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El Polo Democrático Alternativo en la encrucijada

Escrito por Luis Sandoval
Luis Sandoval

Luis SandovalA comienzos de febrero, el Polo Democrático Alternativo debe reorientar su rumbo si aspira a sobrevivir. Un análisis descarnado desde su interior hace la auto-crítica necesaria para volver a empezar.

Luis Sandoval*

La Encrucijada

La vida política colombiana estuvo determinada durante más de 100 años por el bipartidismo liberal-conservador, sus diferencias, enfrentamientos, pactos, en un contexto casi invariable de abstención, violencia, corrupción y profunda desatención a las necesidades de las mayorías. Jorge Eliécer Gaitán veía al país político en oposición al país nacional, el ámbito de estas mayorías silenciosas y sin poder.

Los de abajo y la izquierda como actores políticos eran objeto de exclusión y estaban en la marginalidad política. Esa larga tradición se rompe en octubre de 2003 cuando Lucho Garzón gana a nombre del Polo Democrático Independiente PDI la Alcaldía de Bogotá.  La ruptura parece consolidarse cuando Carlos Gaviria Díaz, a nombre del Polo Democrático Alternativo PDA, obtiene la segunda votación para presidente de la república en mayo de 2006 al momento de la reelección de Álvaro Uribe Vélez.

El Polo vuelve a ganar la Alcaldía de Bogotá por segunda vez en 2007, pero lo que se anunciaba como ascenso sostenido de la opción alternativa con amplia organización, simpatía creciente en la opinión votante y opción de gobierno, entra en un período de turbulencia ante la emergencia de acentuadas dificultades internas y externas y a raíz de la lectura que se hace de su gestión en la capital.

¿Por qué el ascenso? ¿Por qué el descenso? ¿Cuál el futuro?

Estos interrogantes se plantean dentro y fuera del Polo y la respuesta, como ocurre con el devenir de prácticamente todos los partidos, se construye en el doble escenario del debate público y partidario.

El Polo tendrá el 4 y 5 de febrero la reunión de su dirección nacional, una asamblea de 200 miembros, hombres y mujeres provenientes de todo el país, que abordará la encrucijada en que está el partido a raíz de los sucesos relacionados con la contratación por parte de la administración de Samuel Moreno en Bogotá y por los retos que se originan en los comicios territoriales previstos para octubre próximo.      

El presente texto avanza una respuesta a los interrogantes que torturan al Polo y a la opinión que sigue la vida de este partido. Es una respuesta soportada en los análisis que distintos autores están haciendo de las fortalezas y debilidades de las izquierdas latinoamericanas, sus partidos y sus gobiernos. Lo que pasa aquí no es ajeno a lo que pasa en las casas vecinas.

Procuraré dar fuerza a la explicación de lo que ha pasado en los primeros cinco años de vida formal del Polo (diez años de proceso real) y esbozar pistas de supervivencia y desarrollo futuro del que considero un proyecto político plenamente válido para el país.

Hipótesis explicativa

El Polo ha sido un partido de institucionalidad débil desde su constitución formal en diciembre de 2005. Los partidos de institucionalidad débil no tienen capacidad, fuerza y destreza suficientes para realizar su proyecto político.

En esta condición radican las dificultades que ha experimentado el Polo a lo largo de sus 5 años de vida (8 o 10 con antecedentes) y de los problemas actuales, de inocultable gravedad, que experimenta el proyecto alternativo.

En lógica consecuencia el Polo tendrá nuevo auge si rectifica el rumbo y se decide por crear una institucionalidad partidaria fuerte como soporte de un proyecto político que, sin ninguna duda, es una opción para un país signado por desigualdades estructurales y con una sociedad que aún no es sujeto político de su propio destino.

