¿Por qué sigue atornillado el régimen en Venezuela? - Razón Pública
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¿Por qué sigue atornillado el régimen en Venezuela?

Escrito por Francesca Ramos

Francesca RamosA pesar de la grave crisis el gobierno de Maduro sigue teniendo una popularidad del 26,7% muy cercana a la de Santos. ¿Cómo lo hizo?  

Francesca Ramos Pismataro*

Venta de víveres básicos en una calle de Caracas, Venezuela

No existe el tal autogolpe

La crisis en Venezuela se profundiza y no se ha dado ningún cambio de rumbo económico por parte del gobierno. Además, con los bajos precios del petróleo no se ve ninguna perspectiva de mejora. Los problemas se han acumulado y esto ha hecho pensar que la situación no aguanta más.

Mientras tanto las acciones de los que ejercen el poder parecen orientadas a impedir que otros puedan oponer resistencia. Lo más reciente fue el presunto “autogolpe” de Nicolás Maduro con el decreto de estado de excepción para poder ejercer un control total.  

Sin embargo no parece correcto  hablar de un “autogolpe” -como lo han hecho casi todos los medios  de comunicación-. A lo largo de los años el chavismo se ha dedicado a transformar las instituciones venezolanas para acumular poder de manera sistemática y  no apenas coyuntural. Y es a este poder arraigado al que piensa acudir en una situación como la actual, de aguda crisis económica, social y presión de la oposición para hacer un referendo revocatorio.

Los cambios institucionales que ha hecho el chavismo le han permitido afianzar un andamiaje al servicio de los designios del Ejecutivo, dentro del cual están cooptados todos los demás poderes públicos – con la única excepción de la Asamblea Nacional-.  

Pero el chavismo siempre cuidó sus maneras: buscó, y hasta cierto punto logró ser identificado como un proyecto revolucionario, pero no dictatorial. Y aunque la Asamblea fue tomada por la oposición, con el control de los otros poderes el Ejecutivo la neutraliza, la minimiza y le quita el poder.

Desde el punto de vista ideológico, la oposición de la Asamblea al proyecto revolucionario le sirve al régimen para mantener la confrontación que lo ha caracterizado. No existe proceso revolucionario sin enemigos poderosos, nacionales o internacionales, y en el caso de Venezuela, el gobierno puede ligar esta oposición con Estados Unidos.

Los militares

El Presidente venezolano Nicolás Maduro.
El dirigente del partido Primero Justicia, Henrique Capriles..
Foto: ICP Colombia

Además, los 17 años de gobierno le han permitido al chavismo tener una cúpula militar politizada. Desde el comienzo de su mandato, Hugo Chávez consideró a los militares como un actor fundamental en su proyecto político y sus acciones siempre fueron consecuentes con esta visión. Los militares han estado involucrados en políticas y programas emblemáticos del gobierno desde el inicio y, por tanto, ya hacen parte del poder político.

El poder de los militares ha aumentado bajo el gobierno de Maduro,  seguramente porque él no es uno de ellos y los necesita para mantenerse en el poder. Aunque durante la presidencia de Chávez, los militares activos o en retiro siempre hicieron presencia en los distintos estamentos del gobierno y del Estado, con Maduro su presencia ha aumentado aún más.

Por ejemplo, el 29 por ciento del gabinete ministerial actual tiene origen militar. Entre ellos hay figuras que ocupan carteras estratégicas como el Despacho de la Presidencia y Seguimiento de Control de la Presidencia, Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Alimentación, Producción Agrícola y Tierras, Pesca y Agricultura, Vivienda, Energía Eléctrica, Defensa y Fronteras. Todos estos son despachos relacionados con las soluciones que Venezuela necesita para enfrentar la grave crisis de desabastecimiento, electricidad e inseguridad que afecta a los venezolanos.

Pero además de ocupar espacios de poder político, los militares tienen espacios económicos. Por ejemplo, hace poco, el gobierno les creó una empresa que tiene entre sus actividades la exploración y explotación de recursos petroleros, gasíferos y minerales.

Por eso, los militares que tienen intereses en el gobierno le apuestan al mantenimiento del statu quo mientras esperan que no haya una situación de gran violencia. Unido a todo esto, el control militar se ha hecho efectivo en las calles con la creación y desarrollo de milicias involucradas en la defensa y el orden público.

En este contexto, la expedición del decreto de estado excepción le da tiempo al gobierno para controlar las posibles protestas, manejar el presupuesto sin la participación de la Asamblea y por último – que es lo más importante en este momento-, postergar el referendo revocatorio.

¿Qué puede pasar?

El Presidente venezolano Nicolás Maduro.
El Presidente venezolano Nicolás Maduro.
Foto: OEA – OAS

La situación que he presentado hasta aquí podría llevar a pensar que el chavismo ha tenido el poder, lo tiene, y no hay modo de que las cosas cambien. Sin embargo esto nunca ha sido cierto para ningún régimen político.

Es claro sí, que el chavismo ha consolidado una base de apoyo popular que envidiaría cualquier mandatario latinoamericano. Por ejemplo la imagen positiva de Juan Manuel Santos en la última encuesta fue del 30 por ciento, mientras el país sigue creciendo y hay todo tipo de libertades. Por su parte, la buena imagen de Maduro está en un 26,7 por ciento, a pesar de los racionamientos, la limitación de libertades, la falta de medicinas y una inflación proyectada del 450 por ciento para este año.

El régimen chavista ha creado una base de apoyo que pocos se imaginan, y donde eventualmente el descrédito actual más que del régimen en sí, es del gobierno de Maduro. Muchos de los que votaron en contra de Maduro siguen siendo aún chavistas.Por eso es tan difícil que caiga el gobierno chavista, por más odioso que le parezca a un grupo grande de venezolanos y más aún al público internacional.

Sin duda el gran talón de Aquiles sigue siendo la situación económica, que está minando el apoyo al presidente. Para resolver esta situación, la oposición plantea dos opciones:  Más presión de los militares. y/oMás presión desde la calle (aunque sin llegar a extremos para no darle al gobierno la excusa para tomar medidas drásticas).

Entre los que apoyan la primera posición está Henrique Capriles, quien hizo declaraciones sobre la necesidad de decisión de los militares (aunque después se retractó). Por otro lado algunos consideran que una crisis institucional sería la única salida y para ello es necesario crear situaciones que obliguen a los militares a tomar partido y, tal vez, implantar un régimen militar de transición. Estas situaciones límite solo pueden alcanzarse mediante protestas o con un golpe por parte de los militares (que no parece plausible por ahora).

No se sabe qué puede suceder, pero los chavistas están apostando a que no se van y que si se requiere un cambio o si progresa el referendo revocatorio, otro de los suyos llegará al poder, posiblemente el vicepresidente, aunque todavía no se sepa quién será pues su designación depende del mismo Maduro.

Cualquiera que sea el resultado, el que venga tendrá que tomar decisiones muy impopulares que podrían lesionar el apoyo popular en el largo plazo, algo que seguramente ningún partido quiere. Pero todavía no se sabe quién hará de fusible político.

 

*Directora del Observatorio de Venezuela, Facultad de Ciencia Política y Gobierno, y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

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