Nadia Perez - Camilo Cruz M, autor en Razón Pública
Foto: Presidencia Colombia

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El presidente destituyó a tres ministros y provocó debates sobre la dirección y la estabilidad de su gobierno, la razones y las consecuencias de esta decisión. ¿Qué hay detrás de la crisis? ¿Y qué sigue?

Nadia Pérez Guevara* y Camilo Cruz Merchán**

Remezón

El 27 de febrero el ministro de educación y las ministras de cultura y deportes fueron destituidos de sus cargos por motivos que en realidad no se conocen.

Pero importa analizar la situación. Este artículo se ocupa de los gabinetes en los regímenes presidenciales, de la conformación inicial del gabinete de Petro y de lo que significa el cambio de esta semana.

Ministros bajo el régimen presidencial

En los regímenes presidenciales los ministros están subordinados al jefe de Estado.

Pero en Colombia y otros países de América Latina, la fragmentación partidista, la desinstitucionalización de las bancadas, los liderazgos no afiliados a partidos tradicionales y los cambios en los diseños institucionales han hecho que los presidentes sean elegidos gracias a coaliciones.

Lo anterior disminuye la subordinación del gabinete, porque su composición pasa a depender de las negociaciones políticas, de modo que su estabilidad depende de la estabilidad de la coalición, de la ambición del presidente, del tipo de partido que lidera y de las tareas encomendadas a cada cartera.

Los presidentes deben entonces seleccionar políticos profesionales o personas afines al partido para garantizar su subordinación o, por el contrario, para proyectar la carrea política del ministro o ministra que designe.

El revuelo mediático proviene más bien de la forma de tramitar los asuntos de gobierno, lo cual parece ser rasgo característico de esta Presidencia. El modo de anunciar la información contribuyó a ese revuelo: la alocución oficial del presidente en horario prime, acompañado dos veces de líderes de partidos de la bancada de gobierno y el gabinete en pleno, permitió la réplica de la oposición y destacó aún más el cambio de ministros.

Una primera mirada al gabinete del presidente Petro muestra equilibrio entre esas dos opciones, pues de una parte designó ministros o ministras de su propio Pacto Histórico, y de otro lado a miembros de otros sectores políticos que redujeron la incertidumbre sobre su gestión.

Lea en Razón Pública: Las tensiones en el gobierno Petro, ¿se romperá la cuerda?

Cómo cambió el gabinete

Antonio Garrido encuentra cuatro tipos de gabinetes en coalición:

  1. De coalición estricta: las carteras son ocupadas con un criterio partidario.
  2. De coalición laxa: combinación entre carteras partidarias y no partidarias.
  3. De cooptación: lideres partidarios atraídos sin negociar con los partidos.
  4. No partidarios: el presidente escoge sin necesidad de consultas.

El gabinete de Petro hasta la crisis puede catalogarse de coalición laxa con visos de gabinete de cooptación, puesto que algunos de sus miembros con trayectoria política provienen del partido liberal o conservador.

El Cuadro 1 muestra la distribución del gabinete antes y después de la crisis, según origen partidario:

Cuadro 1. Partidos de origen de los ministros

Antes del cambio

  Gabinete Congreso
Partidos Total Porcentaje Escaños Porcentaje
Pacto Histórico 5 26,3 20 18,52
Partido Liberal 3 15.8 15 13,89
Partido Conservador 2 10,5 14 12,96
Partido de la U 2 10,5 10 9,26
No partidarios 8 42,1

Después del cambio

Partidos Total Porcentaje Escaños Porcentaje
Pacto Histórico 3 15,8 20 18,52
Partido Liberal 3 15,8 15 13,89
Partido Conservador 2 10,5 14 12,96
Partido de la U 2 10,5 10 9,26
No partidarios 9 52,6

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de prensa

Antes de la crisis,

  • El Pacto Histórico tenía la cuota más alta, con un 26,3 %, seguido por el Partido Liberal con un 21,1 %.
  • El Partido Conservador y el de la U tenían un porcentaje igual (10,5 % cada uno)
  • Las figuras sin origen partidario conocido o no partidarias ocupaban el 42,1 % de las carteras.

Tras la crisis, el ganador principal han sido las figuras sin origen partidario conocido, que pasaron del 42,1 % al 52,6 %. También con eso aumentó el poder del presidente sobre su gabinete y —en términos de Garrido— el gabinete transitó hacia uno no partidario.

De técnicos y políticos

El cuadro 2 muestra el perfil de los ministros antes y después d la crisis

Cuadro 2. Perfiles de los ministros

Perfiles Precrisis Post crisis
Político profesional 31,58 26,32
Administración 36,84 31,58
Academia 21,05 36,84
Activismo 10,53 5,26

Fuente: elaboración propia a partir de información de prensa

En el gabinete inicial tenían mucho peso los ministros o ministras con experiencia previa en administración (36,8%). Esto incluye a la ministra de Salud, que ha sido percibida como activista por su trayectoria sindical y gremial, pero tiene experiencia administrativa, incluyendo su gestión como directora de participación social de la Secretaría de Salud en Bogotá bajo la alcaldía de Petro (2013-2015).

En segundo lugar, estaban los políticos profesionales, que han ocupado cargos de elección popular (31,58 %), seguidos por los académicos (21,05 %) y los provenientes del activismo social (10,53 %).

Tras el cambio de ministros, dominan los académicos (36,84%) seguidos por los administradores (31,58 %): funcionarios con experiencia política o administrativa fueron reemplazados por figuras sin experiencia, pero con conocimiento en el área de su cartera.

Por qué salieron los ministros

Son diferentes las causas y los efectos de cada cambio en el gabinete.

La salida de Alejandro Gaviria del Ministerio de Educación se debió a una serie de filtraciones sobre los reparos u oposición del ministro al proyecto de reforma del sistema de salud que sería presentado por el gobierno al Congreso.

Aunque fueron varios los críticos de la reforma dentro del gabinete, Gaviria fue el más visible porque sus reservas se conocían desde la campaña presidencial y por su experiencia como ministro de Salud de Santos.

Gaviria también formó parte de la “coalición centro esperanza” que no apoyó a Petro en la segunda vuelta y pretendió acercamientos con su entonces detractor Rodolfo Hernández. De aquí seguido la ruptura política, y la decisión de aceptar el ministerio título personal causó además incomodidad en algunos sectores del petrismo.

Las exministras Patricia Ariza (Cultura) y María Isabel Urrutia (Deportes) son figuras destacadas en las artes y en el deporte, con experiencia práctica en el campo y vinculación en el activismo o la política profesional de izquierda. Sus carteras no eran tan visibles en el panorama nacional y —más que las causas de su retiro— los medios   debatieron si habían sido notificadas previamente o se enteraron después de su destitución.

Sin embargo, en el caso de Urrutia quedó la duda de hasta dónde su retiro resultó de presiones del partido de la U, más todavía porque ese mismo día el presidente se había reunido con los presidentes de los partidos tradicionales.

¿Crisis o mal manejo de la información?  

Los cambios en sí no constituyen una “crisis” ministerial porque no fueron renuncias de los ministros, una solicitud de renuncias protocolarias a todo el gabinete o unas renuncias producto de la moción de censura (como pudo haber sucedido con Irene Vélez).

