
El álbum Panini: una tradición mundialista
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Como cada cuatro años, Colombia se inunda de fanáticos que tratan de completar el álbum con las fotos de los jugadores que estarán en el Mundial de Fútbol. ¿Por qué se mantiene esta tradición a pesar de que el internet podría reemplazarla fácilmente?
Dos hitos ligados a Chile 1962
Hay un hito en la historia del deporte colombiano que permanece cubierto por el polvo del olvido y del que apenas sobrevive un recuerdo entre los mayores: el empate a cuatro goles con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en el mundial de fútbol de 1962.
Los relatos coinciden en rememorar la narración emocionada de las incidencias de ese 3 de junio de 1962 en la voz de Carlos Arturo Rueda C. o de Alberto Piedrahíta Pacheco. Niños y viejos, hombres y mujeres, en las principales ciudades del país, reunidos alrededor de un radio gigante del que salían las descripciones más inverosímiles sobre las gambetas, fintas, pases y atajadas del 'Caimán' Sánchez, la 'Maravilla' Gamboa, Marino Klinger y el 'Cobo' Zuluaga.
Ese domingo la jornada incluyó un reto inédito –y aún irrepetible en la historia de las copas del mundo- para la imaginación del oyente colombiano: el gol olímpico de Marcos Coll al más legendario arquero de todos los tiempos: la “araña negra”, Lev Ivánovich Yashin.
La primera participación de Colombia en un mundial también coincidió con la aparición en el mercado de la Revista Gráfica Panini, con las fotos de los jugadores, la alineación de los equipos y las estadísticas de cada competidor.
El gol realmente no fue tan espectacular, sino más bien la macana de un defensa soviético asignado al primer palo, por donde, mansita, entró la pelota empujada desde un ángulo improbable por el centrocampista barranquillero. Yashin, famoso por sus reflejos, apenas si se movió.
Desde la perspectiva de estos tiempos de la inmediatez y la saturación informativa, esta imagen es casi prehistórica. Pues hay que recordar que muchos solo pudieron conocer la apariencia del estadio, el campo de juego, de los rivales y la escena del gol histórico, al otro día, con las fotos publicadas en la prensa nacional o reproducidas por los teleperiódicos nocturnos de la época.
Aunque la audiencia de televisión en ese momento ya era de unos dos millones de los casi 16 millones de colombianos de entonces, las transmisiones en directo de un partido mundialista serían una proeza que se tardaría al menos 12 años más en llegar.
Además, la primera participación de Colombia en un mundial también coincidió con la aparición en el mercado de la Revista Gráfica Panini, con las fotos de los jugadores, la alineación de los equipos y las estadísticas de cada competidor.
Esas fotos en blanco y negro retocadas a color fueron las precursoras más lejanas de una tradición que se mantiene hasta el día de hoy entre los gomosos del deporte rey: llenar el álbum oficial de la Copa del Mundo, que circula cada cuatro años y que se lanzó en Colombia este 30 de marzo.
Panini es una multinacional de la impresión y edición con sede en Módena y fundada en 1961, que además de éste publica diversos títulos, como el álbum de la Champions League y de cuanto ícono pop alcanza cierta relevancia: héroes de cómic, de la música, de la televisión.
En muchos países, como Italia y Argentina, publican albumes coleccionables de los torneos de fútbol locales. Pero ninguno de sus productos es tan universal como el de la Copa del Mundo. Y en pocos países despierta tanta pasión como en Colombia.
![]() Venta de sobres en las calles. Foto: @pau_arboleda |
Una empresa de gran magnitud
Es sorprendente la vigencia de este álbum de monitas, figuritas, stickers o caramelos de Panini, en un país de 44 millones de habitantes, de los cuales el 80 por ciento tiene televisión por cable, el 56 por ciento accede a internet regularmente y el promedio de lectura por habitante es de dos libros por año. Sin duda, un objeto de culto en una era etérea y digital donde cualquier suvenir resulta fútil.
La verdad es que si uno quisiera conocer los rasgos distintivos y los datos de cada uno de los jugadores de la selección de, por ejemplo, Costa de Marfil, uno de los rivales de Colombia en la Copa de la FIFA 2014, se tardaría 0,36 segundos en encontrarlos a través de Google. Gratis, como nos gusta.
