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El triste camino en picada de Falcao

Escrito por Rodrigo Hurtado

Falcao corriendo en un partido

Rodrigo Hurtado

De cómo un jugador que esperaba tener en 2014 el año de su consagración vio desvanecerse la oportunidad de la gloria. Las razones: una serie de malas decisiones unida a los rigores del mercado futbolístico actual.

Rodrigo Hurtado*

Un año horrible

En el cenit de su carrera, Radamel Falcao García vivió en 2014 su annus horribilis.

Tras un 2012 y un 2013 cuando compartió las primeras planas de los medios del mundo con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, el 22 de enero Falcao sufrió una lesión en su rodilla que lo hizo perderse el mejor mundial de la historia de su selección, tras 16 años de ausencia del mayor evento deportivo del mundo.

Peor todavía, la rotura de su ligamento ocurrió en un partido insignificante donde el AS Mónaco enfrentaba al Chasselay por la Copa de Francia. En una jugada aislada, el máximo goleador de la Europa League/Copa UEFA fue interceptado por el torpe Soner Ertek, un aficionado que combinaba la posición de zaguero con la de profesor de geografía.

Aunque el recuerdo se ha diluido un poco, no fue gracias a James sino a Falcao que Colombia clasificó a Brasil 2014.

Así se produjo la más grave lesión en la historia del fútbol colombiano. El precedente más cercano se registró el 18 de febrero de 1994, cuando Carlos Valderrama, en un partido amistoso contra Suecia, a cuatro meses del Mundial de Estados Unidos, sufrió una lesión en su rodilla derecha.  

Pero a diferencia de El Pibe, Falcao no se recuperó para la cita más importante de su vida, y en su reemplazo emergió la figura genial y providencial de James Rodríguez.

La tarde del 2 de junio, a 12 días del debut de la Selección en el Mundial brasileño, los colombianos vimos uno de los momentos más conmovedores de los últimos tiempos, cuando Falcao anunció que no podría estar en la cita mundialista.

Antes de ese día, hasta los colombianos mejor informados cayeron en una expectativa prefabricada sobre la posibilidad de que El Tigre estuviera en el Mundial, lo que solo tenía como objetivo mantener los contratos publicitarios firmados por Falcao. Hasta su manejador, Jorge Mendes, estiró  la incertidumbre sobre su participación en la Copa Mundo con al apoyo de los medios de comunicación, que se llenaron de comerciales y hashtags como “yo creo”, “fuerza tigre” y el insondable “sí se puede”.

Pero el día del primer partido del Mundial contra Grecia, Falcao no estuvo en la banca ni en la lista de inscritos. Después, sin él, Colombia cumplió su mejor participación en los torneos FIFA, y Falcao no salió ni siquiera en la foto de esa gesta histórica.

Esa debe ser la idea del averno o del karma para un futbolista, pues, aunque el recuerdo se ha diluido un poco, no fue gracias a James sino a Falcao que Colombia clasificó a Brasil 2014.

Todo estaba servido para un torneo brillante que el infortunio le arrebató. Pero, ¿fue solo el infortunio?

El centrocampista James Rodriguez a punto de darle al balón con la pierna izquierda
El centrocampista James Rodríguez.
Foto: Castellón Confidencial

Las malas decisiones

Más que mala suerte, la situación de Falcao este año es el resultado de una suma de malas decisiones, algunas tomadas por ambición desmedida y otras simplemente consecuencias del modelo de negocio multinacional del fútbol.

Luego de una rutilante actuación en 2012, que incluyó la obtención de la Supercopa y la Europa League, Falcao estaba listo para consagrarse en 2013 con la clasificación al Mundial y el paso a un club de primer nivel. Pero en mayo se anunció su traspaso del Atlético de Madrid, un equipo con pergaminos y con la disputa de la Champions League en el horizonte, al AS Mónaco, un equipo sin un palmarés destacado que venía de disputar la segunda división del fútbol francés.

¿Qué llevó a una figura mundial como Falcao a tomar una decisión así? El dinero y la comodidad. Y seguramente pensó que por tener una temporada sin competencias internacionales podría llegar menos desgastado al Mundial y brindar allí todo su despliegue físico.

También pesaron argumentos económicos. Gracias a las normas tributarias de Mónaco, los 10 millones de euros anuales que pactó por su sueldo le iban a entrar casi netos, pues el equipo blanquirrojo disputa la Liga Francesa pero hasta entonces no pagaba los altos impuestos franceses.

Meses antes, el Mónaco había sido adquirido por el multimillonario ruso, Dmitry Rybolovlev, quien prometió convertirlo en un equipo a la altura del Chelsea F.C. (propiedad de otro oligarca ruso, Román Abramóvich), Manchester City (del jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan) o del Paris Saint Germain (convertido en una potencia por Nasser Al-Khelaïfi).