El revuelo mediático proviene más bien de la forma de tramitar los asuntos de gobierno, lo cual parece ser rasgo característico de esta Presidencia. El modo de anunciar la información contribuyó a ese revuelo: la alocución oficial del presidente en horario prime, acompañado dos veces de líderes de partidos de la bancada de gobierno y el gabinete en pleno, permitió la réplica de la oposición y destacó aún más el cambio de ministros.

Varios observadores han notado que en este gobierno se han hecho pocas ruedas de prensa. Aunque en Colombia la figura del “spokeperson” o vocero presidencial no es muy común, la persona encargada en la presidencia no ha tenido un papel importante en la comunicación estratégica del gobierno y en la transmisión de los mensajes de presidencia y gabinete.

La comunicación gubernamental se ha delegado a cargos administrativos del Departamento de Presidencia (DAPRE), como la jefa de gabinete o su director, de los miembros del gabinete con sus equipos de prensa y en últimas a Gustavo Petro y su ya conocido uso de Twitter.

La Presidencia ha promovido espacios de difusión, que incluyen ejercicios similares a los ‘cabildos abiertos’ (como “Gobierno escucha”) o programas como ‘Colombia Hoy’, que se transmite por redes sociales y también por emisoras que deseen hacerlo.

Foto: Twitter: Alejandro Gaviria - Aunque Alejandro Gaviria no era el único detractor interno, sí era quien más tenía visibilidad en los medios.

Puede pensarse que el gabinete perdió pluralismo político, y con esto aumentaría la incertidumbre sobre el rumbo que adoptará el gobierno ante problemas decisivos del país. Pero de modo ninguno se ha producido una radicalización del gobierno, porque se mantuvieron las cuotas de los partidos de la coalición y las nuevas ministras y ministro no provienen del activismo o del petrismo.

Estos ejercicios sin embargo parecen dirigirse a las bases del partido de gobierno (lo vimos también con las marchas), más que a la opinión en general y a las empresas mediáticas en particular.

Un balance

El resultado principal del cambio sería un gabinete más subordinado al presidente, con menos discrepancias internas y manejo más unificado de la información. Se trata de acelerar las tareas de gobierno, o por lo menos de no dificultar su ejecución.

La imagen del presidente rodeado de sus ministras y ministros, particularmente la ministra de Salud, simbolizó el respaldo a quienes tienen a cargo los temas de mayor interés para el gobierno.

Puede pensarse que el gabinete perdió pluralismo político, y con esto aumentaría la incertidumbre sobre el rumbo que adoptará el gobierno ante problemas decisivos del país. Pero de modo ninguno se ha producido una radicalización del gobierno, porque se mantuvieron las cuotas de los partidos de la coalición y las nuevas ministras y ministro no provienen del activismo o del petrismo.

En todo caso se mantienen las dudas sobre otros ministerios, que, aunque no tienen mucho relieve, podría usarse como moneda de cambio burocrático futuro para mantener o mejorar la coalición.

Una agenda de análisis en este campo podría fijarse en los nombramientos en los viceministerios y otras agencias del gobierno nacional que ejecutan las tareas prioritarias sin la repercusión mediática que tienen sus superiores.

Las urgencias son otras

El cambio de algunos ministros parece ser un tema mínimo y ya superado, si es que uno piensa en los asuntos que ocuparon el debate nacional en la última semana.

La luna de miel de Petro está acabando con un 51 % de desaprobación. Las discusiones en Twitter con Nayib Bukele y el ex ministro de salud Fernando Ruiz, y las graves acusaciones sobre vínculos con la mafia que recayeron sobre Nicolás Petro Burgos son problemas más complicados para su gobernabilidad y estabilidad —que además van más allá de los ya acostumbrados problemas de comunicación de su gobierno—.

Puede leer: Qué nos dicen las movilizaciones de Petro y de la oposición

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Foto: Facebook: Petro

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A qué se deben las disputas internas dentro del Pacto Histórico, por qué y cómo podrían resolverse o agravarse, cómo podrían afectar la suerte del gobierno Petro.

Camilo Alipios Cruz Merchán* y Nadia Pérez Guevara**

Las disputas 

El Pacto Histórico se declaró oficialmente como bancada de gobierno, pero desde el comienzo mismo de la legislatura se presentaron disputas internas que no han podido resolverse, como

  • la de los integrantes de las mesas directivas en el Congreso,
  • la falta de consenso alrededor del caso del senador Alex Flores, y
  • el descontento por algunos nombramientos en el gobierno Petro.

¿Cuál es el origen de estas disputas y de qué manera pueden afectar la supervivencia o la gobernabilidad del Pacto Histórico?

Cuatro tipos de dirigentes

En la coalición de gobierno conviven cuatro tipos de figuras políticas centrales.

  • Las que provienen de la izquierda tradicional, e intentan replicar modelos jerárquicos o centralizados propios de los movimientos de masas, inexistentes en la Colombia de hoy.
  • Las que provienen de la política más tradicional, que intentan llegar a consensos siempre y cuando ellos favorezcan sus intereses personales.
  • Las que provienen de los diversos movimientos sociales, que re general no han tenido carreras electorales, pero representan sectores amplios de la sociedad civil.
  • Las figuras provenientes de los medios o las redes sociales, que carecen de experiencia política y de una base electoral específica; por eso necesitan mantenerse en la agenda pública a través de las mismas redes para no perder su visibilidad.

Esta diversidad, donde unos son más proclives a la negociación y al pragmatismo, otros más arraigados en el movimiento social y otros dependientes de la coyuntura mediática, plantea una serie de retos para el Pacto Histórico y para el presidente Gustavo Petro.

Coalición o bancada en construcción

Toda organización política está compuesta por facciones con distintos intereses y orientaciones. Por eso no es extraño que existan disputas internas en la bancada de gobierno.

Pero aun entonces es necesario aclarar si se trata de una bancada en formación o de una simple coalición. En el primer caso se trata de llegar a la unidad y actuar con disciplina en todos los momentos, en el segundo caso de admitir que algunos sectores operen como organizaciones autónomas dentro de una coalición y por lo tanto no siempre sigan a la mayoría.

Las disputas que ya existen muestran la necesidad de aclarar los límites del Pacto, puesto que hay varias organizaciones con personería jurídica que hacen de la bancada una coalición donde conviven pequeños grupos que claramente tienen intereses propios —con todo lo que esto implica, además, ante la falta de regulación para listas plurinominales—.

A lo anterior se suma el tema de los liderazgos ya mencionados que provienen del activismo, de organizaciones de base y otros sin mucha experiencia en la política, pero con una agenda mediática muy activa.

De aquí surgieron las disputas desde la confección de las listas electorales y que aún se mantienen al ejercer presión sobre decisiones del ejecutivo o decidir la agenda legislativa.

Lo que ha dicho Petro

La primera pieza para comprender el funcionamiento del Pacto Histórico es por su puesto su líder natural, Gustavo Petro, quien ha manifestado reiteradamente que las bancadas no son la pieza fundamental de la competencia política democrática sino las denominadas “ciudadanías libres”.

Este concepto lo acerca a la noción de multitud que utilizan Negri y Hardt, donde la organización resulta ser una condición paradójica, porque de un lado ella se necesita para la competencia electoral, pero del otro lado sus acciones no se circunscriben a las de una bancada.

