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Acaparamiento de tierras fértiles: ¿Nuevo modelo de negocios en el mundo?

Escrito por Gabriel Rosas
gabriel rosas vega

gabriel rosas vegaUn nuevo factor clave en la pugna por la supremacía mundial está surgiendo y avanza a toda marcha: acaparar las tierras fértiles del planeta. Oportuna advertencia de un analista veterano, porque Colombia ya está en la mira de multinacionales y países avanzados.

Gabriel Rosas Vega *

La lección que dio Europa

Por si no lo recuerdan algunos lectores, les narro un episodio poco conocido de la historia económica del siglo XX: ¿Cuál fue el origen de la política agrícola común incorporada en el tratado de Maastricht? 

Pues ante la devastación producida por la segunda guerra mundial, el gobierno de Estados Unidos se propuso rehabilitar la economía europea, en especial el maltrecho sector agropecuario. Muchos dirán: – “¡Pero qué generosidad la de los norteamericanos! Sin tener mayor responsabilidad en la destrucción, se empeñan en reconstruir el vigor perdido de Europa.”

Puede que algo de lo anterior sea cierto, pero no es toda la verdad ni fue ese el principal propósito de la intervención americana. Poniendo por delante el espíritu mercantilista propio de los sobrinos del Tío Sam, y ante el enorme potencial de enriquecimiento que significa el mercado agrícola de Europa, adoptaron una estrategia que pronto dio sus frutos: · En primer lugar aceleraron el crecimiento de su propia producción agropecuaria, mediante estímulos muy elevados: para decirlo en una frase, se inventaron los subsidios que tantas y tan graves distorsiones han ocasionado. · Por otra parte, ya puesto en marcha el sistema, invadieron a Europa con sus exportaciones y las utilidades por supuesto aumentaron de manera notable.

Ante este hecho y la certeza de que la agricultura europea no tendría ninguna posibilidad de competir, los europeos resolvieron ponerle cara a los invasores utilizando las mismas armas –subsidios en montos apreciables, barreras múltiples–. Así no dejarían escapar un sector vital para el desarrollo de la Eurozona y lo más importante, no quedaban sometidos como rehenes a los designios de los americanos.

En síntesis, no fue precisamente la generosidad de Estados Unidos lo que impulsó a la agricultura europea; fue la percepción clara de que se quedarían con las manos vacías, si no hacían algo por su independencia.

Acaparamiento de tierras fértiles

Traje a colación el episodio anterior, porque tengo la impresión de que el acaparamiento de tierras en ciertas zonas del mundo es un nuevo modelo de negocios para la competencia entre los poderosos –léase China, India, Estados Unidos y las grandes compañías trasnacionales.

No obstante las críticas severas que ha recibido un informe reciente del Banco Mundial, es indudable que sus hallazgos son interesantes, pero feos. En efecto: desde la crisis alimentaria y financiera de 2008 existe un "enorme" acaparamiento de tierras por todo el mundo y no hay signos de que amaine. Al parecer, 46,6 millones de hectáreas se encuentran comprometidas en el proceso: 21 por ciento ya están en operación, más de la mitad están en desarrollo inicial y cerca de 70 por ciento ya fue "aprobado".

En 2011, tras un par de años de relativa calma, los precios de los alimentos han estado constantemente por encima de las cotizaciones de 2008, la fiebre de los cultivos sigue ardiendo y, según vaticinan los expertos, no cambiarán la tendencia que traen.

Los hallazgos del Banco Mundial corroboran lo que otros han sostenido. Estos varios estudios concluyen que los inversionistas se aprovechan de "condiciones de gobiernos débiles" y de la "ausencia de protección legal" para las comunidades locales. Es decir, donde es frágil el reconocimiento del gobierno nacional a los derechos de los pobladores, las posibilidades de expulsión aumentan.

Además, otra perla: los inversionistas no compensan -o lo hacen en montos mínimos- a las comunidades afectadas en términos de empleos o remuneraciones, por no aludir a su seguridad alimentaria. Muchas inversiones, anota el Informe, no producen beneficios sustentables sino que contribuyen a la pérdida de las propiedades, dejando a los nativos en peor situación de la que ya tenían.

En realidad, una gran parte del Informe es puro humo y espejos al hablar del potencial para la producción agrícola y no de "una fiebre global de tierras", como se le llamaba al principio. Lo cierto es que la carrera internacional para explotar tierras fértiles amenaza el equilibrio en la distribución del agua en las pocas regiones que cuentan con estos dos factores de producción, y de contera estimula protestas de las comunidades campesinas.

Innovación y explotación a escala planetaria

Una visión prospectiva del asunto señalaría que la pugna por el acceso al petróleo, al gas y a los minerales ha contribuido en forma significativa y subterránea a plasmar el mundo moderno. En el siglo XXI se hace cada vez más evidente que para comprender las relaciones internacionales, habrá que añadir otro factor clave: el acceso a tierras fértiles.

El crecimiento de la población mundial, la dieta más rica de millones de seres humanos en países emergentes, los movimientos financieros y la creciente cantidad de cultivos destinados a biocombustibles explican en buena parte la consiguiente búsqueda de tierras. Más allá de su dimensión económica-social, este empuje tiene implicaciones geopolíticas.

Estamos pues ante una innovación con claros indicios de explotación por parte de empresas transnacionales y de gobiernos débiles o irresponsables.

Tengamos el ojo avizor para no caer en errores lamentables.

* Cofundador del Nuevo Liberalismo, ex ministro de Agricultura, profesor universitario, columnista y autor de numerosos libros y artículos académicos.

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