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El Congreso que llega y el que se va

Escrito por Marcela Prieto
Marcela Prieto

Marcela Prieto

El Congreso que será elegido el próximo domingo enfrentará retos importantes de cara al posconflicto y a la renovación del Poder Legislativo. Sin embargo, lo hará en medio de enfrentamientos irresolubles y de la desconfianza ciudadana.

Marcela Prieto*

Congreso 2010-2014: entre vergüenzas y logros

El Congreso que termina alcanzó a ser afectado por los vientos de cola de la parapolítica, con consecuencias tan graves como la de la llamada “silla vacía”, lo que llevó a que perdieran su curul parlamentarios como Piedad Zuccardi, Javier Cáceres, Dilian Francisca Toro, Fuad Rapag y Carlos A. Escobar, acusados de estar vinculados con los paramilitares, con el narcotráfico, o en general de haber participado en conciertos para delinquir.  

Durante esta legislatura también sobresalieron hechos desafortunados como la fallida reforma a la justicia, que no solo incluyó una serie de temas polémicos, como la modificación del régimen de inhabilidades para congresistas, sino que estuvo llena de bochornosas irregularidades de procedimiento.

Si bien es cierto que el Congreso ha mostrado incompetencia para sacar adelante proyectos de ley importantes, también es cierto que se aprobaron leyes de gran trascendencia y pertinencia, que llevaron a cambios positivos para un país que empieza a prepararse para el postconflicto. 

El sonado escándalo de los salarios de los parlamentarios comenzó por un fallo del Consejo de Estado que eliminaba las primas de salud, localización y vivienda, para los congresistas, y acabó pocas semanas después con un decreto del Gobierno nacional que asignaba nuevamente las primas.

Si bien es cierto que el Congreso ha mostrado incompetencia para sacar adelante proyectos de ley importantes, también es cierto que se aprobaron leyes de gran trascendencia y pertinencia, que llevaron a cambios positivos para un país que empieza a prepararse para el postconflicto.


Capitolio Nacional.
Foto: Laura Molina Castilla 

Entre ellas vale la pena destacar:

– La ley de víctimas,

– El marco legal para la paz,

– El código penitenciario y carcelario,

– La reforma del régimen municipal,

– La ley orgánica de ordenamiento territorial (LOOT),

– La ley de garantías mobiliarias,

– La ley estatutaria de participación ciudadana.

– El estatuto anticorrupción,

– La ley del primer empleo,

– La sanción a conductores ebrios, y

– Los beneficios para los discapacitados.

En materia de control político, una facultad de gran importancia que debe llevar a cabo el Congreso, también hubo aciertos, y entre 2012 y 2013 se concentró en temas centrales como el funcionamiento del Sistema General de Regalías, la consulta previa, la reforma tributaria, el fallo de la Corte Internacional de Justicia en el litigio con Nicaragua, la crisis de la salud, la crisis carcelaria, los diálogos de paz, el paro agrario, los precios del cemento, los baldíos de la altillanura, y escándalos como el de Interbolsa, entre muchos otros.

Desconfianza ciudadanía

Históricamente el Congreso nunca ha sido una institución popular ni de gran aceptación por parte de la opinión pública. De hecho, los niveles de confianza en el Legislativo y los niveles de conocimiento sobre la labor que desempeña dicha institución son muy bajos en Colombia.

En la actualidad, el Congreso refleja los niveles más bajos de aceptación en todos los indicadores, y esto debido quizás al exceso de “gobernabilidad” de la Unidad Nacional, lo que ha podido afectar los fundamentos esenciales de la democracia.

Adicionalmente, en Colombia el eslabonamiento legislativo ha caído un 16 por ciento entre 1997 y 2011, de acuerdo con el Barómetro del Capital Social –BARCAS-. Esto significa que cada vez menos ciudadanos se sienten representados por los políticos que eligen.

 

Fuente: Observatorio de la democracia, Barómetro de las Américas-LAPOP, Colombia, 2012

 

El problema del umbral

Gracias a la reforma política de 2009, el umbral pasará del 2 al 3 por ciento en el Senado, por lo cual las listas tendrán que obtener cerca de 450 mil votos, lo que dificultará el trabajo a todos los partidos, pero particularmente a movimientos como:

Históricamente el Congreso nunca ha sido una institución popular ni de gran aceptación por parte de la opinión pública. De hecho, los niveles de confianza en el Legislativo y los niveles de conocimiento sobre la labor que desempeña dicha institución son muy bajos en Colombia.