Los progresistas de la Colombia Humana y del actual Pacto Histórico han transitado durante más de diez años por esta senda.

Es importante comprender que el Pacto Histórico surge como una agremiación de movimientos cercanos a Gustavo Petro que no alcanzaron la personería jurídica entre 2018 y 2022. Por eso recurrieron a personerías de bancadas minoritarias, que son las habilitadas para formar coaliciones.

Lo anterior implica que, desde el principio, el Pacto careció de una organización única y que sirvió más bien como una plataforma identitaria para la competencia electoral, suma de distintas organizaciones autónomas.

El Pacto Histórico en Colombia
Foto: Facebook: Petro - Si el Pacto transita hacia la figura de la bancada política, se enfrenta a las necesidades de una organización nueva.

Le recomendamos: Primer mes del gobierno Petro: no se pueden pelear todas las batallas

Dos ejemplos concretos

Un ejemplo de esta situación es la dificultad de una respuesta unificada a la demanda ciudadana por lo sucedido con el congresista Alex Flórez en la ciudad de Cartagena. Las opiniones de los directivos del Pacto fueron diferentes y por no lograron acordar sanciones internas:

  • Un sector expresó la necesidad de un estatuto para disciplinar a sus miembros.
  • Otros dijeron que el congresista había sido avalado por la bancada regional “independiente” del alcalde de Medellín y que esa organización debería tomar las decisiones del caso.

Semanas antes, la disputa entre Gustavo Bolívar y Roy Barreras por la presidencia del Congreso había mostrado esta ambigüedad en la organización de la bancada.

  • Bolívar, quién fue cabeza de la lista Decentes y de la lista Pacto Histórico en 2018 y 2022 (ambas encabezadas por Gustavo Petro) expresó en varias oportunidades su inconformidad por la escogencia del senador Barreras como presidente a nombre del Pacto Histórico. Para Bolívar, el origen partidario de Barreras representaba las prácticas y élites derrotadas por el Pacto.
  • Se sabe que la carrera de Barreras comienza en las bancadas de las coaliciones de gobierno entre 2006 y 2018 como miembro de Cambio Radical y el Partido de la U, culminando en 2022 como precandidato para la consulta interna de las fuerzas progresistas por medio de un grupo significativo de ciudadanos. Tras la consulta, Barreras consiguió el aval de la organización Alianza Democrática Amplia para inscribirse en la lista del Pacto Histórico.

Una organización en proceso de unificación

Si por el contrario, se concibe al Pacto como una organización en proceso de unificación e institucionalización, se pueden identificar varios retos que ayudan a comprender por qué existen estas disputas.

En primer lugar, si el Pacto transita hacia la figura de la bancada política, se enfrenta a las necesidades de una organización nueva, como la adopción consensuada de reglas y prácticas internas que medien los conflictos entre distintos sectores o lideres. Actualmente estos lideres funcionan como cabezas de facciones o personas con afán protagónico que suelen pasan por lo mediático y que exponen, de ese modo, las disputas internas.

En general, las bancadas en Colombia son organizaciones incapaces de controlar los liderazgos personales porque, en la práctica, cumplen apenas el papel de entregar avales electorales en vez de construir y garantizar carreras políticas. El Pacto Histórico se suma a ellas con las particularidades antes mencionadas.

Qué le espera al Pacto Histórico

Dependiendo del camino que escoja el Pacto Histórico surgirían distintos desafíos para su actuación cohesionada.

Si se mantiene como una coalición, las disputas internas deberían entenderse como expresión de las dificultades naturales de cualquier coalición a la hora de tomar decisiones y de compaginar los intereses de sus integrantes. A esto se suma la debilidad de las bancadas que lo integran para controlar a sus propias facciones internas.

Si el Pacto se concibe como bancada en construcción, habríamos de reiterar que en Colombia las bancadas no tienen la capacidad de regular los liderazgos internos debido a que el sistema de reglas favorece la personalización. Esta condición inherente al sistema obliga a ser lo más flexible posible para evitar escisiones. Además, en una organización unificada, los tipos de carreras políticas marcan la organización de distintas facciones internas con intereses divergentes.

De cualquier forma esta conjunción de intereses y de trayectorias tan diferentes resulta muy difícil de mediar para una organización nueva que hasta hoy no muestra signos de institucionalización.

En medio de esta diversidad, el factor de cohesión lo podría representar su “líder natural” que, como se mencionó, no tiene este tema dentro de sus prioridades.

Este vacío permite que liderazgos pragmáticos como el de Roy Barreras reúna las condiciones para consolidarse como una figura capaz de mantener cierto grado de institucionalización e imponer un estilo más pragmático en medio de las pugnas entre los otros liderazgos.

El tiempo definirá la trayectoria que seguirá el Pacto Histórico y si sobrevivirá de cara a futuras contiendas electorales. Pero su comportamiento no debe verse como una excepción sino como una expresión de la debilidad organizativa de las bancadas en Colombia y del incentivo a las figuras personalistas.

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Foto: Twitter: Francia Márquez - El triunfo de Gustavo Petro líder del Pacto Histórico, marca un nuevo rumbo en el proceso político colombiano.

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La victoria de Petro no se debió solamente a sus alianzas con nuevos sectores políticos, sino al trabajo de los movimientos sociales.

Nadia Pérez Guevara* y Camilo Cruz Merchán**

Un cambio histórico

Por primera vez en su historia republicana, Colombia tiene un presidente de izquierda.

Pese a considerarse como una de las democracias más estables de la región, Colombia siempre eligió gobiernos de la élite bipartidista y, en los últimos años, de la derecha representada por el uribismo.

El triunfo de Gustavo Petro y del Pacto Histórico marca un cambio de rumbo en la política colombiana y una transformación en las preferencias políticas que se han venido gestando desde años atrás.

¿Cómo se explica esta transformación? ¿Cuáles fueron las regiones donde triunfó el Pacto Histórico? ¿Qué sectores de la sociedad fueron decisivos para este triunfo?

El pragmatismo y el centro

Los resultados de la primera vuelta dejaron un sinsabor en la campaña del Pacto Histórico. En primer lugar, porque Petro estuvo lejos de ganar en la primera vuelta, como algunos esperaban y, en segundo lugar, porque el candidato del uribismo, Federico Gutiérrez, perdió y obligó a la campaña a reinventarse.

A diferencia de Gutiérrez, Rodolfo Hernández era un candidato sorpresa, popular, que supo recoger el descontento de buena parte del país y que no necesariamente representaba al uribismo.

Como escribimos antes en esta misma revista, desde el principio de esta campaña Petro se mostró cada vez más pragmático. Buscó lideres que le pudieran ofrecer acercamientos con distintos sectores del espectro político –en algunos casos con políticos cuestionados– y que le trajeran nuevos votantes.

Durante los últimos meses, Alfonso Prada representó esa apertura hacia otros sectores y liderazgos de cara a la segunda vuelta. Su presencia en el Pacto Histórico le permitió a Petro la posibilidad de adhesión de personajes como Alejandro Gaviria, Cecilia López y Rudolf Holmmes y darles mayor tranquilidad a quienes veían en el candidato una amenaza o un riesgo.

