Impuesto a las Remesas bajo el gobierno Trump | Razón Pública 2025
Foto: Tima Miroshnichenko

Impuesto a las Remesas bajo el gobierno Trump

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Las remesas son una fuente complementaria de ingreso muy importante para los receptores y ayudan a financiar gastos de consumo, educación, seguridad social, y contribuyen a la reducción del empleo informal.

El gobierno Trump propuso una ley denominada “The One big beautiful bill”, la cual fue recientemente aprobada por la Cámara de Representantes (House of Representatives) y está pendiente de ser aprobada por el Senado. 

Dentro de las medidas incluidas en la ley se aprobó un impuesto de 3,5% a las remesas a todos los migrantes. Según el Centro para el Desarrollo Global (CGD, por su sigla en inglés), se estima que cuarenta millones de migrantes (que incluye indocumentados, personas con green card y trabajadores temporales) se verán afectados por el impuesto.

Las remesas son una fuente importante de ingreso de divisas para países de ingresos bajo y medio. Para Colombia, por ejemplo, y según los datos más recientes del Banco de la República, en 2024 se recibieron US$11.848,22 millones, 17,4% más respecto a 2023. Para darles una perspectiva a estos datos de las remesas, estas constituyen hoy día el segundo rubro de entrada de divisas, solo superado por las exportaciones de petróleo y derivados, que en 2024 representaron US$15.032,7 millones, seguido por carbón, con un ingreso de US$7,106.6 millones, según el DANE.

¿Por qué son importantes las remesas?

Los migrantes envían remesas desde el exterior por distintas razones. Esos recursos financian el sostenimiento de sus familias en Colombia y sirven para comprar vivienda, comprar bienes y servicios en el día a día y hasta cubrir gastos de educación.

Según un estudio publicado en 2010 por Lina Cardona, hoy en el Banco Mundial, y Carlos Medina, del Banco de la República, las remesas actúan como un mecanismo de protección social, en la medida en que contribuyen al consumo de los hogares receptores y la financiación de la educación.

Andrés Cuadros-Menaca, de University of Arkansas, encuentra en un artículo de 2020 que las remesas contribuyen a la financiación de la seguridad social de trabajadores informales. Específicamente, el grupo de población que más se beneficia de las remesas son mujeres trabajadoras informales de entre 55 y 60 años de edad. 

En un estudio publicado en 2020 donde se estudia el impacto de las remesas en el trabajo infantil y la educación, Andrés Cuadros-Menaca y Arya Gaduh, de University of Arkansas, encuentran que las remesas contribuyen con la reducción del trabajo infantil, aunque el efecto sobre educación no es significativo; en consecuencia, lo que se estima es que aumente el trabajo en el hogar.

Por su parte, Carlos David Cardona-Sierra, de la Universidad de Manizales, y Lya Paola Sierra, de la Pontificia Universidad Javeriana sede Cali, muestran en un artículo reciente que las remesas contribuyen a la duración del desempleo, en la medida en que esos recursos permiten financiar los gastos diarios y desmotivan la búsqueda intensa de trabajo por parte de los familiares receptores. Este efecto es más fuerte en momentos de crisis económica, como la vivida durante la pandemia.

Los investigadores Sergi Basco, de la Universidad de Barcelona, y Jair Ojeda-Joya, del Banco de la República, estudiaron en 2024 el papel de las remesas en el mercado de vivienda. Específicamente, los autores encuentran que las remesas contribuyen al incremento en los precios de la vivienda en regiones donde hay alto desempleo y bajo ingreso. 

Un trabajo del BBVA Research publicado en 2024 muestra que las remesas representan cerca del 3% del PIB y contribuyen al ingreso de los hogares receptores. Los países de origen de esas remesas son Estados Unidos y España, que concentran cerca del 70% del ingreso de divisas por ese concepto, y los departamentos receptores son Valle del Cauca, Cundinamarca y Antioquia, donde se concentra cerca del 60% de ingreso por remesas.

En resumen, las remesas son una fuente complementaria de ingreso muy importante para los receptores y ayudan a financiar gastos de consumo, educación, seguridad social, y contribuyen a la reducción del empleo informal.

Impuesto a las remesas

Con el ánimo de financiar una porción de los recortes fiscales y los aumentos del déficit fiscal y de la deuda estadounidense, la cámara baja de Estados Unidos aprobó un impuesto del 3,5% para todas las remesas de no ciudadanos. No solo de migrantes indocumentados, sino también de migrantes con documentación completa en términos de residencia y de permiso de trabajo temporal. Aunque solo falta la aprobación del Senado, la probabilidad de que la ley sea aprobada para sanción presidencial es muy alta.

