Fútbol colombiano en 2013: ¿este año sí? - Razón Pública
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Fútbol colombiano en 2013: ¿este año sí?

Escrito por Rodrigo Hurtado
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Rodrigo_Hurtado_Razon_publicaPor el momento, la Selección Colombia ya es una de las mejores del mundo. Pero la eliminatoria va por la mitad. Análisis cuidadoso de las razones de este magnífico resultado parcial, que tiene al país entero ilusionado de nuevo.

Rodrigo Hurtado*

Más rápido, más profesional…

La Selección Colombia pasa por el punto más alto de la montaña rusa, pero está lejos aún de su destino final. Así se puede resumir el panorama actual en el largo camino hacia la Copa del Mundo Brasil 2014.

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Los periodistas deportivos, los patrocinadores y hasta el presidente Santos se han encargado de dar cierto tono de optimismo triunfalista sobre el desempeño de la selección.
Foto: Presidencia.
 

Con la mitad de la eliminatoria por jugar, este año se confirmará si el resurgimiento que experimentó el combinado nacional el año pasado es suficiente para estar entre los 32 mejores equipos del mundo o apenas otra vana ilusión.

Los periodistas deportivos, los patrocinadores y hasta el presidente Santos se han encargado de dar cierto tono de optimismo triunfalista, el mismo que casi siempre precede a una estruendosa derrota. Con grandilocuencia, ya se habla de que este es el mejor momento en la historia del fútbol colombiano.

¿Será verdad tanta belleza? En este campo, las comparaciones históricas fáciles pueden resultar engañosas. El mundo futbolístico donde reinaron Di Stefano, Pelé y Maradona es sustancialmente distinto del de Messi.

Como explicaba recientemente Jorge Barraza, el balompié de hoy es más rápido, más profesional, más transparente y las normas se aplican con mayor rigor en defensa de los jugadores talentosos.

Un solo ejemplo: Messi nunca ha vivido las cacerías a las que fueron sometidos O Rey en Suecia 58 ni El Pelusa en España 82. De hecho, Messi no ha tenido una sola lesión de consideración en su ya larga y prolífica carrera.

Pero volvamos a Colombia: ¿es este equipo de hoy mejor que el que clasificó a Chile 62 y logró la hazaña de empatar 4-4 con la Unión Soviética en Árica? ¿O aquella generación que jugó tres mundiales seguidos y llegó a su punto más alto en septiembre del 93 con la goleada a Argentina en el Monumental? ¿Quizás está por encima de la selección campeona de América en 2001?

Revivamos nuestra historia

La historia del fútbol colombiano no es tan larga ni tan brillante como para perderse en largos vericuetos discursivos. En el ranking estadístico que mensualmente pública la FIFA, la selección de José Néstor Pékerman terminó en el puesto 5º en 2012.

Ya había tenido esa misma ubicación, en 2001, cuando logró el único título de importancia que reposa en las estanterías de la Fedefútbol y de hecho, llegó a ser cuarta en 1996, bajo la batuta de Hernán Darío Gómez.

A lo largo de la eliminatoria, es notable el progreso realizado por el equipo colombiano desde que llegó el estratega argentino. La selección va en el tercer lugar, empatada con Ecuador, a un punto de Argentina y con cuatro de ventaja sobre Chile y Uruguay.

En el 98, en la primera versión de este tipo de eliminatorias, terminamos segundos y ya estamos a un punto de alcanzar la mejor “performance” en la historia del todos contra todos.

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Un equipo excepcional

Y más allá de las estadísticas, está el juego. Colombia ha tenido jornadas en las cuales ha desplegado un fútbol con manejo de balón, rápido, preciso y contundente. Las victorias contra México, Uruguay y Chile y el empate contra Brasil son quizás la mejor prueba de esa afirmación.

Un equipo seguro en la defensa, que recupera el balón en la mitad, que pasa al ataque con facilidad y que cuenta con arietes en racha. También obtuvo victorias menos rutilantes contra Perú, Paraguay y Camerún y apenas una derrota contra Ecuador (dirigida por el colombiano, Reinaldo Rueda). Así que probablemente 2012 sí fue el mejor año en la historia reciente del fútbol colombiano. Fue el año de la cosecha.

Aunque Don José tiene los méritos de sobra para conducir a este grupo — como de hecho, lo reconocieron 63 periodistas expertos de la región que votaron por él como mejor técnico de América — también es verdad que cuenta con una plantilla excepcional.