También se destacó la adhesión de importantes dirigentes de centro, en especial de la Coalición Centro Esperanza. Además de Gaviria, se adhirieron a su campaña la senadora Angélica Lozano y Antanas Mockus. La alianza con el centro se consolidó con el apoyo del exministro del Interior de Santos, Juan Fernando Cristo.

Puede leer: El fracaso del centro y el futuro de la democracia colombiana

Los lugares estratégicos: Bogotá, Boyacá y Antioquia

Las adhesiones pragmáticas y programáticas permitieron que la campaña de Petro ampliara su votación en regiones donde su apoyo había menguado debido a la fragmentación de las candidaturas.

En Bogotá, por ejemplo, Petro obtuvo la mayor votación en la primera vuelta con el 47,5 % de los votos, pero la suma de los demás candidatos lo superó: entre Hernández, Gutiérrez y Fajardo sumaron el 49 % del total.

Se esperaba que Hernández recogiera al menos la mitad de los votos de los demás candidatos en la segunda vuelta. No obstante, cerca de 80.000 votantes de Gutiérrez en Bogotá no se adhirieron a Hernández en la segunda vuelta. En cambio, la fórmula Petro-Márquez logró conseguir un poco más de 480 mil votos, alcanzando casi el 60 % de los apoyos en la capital.

Algo similar sucedió en Boyacá, que en la primera vuelta fue el segundo bastión “rodolfista” después de Santander, con el 51,62 % de los votos. En la segunda vuelta, Hernández apenas aumentó un poco más del 6 % y no logró convencer a cerca de 9.000 votantes de Gutiérrez. En cambio, Petro subió alrededor del 9 %, gracias al aumento de la participación en el departamento.

Finalmente, en Antioquia, el único departamento donde ganó Gutiérrez en la primera vuelta, Hernández dejó escapar unos 84.000 votos de Gutiérrez en la segunda vuelta. Por su parte, Petro logró aumentar casi en un 10 % su votación, sobre todo en el norte del departamento, considerado como el principal bastión del uribismo en Colombia.

A lo anterior se suma el aumento de la participación en todo país, la más alta desde 1998, con el 58 %. En los departamentos donde ganó Petro en la primera vuelta hubo un aumento particularmente importante:

  • En Guainía, Sucre, Atlántico, Chocó y Putumayo, el aumento fue de más del 6 %;
  • En La Guajira, Vaupés, Córdoba y Caquetá, fue del 7-8 %; y
  • En Nariño y Cauca se acercó al 10 %.
El Pacto Histórico Colombia
Foto: Facebook: Gustavo Petro - También se destaca, la adhesión de liderazgos importantes de la Coalición de la Esperanza. Además de Gaviria, Angélica Lozano y Antanas Mockus que sellaron el apoyo de buena parte del Partido Verde al Pacto Histórico le dieron el tinte “centrista” .

Puede leer: Pragmatismo histórico: los escenarios de la izquierda en la segunda vuelta

La campaña de las bases

Tras la primera vuelta, la campaña del Pacto Histórico tardó en retomar el ritmo, pero las adhesiones de figuras políticas alternativas y la reorganización espontánea de las bases sociales lograron mantener la vigencia del movimiento.

El aumento de la participación electoral en el Pacífico y la supremacía electoral del Pacto Histórico en estas regiones no respondió únicamente a nuevas adhesiones, como la del movimiento Alianza Democrática Alternativa, de Luis Gilberto Murillo, exfórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, o a la gestión del senador vallecaucano Roy Barreras.

Dicho aumento se debió, sobre todo, a una efectiva organización de base y reconocimiento identitario con la figura de la vicepresidenta electa, Francia Marquez.

También tuvieron un papel fundamental otros movimientos sociales, por ejemplo:

  • Las juventudes movilizadas durante los paros nacionales de 2019, 2020 y 2021;
  • Los movimientos feministas que lideraron con éxito la movilización en defensa del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo; y

El movimiento indígena, particularmente la guardia indígena que, con sus recorridos por todo el país, logró llevar el mensaje de resistencia y de movilización desde las periferias históricamente olvidadas a los centros de poder.

No por eso en su discurso de victoria tanto Gustavo Petro como Francia Márquez, hablaron de la importancia de un Acuerdo Nacional de “las dos Colombias”, pero reconociendo los intereses de cada territorio y sus diversidades.

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Foto: Facebook: Gustavo Petro - La candidatura de Gustavo Petro en 2022 superó el límite histórico de la izquierda de poder construir un bloque competitivo en elecciones nacionales en Colombia.

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La estrategia que llevó a Gustavo Petro a quedar de primero en la primera vuelta podría ser la misma que lo lleve a la derrota en la segunda vuelta. Estas son las razones.

Nadia Pérez Guevara* y Camilo Cruz Merchán**

El nuevo panorama para Petro

La candidatura de Gustavo Petro superó el límite histórico de la izquierda como alternativa de poder en elecciones nacionales en Colombia.

La decisión de apoyarse en una amplia coalición muestra el giro pragmático de Petro, que le permitió contar desde el comienzo con figuras políticas provenientes de las bancadas tradicionales. Su suerte en la segunda vuelta dependerá de su capacidad para consolidar esta alianza pragmática con nuevas adhesiones, en un escenario que no le resulta cómodo porque se enfrenta al candidato menos esperado: Rodolfo Hernández.

Dicho esto, ¿qué aprendió Petro de sus tres postulaciones presidenciales?, ¿cuál es su nexo con los movimientos sociales por intermedio de su vicepresidenta? ¿cómo funcionó su coalición en la primera vuelta y cuáles son los riesgos para la segunda?

Un proyecto organizado 

La literatura enseña que el éxito de una nueva organización política depende de construir una identidad o “marca” efectiva, de estar presente en todo el territorio nacional y de la cohesión entre los líderes nacionales y locales.

El principal aprendizaje de Gustavo Petro fue descubrir la importancia de esos tres principios, de construir organización y trabajar en compañía de otros. Y tanto así que el Pacto Histórico fue el único movimiento político de gran tamaño que presentó una lista cerrada al Congreso en este año.

En 2010 Petro fue candidato del Polo Democrático Alternativo (PDA), una organización que él había ayudado a construir. Pero las disputas con Carlos Gaviria llevaron a la ruptura tras el intento de controlar la bancada por parte de uno y otro dirigente. La facción encabezada por Petro se refugió en las toldas del Partido Verde.

Poco más adelante, Petro lanzó su fallida candidatura por firmas a la alcaldía de Bogotá y presentó denuncias valerosas contra el alcalde elegido por el PDA Samuel Moreno Díaz.

La candidatura presidencial de 2018 fue también avalada por firmas de la ciudadanía, un mecanismo que le sirvió igualmente para inscribir la lista al Congreso de “Colombia Humana”, coalición integrada de la mano de las bancadas de Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), la Unión Patriótica (UP) y la Alianza Social Independiente (ASI)

Hace cuatro años, Petro intentó convocar una primaria interpartidista en conjunto con las fuerzas que apoyaban a Fajardo, pero a falta de acuerdos, decidió presentarse a una consulta en competencia apenas con el pequeño movimiento regional “Fuerza Ciudadana”, encabezado por el actual gobernador del Magdalena Carlos Caicedo. El gran número de votos que recibió esta consulta convirtió a Gustavo Petro en principal rival del candidato de Uribe, pero ese impulso no fue suficiente para darle la victoria, aunque en segunda vuelta tuvo el apoyo del Partido Verde y de sectores del liberalismo.