La institucionalidad partidaria

Por institucionalidad partidaria se entienden los acuerdos constitutivos, las instancias de organización y dirección, las reglas de juego para tomar decisiones y dirimir aspiraciones, los hábitos o costumbres que se van formando a través de la práctica, la cultura o apropiación deliberada y deliberativa del proyecto político, el espíritu, el talante o ethos que la combinación de elementos produce en la vida de los afiliados y afiliadas y en la vida colectiva. La institucionalidad así conformada puede ser fuerte o débil.

Es fuerte la institucionalidad cuando los integrantes del partido y sus organismos tienen interiorizados como guía intelectual, ética y práctica esos elementos definitorios, es débil cuando ello no ocurre. La debilidad de la institucionalidad partidaria en el caso del PDA se manifiesta en hechos protuberantes (epifenómenos):

  • el partido no gobierna sus agrupamientos internos,
  • el partido no gobierna los liderazgos de fuerte personalidad,
  • el partido no gobierna sus gobiernos,
  • el partido no evade prácticas políticas predominantes por él mismo criticadas.

Los epifenómenos

Los cuatro epifenómenos- grupos, líderes, gobiernos y prácticas políticas – merecen cada uno una breve descripción, para indagar luego por los factores que los generan y finalmente decir una palabra sobre qué hacer para superar el actual estado de cosas en procura de una institucionalidad fuerte.

Los grupos. En el papel, el Polo es un partido de afiliados y afiliadas, pero subsisten y son determinantes los agrupamientos preexistentes, los de larga trayectoria que tuvieron y perdieron la personería jurídica por efecto de la reforma política de 2003 (Alianza Nacional Popular – ANAPO, Partido Comunista Colombiano – PCC, Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario – MOIR).

A pesar de que se exigió y pactó la unidad orgánica, quienes la propusieron son precisamente quienes no han procedido a disolverse. Ante esta realidad, puede afirmarse que la unidad orgánica no ha existido en ningún momento de la trayectoria del Polo, ni existe hoy en día.     

Los líderes. Dentro del partido hay quienes tienen aspiraciones, ambiciones, prioridades diversas, que convocan y toman iniciativas políticas, personas que tienen algún acceso a los medios y actúan según sus propias percepciones, propósitos y cálculos políticos, sin someterse a las instancias del partido o sólo parcialmente, cuando les conviene. La iniciativa política de afiliados y líderes es un valor, pero se convierte en antivalor cuando no se ejerce dentro de las reglas de juego partidista.        

Los gobiernos. Ocurre que quienes inician sus carreras políticas en el partido, se lanzan desde su plataforma legal y discursiva, emplean sus ventajas comparativas y logran ser elegidos a puestos de responsabilidad pública en los cuerpos colegiados o en el gobierno, en los diversos niveles territoriales. Pero una vez logrado su objetivo, se desentienden o se alejan del partido, construyen gobernabilidad con fuerzas extrañas o aún antagónicas y no buscan ni atienden las directrices del partido.
 

GOBIERNOS DEL PDA 2008 – 2011

En el período 2008 – 2011 el Polo Democrático Alternativo tiene la Alcaldía Mayor de Bogotá y 12 de las 20 Alcaldías Locales en la ciudad, la Gobernación de Nariño y 11 Municipios en este Departamento y otras 9 alcaldías municipales en 5 Departamentos diferentes.

En Bogotá las Alcaldías Locales en cabeza del Polo son: Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Los Mártires, Puente Aranda, Chapinero, Ciudad Bolívar, Santafé, Usme, Candelaria, Rafael Uribe Uribe.

En Nariño las Alcaldías Municipales en cabeza del Polo son: Consacá, El Charco, Gualmatán, La Tola, Linares, Magui (Payán), Mosquera, Ricaurte, Roberto Payán (San José), Samaniego, Santa Bárbara (Iscuandé),

Las otras 9 Alcaldías Municipales en diversos Departamentos en cabeza del Polo son: Palomar de Varela y Polo Nuevo en el Atlántico, Armero y Flandes en el Tolima, Fortul en Arauca, Uribe en Meta, San Calixto en Norte de Santander, Yumbo en Valle.  

Fuente: archivo del PDA.