Un equipo con el que quizás hasta Bolillo Gómez también hubiese vuelto a clasificar a un mundial. Línea por línea, (quizás con excepción del arco) estamos ante una generación notable:

  • Pese a sus 36 años — o justamente por eso — el capitán Mario Alberto Yepes es titular en el A.C. Milán que enfrentará al Barcelona en febrero por los octavos de final de Liga de Campeones de Europa. A veces, hace pareja con su compatriota, Cristian Zapata.
  • Los laterales Pablo Armero, Camilo Zúñiga y Juan Cuadrado son indiscutibles en Udinese, Napoli y Fiorentina, clubes italianos que andan entre los 8 primeros de su liga.
  • Algo parecido sucede con los volantes Abel Aguilar (Deportivo de La Coruña), Freddy Guarín (Internazionale), Carlos Sánchez (Valenciennes) y Aldo Ramírez (Morelia).
  • Y cuenta con un ataque comparable quizás solo con la tripleta Asprilla-Valencia-Valenciano: el goleador de la Liga Belga (Carlos Bacca) la pareja goleadora del fútbol portugués (James Rodríguez y Jackson Martínez) y Falcao, un hombre por quien hablan sus 43 goles en 44 partidos de 2012.

 

Una nueva generación 

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José Pékerman  tiene los méritos de sobra para conducir a este grupo. Así lo reconocieron 63 periodistas expertos de la región que votaron por él como mejor técnico de América.   Foto: Federación Colombiana de Fútbol

Hasta hace un tiempo resultaba difícil encontrar en la televisión un partido donde jugara un colombiano en una liga de primer nivel. Los cafeteros – como nos llama aún la prensa continental – deambulaban por las reservas de equipos más bien flojos y rara vez los ponían de titulares, hasta que se diluían sin pena ni gloria.

Así nació una generación de hinchas colombianos que acabaron enfundados en camisetas del Madrid, el Barca, Manchester United o Juventus, y más pendientes de la Champions que del torneo local.

Las cosas cambiaron en 2012: los colombianos se consolidaron en casi todas las ligas del mundo, e incluso los clubes locales hacen aportes de calidad: el impredecible Macnelly Torres de Nacional, o el irascible juniorista Teófilo Gutiérrez, por ejemplo.

Se trata de una generación que formaron Rueda y Eduardo Lara a lo largo de 10 años y que condujeron con relativo éxito a través de los procesos en las categorías sub17, sub20 y preolímpica. Una generación probablemente tan brillante como la Arnoldo Iguarán (1957), Carlos Valderrama (1961), René Higuita (1966) y Faustino Asprilla (1969).

La mayoría de los jugadores que están a punto de llegar a Brasil 2014 ya han estado en los mundiales juveniles de Finlandia (2003), Holanda (2005) y Colombia (2011). Están más acostumbrados a las victorias que a las derrotas. Y sobre todo, casi todos se han acabado de formar en el exterior. Un ejemplo: la carrera del más destacado de todos y quien solo compite con Valderrama, como el mejor en la historia del fútbol colombiano.

Un tigre anda suelto

Su apodo, El Tigre, no se compadece con la compostura que lo caracteriza, incluso en los momentos más críticos. A Falcao lo acompaña una resignación confiada y sobria, que ha mostrado, por ejemplo, cuando sus equipos no le pasan deliberadamente el balón, lo dejan abandonado y debe batallar solo contra un par de aguerridos defensores que no escatiman patadas para detenerlo. 

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La mayoría de los jugadores que están a punto de llegar a Brasil 2014 ya han estado en los mundiales juveniles y completaron su formación fuera del país.
Foto: Federación Colombiana de Fútbol.
 

O cuando la incomprensión de los técnicos que precedieron a Pékerman en la selección lo relegaba a una posición en la cancha que no le convenía y donde resultaba inofensivo. O a la banca. Y comenzaba a generar las mismas resistencias en la afición que en su momento enfrentó otro goleador, Juan Pablo Ángel.

Pero Falcao no se amilanó. Profesionalmente aceptaba que el que manda, manda; aunque mande mal. En la altura de La Paz, por ejemplo, cuando entró, hizo un gol definitivo, que apenas celebró con un críptico gesto. Parecía decirle al desconcertado Leonel Álvarez: “Déjeme jugar”.

Porque a Falcao se le nota que no hay nada que le guste más que jugar fútbol. El año que acaba de pasar, jugó como si de veras se fuera a acabar el mundo. Incluso en una gira inédita del Atlético de Madrid por Colombia tuvo chance de marcar uno de los mejores goles del año y jugó hasta que su lesión se lo permitió.

En Neiva no pudo salir a la cancha pese a que la tribuna lo reclamó a rabiar. El público se enojó, y él, imperturbable. El goleador histórico de la Liga Europea chiflado en el ignoto Plazas Alcid y ni siquiera hizo una declaración desentonada o pronunció una grosería. Estaba apenado con la gente que había pagado la boleta solo para verlo a él: el nuevo héroe infantil.

En el fútbol de alta competencia el mercadeo hace parte esencial del juego. Y García no ha sido ajeno a la saturación publicitaria. Ni a la lagartería nacional, que en este caso está encabezada por el propio presidente Santos y de la que no escapa casi ninguna figura pública.

Falcao, a quien casi nadie critica por lo que hace dentro o fuera de la cancha, está en el punto más alto de la fama y lo asume con una comodidad pasmosa. Y lo ha logrado no a punta de relaciones públicas, como en el caso de Juanes, por ejemplo, sino sobre la base exclusivamente de lo que hace en el área de las 18 yardas.