Gracias al Estatuto de Oposición Petro logró una curul en el Senado y Angela María Robledo, su fórmula vicepresidencial, una curul en la Cámara.

En 2022, la estrategia de Petro fue construir una coalición amplia o comparable a las fuerzas que respaldaron a Santos en la reñida segunda de su segundo mandato, cuando Santos acabó por imponerse sobre Óscar Iván Zuluaga.

Además, a partir de los datos electorales de 2018, Petro intentó consolidar su votación regional, concentrada en la ciudad de Bogotá, los departamentos del Caribe y del Pacífico y abrir una disputa en el departamento que eligió a Duque: Antioquia.

Los movimientos sociales

La política en Colombia pasa hoy por la movilización social, especialmente por parte de los “lideres sociales” en regiones apartadas del país, quienes se han convertido en víctimas repetidas de los grupos armados ilegales por su defensa de los territorios.

La caudalosa votación de Francia Márquez en la pasada consulta del Pacto Histórico (783. 160 sufragios) fue una expresión del poder movilizador de aquellos lideres sociales. Aunque era vista con recelo por sectores del Pacto acostumbrados a los movimientos urbanos, Petro escogió a Márquez como su fórmula vicepresidencial. Las disputas posteriores de la candidata con el expresidente Gaviria expresaron de algún modo la tensión entre el estilo pragmático de Petro y el ímpetu natural de los movimientos sociales que representa Márquez.

Buscando el voto liberal

Justamente, una de las estrategias principales de Petro ha consistido en buscar los votos de los liberales.

La presencia de Roy Barreras y Armando Benedetti, encargados de hacer las listas del Pacto Histórico al Congreso, expresa un claro acercamiento a figuras de la disidencia liberal. En esta misma línea resalta la escogencia de Alfonso Prada, exfuncionario del gobierno Santos, como “jefe de debate” de la campaña de Petro, y en especial de su relación con los medios, las bancadas y el mundo empresarial.

La cercanía o adhesión de figuras más claramente liberales, como Luis Fernando Velasco, Ernesto Samper e inclusive Piedad Córdoba son muestras del intento más profundo de conquistar el liberalismo de base, especialmente del ala que se había opuesto a Uribe durante su gobierno. A lo anterior se sumaron Luis Ernesto Gómez y Daniel Quintero, liberales disidentes que provienen de la “bancada juvenil” y lograron hacer parte o formar el gobierno de Bogotá y Medellín.

Bloque amplio de la paz 

La suma de los bloques anteriores se asemeja a la coalición que impulsó tanto la candidatura de Santos en la segunda vuelta del 2014 como el “sí” al Plebiscito por la Paz en el 2016.  A ese grupo habría que sumar ahora la fracción del PDA encabezada por Álvaro Argote, Wilson Arias e Iván Cepeda que apoyó la aspiración de Petro.

De esa manera el Pacto Histórico ha logrado convertirse en la mayor fuerza electoral de la izquierda en la historia reciente de Colombia. Sin perjuicio de lo cual, hay que    notar la ausencia del Movimiento Obrero y Estudiantil Revolucionario (MOIR) encabezado por el senador Jorge Robledo, una organización que sigue haciendo presencia en Bogotá y en el Valle del Cauca.

Por otra parte a Petro se han sumado una fracción del Partido Verde liderada por Camilo Romero, y figuras urbanas de opinión como Catherine Juvinao, Katherine Miranda y Duvalier Sanchéz; algo aporta también la adhesión simbólica de Álvaro Leyva, líder tradicional del Partido Conservador.

Los riesgos de la coalición

El trabajo de Petro fructifico en los más de 8,5 millones de votos que recibió este domingo. La izquierda colombiana obtuvo la más alta votación de su historia, y hoy se presenta a la segunda vuelta tras sacar una ventaja de más de dos millones de votos sobre quién será su contendor el 19 de junio.

Pero en este tramo final de su campaña comenzarán a sentirse los riesgos del pragmatismo, que por supuesto suma adhesiones que sin embargo pueden no tener arrastre y al mismo tiempo pueden desilusionar a otros votantes.

El Pacto Histórico además está marcado por personalismos, que podrían organizar sus cálculos de cara a las elecciones regionales y a las cuotas de poder o de recursos que cada quién espera de un gobierno Petro. No serán fáciles las negociaciones con lideres locales.

El intento de Petro de consolidar una organización semejante a la de una bancada encontrará los mismos obstáculos que esas bancadas: la dificultad de mantener cohesión en un entorno marcado por los personalismos.

Que pasara en la Segunda Vuelta
Foto: Facebook: Gustavo Petro - El trabajo de Petro marcó el resultado electoral obtenido en la primera vuelta.

Hernández, la sorpresa

La victoria de Federico Gutiérrez en la consulta del “Equipo por Colombia” lo confirmó sin dificultad como vocero de las fuerzas tradicionales, oficialistas o de derecha. Ante el descalabro del centro representado por Sergio Fajardo, quedaba por descubrir el potencial electoral de Rodolfo Hernández, el outsider que gracias a algunos chispazos mediáticos, había ingresado a la escena nacional sin cambiar en un comienzo las tendencias que se venían presentado tiempo atrás.

Pero en las últimas dos semanas Hernández se disparó en las encuestas y se acercó a Gutiérrez, pese al apoyo de las bancadas que le acompañaban. Esta popularidad a su vez aumentó el interés nacional e internacional en el exalcalde de Bucaramanga, y muchos empezaron a notar sus parecidos con Bucaram en Ecuador, con Trump en Estados Unidos, con Bolsonaro en Brasil o con Bukele en El Salvador.

Sin embargo, durante las últimas semans, la presencia en medios y particularmente en las redes sociales hizo que Hernández dejara de ser una curiosidad y llegara a ocupar el segundo lugar en la primera vuelta, con 900 mil votos más que Federico Gutiérrez.  Algunos analistas vieron en esto la confirmación de su tendencia al ascenso en las encuestas, pero para la mayoría de los observadores la vitoria de “el ingeniero” fue una gran sorpresa.

Su talante y su forma de hacer campaña produjeron la sorpresa.  A diferencia de Petro, que prefirió la plaza pública y las alianzas pragmáticas, Hernández se concentró en las redes sociales y machacó su discurso antipolítico bajo el manto de acabar la anticorrupción, ganando cada vez más apoyos en el centro-oriente del país.

Así, los deseos de cambio de los votantes quedaron en manos de un Petro que tendría que aumentar los apoyos que tuvo en la primera vuelta, o de un Hernández que ya empezó a recibir adhesiones desde el centro y desde el uribismo.

El proyecto largamente madurado de una izquierda que aspira a reformas sociales de fondo se enfrentará por eso a una campaña centrada en el slogan y en el mensaje efectista y mediático.

Hacia la segunda vuelta  

La estrategia aprendida por Petro durante una década le sirvió para ganar en la primera vuelta, pero también arriesga convertirse en su mayor obstáculo para ser elegido presidente.

