
El incompleto túnel de la Línea debería servir para que el gobierno ofreciera disculpas.
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El túnel de la Línea no es motivo de orgullo porque es una obra mal pensada, ejecutada con unos sobrecostos altísimos e inacabada, porque se hizo en un solo sentido.
Por Fernando Guerra. Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte
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Acerca del autor
Fernando Guerra
*Economista, magíster en Estudios Políticos y Económicos de la Universidad del Norte. Profesor universitario y autor de varios libros, entre ellos, La geopolítica del petróleo y el cambio climático (Universidad de Antioquia, 2010).
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