La actividad económica a los dos años del gobierno Petro | Razón Pública
Foto: X: DANE

La actividad económica a los dos años del gobierno Petro

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Las cifras sobre la actividad económica del segundo semestre del año muestran mejoras, pero aún son preocupantes. ¿Es la inversión forzosa que propone el gobierno la solución?

Andrés F. Giraldo Palomino*

¿Cómo está el PIB?

El producto interno bruto (PIB) es el valor de la producción de bienes y servicios de una economía durante un periodo de tiempo determinado. Es una de las variables que usamos los economistas para medir la actividad económica. Aunque hay otras que podrían cumplir una misión similar, el PIB es la variable de mayor preponderancia en el análisis económico.

El DANE mostró recientemente los datos acerca de la actividad económica del segundo trimestre del año. El dato que se debe observar es el de la producción a precios constantes, que es el valor de la producción sin el efecto de los precios, que cambian en el tiempo y que actualmente están alrededor del 7 %. En el segundo trimestre de 2024 la economía creció el 2,1 % con respecto al mismo periodo de 2023. Este en sí mismo es un dato positivo, pues es el más alto desde el cuarto trimestre de 2022.  Es importante señalar que el segundo semestre de 2023 no fue un buen trimestre, por lo que 2,1 % respecto a ese trimestre tampoco es un dato destacable.

Ese crecimiento está impulsado por agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, que crecieron 10,2 %; administración pública y defensa, educación, y salud, un 4,8 %; y actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios que crecieron 11,1 %.

Por otro lado, los sectores que decrecieron fueron explotación de minas y canteras, -3,3 %, información y comunicaciones, -1,9 %, e industrias manufactureras, -1,6 %. El sector de la construcción repuntó un poco con 2,4 %.

Donde la noticia no es tan positiva es en el dato de actividad económica ajustada por efecto estacional y calendario. El PIB solo creció 0,1 % en el segundo trimestre de 2024 con respecto del primer trimestre del mismo año.

¿Por qué los datos son tan distintos? 

La serie ajustada por efecto estacional y calendario permite hacer comparaciones trimestre a trimestre, pues los efectos específicos que permiten comparar dos mismos trimestres de dos años consecutivos —por ejemplo, 2024-II respecto a 2023-II— se eliminan.

En esta última serie se destacan actividades de entretenimiento —3,7 %—, administración pública y defensa —1,7 %— y agricultura —1,5 %—. Pero los datos de explotación de minas y canteras, industrias manufactureras y servicios públicos son negativos — -0,9 %—.

Esta gran heterogeneidad en los datos muestra algo que se ha venido presentando durante el gobierno del presidente Petro. Aunque la agricultura, el sector público y de entretenimiento sobresalen, las actividades que crean empleo como industria y comercio muestran decrecimiento o estancamiento.

Por otra parte, el decrecimiento de la minería — -12,4 %— fue alentado por el gobierno que se opone al sector de extracción. Sin embargo, el gran problema es que la actividad de minería ilegal podría estar creciendo, con consecuencias indeseables en la salud humana, en el medio ambiente y en el orden público, pues cuando la minería es ilegal, los protocolos sanitarios y ambientales son mínimos o inexistentes, y muchas de esas zonas son protegidas por grupos armados.

Cuando se observan los datos del PIB desde el punto de vista del gasto agregado de la economía, la inversión exhibe un valor positivo —1,7 %— después de semestres consecutivos con crecimiento negativo. Esta variable es de vital importancia, pues la inversión de hoy es capital para la producción futura, y si ha venido decreciendo o su crecimiento es bajo, las perspectivas de crecimiento potencial en el futuro son muy reducidas. Al quitar el efecto estacional y calendario, la inversión solo crece 0,7 % y durante el año ha decrecido 5,1 %.

Por otro lado, el consumo de los hogares creció un 1,6 % respecto al mismo semestre de 2023 y 0,9 % respecto al trimestre anterior. Este puede ser el resultado de una menor confianza en la situación económica, frente a la incertidumbre doméstica, o la contención del gasto de los hogares frente a acumulación de deuda en la época de tasas de interés bajas.

El gobierno viene diseñando un plan de reactivación que seguramente se reflejará en proyectos de ley durante el segundo semestre de 2024 y que se empezará a ejecutar en 2025. Este plan de reactivación parece centrarse únicamente en la idea de las inversiones forzosas, pues el gobierno está recortando gastos, sobre todo de inversión, en medio de una situación fiscal de alta vulnerabilidad.

Este plan de reactivación parece centrarse únicamente en la idea de las inversiones forzosas, pues el gobierno está recortando gastos, sobre todo de inversión, en medio de una situación fiscal de alta vulnerabilidad.

Foto: Gobernación de Antioquia Los sectores que decrecieron fueron explotación de minas y canteras, -3,3 %, información y comunicaciones, -1,9 %, e industrias manufactureras, -1,6 %.

