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Venezuela: los militares en la encrucijada

Escrito por Francesca Ramos
francesca ramos

francesca ramosA medida que avanza el drama venezolano, el papel protagónico va quedando en manos de las fuerzas armadas. Sombras de dudas sobre su lealtad, sobre el grado de corrupción y de contagio con el narcotráfico arrojan aún más incertidumbre sobre el desenlace final.

Francesca Ramos *

Sin sucesor

Sin lugar a dudas, el factor central y determinante del actual panorama político de Venezuela es la salud del presidente Hugo Chávez: el presente y el futuro de la llamada “Revolución Bolivariana” dependen de la supervivencia o de la muerte de quien la ha encarnado y la ha conducido durante 13 años.

Es más: durante esos 13 años en el poder, Chávez se ha obstinado en no señalar un sucesor. Desplegando su liderazgo de fuerte tono carismático, siempre afirmó que sería presidente hasta el 2019. Durante los últimos tiempos se había declarado en campaña permanente. Con su particular estilo de gobierno, ha hecho de sí mismo una ícono omnipresente. Cada una de las quince contiendas electorales que han tenido lugar desde 1999 tuvo como protagonista único al mandatario, hoy en plena decadencia.

Hace un par de años, afirmó “Sin Chávez, no hay chavismo. Y no es que haya un hombre indispensable para un pueblo, pero en este momento histórico la presencia del líder es indispensable para que la revolución no muera”[1]. Esa situación no ha cambiado, y explica el dilema que hoy vive su gobierno.

¿Seguirán leales a la Revolución?

Hay mucho en juego: la continuación del proyecto revolucionario y la suerte de intereses políticos y económicos de sectores sociales que se han beneficiado del chavismo. Incluso gobiernos externos podrían estar dispuestos a intervenir para conservar sus privilegios.

Uno de estos sectores son las fuerzas armadas: un actor que en distintos momentos y contextos de la historia venezolana ha actuado como árbitro político y que cobra particular relevancia bajo el gobierno actual, dadas la formación militar y la particular visión de Chávez, que le asigna a las fuerzas armadas un papel preponderante en el campo político. Basta recordar cuando —con motivo de la celebración de los 80 años de la Fuerza Aérea Venezolana en 2008— declaró que “los soldados tienen que ser políticos”[2].

Las llamadas Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas fueron concebidas como un actor central del proyecto revolucionario. Desde el inicio, Chávez ha calificado a su gobierno de cívico-militar y a lo largo de más de una década las ha favorecido en el plano político y económico “ocupando un vasto espacio dentro de la administración pública. Numerosos militares – activos y retirados- han pasado a ocupar importantísimas funciones públicas en ministerios, gobernaciones, empresas estatales, embajadas y muy especialmente, dentro de los departamentos especializados en el manejo de las finanzas en la estructura del Estado”[3].

Muchos oficiales se han involucrando activamente en la formulación y en la ejecución de políticas públicas, en tareas de planeación y de gestión de programas de desarrollo económico y social. Por ejemplo, programas sociales como el Plan Bolívar en el año 2000 — hoy la Misión Mercal — que lleva a cabo la comercialización y la distribución centralizada de alimentos, ha sido manejado íntegramente por militares, porque como afirmó Chávez “prácticamente nació en el seno de los cuarteles militares de Venezuela”[4].

Las fuerzas armadas han sido profundamente reorganizadas y se han hecho grandes inversiones en renovación de equipos y compra de armamento moderno. El espíritu de cuerpo se ha cultivado sistemáticamente y se ha estimulado el sentido de responsabilidad y de pertenencia a las diferentes armas, con el claro propósito de garantizar el apoyo y de consolidar la Revolución Bolivariana.

Es difícil determinar hasta qué grado estos objetivos se han cumplido efectivamente:

  • Por un lado existe evidencia para afirmar que el control sobre los mandos superiores y su lealtad son reales. Múltiples declaraciones de apoyo irrestricto a la Revolución pronunciadas por altos mandos militares tienden a apoyar esta afirmación.
  • Sin embargo hay dudas con respecto a qué tanto haya calado el espíritu de la Revolución en los sectores medios, que son los más profesionales de la institución castrense, en opinión de algunos expertos.
  • Otros elementos que hacen aún más complejo el análisis son la penetración del narcotráfico, la corrupción que se ha derivado del mismo y las significativas mejoras salariales, buscando comprar lealtad por parte del presidente.
  • Paradójicamente, este variado conjunto de factores parece haber debilitado el espíritu de cuerpo.

De no ser Chávez el candidato presidencial, quien tome su lugar tendrá que ser alguien que cuente con suficiente legitimidad y respaldo de las fuerzas militares.

Jugando con dos barajas

Por el momento, en medio de la incertidumbre, el 1º de junio se abrirá la inscripción de los candidatos presidenciales para las elecciones del 7 de octubre.

Capriles, el candidato de oposición, se presentará con certeza, pero no existe aún claridad sobre quién lo hará a nombre del gobierno. Por más que Chávez haya anunciado su candidatura, no puede descartarse que deba retirarla debido a una eventual recaída de salud que lo incapacite para ejercer el poder.

Incluso se podría plantear otra posibilidad: que Chávez se inscriba y decida llevar adelante su campaña electoral, pero que unas semanas más adelante tenga que retirarse y entonces sí proceda a escoger, por fin, un sucesor.

Un caudillo autocrático que ha sabido manejar coyunturas muy difíciles concentrando el poder en sus manos, sabe lo que implica “ungir” a su sucesor: no resulta creíble que deje los destinos de su proyecto político en “las manos de Dios”.

En cualquier escenario que se analice —todos son probables— los militares tendrán un papel protagónico, que podrán interpretar inclinando la balanza en cualquier sentido. Resulta muy difícil acertar cuando se juega con dos barajas al mismo tiempo: una por encima de la mesa y otra por debajo, a escondidas de la mirada de los demás jugadores.

¿Qué sorpresa prepara Chávez? ¿Cómo jugará sus cartas la oposición? ¿Qué cartas esconde Cuba? Todas las estrategias pasan por convencer al aparato militar, cuya lealtad no parece estar clara, por ahora…

* Profesora y directora del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.  

 


[1] Martínez. En: Ramos, Francesca; Carlos A. Romero y Hugo Eduardo Ramírez (Editores Académicos). Hugo Chávez: Una década en el poder. Bogotá: Centro Editorial del Rosario, 2010, p.165).

[2] Buttó, Luis Alberto (2010) “Diez años de Revolución Bolivariana: impacto en las relaciones civiles y militares”. En: Ramos, Francesca; Carlos A. Romero y Hugo Eduardo Ramírez (Editores Académicos). Hugo Chávez: Una década en el poder. Bogotá: Centro Editorial del Rosario, Pp 783-800.

[3] Blanco, Carlos (2010) “Del partido único al partido militar”. En: Ramos, Francesca; Carlos A. Romero y Hugo Eduardo Ramírez (Editores Académicos). Hugo Chávez: Una década en el poder. Bogotá: Centro Editorial del Rosario, Pp 669.

[4] Radio Nacional de Venezuela (2005, 24 de abril). Chávez: Mercal nació en el seno de los cuarteles militares. Recuperado el 18 de mayo de 2012, de http://www.rnv.gov.ve/noticias/index.php?act=ST&f=2&t=16370

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