para pasar a una oferta digital.

El 4 de abril se expidió el Decreto 516/2020, que modificaba la cuota de pantalla; contra lo esperado, disminuía la proporción obligatoria de contenido nacional. Las agremiaciones reaccionaron demostrando ante la Corte Constitucional la inconstitucionalidad de esta norma; hoy rige otro decreto: el 554/2020.

Posteriormente, se expidió el Decreto 561/2020, según el cual «el derecho al mínimo vital de los artistas, creadores y gestores culturales se encuentra gravemente comprometido». Esta norma cambia la destinación de la base gravable y la tarifa de telefonía móvil vigente de 2019 a 2020. Dicho documento deja dos dudas:

• ¿con base en cuál censo se repartirá el mínimo vital?;
• Si desde antes los departamentos no tenían un presupuesto suficiente para la cultura, ¿en qué momento los departamentos podrán contar nuevamente con los recursos que les quitaron?

Las otras prioridades del Ministerio

Por otro lado, MinCultura no ha parado su agenda para el 2020; el Viceministerio de Creatividad y Economía Naranja sigue en marcha:

• Su plan de acción, reglamentado con el Decreto 618/2018, y la Agenda regulatoria 2020-2021. Estos documentos contienen 27 modificaciones de ley; solo una es para fomento regional y más de diez están en el marco de la economía naranja.
• El decreto 692/2020 —para la restructuración del Ministerio— y el 697/2020 —para la regulación de las áreas de desarrollo naranja (ADN)—. El plan de reestructuración fue un grave obstáculo para el sector: además de la emergencia, se encuentra con una entidad que dejó de hablar de derecho a la cultura y desarrollo territorial; hoy tenemos un ministerio que ahora habla de emprendimiento, industria cultural y creatividad naranja.

¿Qué pasará con los sectores que son responsabilidad de otros ministerios pero que son inherentes a la cultura?, ¿MinCultura está trabajando con ellos? El turismo, por ejemplo, aunque sea objeto de seis decretos regulatorios, está parcialmente en paro por la pandemia.

Foto: Pxhere - La cancelación de los eventos ha traído muchos problemas a quienes viven de este sector.

Estímulos nacionales y convocatorias regionales

Hay que reconocer que se lanzaron rápidamente convocatorias territoriales en ciudades como Villavicencio, Medellín, Cali y Bogotá; es cierto que hubo mucha participación. En el caso de Bogotá, como respuesta al confinamiento, se aplazaron más de un mes los resultados.

De todos modos, fue evidente que se necesitan más personas en la Secretaría de Cultura: de acuerdo con los documentos de MinCultura, hay poco presupuesto y personal de planta para la Dirección de Fomento Regional. ¿Cómo está trabajando el Ministerio con los entes municipales, departamentales y distritales?

No hubo convocatorias en la mayoría de los departamentos y municipios; en parte, se debe a su poca capacidad de gestión y a la prioridad de la salud y la entrega de mercados. Aun así, algunas secretarías sobresalieron por los resultados que lograron con pocas herramientas; Cundinamarca, por dar un caso, usó efectivamente sus redes sociales para que los cundinamarqueses aportarán al fomento patrimonial.

En el Programa Nacional de Estímulos hubo grandes aciertos y graves preocupaciones: sin difundir los cambios, se cancelaron o aplazaron muchas convocatorias, y muchas organizaciones y artistas se quedaron con proyectos inconclusos. Esto golpeó a muchos trabajadores e hizo que el Ministerio perdiera credibilidad. En mayo salieron las convocatorias Comparte lo que somos, que simplificaron la participación; al parecer, , aunque quisieran hacerlo, muchos no se habían presentado a las convocatorias, a causa de los engorrosos formularios y prerrequisitos.

Las medidas que necesita el ecosistema cultural

Los diferentes gremios se han movilizado desde el primer día de la emergencia; han demostrado su voluntad de buscar soluciones con MinCultura, las secretarías y los institutos de departamentos y municipios; pero no siempre los han escuchado.

Gremios de todo el país se unieron y presentaron el Plan de salvamento del sector de las artes, cultura, entretenimiento y su cadena de valor; se trata de una propuesta que incluye una ruta estratégica, acciones y medidas que, comprendiendo la cultura como un derecho, consideran la supervivencia, mitigación, reactivación y rediseño de la política pública. En redes sociales, comenzaron las campañas #SinArteNO y #ArteEnAlerta, a las que muchos se sumaron el pasado 20 de julio.

MinCultura no es el único responsable

Algunas dificultades para la cultura no están en manos del Ministerio: se necesita colaboración interinstitucional; podemos nombrar con preocupación una grave deficiencia: la falta de datos del DANE, el Archivo Nacional de Datos y el Sistema Estadístico Nacional. En este momento, estas entidades podrían ofrecer datos cruciales para actuar; pero, al parecer, hoy su única línea de trabajo son los Informes naranja…, pero la cultura es más que eso.

Además, hay que trabajar con el Sena, para clasificar y contextualizar los puestos de trabajo; con el Ministerio de Trabajo, para darles reconocimiento y protección; con el Ministerio de Salud y Protección Social, para definir condiciones dignas, y con MinTIC, para digitalizar la infraestructura cultural pública.

MinCultura también podría dialogar con los centros de estudios que profesionalizan a nuestros artistas, gestores y demás miembros del ecosistema, para evaluar y fortalecer sus prácticas educativas.

Infraestructura cultural independiente o no convencional, en peligro

El distanciamiento social precipitó el cierre de la infraestructura cultural del país: grandes salas públicas, cafés, bares y restaurantes que daban cabida a la difusión cultural. Lo preocupante después de cuatro meses es que la gran mayoría no podrá abrir después de la pandemia; uno a uno, se despiden por redes sociales; en diferentes ciudades, han quebrado espacios icónicos, como galerías y salas de ensayos. Y no volverán.

Lo que nos dejó ver la COVID-19

La cultura se beneficiaría de métodos de cuantificación fiables, mapeo de actores y diagnósticos reales; hoy, MinCultura necesita trabajar con los gremios y consejos de cultura y abrir mesas de trabajo con las secretarías en el territorio. Las alianzas son necesarias y no deben ser verticales. Si seguimos en la lógica de participar sin decidir, acabaremos por rechazar toda oferta o solución institucional. Por otro lado, la academia y los centros de investigación cultural han adelantado este trabajo, pero no los han tenido en cuenta.

¿Qué va a pasar con aquellos que no cuenten con lo digital para crear o acceder a la cultura? La emergencia se agudiza, y tener internet es un problema ¿Cómo se digitalizarán las experiencias artísticas y culturales que está produciendo el país?, ¿sabremos algún día cuánto dejamos de crear y cuánto se hizo en este periodo?

Los gobiernos deben aprender que, por más naturales e intuitivos que parezcan, debemos darles al arte y la cultura el valor que les corresponde; necesitamos pensar en el bienestar de quienes se especializan y deciden dedicar su vida a ello.

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