La propuesta de las inversiones forzosas

Esta idea es conocida en Colombia desde la segunda mitad del siglo XX y consiste en obligar a que se destinen recursos del sistema financiero o del mismo banco central a actividades que son escogidas por el gobierno. El sector financiero toma depósitos del público y los intermedia a los sectores con faltantes o necesidades de recursos. La primera actividad hace parte del pasivo, pues son fondos del público, y la segunda del activo en el balance general del sistema financiero, pues hace parte de las actividades misionales de los bancos.

Según el presidente, las inversiones forzosas estarán destinadas a industria, construcción y exportaciones no tradicionales. Así mismo, reconoce que se ha hecho en la agricultura desde hace décadas. Por otro lado, el director del Departamento Nacional de Planeación, Alexander López Maya, reconoce que la idea de las inversiones forzosas surge por la apretada situación fiscal del gobierno nacional central.

El sistema financiero está especializado en la evaluación del riesgo y después de un estudio técnico de viabilidad de repago decide prestar recursos a una tasa de interés determinada para libre inversión, consumo, vivienda, emprendimiento, entre otros. Es cierto que muchas veces es difícil que el hogar, el emprendedor o el inversionista pueda repagar lo que se le prestó. Sin embargo, el sistema financiero tiene una mayor y mejor capacidad de evaluar el riesgo de no pago y casi siempre recupera los recursos. Así mismo, establece reservas para que, en caso de no pago, cuente con los recursos para poder responder a los depositantes.

Como mencioné arriba, esta idea se viene ejecutando desde hace décadas en el sector agrícola, con el hoy llamado Finagro y Banco Agrario, o en otros sectores con Bancoldex. Sin embargo, luego de décadas de ejecución, los sectores beneficiados no parecen haber crecido de manera acelerada ni tampoco exhiben niveles elevados de productividad. Al contrario, la productividad de la economía apenas muestra valores diferentes a cero (0) .

No hay evidencia que nos indique que la evaluación de riesgo y selección de asignación de recursos de un agente público sea mejor que la de un agente privado, cuya actividad principal es precisamente evaluar el riesgo de no pago para poder prestar fondos. Lo que muestra el caso colombiano es que las inversiones forzosas han encarecido el crédito, han impedido el desarrollo del sistema financiero y del mercado de crédito, y no muestran resultados que nos lleven a concluir que son deseables.

Es importante mencionar que las inversiones forzosas no significan expropiación de los recursos de los depositantes. Pero sí significa que el crédito será más caro, pues al haber menos recursos para intermediar por parte del sistema financiero, el precio de estos recursos aumenta, por lo que el crédito se encarece. Así mismo, los bancos tendrán más reservas bancarias para poder responder por los depósitos al público, con lo cual el mercado de crédito se restringiría para los sectores no beneficiados por los recursos dirigidos a inversiones forzosas.

Las inversiones forzosas no significan expropiación de los recursos de los depositantes. Pero sí significa que el crédito será más caro.

En cuanto a la ejecución presupuestal, aunque ha mejorado durante este año y los datos positivos en el PIB así lo demuestran, los números siguen por debajo de los promedios históricos. Además, el recorte presupuestal frente al menor recaudo tributario de lo esperado para 2024 no da razones para esperar que el gobierno impulse la reactivación económica. Al contrario, el gobierno pone sus esperanzas en la reducción de la tasa de interés de intervención del Banco de la República y ahora recientemente en las inversiones forzosas, cuya ejecución empezará en 2025 o en el mejor de los casos a finales de 2024, si es aprobada por el Congreso.

¿Qué opciones hay?

El gobierno sigue hablando con el sector privado productivo y financiero para diseñar un plan que permita empezar la reactivación económica. Incluso con el sector financiero se ha hablado de un plan de 50 billones para incentivar el crédito, sin que eso signifique necesariamente un plan de inversiones forzosas.

Por otro lado, el gobierno podría renunciar a su plan de expansión de la nómina estatal y reasignar esos recursos a inversión. La evolución reciente del presupuesto general viene impulsada por un mayor gasto en servicios personales, y el papel de la inversión es cada vez menor, cuando es esta la que permite pensar en una mayor producción potencial futura.

En medio de un ambiente de reducción de la inflación y de menores tasas de interés, un gran acuerdo con el sector privado productivo y una mejor asignación de recursos públicos a inversión sería el mejor camino a tomar para darle el impulso necesario a la actividad económica que se ha venido desacelerando. Pero que muestra signos de leve reactivación y que con una mejor ejecución de recursos permitiría obtener mejores resultados y más empleo.

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Andres Giraldo
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*Economista y profesor asociado de la Universidad Javeriana. Correo: (afgiraldo@gmail.com).

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