Las prácticas. Si un partido nuevo pretende generar esperanza y suscitar confianza, en un medio político tan degradado como el colombiano, tiene que empeñarse seriamente en transformar la práctica política. El Polo Democrático vertió la sabiduría de varias décadas de pensamiento político y de experiencia de la izquierda y de otros sectores democráticos independientes en las declaraciones de los dirigentes y en los documentos fundacionales.

Pero ocurre que la práctica partidaria no ha sido consecuente con esos postulados. A poco andar, incurrió en los vicios del ambiente político tradicional: reducido papel del pensamiento en la vida política, pragmatismo, clientelismo, caudillismo, narcisismo, centralismo, divorcio de sus bases y de sus votantes, incapacidad para conectar lucha social y ejercicio político alternativo, falta de iniciativa, inacción y silencio frente a los acontecimientos.

Origen y determinantes de la debilidad

¿Por qué el Polo es institucionalmente débil? ¿Cuáles son los hechos o factores políticos que están en la raíz de la débil institucionalidad partidaria?

El particularismo. No hay una institucionalidad común fuerte sencillamente porque existen múltiples institucionalidades particulares fuertes, que actúan con autonomía en las definiciones políticas y sólo hacen vida de partido para ciertos efectos prácticos de su conveniencia. 

La devaluación del Ideario. Cuando no se gesta un pensamiento transformador fuerte, exigente, comprometedor, se impone el imperio del pragmatismo sin capacidad crítica y sin proyección. Si no existe nervio intelectual, tampoco existe nervio moral. Sin utopía viva no hay cambio, queda eliminada la tensión creativa y renovadora.  Quien no actúa como piensa, termina pensando como actúa. El Ideario ya no es el cemento de la unidad. El Ideario no se está cumpliendo dentro del Polo y mucho menos fuera de él, el papel de un mínimo programático que congregue el máximo de fuerzas.

El Clientelismo. El Estatuto del Polo incluye entre los principios de ética "la transformación de las prácticas negativas arraigadas en nuestra sociedad" (Art. 40). Una es el clientelismo. El clientelismo parece apuntalar los partidos, pero los deforma y debilita porque de grandes corrientes de opinión y movilización ciudadana que están llamados a ser, los convierte en sórdidas cadenas de tráfico de intereses y conduce a la república señorial y patrimonial.

En lugar de un enfoque moral, se requiere una comprensión política del fenómeno del clientelismo. Al respecto, Francisco Leal Buitrago sostiene una tesis que cataloga al clientelismo "como el medio principal para que los dos partidos tradicionales, que surgieron en el siglo xix, continúen con el control del régimen político, o sea, de las pautas establecidas para ejercer el poder."[1] Vivimos en el sistema político del clientelismo afirma el profesor Leal Buitrago.

Habrá que estudiar juiciosamente cómo afecta el clientelismo al Polo Democrático. De momento resulta oportuna y pertinente la alerta que ha hecho la comisión constituida por el concejal Carlos Vicente de Roux, el senador Luis Carlos Avellaneda y el excandidato presidencial Gustavo Petro, sobre la contratación de los últimos años en Bogotá. Ojalá no se confirmen, al término de las investigaciones en curso, las muy probables irregularidades señaladas por ellos con base en la seriedad de los indicios. Importa que el partido continúe con el trámite institucional del informe de la Comisión y asuma el criterio elemental de hacer claridad, sancionar si hay razón para ello, prevenir hechos similares y rectificar.

El peso de los orígenes. La reforma política de 2003 obligó a varios partidos que perdían la personería jurídica a unirse con otros para poder alcanzar el umbral que les permitiera ser reconocidos legalmente. Este apremio legal y fáctico al parecer no alcanzó a corresponderse con un proceso simultáneo de construcción de afinidades ideológicas, programáticas y de praxis política en procura de la identidad partidaria.

