¿Qué significa que todos los sacerdotes puedan absolver el pecado de aborto? - Razón Pública
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¿Qué significa que todos los sacerdotes puedan absolver el pecado de aborto?

Escrito por Carlos Novoa

Actual Papa de la Iglesia Católica, Francisco.

Carlos NovoaEl papa Francisco ha vuelto a sorprender al mundo con una medida que a muchos les parece demasiado liberal. Un sacerdote explica por qué la decisión de Francisco está de acuerdo con la doctrina de Jesús.

Carlos Novoa S.I.*

Un viraje drástico

Hace pocos días atestiguamos una trascendental decisión en la historia de la comunidad católica: el papa Francisco ha decidido que todo sacerdote pueda dar la absolución a quien se confiese por haber cometido un aborto. Antes solo podía dar esta absolución el obispo o el presbítero a quien se autorizara de manera expresa. ¿Que hay detrás de este tremendo viraje? Veamos.     

Hoy por hoy en el campo de las ciencias (ética, medicina, sexología, siquiatría o biología), no hay consenso sobre el momento del inicio de la existencia humana durante el embarazo, que comienza con la fusión del ovulo y el espermatozoide, y después pasa a las etapas de cigoto, embrión y feto.

Acogiendo algunas sólidas posturas científicas, en la comunidad católica afirmamos que la vida empieza desde dicha fusión. Pero hay sectores de la ciencia que sostienen con argumentos fundamentados que la existencia de un bebé solo empieza en una de las etapas posteriores a las que me he referido.

En el catolicismo (y en otras latitudes religiosas y sociales) vemos el aborto como una grave falta moral, ya que implica la eliminación de una vida inocente, y por ello su absolución solo se reservaba al obispo.

Referencia a la vida humana en el embarazo y su interrupción.
Referencia a la vida humana en el embarazo y su interrupción. 
Foto: Wikimedia Commons 

Sin embargo, la realidad cotidiana es de una inmensa complejidad y requiere un abordaje más delicado, humano y comprensivo. El propio papa Francisco ha llegado a entender que a veces las mujeres recurren a la interrupción voluntaria del embarazo porque consideran que no hay otro camino por tomar.

Conozco bien las condiciones de algunas de ellas que las llevaron a esta decisión. Sé que es un drama existencial y moral. Y he encontrado a muchas mujeres que llevan en su corazón una cicatriz por esta elección dolorosa.

Lo que hicieron es injusto; sin embargo, comprenderlo en su verdad puede llevar a no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al sacramento de la confesión para obtener la reconciliación con el Padre, como dijo Francisco en su Carta en el inicio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

Muchas mujeres de las más diversas condiciones (cristianas, ateas, anticlericales) buscan a los sacerdotes para contarnos el drama de su aborto, al que tal vez han llegado presionadas por circunstancias familiares, sociales, laborales o económicas. Y como dice la Biblia: “No he venido a buscar la muerte del pecador sino que se convierta y viva” (Pedro 3, 9) o “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” (Juan 8, 7). Esta es la más pura perspectiva de Jesús frente a este doloroso drama.

Solidaridad cristiana  

Apoyo del Papa Francisco a los niños y niñas del mundo.
Apoyo del Papa Francisco a los niños y niñas del mundo.  
Foto: Vaticano

A las mujeres que interrumpen voluntariamente su embarazo no hay que estigmatizarlas, proscribirlas o anularlas. Todo lo contrario, se trata de acogerlas para apoyarlas de todo corazón y así evitar que recaigan en esta trágica situación.

Castigarlas no resuelve el problema, que realmente está en la falta de una auténtica e integral educación sexual, tanto de los padres como de los adolescentes, así como en la pobreza, que es el peor caldo de cultivo de estos problemas. No olvidemos que en Colombia más de la mitad de la población vive en condiciones infrahumanas, y que el 50 por ciento de la humanidad se halla en idéntica situación.

A veces las mujeres recurren a la interrupción voluntaria del embarazo porque consideran que no hay otro camino por tomar.

Es lamentable que en nuestro país se hayan ubicado en los mas altos niveles del Estado personajes “muy cristianos” que abogan por la encarcelación de las mujeres que abortan como la solución a esta situación. A ellos los tiene sin cuidado el hondo desgarramiento y dolor de estas mujeres. Solo los mueve su estrategia politiquera para ganar votos entre los sectores más retardatarios.

Pero una vez más el papa Francisco nos interpela en profundidad:

“Nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el abrazo de su perdón. Por este motivo, ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido. No podemos correr el riesgo de oponernos a la plena libertad del amor con el cual Dios entra en la vida de cada persona. La misericordia es esta acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida. Así se manifiesta su misterio divino. Dios es misericordioso (cf. Exodo 34,6), su misericordia dura por siempre (cf. Salmo 136), de generación en generación abraza a cada persona que se confía a él y la transforma, dándole su misma vida. […]

Para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. […] Puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial”.    

Cuando hay arrepentimiento y cambio de vida hasta el peor de los pecados es perdonado por Jesús. 

Cuando hay arrepentimiento y cambio de vida hasta el peor de los pecados es perdonado por Jesús. Esto vale para el aborto y otras situaciones por más impactantes que nos puedan resultar.

Las palabras de Francisco nos vienen como anillo al dedo para la situación colombiana, en la que urge el perdón y la reconciliación entre nosotros. Sin embargo, a veces nos atraviesa un fariseo muy grande que nos hace sentir inmaculados y ajenos a toda responsabilidad, gritando a boca llena frente a quien ha fallado: “Gracias Señor, porque no soy como los demás hombres” (Lucas 18, 11).

En esto, como en tantos otros temas, nuestro obispo de Roma nos da un testimonio muy conmovedor. En una entrevista le preguntaron: “Santidad, ¿quién es Jorge Mario Bergoglio?”. Y sin dudar respondió: “Jorge Mario Bergoglio es un pecador, y esto no es un recurso lírico ni un juego de palabras. Jorge Mario Bergoglio es un pecador porque así lo siento y así lo vivo. Cuando fui provincial de los jesuitas en la Argentina me equivoqué, fui duro, fui intransigente, fui autoritario, y Dios se ha valido de mis pecados para ensenarme a gobernar”.

 

* Sacerdote jesuita. Profesor titular y doctor en Ética Teológica de la Universidad Javeriana.

 

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