Según datos del Banco de la República, en 2024 ingresaron US$6.299 millones en remesas provenientes de Estados Unidos. Eso habría significado US$220 millones en impuesto para el fisco estadounidense. Eso sin contar el potencial efecto disuasorio de seguir enviando las remesas por los canales tradicionales, frente al costo adicional que significaría enviar los recursos en caso de que el impuesto sea aprobado.

Porque lo que Estados Unidos no ha contemplado, o al menos no se ha hecho público, es que los migrantes decidan utilizar canales no tradicionales para enviar las remesas. Según el CGD, el impacto se podría presentar por dos canales: 1) reduciendo la cantidad enviada; y 2) desincentivando el envío por completo.

El CGD cita un estudio que indica que un aumento en el costo del 1% reduciría la cantidad enviada en 1,6%. Manteniendo todo constante, si se impone un impuesto del 3,5%, la reducción podría rondar el 5,6%. Aunque en términos de valores el país más perjudicado sería México, países como El Salvador podrían perder hasta 1% del ingreso nacional a raíz del nuevo impuesto. Estas pérdidas sobrepasarían en el agregado las reducciones de los programas de ayuda que financiaba la USAID. Pero para Colombia, el efecto estimado por el CGD de la reducción en remesas por el impuesto más la reducción de los recursos de USAID sumarían cerca de US$500 millones, que es cerca del 0,14% del PIB. Bajo en términos de la producción total, pero el impacto es significativo en términos de los programas para el desarrollo que financia USAID y el impacto de las remesas en los hogares y regiones de Colombia.

Foto: Wikimedia Commons: Estitxu Carton Estados Unidos y España, que concentran cerca del 70% del ingreso de divisas por ese concepto, y los departamentos receptores son Valle del Cauca, Cundinamarca y Antioquia, donde se concentra cerca del 60% de ingreso por remesas.

Respuesta de los y las migrantes y de los proveedores del servicio de envíos

Las personas responden a incentivos, y lo que el impuesto a las remesas podría generar es la búsqueda por parte de la población migrante de métodos para evitar el pago del nuevo impuesto.

Los migrantes no solo podrían reaccionar enviando menos dinero a sus países, sino también esto podría llevar a usar métodos que les permitan enviar el dinero a un menor costo. Pedirle a un ciudadano estadounidense que envíe el dinero; enviarlo por transferencias interbancarias, si el costo es menor; o, usar canales informales serán las alternativas más próximas para enviar dinero.

Así mismo, se podría incentivar el uso de criptoactivos para transferir esos recursos. Aunque la volatilidad de esos activos podría exponer a los receptores a grandes fluctuaciones en los ingresos por remesas, si el costo de usar ese canal es menor al costo de enviar por los proveedores en donde se va a cobrar el impuesto, la decisión sería usar esa alternativa

Por su parte, los proveedores podrían verse motivados a incrementar sus tarifas ante la posible reducción de la cantidad enviada. Este efecto aumentaría los costos y disuadiría aún más el envío de remesas.

Y de la migración ¿qué?

La administración Trump está buscando desde el día uno la reducción de la migración, y este tipo de medidas podría contribuir en el mediano plazo a esa reducción, en la medida en que los migrantes verían muy costoso el envío futuro de remesas desde Estados Unidos. Sin embargo, este efecto es más incierto.

En los últimos años, la población migrante se ha incrementado dramáticamente. Ese tipo de medidas difícilmente disuaden al migrante que está buscando oportunidades de desarrollo personal y profesional en Estados Unidos. Y la respuesta más probable es explorar otros mecanismos de envío de remesas.

Por lo que al final quienes se verán más afectados son los hogares y las regiones receptoras de remesas, pues con estas financian una porción importante de los gastos básicos de un hogar en Colombia. Esto sin contar el impacto negativo en la acumulación de capital humano y físico, en las contribuciones a la seguridad social y a la informalidad en el mercado laboral.

Eso sí, es poco probable que esta fuente de ingresos fiscales para Estados Unidos cubra el aumento esperado en el déficit que traerán los recortes fiscales prometidos por el presidente Trump, y el consecuente incremento en la deuda pública, en un momento en que la deuda de Estados Unidos sufrió una degradación de su calificación por primera vez en mucho tiempo.

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Andres Giraldo
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*Economista y profesor asociado de la Universidad Javeriana. Correo: (afgiraldo@gmail.com).

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*Economista y profesor asociado de la Universidad Javeriana. Correo: (afgiraldo@gmail.com).

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