Esto implica un serio desafío de cara al 19 de junio, en un escenario donde la incertidumbre se ha reducido porque están definidos los dos contendores y porque   Hernández no se moverá en los mismos escenarios habituales de Petro:  la plaza pública y los debates a través de los medios tradicionales.

A esto se suma la necesidad de mantener los apoyos obtenidos desde marzo pasado, seguir atrayendo a las bases de los partidos tradicionales y tender puentes con los políticos de centro o aún centroderecha que se sientan asustados por el “Trump colombiano” que a su vez podría ganar gracias al susto que produce la figura de Petro.

También se suma la necesidad de aumentar la votación en las zonas donde la izquierda reversó las tendencias tradicionales. Aunque Petro ganó en Bolívar, Magdalena y Cesar, no llegó al 50 % del total; Hernández, mientras tanto, ganó de manera contundente en Boyacá, Santander, Cundinamarca y Casanare.

Finalmente, ante la incertidumbre y la ingobernabilidad que enfrentaría el presidente Hernández (a juzgar por su gestión como alcalde y por la falta de congresistas que le apoyen), Petro podría usar el recurso de la confianza en las instituciones para atraer nuevos votantes entre  sectores que paradójicamente, veían en Petro a un candidato contrario al orden institucional, aún a pesar de grabar biblicamente su respeto a la Constitución «sobre piedra»

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Foto: Elaboración propia - Falta menos de un mes para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los escándalos rodean a las dos campañas que encabezan las encuestas.

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En vez de las propuestas y debates sobre el futuro del país, las campañas están jugando a los escándalos, los nombramientos y las negociaciones. Cómo ha cambiado el juego electoral y qué lecciones ha dejado hasta ahora.

Nadia Pérez Guevara* y Camilo Cruz Merchán**

Un cambio de escenario

Falta menos de un mes para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los escándalos rodean a las dos campañas que encabezan las encuestas, pero aún no se producen efectos negativos en las tendencias estadísticas. Mientras tanto las demás   candidaturas ven reducidas sus posibilidades de éxito.

La contienda parece alejarse de los debates televisivos para centrarse en las redes sociales, los medios de comunicación y las alianzas electorales. Algunos hechos mediáticos bordean el escándalo y otros de tipo organizacional han definido el rumbo durante las últimas semanas.

El perdón social y las expropiaciones

Gustavo Petro encabeza todas las encuestas y es también el candidato que despierta más temor entre sectores pudientes, por lo cual es natural que contra él se hayan enfocado las baterías mediáticas.

La visita del hermano de Petro a la cárcel La Picota de Bogotá desató una discusión alrededor del “perdón social”. Noticias Caracol publicó un reportaje donde informaba que el candidato habría ofrecido rebajar las penas a algunos reclusos a cambio de apoyo político.  Mientras tanto el candidato ofrecía explicaciones confusas que, en vez de aclarar la situación o el papel de su hermano, produjeron un escándalo que muchos consideraron como un quiebre e incluso como el final de su campaña.

A lo anterior se sumó la solicitud de Petro a Piedad Córdoba de retirarse de las actividades de campaña, hasta aclarar su situación sobre la Farcpolítica, las visitas a las cárceles y los presuntos vínculos con Alex Saab.

Federico Gutiérrez causó otro hecho mediático el 18 de abril, cuando ofreció una rueda de prensa desde las afueras de la Picota, donde expresó que aumentaría las penas de los corruptos en vez de rebajarlas. También comentó que la decisión de Petro era un pacto criminal que denominó el “pacto de La Picota”.

Otro escándalo surgió en torno al tema de la expropiación, uno de los principales miedos alrededor de las propuestas de Gustavo Petro. Sus adversarios aprovecharon la polémica sobre la expropiación de los aportes pensionales de los colombianos; incluso el presidente Duque –como otras veces– participó indebidamente en política.

Por eso, Petro y Francia Márquez convocaron una rueda de prensa donde anunciaron su compromiso de no expropiar en caso de obtener la victoria. Este compromiso se cerró con la firma de un documento ante un notario público. Pero más allá de su invalidez jurídica, este hecho muestra la tradición legalista del país y la desconfianza generalizada en los políticos.

Le recomendamos: Saltar techos: lo que dicen las encuestas en las elecciones presidenciales 2022

Nombramientos con tinte electoral

Las campañas oficializaron los nombres de los jefes de debate y estrategas de los candidatos más importantes en la última semana.

Gutiérrez designó como jefe de debate a Luis Felipe Henao, exministro de vivienda (2013-2016) y ficha fundamental para el jefe de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras. Esta situación produjo dudas sobre el apoyo del partido y de Lleras a la campaña, pero Henao expresó que su adhesión y trabajo era a título personal. La esposa de Vargas Lleras aprovechó la ocasión para acusar a Henao de traición en sus redes sociales, aduciendo temas eminentemente personales.

Por su parte, Petro sorprendió con el nombramiento de Alfonso Prada como jefe de debate, quien es reconocido por ser amigo del expresidente Santos, exrepresentante por el Partido Verde (2010-2014), miembro del gabinete de Santos como director del SENA (2014-2017) con una gestión muy discutida, y por ser exsecretario de la presidencia (2017-2018).

Algunos leyeron su entrada como un guiño desde el “santismo” a la campaña, pero también como una muestra más del pragmatismo electoral bajo el cual opera Petro en 2022.

los escandalos elecciones presidenciales
Foto: Facebook: Gustavo Petro - Petro lidera todas las encuestas y por eso atrae la atención de las demás campañas.

En esta ocasión la inasistencia del candidato parece mostrar un agotamiento de esta práctica. Aunque es necesaria y saludable, deberían reducirse los debates para aumentar el costo de la inasistencia de los candidatos, como sucede en Estados Unidos, México o Francia.

Finalmente, la campaña de Sergio Fajardo anunció el ingreso de la firma norteamericana Precision Strategies, firma que ya había trabajado en Colombia con Santos en el marco del proceso de paz como asesores de estrategia.

Por otro lado, el senador electo de la coalición Centro Esperanza, Ariel Ávila, se autopresentó como jefe de debate de Sergio Fajardo contra Gutiérrez, lo cual produjo discusión dentro de la campaña que tiene como base discursiva la no polarización y el “cambio sereno”.

Ávila ha entablado duros debates con varios sectores políticos, principalmente contra el uribismo; esto ha incomodado al Nuevo Liberalismo. Por eso la coalición ha reiterado que Juan Fernando Cristo es el jefe oficial de debate.

Las dos alianzas

El director general del Partido Liberal, César Gaviria (1990-1994), oficializó la adhesión del partido a la campaña de Gutiérrez mediante un video-comunicado conjunto y un documento de recomendaciones de “cambios sociales” sugeridos al candidato. Aunque el documento es simbólico y no obligante, la adhesión de Gaviria marca un golpe a las gestiones de los liderazgos tradicionales dentro del Pacto Histórico como Roy Barreras, quien pretendía la adhesión liberal para las elecciones y la formación de bancadas legislativas.

