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La creación del Estado palestino, tan cerca y tan lejos

Escrito por Janiel Melamed
Janiel Melamed

Janiel MelamedNunca había estado tan cerca de hacerse realidad, aunque los obstáculos son abrumadores: Estados Unidos parece dispuesto a blandir su derecho de veto, con lo cual la aprobación en la Asamblea General perdería toda eficacia. Las paradojas del derecho internacional y los incentivos para superar el odio ancestral…

Janiel Melamed Visbal*

Una cosa es la Asamblea General…

A mediados de este mes de septiembre se celebrará el sexagésimo sexto periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde desde ya un tema resulta de gran trascendencia en el orden del día de estas próximas sesiones: la esperada proposición de la Autoridad Palestina (AP) que solicite el reconocimiento de Palestina como un Estado autónomo, miembro de la comunidad internacional de países que integran las Naciones Unidas.

Se espera que esta proposición llegue a ser considerada en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde de los 193 Estados miembros que conforman este organismo, aproximadamente entre 120 y 130 votarían favorablemente la iniciativa.

Esto constituiría, sin duda, una derrota mayor para Israel en el campo diplomático, ante las mínimas posibilidades reales que tiene de influir o modificar este resultado. A pesar de que todavía es muy temprano para pronosticar con cierta exactitud cuál sería el resultado de la votación y sus efectos, vale la pena mencionar varios aspectos controversiales de la proposición.

En primer lugar es indispensable aclarar que lo realmente polémico no es el hecho del eventual reconocimiento de Palestina como un Estado autónomo e independiente que se convierta en miembro activo de pleno derecho de la comunidad internacional de Naciones, sino el tortuoso camino que esta iniciativa deberá recorrer para poder materializarse.

Dos momentos claves, pero no se pudo

Es menester recordar que la comunidad internacional desde el principio ha manifestado su apoyo a la creación de un Estado Palestino y a su derecho de autodeterminación, tal como quedó plasmado en la resolución 181 de 1947 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, disponiendo la partición del territorio administrado por el Imperio Británico mediante mandato conferido por la Sociedad de Naciones a principios del siglo XX.

La resolución de la ONU planteaba la creación de dos Estados autónomos e independientes, uno para los judíos en un área menor a la que constituye actualmente Israel y otro para los palestinos que abarcaba una porción mayor de territorios a los que aspira actualmente la Autoridad Palestina.

Años más tarde, la comunidad internacional acompañó el proceso de negociación celebrado en Camp David entre el Primer Ministro israelí Ehud Barak y Yasser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

En estas negociaciones de paz se establecían nuevamente las bases concertadas para la creación de un Estado Palestino, que abarcaría aproximadamente el 94 por ciento de los territorios que la Autoridad Palestina reclama actualmente, incluyendo una parte de Jerusalén como su capital. Sin embargo, el fracaso de dicha negociación desencadenó un periodo de violencia en el conflicto, denominado la segunda intifada.

Por lo tanto la posibilidad de reconocer a Palestina como un Estado no es una novedad, ya que ha sido considerada por muchos como un requisito sine qua non para la salida negociada del conflicto armado.

Todo depende del veto de Estados Unidos

En esta ocasión la posibilidad de creación de un Estado Palestino, no solo dependerá de lo que decida la Asamblea General de la ONU, sino que depende también del voto afirmativo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Aún si la iniciativa resultara aprobada, como se espera lo sea en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, esto no significa por sí solo que el nuevo Estado Palestino ya vaya a hacer parte de las Naciones Unidas:

  • El artículo 18 de la carta de la ONU establece que esta iniciativa debe contar con el voto favorable de reconocimiento de las 2/3 partes de los países miembros de la Asamblea General, lo cual está asegurado.
  • Adicionalmente, la iniciativa debe contar igualmente con el visto bueno del Concejo de Seguridad de la ONU, donde muy probablemente encontrara el veto de Estados Unidos como miembro permanente del Consejo.

El veto de Estados Unidos, estaría entre otros aspectos fundamentado en el artículo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, donde se establece la prevalencia del visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU para la admisión de un Estado como miembro de las Naciones Unidas.

Adicionalmente se establece en el mencionado artículo que los Estados que pretendan hacer parte de la Naciones Unidas deberán ser “Estados amantes de la paz que acepten las obligaciones consignadas en esta Carta, y que, a juicio de la Organización, estén capacitados para cumplir dichas obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo”.

La última parte del artículo 4 de la carta de las Naciones Unidas resulta relevante si observamos que la Autoridad Palestina que gobierna Cisjordania y la organización Hamas que gobierna de facto en Gaza, han suscrito recientemente un acuerdo de unidad nacional palestina que busca la reconciliación entre las partes, la formación de un gobierno provisional y la celebración de elecciones en un plazo no mayor a un año.

Este hecho pasaría desapercibido si se pudiera dejar a un lado la realidad de que la organización Hamas es considerada como una organización terrorista por muchos países miembros de Naciones Unidas, incluyendo a Estados Unidos que tiene capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de este organismo.

Consecuencias de una eventual aprobación

Los israelíes son conscientes de que si la iniciativa es aceptada en el seno de la Asamblea General, esta resolución no tendría efectos concretos e inmediatos en el terreno para la realidad de Gaza y de Cisjordania, ya que Israel seguiría manteniendo sus posiciones de control alrededor de estas zonas.

Sin embargo, esa sola circunstancia podría ejercer gran presión sobre la posición israelí con el fin de empujarlos a reanudar eventuales negociaciones, con el fin de evitar que la aprobación de la Asamblea General sirva como elemento catalizador para desencadenar hechos de violencia mediante una tercera intifada, que sin duda representaría un masivo derramamiento de sangre en ambos bandos.

No cabe ninguna duda de lo legítima que resulta la aspiración a un Estado palestino ni de que sería ideal que ambos pueblos logren una convivencia pacífica y sostenible. Pero la fría realidad política indica que una declaración afirmativa en este sentido por parte de las Naciones Unidas no reemplazaría una negociación exitosa entre las partes en conflicto, concertando las obligaciones que deben asumir en aras de encontrar una salida pacífica, donde palestinos e israelíes concreten los esfuerzos necesarios que sirvan a los intereses de ambos pueblos y den forma real al nuevo Estado palestino.

La actual situación presenta serios desafíos para la creación del Estado palestino, por lo menos en los términos que le permitan ser miembro activo de las Naciones Unidas. El veto de Estados Unidos muy seguramente dejaría sin dientes a la votación de la Asamblea General en el área del derecho internacional, equiparándola a una mera declaración sin efectos legalmente vinculantes para los demás miembros de la comunidad internacional.

Lo realmente trascendental de esta iniciativa, de su mayoritaria aceptación en el seno de las Naciones Unidas y de su impacto en el conflicto, es que pueda destrabar el punto muerto al que habían llegado las negociaciones entre palestinos e israelíes y que contribuya a flexibilizar las posturas respectivas, en aras de lograr por fin un entendimiento serio en beneficio de ambos pueblos.

 

* Analista Político. Abogado de la Universidad del Norte. M.A Gobierno Seguridad Nacional y Contra-terrorismo. Lauder School of Government, Diplomacy and Strategy (Israel). Se ha desempeñado como catedrático en Relaciones Internacionales en la Universidad del Norte.

twitter1-1@janielmelamed

 

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