Se trata de un negocio millonario. La empresa editora espera imprimir este año 50 millones de laminitas y 30 millones de álbumes. ¿Cuántos libros en Colombia pueden mostrar estos guarimos?
Tener esa misma información en el álbum de Panini, con cada uno de los 32 equipos que tomarán parte del torneo de este año, puede costar hasta $ 200.000 y extenderse en una ardua labor de hasta dos meses, para tenerlo listo justo antes del comienzo de esta Copa, el 12 de junio.
En 1994, cuando Colombia era favorita en el mundial de Estados Unidos, en el país circularon cinco álbumes de monas coleccionables. Este año hemos visto la oferta de al menos dos.
Es cierto que en Chile y en España el álbum ha provocado serias y millonarias controversias judiciales y en Brasil las monitas se han convertido en objeto de sofisticados planes criminales, pero nada se compara con el fanatismo y simbolismo que despierta en Colombia.
Se trata de un negocio millonario. La empresa editora espera imprimir este año 50 millones de laminitas y 30 millones de álbumes. ¿Cuántos libros en Colombia pueden mostrar estos guarimos? No es casualidad que la empresa editora más grande del país, la Casa Editorial El Tiempo, esté involucrada en la promoción del álbum en esta edición, cuando Colombia vuelve a aparecer tras 16 años de ausencia.
Hay criticas, obviamente. El álbum en esta ocasión se ajustó a los tiempos. Ya no trae las direcciones físicas de cada una de las federaciones sino su url en la web, ni el lugar de nacimiento de los jugadores, ni los arqueros suplentes, ni la nómina precisa, pero el público no se desfallece.
Quienes también se benefician con la compra-venta de monitas son los vendedores informales en el espacio público de las principales ciudades. Casi todo vendedor callejero de chicles, cigarrillos, papas y galletas ha sumado a su oferta las monitas del álbum, como en diciembre incluyen a Papa Noel y en octubre las calabazas de Halloween.
Estando las más baratas a $ 400 y las más preciadas a $ 2.000, en un país donde la mitad de la fuerza laboral es informal y un álbum lleno de 1986 se vende a 200 mil pesos, el negocio de las monitas es un paliativo para muchos de los 14 millones de pobres que reconoce el gobierno nacional.
Pasión inexplicable
Desde que el álbum es álbum, es decir, una colección de monitas y no una revista de fotos, en 1970, para el mundial de México, este se ha convertido en un interesante mosaico de las formas y costumbres de una de las franquicias más rentables de toda la historia: el negocio de la FIFA.
![]() El "Pibe". Foto: @Anyelik |
A través de sus páginas se descubren las modas, las tendencias, los nombres, las instituciones que han caracterizado un deporte cada vez más mediatizado y que se ha tornado en un fenómeno global en los últimos 52 años.
La más reciente final de la Copa del Mundo, que enfrentó a Holanda y España en Suráfrica, tuvo una audiencia de 909,6 millones de televidentes en todo el mundo. Ni los Juegos Olímpicos, ni los Óscar, ni los Grammy, ni el cónclave que eligió al papa Francisco igualaron esta acogida entre los televidentes.
En la televisión de estos días, en la que se repiten hasta la nausea comerciales alusivos al mundial, hay uno más o menos sincero. Un banco enuncia todas las cosas que son más importantes en la vida que el fútbol -los niños, la familia, los animales, el medio ambiente, el trabajo- y concluye que aunque todas ellas son más relevantes, la vida no sería igual sin el fútbol. Yo creo que tienen razón.
El álbum Panini y toda la imaginería mundialista de estos días, y de los dos meses que faltan antes de la patada inicial en Río de Janeiro son un indicador de que hay algo que el fútbol logra y que muy pocas manifestaciones de nuestra cultura pueden igualar.
Sigue siendo un misterio por qué se pagan estas cifras por este deporte, se concita esta atención y el mundo se paraliza por 22 tipos en una cancha tratando de lograr un artificio fugaz con una pelota para gritar eufóricos un gol en un campo verde de 90 por 70. Pero si todas las preguntas tuvieran respuesta en esta vida, la vida tampoco sería vida.
* Periodista. Escribe en laerapekerman.com
@rodrihurt
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Rodrigo Hurtado
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