La respuesta de la campaña Petro fue llamar la atención sobre las adhesiones de los liderazgos regionales del Partido Liberal, especialmente de los representantes elegidos o en ejercicio, y los integrantes de corporaciones públicas y de directorios regionales. Esta estrategia es liderada por el senador Luis Fernando Velasco y hasta el momento ha conseguido la adhesión de seis congresistas electos en 2022.

Por otra parte, crece el rumor de una alianza entre Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo. Este tipo de uniones recuerda el caso de la adhesión de Antanas Mockus a la campaña de Noemí Sanín en 1998 o la de Fajardo a Mockus en 2010.

El rumor podría decidirse mediante encuestas; pero las penas previstas por la ley para quien se retire después de ir a una consulta interpartidista permiten suponer que Fajardo sería el candidato oficial. Los resultados de la encuesta de Invamer del 29 de abril en la que Fajardo alcanza apenas un 6,5 % y Hernández un 13,9 % de la intención de voto alejan cada día más esta posibilidad.

La estrategia de Petro

Petro no ha asistido a los debates presidenciales. En esta ocasión la inasistencia del candidato parece mostrar un agotamiento de esta práctica. Aunque es necesaria y saludable, deberían reducirse los debates para aumentar el costo de la inasistencia de los candidatos, como sucede en Estados Unidos, México o Francia.

Las elecciones legislativas del 13 de marzo desgastaron unas campañas que aún no consiguen despegar nuevamente. Parece que quedan atrás los debates, los discursos de campaña y el manejo de las emociones con altos efectos mediáticos. Esto podría atribuirse a dos factores: el perfilamiento de Gustavo Petro como ganador en todas las encuestas y la dificultad de las demás campañas para encontrar un relato propio.

Petro encabeza todas las encuestas y por eso atrae la atención de las demás campañas. Esto produce un desgaste en el candidato y hace que no se preocupe por la agenda mediática como hace cuatro años, cuando no se perfilaba tan claramente como ganador.

El candidato esta más enfocado en descentralizar sus acciones y aumentar sus intervenciones públicas por distintas regiones, lo cual reduce su presencia en Bogotá (lugar de los grandes debates). A esto se suma la instalación de Francia Márquez en Medellín, una estrategia para aumentar el apoyo en un departamento de mayoría uribista.

Jugándole a las otras campañas

Las demás campañas no logran conectar con el electorado.

Fajardo intentó un cambio cromático en sus anuncios publicitarios, pero no son claros el énfasis de los nuevos colores y el rumbo de su imagen. Por eso no se obtuvo el efecto esperado. Lo mismo ocurrió con la presencia de María Ángela Holguín, excanciller (2010-2018) y pareja de Fajardo, en algunas actividades de la campaña como un esfuerzo por incluir su experiencia y de destacar el lado humano del candidato.

Finalmente, Federico Gutiérrez no logra transmitir otra idea que ser el candidato anti-Petro. Aún no propone un mensaje claro del país que desea construir por la desventaja de ser el candidato que representa la continuidad del gobierno actual y del uribismo. Eso sí, cada día suma más apoyos por parte de sectores de la política tradicional.

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Dos lecciones

Este proceso electoral ha dejado dos lecciones de real interés para el futuro.

Primero, hay que tomar en serio el papel de las instituciones para garantizar la transparencia del proceso electoral y la imparcialidad ante las preferencias de la ciudadanía, en especial por parte del presidente de la República y de las fuerzas armadas. El presidente Duque ha promovido la candidatura de su interés y ha criticado las propuestas del candidato que encabeza las encuestas. Estas intervenciones contradicen el principio de imparcialidad y permiten, de manera todavía más irresponsable, que la cúpula de las fuerzas militares intervenga en política.

En segundo está el papel de los medios y su capacidad de influir en las decisiones del electorado. El caso de La Picota, las supuestas visitas de Piedad Córdoba o la noticia falsa de las declaraciones del excontralor de Venezuela muestran la necesidad de una seria reflexión editorial sobre los contenidos y la claridad de la información.

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Foto: Twitter: Gustavo Petro - Petro ganó con el 80 por ciento de los votos de la consulta del Pacto Histórico.

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La izquierda tuvo un avance sin precedentes, y Petro arranca de primero hacia la Presidencia. Pero subsisten tensiones y ambivalencias que podrían cerrarle el camino.

Nadia Pérez Guevara* y Camilo Cruz Merchán**

Qué es el Pacto Histórico

Una de las consultas interpartidistas de este domingo fue la del denominado Pacto Histórico, una coalición que aglutinó a distintas candidaturas con la aspiración de representar a la izquierda en las presidenciales de mayo.

El Pacto Histórico nació en 2021 como repetición de la estrategia preelectoral de Gustavo Petro, quien en 2018 propuso la consulta “Inclusión Social por la Paz” para alargar la duración de su campaña presidencial, impulsar una lista propia al Congreso y lograr mayor legitimidad para la primera vuelta.

El Pacto fue agrupando nuevos precandidatos con el paso del tiempo que, sin amenazar la victoria de Petro, expresaron la adhesión de distintos sectores sociales y políticos a su campaña, dándole de paso un empujón a las listas al Congreso. A la consulta concurrieron cuatro candidatos además de Petro:

  • Francia Márquez, quien proviene del movimiento social, particularmente del ambiental y de derechos humanos, y que también aporta una visión feminista y afro al Pacto.
  • Camilo Romero, quien se sumó después de varias discusiones con el Partido Verde, el cual participaba en la consulta del Centro Esperanza. Romero es exgobernador de Nariño, representaba a los sectores del Partido Verde más afines a Petro y se esperaba que obtuviera un buen porcentaje de la votación en su departamento.
  • Arelis Uriana, líder Wayú del departamento de la Guajira y representante del MAIS, también se unió a la consulta. Uriana fue candidata en la Circunscripción Especial Indígena en 2018 y obtuvo un poco más de cien mil votos.
  • Alfredo Saade, avalado por el movimiento ADA, causó varias polémicas ante la opinión y entre los seguidores de Petro, ya que es un líder evangélico de la costa caribe que presuntamente lideraba más de 400 iglesias.

Este proyecto progresista pretendía encontrar apoyos regionales y de distintos sectores políticos entre tantas discusiones y contradicciones. Dichos apoyos diversos también se encontraron en la lista del Pacto al Senado.

Las campañas dentro del Pacto Histórico

Aunque la figura de Petro opacó algunas candidaturas, estas en su conjunto representaron a una amplia variedad de sectores y reclamos.

Por ejemplo, Francia Márquez abogó en su campaña por las mujeres y las disidencias sexuales, por la reforma de la Policía y de la política antidrogas, y por un modelo de desarrollo respetuoso de las comunidades campesinas. La postura feminista de Márquez marcó distancia de las posiciones ambiguas sobre diversos temas de la agenda de género entre Petro y Saade.

El resultado fue el esperado, pero de las votaciones en la consulta dependen los posibles apoyos políticos de cara a la elección presidencial.

Este último fue muy criticado por su autoidentificación como pastor evangélico y sus polémicas declaraciones respecto de la COVID-19. Pero esos desacuerdos acabaron con un discurso de reconciliación entre los valores cristianos, la Constitución de 1 991 y la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

Por su parte las propuestas de Romero se centraron en la participación ciudadana efectiva, la protección ambiental y la innovación en ciencia y tecnología.

