Juanes: ¿gobernador de Antioquia? - Razón Pública
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Juanes: ¿gobernador de Antioquia?

Escrito por Rodrigo Hurtado
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Detrás del Grammy obtenido por el músico paisa se esconde la historia de la construcción metódica de una figura pública — oportunista y camaléonica — donde para ganar reconocimiento lo de menos es el talento musical, que lo tiene y mucho.

Un Grammy de verdad

De no ser por la intempestiva renuncia de Benedicto o la inédita lluvia de meteoritos, esta semana en Colombia se hubiese hablado hasta la náusea del premio Grammy  en la categoría Mejor álbum latino que recibió Juanes el domingo pasado.

 

Rodrigo Hurtado RazonPublica Juanes cassetteLos inicios de Juanes: con la banda de Medellín Ekhymosis, pioneros en la internacionalización del rock colombiano.
Foto: Rodrigo Hurtado

Es el segundo artista colombiano en recibir esta distinción de la National Academy of Recording Arts and Sciences de Estados Unidos. Isabel Mebarak Ripoll, más conocida como Shakira, se llevó un gramófono en las ediciones de 2001 y de 2006.

Y aquí una aclaración: aunque muchos colombianos han figurado y ganado premios Grammy Latino — que otorga la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación —  se trata de una versión menor, no comparable en importancia y en trascendencia con los llamados Grammy de verdad.

Pues bien: Juanes recibió un Grammy de verdad — cuya entrega no hizo parte de la ceremonia televisada — e interpretó una versión en espanglish del clásico del pop, Your song, en presencia de su autor, el emblemático Elton John. 

 

Sin duda, un auténtico logro: el paisa se convierte en un referente de la música pop en español y consigue un puesto de honor en la historia de la música colombiana, además de una exitosa operación de relaciones públicas de alcance global. Con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

Hecho en Medellín

Juanes es el nombre artístico de Juan Esteban Aristizábal Vásquez, músico colombiano nacido hace 40 años en Carolina del Príncipe, Antioquia.  Criado en una familia de clase media, en sus inicios se dedicó a la interpretación de Hard Rock, muy influenciado por bandas como Metallica, Guns’N Roses y Motley Crue. Lo que el grueso del público llama música metalica.

En ese género se inscribe su primer álbum con la banda Ekhymosis, que formó con sus amigos de Medellín, a principios de los años 90. Eran las épocas de furor juvenil por el rock en español. De esa producción, llamada Niño Gigante, la radio rotó una canción, la famosísima power ballad  “Solo”, de 1991.

Pero lo más interesante del álbum estaba en lo que no sonó: canciones con letras llenas de críticas a la situación de Medellín; introspectivas, crudas y críticas, típicas de jóvenes que se estaban haciendo hombres en medio de una ciudad en guerra. En Niño Gigante hay algunos ecos de lo mismo que Víctor Gaviria representó, pero en clave de punk, en su película Rodrigo D, No futuro (1990).  

Ekhymosis pudo ser un “one hit wonder”: uno de esos grupos que alcanzan un éxito en la programación radial y que, tras sus quince minutos de fama, desaparecen de la escena en medio de la frustración de sus integrantes.

Pero Aristizábal no claudicó y su camaleónica actitud comenzó a marcar un giro en el tono de la banda que la alejó del metal y la acercó al éxito comercial. La segunda producción de la agrupación se llamó Ciudad Pacífico y canciones como la que da título al álbum, Sin Rencores y Lo que dice el corazón, tuvieron cierta repercusión en medio de la ola de grupos rockeros colombianos como AterciopeladosPoligamia y Estados Alterados, entre otros.

Con un ritmo cada vez más cercano al pop, Aristizábal y su banda conocieron el éxito. En una escena musical limitada y saturada por los vallenatos modernizados de Carlos Vives, Ekhymosis fue uno de los primeros grupos colombianos que alcanzó a presentar sus vídeos en la cadena internacional MTV. A mediados de los 90, De Madrugada, canción de su tercer álbum, llegó a los principales charts del rock en español.

Pero la plata no llegó tan rápido como la efímera fama. Pronto la escena rock colombiana fue insuficiente para las ambiciones de Aristizábal. Con los músicos más amigos de la banda se fue a Los Ángeles y allí grabó su último álbum de ese siglo, titulado simplemente Ekhymosis, producido por el ‘midas’ de la música latina, Gustavo Santaolalla  y dirigido principalmente al mercado hispano.

Este quizás fue el más dramático de los giros en su carrera, y un abrebocas de lo que vendría. El primer sencillo de esa producción fue La Tierra,

una oda a la vez edulcorada y dulzona a Colombia, sus montañas y el emprendimiento de nuestra “raza”. El disco fue un éxito comercial y el epilogo de 10 años de historia. Ekhymosis no sobrevivió al protagonismo de Juan Esteban y fue así como nació Juanes.

Colombia es pasión

El Juanes de la primera década del siglo XXI no tiene nada que ver con el Juan Esteban Aristizábal de principios de los 90: son el Doctor Jekill y Míster Hyde de la música colombiana.   Dos caras de una misma moneda. Ekhymosis tenía que morir para que naciera el nuevo ícono de la música colombiana. Y así fue, tras una crisis creativa del vocalista en Estados Unidos.   