Al respecto, como se ha referido, en el PDA se estaría comprobando la observación de los analistas: "Siguiendo la tradición teórica de expertos como Ángelo Panebianco y Herbert Kitschelt… se subraya la forma en que los momentos fundacionales o las ‘condiciones genéticas' marcan a los partidos con rasgos organizacionales notablemente duraderos, los que a su turno condicionan los modos en que se adaptan y responden a los shocks externos o a los cambios sociales"[2]. 

Qué hacer en el presente y hacia adelante

De la debilidad a la fortaleza institucional. Habida cuenta que en la génesis de la debilidad institucional del Polo están elementos como el particularismo, la devaluación del Ideario, el clientelismo y el peso de los orígenes, es preciso que el partido ataque esos factores y adquiera una efectiva capacidad de orientar grupos, líderes, gobiernos y prácticas políticas. ¿Cómo hacerlo?  En la vía de construir una institucionalidad fuerte, el PDA quizá necesite recrear el acuerdo fundacional entre las tendencias orgánicas y de opinión, que hoy exigen reconocimiento y están dispuestas a asumir responsabilidad política.

Estrategias de supervivencia. Ante ciertas circunstancias especialmente difíciles, el partido puede echar mano de estrategias de supervivencia que implican sacrificios, pero que dejan a salvo el proyecto político.

Entre las estrategias de supervivencia están la defensa de los logros del partido en el gobierno, la rectificación de errores en que incurra el partido o algunos de sus integrantes y la proyección de cambios y nuevos objetivos de acción política. No detener la marcha es, sin duda, uno de los secretos de la supervivencia partidaria, mientras al mismo tiempo afianza aciertos y corrige errores. Construir el partido es un proceso de ensayo y error. La rectificación es propia de una izquierda responsable.

Aferrarse al Ideario. Converger en la validez del Ideario de Unidad y aferrarse a él con inteligencia y sentido práctico puede ser para el PDA un referente inestimable en medio de las dificultades actuales[3].  El quehacer del partido hacia adelante debería enfocarse sobre el objetivo y las acciones siguientes:

El objetivo del nuevo rumbo: fortalecer la institucionalidad partidaria de tal manera que el partido adquiera la capacidad de orientar y direccionar sus tendencias, sus liderazgos, sus elegidos para gobernar o para legislar, y sus prácticas referidas al ejercicio de la política y el poder público.

Las acciones del nuevo rumbo:

  1. Reafirmar el Ideario de Unidad. (Jornadas Programáticas para nuevos desarrollos).
  2. Reordenar la vida del partido como un espacio de unidad de acción política (coalición).
  3. Definir una forma de dirección plural o colegiada del partido en todos los niveles.
  4. Tomar por consenso las decisiones programáticas, de estrategia y responsabilidades principales.
  5. Crear espacios ciudadanos amplios de base para la deliberación y acción política.
  6. Adelantar una política amplia de alianzas hacia la conformación de nuevas mayorías.
  7. Incentivar la cultura política a través de procesos informativos, formativos y comunicativos.
  8. Delinear una plataforma política para un gobierno democrático de transición  en Colombia.
  9. Tomar iniciativa política y ejercer la oposición a partir de la plataforma política alternativa.
  10. Fortalecer la capacidad de iniciativa de la sociedad civil y política para la paz democrática.
  11. En Bogotá: defender logros, rectificar errores, proyectar cambios, no detener la marcha.
  12. Realizar el III Congreso Nacional partidario para relanzar el proyecto político del PDA.

Este texto es condensación de PDA: el Alto Costo de la Debilidad.

La experiencia no es lo que nos pasa,
sino lo que hacemos con lo que nos pasa.
Aldous Huxley.

* Analista político, cofundador y afiliado del Polo Democrático Alternativo

Notas de pie de página


[2]El Sistema Político del Clientelismo, Bogotá, 2011. Archivo electrónico pro manuscrito.

[3] Declaración Constitutiva, de escasas cuatro páginas en letra grande, suscrita el 5 de febrero de 1971, hace 40 años.

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