Respecto del desarrollo de las campañas conviene resaltar que:

  1. Camilo Romero y Gustavo Petro son los únicos dirigentes del Pacto que tienen una carrera política prolongada.
  2. Francia Márquez tuvo dificultad para conseguir las firmas necesarias para presentarse a la consulta. Por esta razón tuvo que negociar con el Polo Democrático para conseguir el aval del partido. Esto causó disputas internas y tuvo el costo de relegar a los amigos de Márquez a posiciones secundarias en las listas cerradas del Pacto Histórico.
  3. Márquez también tuvo dificultad para acceder a la financiación estatal, ya que las aseguradoras se negaron a expedir la póliza de seriedad necesaria para los anticipos de campaña. Esta situación afectó a otros movimientos políticos y obliga a preguntar por los efectos negativos de los requisitos de financiación sobre la competitividad de nuevas fuerzas electorales.
  4. Aunque según el acuerdo preliminar, la segunda persona en votación automáticamente sería la fórmula vicepresidencial, las continuas declaraciones de sectores del Pacto Histórico, especialmente de Gustavo Bolívar y de Roy Barreras, así como el encuentro entre Petro y el expresidente Gaviria, mantienen dudas sobre el acuerdo será respetado.
  5. Los medios de comunicación en general dieron menor cubrimiento a las actividades, discursos o campañas de los candidatos distintos de Petro, tal como sugiere el incidente de Camilo Romero en la emisora Blu Radio el 11 de marzo, cuando expresó su molestia ante la negativa del medio a otorgarle espacio aunque se trataba de un debate con Petro.

Como comentario aparte conviene mencionar el efecto de la candidatura de Camilo Romero dentro del Partido Verde, ya que causó una fractura debida a la negativa de incluir a Petro en una consulta interpartidista más amplia: se esperaba que su llegada al Pacto permitiera establecer puentes con otras figuras del partido y con organizaciones partidarias consolidadas, aun aquellas más proclives a movilizar votos clientelares.

Los resultados

El resultado fue el esperado, pero de las votaciones en la consulta dependen los posibles apoyos políticos de cara a la elección presidencial. La campaña de Gustavo Petro en 2022 es más pragmática:

  • Reconoce la necesidad de establecer acuerdos electorales con sectores tradicionales como el Partido Liberal en cabeza de César Gaviria o el de Luis Pérez en el departamento de Antioquia.
  • Sabe que el caudal electoral de sus contrincantes en la consulta podría significar más votos en las presidenciales en sectores y regiones donde puede necesitar más apoyo.

La votación en la consulta y la que obtuvo Petro batieron récords (Cuadro 1). La consulta del Pacto Histórico fue la más votada de las tres que hoy definían su candidatura presidencial, pues obtuvo 5.737.737 votos (incluyendo tarjetas no marcadas y votos nulos), frente a los 4.117.937 del Equipo por Colombia y los 2.227.039 de Centro Esperanza.

 

Cuadro 1. Comparativo consultas de la izquierda 2018 y 2022

2018* 2022**
Precandidato Votos % Precandidato Votos %
Gustavo Petro 2.853.731 80,1 Gustavo Petro  4.429.918 80,51
Carlos Caicedo 515.309 15 Francia Márquez  772.531 14,04
Camilo Romero  224,486 4,07
Arelis Uriana 52.607 0,97
Alfredo Saade  21.260 0,38
Total 3.369.040             5.511.000  

Fuentes: *Misión de Observación electoral. Resultados electorales elección presidencial 2018; **Registraduría Nacional del Estado Civil. Preconteo (98,42 % mesas informadas)

Esto muestra la capitalización de los votos de la izquierda, particularmente en cabeza de Gustavo Petro, por el estallido social y el deficiente desempeño del gobierno Duque. Así, Petro obtuvo alrededor de dos millones de votos más que en la consulta de 2018.

La consulta se benefició también de la fortaleza y el dinamismo que le imprimió la presencia de Francia Márquez. Tuvo más votos que el exalcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, en la consulta de 2018. Estos resultados consolidan a Márquez como una figura de interés para los sectores alternativos y como una lideresa de proyección nacional. Sin embargo, su lista a circunscripción especial afrocolombiana, “soy porque somos”, quedó en cuarto lugar. Esto muestra la dificultad de la candidata para concatenar sus apoyos con una organización política propia.

el Pacto Histórico en las elecciones
Foto: Facebook: Francia Márquez - Francia Márquez fue la tercera candidata más votada con más de 700.000 votos.

Francia Márquez se consolida como una figura con un apoyo electoral serio, capaz de atraer o mantener en el Pacto Histórico a quien se sienta incómodo por el giro pragmático que le imprimió Petro.

Camilo Romero, quien ocupó el tercer lugar en la consulta del Pacto,  no obtuvo una votación importante en el departamento de Nariño, pues también ocupó el tercer lugar con 22.259 votos y 7,6 % de los votos. Arelis Uriana logró ser competitiva en La Guajira, donde obtuvo el segundo lugar con un 11 % de los votos, pero apenas alcanzó el 1 % de los votos en el país, menos que los obtenidos por su movimiento (MAIS) en la circunscripción especial indígena.

Por su parte, Saade, quien hablaba de un potencial de un millón de votos ubicados sobre todo en la costa caribe, obtuvo la peor votación en la consulta. En su departamento de procedencia, Atlántico, alcanzó apenas 909 votos. Sus votos en la consulta parecen no alcanzar para pagar el costo político que le implicó al Pacto Histórico la entrada de un líder evangélico a su proyecto.

Hacia la primera vuelta

El análisis de los resultados de esta consulta puede hacerse desde dos perspectivas: (1) sus efectos dentro del Pacto Histórico y (2) su significado en el nuevo equilibrio de fuerzas políticas.

(1) Francia Márquez se consolida como una figura con un apoyo electoral serio, capaz de atraer o mantener en el Pacto Histórico a quien se sienta incómodo por el giro pragmático que le imprimió Petro a su aspiración presidencial, y como una figura que puede negociar su posición dentro del Pacto, las propuestas presidenciales de Petro, y las cuotas de poder dentro del gobierno en caso de resultar ganador, entre ellas la vicepresidencia.

Por su parte, Romero no mostró el poderío de su agrupación política en Nariño como se esperaba. Sus resultados no son despreciables, pero distan mucho de mostrar el ser atractivo para los votantes que se identifican con el Partido Verde.

La candidatura de Saade fracasó como enlace particular hacia el voto cristiano o evangélico y queda muy debilitado para establecer negociaciones dentro del movimiento o para servir de puente efectivo con organizaciones claves para la presidencia y/o las relaciones legislativas con movimiento confesionales como Mira o Colombia Justa Libres.

En cualquiera de los casos, la figura y liderazgo de Gustavo Petro es avasallante, los más de cinco millones de votos le significarán una cuota de poder muy importante para hacer las alianzas necesarias con los sectores de centro y de partidos tradicionales en la primera vuelta presidencial, que podría ser la única.

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

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Nadia Perez - Camilo Cruz M

*Politóloga de la Universidad Nacional, investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga IEP- UNAB.
** Politólogo de la Universidad Nacional, doctor en Ciencia Política de la UNAM, investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

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