  Rodrigo Hurtado RazonPublica Juanes UribeJuanes fue uribista, hasta que dejo de estar de moda. En 2009 fue una de las figuras públicas que pidió públicamente al presidente que no aspirará a un tercer período.
Foto: Presidencia

 

A veces parece como si Juanes fuera una máscara. Una pose. Una impostura perfectamente prefabricada para satisfacer a la abuela, a la hija y a la nieta con su cara bonita, su actitud de bacán, sus canciones inspiradas en la tradición picaresca de la carrilera paisa y al ritmo del infalible tropipop.  La banda sonora de la colombianidad, un complemento perfecto para las estrategias de marca país.

Porque justo allí radica el éxito de Juanes. En mostrarse como un tipo apasionado, sencillo, provinciano y muy orgulloso de ser colombiano  — a diferencia de la muy cosmopolita Shakira —. En un país lleno de Juan Pablos, de Juan Manueles y demás, Juanes se vende como una síntesis de todos nosotros. Y así se convertiría en el Trovador de la Era Uribe, a la usanza de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, en la Cuba de Fidel.

Figura pública

Fue en ese momento cuando sus estrategas de relaciones públicas lo convencieron de trascender del escenario musical para convertirse en una especie de vocero de la juventud, del sentir nacional, una versión paisa de Bono, el vocalista de la banda irlandesa U2.  Fue todo un éxito de mercadeo, allende las fronteras. La canción La Camisa Negra (2004) y su camisa negra con la frase “Se habla español” se convirtieron en un ícono de la época. 

  Rodrigo Hurtado RazonPublica Juanes ObamaHasta la Casa Blanca: una sostenida campaña de marketing ha convertido a Juanes en una de las figuras más representativas de la farándula hispana en Estados Unidos.  
Foto: Pete Souza

 

La faceta política de Juanes es aún más controversial que su camaleónica trayectoria musical. Como todo político, Juanes también ha sido un oportunista. Y en los últimos 10 años ha trasegado desde el uribismo antichavista hasta el fajardismo moderado, siempre bordeando la corrección política de alguien que no desea dividir opiniones — ni correr el riesgo de vender menos boletas o canciones —.

Juanes tiene una fundación de asistencia social, Mi Sangre, y participa activamente en campañas en contra de la violencia y específicamente de las minas antipersona. Fue uribista, cuando estaba de moda: “Lo que ha hecho Uribe, criticado por unos y apoyado por otros, es intentar cambiar las cosas. Veo en las encuestas que más del 50 por ciento de los colombianos lo apoya y se respira como un optimismo y una energía diferente en el país", señaló en 2005.

Así fue como el metalero antisistema de Niño Gigante resultó una figura pública funcional al uribismo, en plena confrontación con Chávez y el bloque del Socialismo del Siglo XXI.

Todavía están intactas en la memoria de muchos colombianos las imágenes del Concierto por la Paz, que organizó, desafiante,  el 16 de marzo de 2008  en el Puente Internacional Simón Bolívar: en plena frontera colombo–venezolana. La segunda versión se celebró en 2009 en la Plaza Che Guevara de La Habana, con el asentimiento incómodo del régimen castrista.

Cuando el legado de su coterráneo ya era demasiado divisivo, por ejemplo, se manifestó en contra de su tercera elección: “Un presidente que tenga un discurso conciliador y que genere esperanza y paz, es mucho más agradable que otro que siga con esta cultura guerrerista” opinó en 2009.

En 2011 respaldó abiertamente al candidato a la Gobernación de Antioquia, Sergio Fajardo. Recientemente sumó a su galería personal una photo opportunity con Barack Obama.

En este país de candidatos presidenciales, no sería extraño que un día de estos el buen Juanes caiga también en la tentación de una palomita electoral, como el salsero panameño Rubén Blades o el baladista argentino, Palito Ortega.

Seguramente arrasaría: su popularidad está arraigada en el imaginario colectivo, como el Divino Niño, la Madre Laura, el yipao o la chiva rumbera. Un ícono más, como el sombrero vueltiao y el poncho paisa, que podría encajar perfectamente con la decoración kitsch de una pared en Andrés Carne de Res.

Por eso resulta tan sorprendente el premio Grammy del domingo pasado. Justo cuando su música es de lo que menos se habla. El álbum premiado, MTV Unplugged Deluxe Edition, es una recopilación de sus éxitos como solista en versión acústica y en dueto con artistas latinos, que no tuvo ningún sencillo destacado, pese a la impecable producción de Juan Luis Guerra. Y eso le bastó para imponerse sobre Fonseca o Ricardo Arjona, lo cual tampoco es un mérito en sí mismo.

Lo que demuestra este premio es que los Grammy no enaltecen el talento musical, la disciplina creativa  o las innovaciones artísticas, sino la estrategia de relaciones públicas de un intérprete. En eso, claro, Juanes sí es un gran artista. 

 

* Periodista y profesor universitario.  

twitter1-1@rodrihurt

 

 

Rodrigo Hurtado Razon publica

Rodrigo Hurtado*

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parece como si Juanes fuera una máscara. Una pose. Una impostura perfectamente prefabricada para satisfacer a la abuela, a la hija y a la nieta con su cara bonita y su actitud de bacán. 

 

Juanes: el Trovador de la Era Uribe, a la usanza de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, en la Cuba de Fidel. 

 

La faceta política de Juanes es aún más controversial que su camaleónica trayectoria musical. Como todo político, Juanes también ha sido un oportunista. 

 

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