Seguridad nacional y contraterrorismo en la presidencia de Juan Manuel Santos - Razón Pública
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Seguridad nacional y contraterrorismo en la presidencia de Juan Manuel Santos

Escrito por Janiel Melamed
Janiel Melamed

Janiel MelamedUn duro golpe militar y simbólico, pero lo militar no será suficiente. La interacción entre dos variables —capacidad operativa y motivación— parece determinar la peligrosidad de las FARC. Con la muerte de Cano y otros cabecillas no se reduce ninguna de las dos de manera definitiva: la segunda, paradójicamente, se puede exacerbar.

Janiel Melamed Visbal*

Victoria para Santos

A pesar de un aparente debilitamiento de la política de seguridad democrática después de la era Uribe, es claro el mensaje que el presidente Juan Manuel Santos ha enviado en materia de seguridad nacional y de lucha contraterrorista: las fuerzas militares tienen la capacidad de perseguir y neutralizar a los principales jefes de la guerrilla.

Sin duda, el presidente Santos obtendrá un alto rédito político de la muerte de “Alfonso Cano”, con la cual se afianza su imagen de líder comprometido con la seguridad de los colombianos, que además ha estado presente en los golpes más fuertes que han recibido las FARC a lo largo de su historia, primero como ministro de Defensa y luego como presidente. Las Fuerzas Militares demuestran una vez más que su compromiso con la seguridad no desfallece ante las arremetidas de la insurgencia para minar la moral de las tropas y –presumiblemente– para disminuir el rechazo de la ciudadanía.

Perseguidos, no acabados

La decidida campaña militar está orientada a perseguir a las figuras más notorias de las FARC, para obligarlas a abandonar sus santuarios enclavados en zonas remotas de la agreste geografía colombiana, donde desde hace décadas habían instalado sus centros de mando, comunicación y control.

Esta nueva estrategia obliga a los cuadros superiores de las FARC que aún se encuentran en el país a adoptar una contra-estrategia de movilidad constante por fuera de sus zonas seguras –hasta hace poco– intentando evadir a las Fuerzas Militares, lo cual los hace más vulnerables, propensos a cometer errores y a ser detectados por las redes de inteligencia del Estado.

Hay antecedentes interesantes de derrotas militares a organizaciones similares a las FARC, como fue el caso de los Tigres Tamiles en Sri-Lanka. Esta organización logró desarrollar capacidades militares terrestres, navales y aéreas. Pero, existiendo algunas similitudes, en realidad hay grandes diferencias entre ambos grupos y ellas sugieren que una derrota definitiva por medios militares no necesariamente será posible en el caso colombiano.

Si bien es cierto que debido a los golpes propinados por los varios organismos de seguridad del Estado, las FARC se encuentran en uno de sus momentos de mayor debilidad histórica, por ahora persistirán las principales amenazas que representa esta organización.

Para nadie es un secreto que la muerte de alias “Alfonso Cano” significa un duro golpe sicológico e ideológico para las FARC, más no se debe olvidar que la organización de este grupo se encuentra centrada en una comandancia colegiada representada en el Estado Mayor y el Secretariado, que si algo han aprendido en los últimos años, es que sus integrantes ya no son eternos…

De hecho, la legitimidad y la supremacía del mando mismo de Cano todavía no se había oficializado, ante el aplazamiento de la X Conferencia, como lo explicó claramente Rodrigo Rojas en su reciente artículo para Razón Pública (“¿Qué tan cerca están las FARC de negociar?).

La coyuntura actual y la dinámica reciente del conflicto permiten pensar que se ha alcanzado un momento propicio para que el presidente Santos redoble esfuerzos en estrategias paralelas a las operaciones puramente militares y fortalezca otros frentes en la lucha contra el terrorismo. 

Una simple ecuación

Las acciones militares y las operaciones terroristas por parte de las FARC podrían de manera general considerarse como el resultado lógico de una simple ecuación: la interacción entre su capacidad operativa y su motivación que se refleja en ataques a poblaciones civiles, hostigamiento a las fuerzas de seguridad del Estado y permanente vinculación con el negocio del narcotráfico.   Resulta indispensable comprender que solo manteniendo a un muy bajo nivel o eliminando a secas las dos variables de esta ecuación, se mantendrán bajos o se neutralizarán los resultados terroristas determinados por la interacción de ambas variables:  

  • Golpes tan significativos como la muerte de “Alfonso Cano”, muy difícilmente tendrán el impacto suficiente como para afectar decididamente la capacidad operativa de las FARC o de dañar severamente la estructura de esta organización, con lo cual la primera variable de esta ecuación se mantendría sin mayores modificaciones.
  • Por otro lado, la variable de la motivación paradójicamente podría verse afectada no de manera negativa, sino todo lo contrario, sobre-estimulada por un deseo aumentado de propinar golpes significativos a las Fuerzas Armadas con el fin de demostrar la vigencia de su poderío militar y la credibilidad de su amenaza.

El principal desafío que el gobierno Santos va a tener que afrontar gira en torno a cómo mantener ambas variables bajas y poco a poco eliminarlas, no solo con operaciones militares exitosas a las cuales el país se ha ido acostumbrando, sino también con el refuerzo de programas de reinserción, apoyo institucional a los desmovilizados, marcos de alternatividad penal y la posibilidad de una salida negociada del conflicto, que permitan al gobierno negociar en condiciones favorables y no de rodillas ante una guerrilla fortalecida.

Los temas de la seguridad nacional y la lucha contraterrorista que desarrolla el Estado no deben verse como un problema de clavar puntillas –que se resuelve con un fuerte martillazo sobre las principales cabecillas de las FARC– sino como una complicada red de nudos y ataduras que deben ir desenredándose poco a poco, con el fin de darse maña para desarticular una organización tan compleja como las FARC.

* Abogado de la Universidad del Norte, M.A. en Gobierno, Seguridad Nacional y Contra-terrorismo de la Lauder School of Government, Diplomacy and Strategy (Israel), se ha desempeñado como profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad del Norte.

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