
¿Queremos la reforma laboral o queremos el trabajo productivo?
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Los colombianos trabajamos muchas horas, pero la productividad de ese trabajo es muy baja. Y el proyecto de reforma del gobierno no resolvería el problema. Estos son los motivos.
Andrés Felipe Giraldo Palomino*
La difícil coyuntura laboral
Según el último informe del DANE sobre el mercado laboral, el desempleo en febrero de 2023 fue del 11,4 % (un poco por debajo del 12,9 % de febrero de 2022).[1]
La tasa global de participación (porcentaje de la población en edad de trabajar que se encuentra ocupada o está buscando empleo) fue del 63,8 %, y hace un año era 64,2%. De aquí se infiere que parte del alivio en empleo se debió a que muchas personas decidieron retirarse del mercado laboral.
Además, hay que notar que la tasa de desempleo sigue siendo de dos dígitos, similar al de la recesión de 1999. La situación mejoró con la bonanza petrolera, y en 2012 el desempleo promedio fue 9,74% (según Fedesarrollo, la informalidad también tendió a disminuir).
Pero la pandemia volvió a poner de presente nuestros grandes problemas sociales: una elevada desigualdad en todos los frentes (rural-urbana, educación pública-privada, ingresos por deciles, etc.) y una elevada informalidad laboral.
[1] La tasa de ocupación (porcentaje de ocupados sobre población en edad de trabajar) fue 56,5 %, a comparar con el 55,9 %, del año anterior.
Le recomendamos: La reforma laboral: unos trabajadores ganan, otros trabajadores pierden
El proyecto de reforma y el debate
La reforma laboral es una pieza clave del proyecto reformista del actual gobierno. Según el Ministerio del Trabajo, se trata de garantizar los derechos de 22 millones de trabajadores formales e informales.
En términos generales, las evaluaciones preliminares señalan que la reforma: 1) mejora las condiciones del trabajo doméstico; 2) mejora la seguridad social de los migrantes; 3) aumenta la duración de la licencia de paternidad; 4) aumenta los costos laborales y de despido; 5) genera más inseguridad jurídica; y, 6) desestimula los contratos por prestación de servicios.
Gómez Buendía hace un breve recuento de la historia de las reformas laborales en Colombia y concluye que los logros de los trabajadores son el resultado de negociaciones políticas, y no de análisis sobre sus implicaciones económicas. Otros varios artículos de Fedesarrollo y Razón Pública analizan y discuten las posibles consecuencias del nuevo proyecto de reforma laboral.
En términos generales, las evaluaciones preliminares señalan que la reforma: 1) mejora las condiciones del trabajo doméstico; 2) mejora la seguridad social de los migrantes; 3) aumenta la duración de la licencia de paternidad; 4) aumenta los costos laborales y de despido; 5) genera más inseguridad jurídica; y, 6) desestimula los contratos por prestación de servicios.
Teniendo en cuenta lo anterior, en este artículo me ocuparé de los posibles efectos de la reforma sobre la productividad laboral.
Trabajo poco productivo
La productividad laboral se define como el volumen total de producción por unidad de trabajo. Esta unidad pueden ser las horas trabajadas o el número de personas empleadas.
En la gráfica siguiente se observa el producto por hora laborada. Según Our World in Data, Colombia está muy lejos de Estados Unidos y apenas por encima de Ecuador o Perú. La gráfica también dice que el valor producido por hora no ha aumentado de modo significativo en más de medio siglo.






El problema que no arregla la reforma
Si la productividad mide lo que un trabajador produce por hora, debemos preguntarnos cómo podemos mejorarla. A grandes rasgos hay dos elementos que garantizan el aumento de la productividad: el acceso de los operarios a mejores herramientas educativas, recreativas, o similares; y la automatización de ciertos procesos.
Asimismo, un trabajador es más productivo si se le permite tener un descanso reparador, si el salario remunera adecuadamente su trabajo; y, si recibe una recompensa emocional que le brinde una vida plena.
De lo anterior se desprende esa clara conclusión: el proyecto de reforma del gobierno no contempla ninguno de los problemas hondos del mercado laboral porque no resuelve las dificultades que afectan la productividad de los trabajadores.
Por ejemplo, no están incluidos los temas de la formación para el trabajo, como sugiere Fedesarrollo.
Más todavía: si los costos laborales aumentan sin ninguna contribución a la productividad, el empleo formal se reduce y aumenta la informalidad — donde la productividad tiene los índices más bajos —. En pocas palabras: la reforma tendrá un efecto social regresivo.
El desestimulo al empleo formal se produce además por otra vía: si el costo relativo del trabajo frente al capital es más alto, la reducción en el empleo vendría acompañada de una mayor automatización sustitutiva del trabajo.
De lo anterior se desprende esa clara conclusión: el proyecto de reforma del gobierno no contempla ninguno de los problemas hondos del mercado laboral porque no resuelve las dificultades que afectan la productividad de los trabajadores.

La integralidad de las reformas
La Misión insistió en que las reformas deberían coordinarse para lograr los cambios deseados.
Pero la actual reforma laboral no está integrada con las reformas de salud y pensional, aunque las tres se esté discutiendo simultáneamente en el Congreso. Además, el esperado aumento en la informalidad por la eventual aprobación de la reforma tendrá consecuencias negativas para el sistema de seguridad social, ya que los nuevos trabajadores desempleados o informales no podrán ampliar sus contribuciones a ese sistema.
La situación resulta aún más paradójica, porque la responsabilidad de las reformas laboral y pensional recae sobre el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. El ministerio ha convocado a voceros de los empresarios y los sindicatos, pero no a los no empleados o a los trabajadores informales cuyo número aumentaría si se aprueba la reforma.
No menos importante fue el llamado de atención de la Misión de Empleo sobre la modernización de las instituciones estatales. La reforma tampoco aborda el tema de forma integral, y por eso su loable intención de proteger mejor a los trabajadores no sería acompañada por una vigilancia eficaz por parte de las autoridades.
Puede leer: Reforma laboral: entre deseos y omisiones
Acerca del autor
Andres Giraldo
*Economista y profesor asociado de la Universidad Javeriana. Correo: (afgiraldo@gmail.com).
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