-La Alianza Verde (antes Partido Verde): pese a la alianza hecha entre Gustavo Petro y Antonio Navarro para obtener más peso electoral, el futuro de los “verdes” se ve amenazado por la ausencia de grandes figuras como la fallecida Gilma Jiménez y otros actores importantes como Alfonso Prada y Sergio Fajardo;

-El Polo Democrático Alternativo: único partido actualmente declarado en abierta oposición al Gobierno Santos, también tendrá dificultades para recomponer su electorado después de la salida de Petro y su movimiento Progresistas, y apelará al prestigio de Jorge Enrique Robledo y otras figuras para mantener o rescatar espacios;

-El MIRA: para este se hace evidente la dificultad de cumplir con el requisito del nuevo umbral, por lo cual demandaron su aumento. A ello se suman los recientes escándalos que han surgido en torno a ellos;

-Cambio Radical: a pesar de tener presencia en la Unidad Nacional, de la popularidad de uno de sus líderes, Germán Vargas Lleras, y de tener como cabeza de lista a Carlos Fernando Galán, aún no es clara la estrategia que adoptará Vargas Lleras de cara a las próximas elecciones parlamentarias;

-La Unión Patriótica: partido político nacido del proceso de paz con grupos guerrilleros, al que el Consejo de Estado recientemente devolvió la personería jurídica después de años de persecuciones de las que fue objeto. Sin embargo, difícilmente conservarán este reconocimiento, pues necesitan conseguir casi medio millón de votos después de décadas de inactividad electoral.

El aumento del umbral es un factor que también deberán tomar en consideración partidos no minoritarios como la U, el Conservador y el Liberal.

Los efectos del aumento del umbral y de la eventual eliminación de las curules especiales en el Congreso deberán ser objeto de amplio debate. Si bien parece positiva la existencia de partidos políticos fuertes, la existencia de organizaciones con gran caudal electoral no garantiza un proceso de institucionalización de los partidos y, por el contrario, puede ir en detrimento de la pluralidad, y de la infrarepresentación de posiciones políticas minoritarias.


El Co presidente del partido Alianza Verde,
Luis Carlos Avellaneda. 
​Foto: RedPaTodos

Temas y retos para el nuevo Congreso

Hasta el momento parece que no habrá un aspirante presidencial con posibilidades reales de ganarle a Juan Manuel Santos, a pesar de la reciente disminución en los niveles de aceptación y respaldo que reflejan las encuestas (menos del 30 por ciento).

Ante este panorama, los partidos políticos y sus candidatos adelantan campañas en medio del dilema sobre distanciarse o no de un Gobierno momentáneamente impopular, pero que será posiblemente reelegido.

Otro aspecto importante a resaltar es la muy posible presencia del expresidente Álvaro Uribe y su proyecto Centro Democrático en el nuevo Congreso. Este, junto con los partidos o movimientos independientes y de izquierda, será la oposición al Gobierno de turno desde el legislativo.

A pesar de los evidentes problemas de personalismo e institucionalización que representa el Centro Democrático, el expresidente enriquecerá los debates centrales sobre la estructura del Estado y el proceso de paz, y será interesante y productivo para el debate político la llegada de las “nuevas fuerzas” (que realmente son de toda la vida) al Congreso, como Uribe, Serpa, Navarro, etc.

Aunque los salarios de los congresistas han sido objeto de debate reciente, numerosos estudios resaltan la importancia de buenas remuneraciones e incentivos para favorecer una representación con talento, la rendición de cuentas, y la profesionalización de la política.

En este nuevo Congreso ocupará, sin lugar a dudas, un lugar importate la agenda derivada del proceso de paz, y la reglamentación del marco legal para la paz y las otras reformas normativas que se deriven de los diálogos de La Habana.

Si bien parece positiva la existencia de partidos políticos fuertes, la existencia de organizaciones con gran caudal electoral no garantiza un proceso de institucionalización de los partidos y, por el contrario, puede ir en detrimento de la pluralidad, y de la infrarepresentación de posiciones políticas minoritarias.​

Igualmente, tendrá que afrontar altos niveles de desprestigio y falta de credibilidad, por lo que son necesarias y urgentes reformas institucionales con miras a su modernización, tales como la eliminación de irregularidades de trámite, el aumento de transparencia en los trámites legislativos, el fortalecimiento del control político, y la regulación del lobby o cabildeo.

Si se logran estas reformas, el Congreso no solo realizará mejor su labor y evitará futuros escándalos como el de la reforma a la justicia, sino que aumentará su legitimidad ante la ciudadanía.

Un Congreso de todos

Aunque sea un tema impopular, los ciudadanos estamos obligados a informarnos y contribuir con el fortalecimiento institucional. No participar –y posteriormente, no monitorear a los representantes- tiene un alto precio para la democracia que el país no se puede permitir, y propicia la corrupción y la falta de representación de intereses ciudadanos.

Sin duda, participar es costoso. Conocer las normas, exigir derechos, estar al tanto de la actualidad política y participar activamente requieren mucho tiempo y esfuerzo, pero es esencial para la salud de la democracia.

El desconocimiento y la apatía de los ciudadanos frente a la política son dos de los principales males de la democracia colombiana. Sin embargo, los ciudadanos resultan ser tan responsables del buen funcionamiento de la democracia como los políticos. Exigir información y transparencia legislativa es un deber de todos.

 

* Politóloga de la Universidad de los Andes con maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford. Analista habitual de Portafolio. Desde 2006, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política y directora de la revista Perspectiva.

@marcelaprietobo 

 

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