A diferencia de otros delanteros colombianos que en su momento descollaron (Albeiro El Palomo Usuriaga, Antony El Pitufo De Ávila, Faustino El Tino Asprilla, Iván El Bombardero Valenciano, o Elson Becerra), Falcao no combina fintas y goles con escándalos, declaraciones imprudentes o relaciones peligrosas. Lejos de la estridencia, Falcao mantiene una actitud moderada, propia de su fe protestante.

Goleadores históricos de la selección Colombia

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Fuente: Gol Caracol.

Falcao dice lamentar nunca haber debutado en el fútbol profesional colombiano, pero quizás precisamente esa fue una bendición para él. Aunque nacido en Santa Marta (como El Pibe Valderrama) la carrera itinerante de su padre — también futbolista profesional — lo llevó a Bogotá, donde se enroló desde muy pequeño en las inferiores de Millonarios.

Al parecer, nadie se fijó o tuvo la voluntad para llevarlo al estrellato y resultó un cerebro fugado — aunque en el fútbol se juega principalmente con los pies, toda la clave está en la cabeza — en buena hora fichado por el River Plate argentino.

Allí marcó goles, se destacó como una promesa y fue figura cuando Diego El Cholo Simeone asumió la dirección técnica y llevó a Las Gallinas al título del Clausura 2008. Alejado del medio colombiano, Falcao brilló por su cuenta primero en Argentina, luego en Portugal y ahora en España, donde en la Liga es segundo en la tabla de goleadores, solo por debajo de Messi y por encima del tan publicitado Cristiano Ronaldo (ver gráfica siguiente).
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Fuente: El País de Madrid

Su historia es muy similar a la de James Rodríguez, Fredy Guarín o Juan Cuadrado, emigrados muy jóvenes al fútbol del exterior. Los años determinantes de su formación futbolística ocurrieron lejos de la rosca de empresarios cercanos a la Fedefútbol, o del enfrentamiento entre técnicos paisas y vallunos o del narcofútbol y las transacciones fantasmas de los años 2000, que involucraban a Macaco y a Jorge 40. Una era con más pena que gloria.

Pékerman y la esencia del fútbol colombiano

Pero el gran mérito de Pékerman no son tanto las estadísticas ni el juego mismo, sino que haya logrado que el público colombiano vuelva a creer en su selección. En que se puede ganar. Y lo ha hecho sin transformar la esencia del fútbol colombiano:

  • El toque-toque fabuloso de los 90 no desapareció, solo se aceleró.
  • Ahora se juega más hacia el arco rival y menos hacia atrás o hacia los lados.
  • El parsimonioso ritmo de los años del ocaso de El Pibe y de sus insulsos relevos (Giovanni Hernández, Mayer Candelo, Neider Morantes) fue reemplazado por la dinámica de James Rodríguez; y la volatilidad de Asprilla por la determinación de Falcao.
  • A diferencia de los ciclos de Rueda y Lara, los directivos de hoy sí respetan al técnico y no lo tratan como a un subalterno, al servicio de sus ambiciones.

Pero todavía no se ha ganado nada. Quedan ocho partidos: en Barranquilla contra Bolivia (el 22 de marzo), Perú (el 11 de junio), Ecuador (el 6 de septiembre) y Chile (11 de octubre); y de visita en Venezuela (26 de marzo), Argentina (7 de junio), Uruguay (10 de septiembre) y Paraguay (15 de octubre).

En 2002, Colombia se quedó fuera del mundial por falta de un gol; en 2006, por un punto y en 2010 por un partido. Clasificar a un mundial en esta región no es fácil y aunque se tienen ahorros, hay que ganar.

Pero hay equipo. Hay un técnico que sabe y no es estorbado por los genios de la Fedefútbol. Y el dinero legal ha vuelto al fútbol.

Para muchos colombianos, este deporte es una válvula de escape de la agobiante realidad, un aliciente para celebrar o viajar. Representa una cuarta parte del gasto en entretenimiento y cultura de los hogares colombianos, según la firma Raddar. Parafraseando a Wilson: lo que es bueno para el fútbol, es bueno para Colombia.

Pero no hay que perder la perspectiva: de nada sirve este nuevo El Dorado modelo 2012, si como suele ocurrir el favoritismo, la sobradez y el entusiasmo patriotero hacen de las suyas en 2013 y comienzan a interferir en el juego o en la dinámica del grupo.

Es mejor que no se vaya a cambiar uno de los principales ingredientes de la receta Pékerman: la discreción. Nada de periodistas en las concentraciones, ni de partiditos amistosos contra Panamá o Jamaica en canchas de fútbol americano para hacerse unos dolarcitos, ni de llamados a la selección para hacerle un catorce a un empresario amigo.

Que Pékerman trabaje a su manera y los muchachos triunfen por fuera. Así, quizás, pronto podamos volver a poner las monitas de los nuestros en el álbum de Panini.
 

*Profesor de la Universidad Sergio Arboleda y periodista de Razonpublica.com.
Escribe en laerapekerman.com

twitter1-1@rodrihurt

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