La apuesta era arriesgada, pero podría darse. A Falcao le prometieron armar un equipo de súper estrellas a su alrededor, pero al final el único jugador de su nivel que llegó fue el joven James Rodríguez. Y como técnico pusieron a un cascarrabias y amarrete con suerte: Claudio Ranieri.

Para completar, lo de los impuestos también se diluyó. Hace un año, el Consejo Constitucional de Francia autorizó al presidente, François Hollande, para aplicar un impuesto del 75 por ciento a las empresas sobre los salarios de los empleados que ganen más de un millón de euros.

Cuando empezaron las competencias, el estilo Ranieri, como era predecible por sus antecedentes, era el menos afortunado para Falcao, que se mantenía casi todos los partidos solo en el ataque, con pocas opciones de gol, o simplemente relegado a la banca.

De hecho, Falcao no terminó el año como titular y para comienzos de 2014 su nivel ya había mermado por la falta de continuidad. El italiano, fiel a la escuela del catennaccio, jugaba con un solo delantero, que la mayoría de las veces no era Falcao.

Y cuando lo puso a jugar de nuevo, fue en el infausto partido contra el Chasselay. No es que una lesión en la liga de España, Inglaterra, Italia o Alemania fuese improbable, pero lo era menos que en el fútbol francés, que es una de las ligas menos competitivas de Europa y en la que se juega con jugadores menos hábiles que sus pares continentales.  

La liga francesa es la séptima más importante del mundo, según la organización de estadísticas de la FIFA, mientras que la colombiana es la novena, con poco más de 70 puntos de diferencia entre la una y la otra. Es decir, que Falcao haya jugado el partido de su lesión era tan trascendente como que jugara uno contra el Unión Magdalena.

Falcao durante un partido de la selección Colombia contra Ecuador durante el 2012 saliendo de la cancha
Falcao durante un partido de la selección Colombia contra Ecuador durante el 2012.
Foto: Agencia de noticias ANDES

El incómodo presente

Después del Mundial y tras regresar a las canchas y marcar 2 goles en el inicio de la liga francesa las posibilidades de mudar a una liga de mayor peso se agotaban para el colombiano. Sobre el plazo, Falcao viajó intempestivamente a Manchester y comenzó el proceso para enrolarse en el equipo más importante de esa ciudad,  el United.  Pero el plazo se venció y el poderoso equipo inglés debió pedir un plazo extra, que le fue concedido para cerrar el acuerdo. Muchos atribuyeron la sorpresiva demora a las dudas por su recuperación.

El 1 de septiembre finalmente el colombiano cerró el trato con Los Diablos Rojos. Aunque sin competiciones europeas en el calendario, el técnico holandés Loius Van Gaal conformó un equipo de lujo que incluye a los mundialistas Ángel Di María, Marcos Rojo, Juan Mata, Daley Blind, Antonio Valencia, Wayne Rooney y Robín Van Persie.  

Más que mala suerte, la situación de Falcao este año es el resultado de una suma de malas decisiones.

Durante la mayor parte de la temporada, la receta no surtió efecto y el Manchester United se mantuvó lejos de la punta. Falcao no ha jugado un solo partido completo desde que se enfundó en la casaca roja. Apenas ha marcado un gol y se está recuperando de una nueva lesión, esta vez en la pantorrilla.

Como si fuera un estudiante indisciplinado, su equipo ya le puso un plazo para ponerse a punto y decidir si usa o no la opción de compra del contrato de préstamo de sus derechos deportivos con el AS Mónaco.

Así es como funciona la industria del fútbol hoy en día. La presión por los resultados es una carga con la que no todos pueden lidiar con éxito, aun aquellos que están en el punto más alto de su carrera.

Falcao tiene en 2015 el reto de validar si tras una lesión tan grave como lo suya es posible volver a la élite. La lista de quienes no lo han logrado es extensa e incluye a jugadores como Marco Van Basten, Michael Owen, Fernando Redondo o Kaká.

Falcao es creyente y practicante religioso convencido desde los 12 años, pero su destino, a los 29, no está en las manos de Dios sino de la ciencia médica y de su propia disciplina y rigor.

El ariete asegura que “al que cree todo le es posible” y que puede “llegar hasta donde Dios se lo permita”, Pero la verdad es que los grandes inversionistas del mundo, como los dueños del Manchester United o el Mónaco, no se caracterizan precisamente por su fe y menos por su paciencia.  Y eso es justo lo que más necesita el buen Falcao para volver a rugir como El Tigre en 2015.

 

* Comunicador social y periodista con máster en Política Social. 10 años de experiencia en medios de comunicación, comunicación política, manejo de crisis y responsabilidad social corporativa. 

twitter1-1@rodrihurt

 

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