¿Crisis en los partidos políticos en Colombia? | Columna | Clara Rojas

¿Crisis en los partidos políticos en Colombia?

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Cómo sabemos los partidos políticos son a la democracia, como el agua a la vida, pero hay que reconocer que actualmente están de capa caída.  No logran mantener niveles de confianza y credibilidad deseables, la elección de primera vuelta para elegir candidato presidencial el pasado 21 de junio de 2026 nos deja ver muchas de sus falencias.  

Claro, este es un tema de desgaste interno que viene de tiempo atrás, quizá años. Las estructuras no parecen existir, ni disciplina, ni ideologías que congreguen o identifiquen, de manera que los antiguos militantes no se sienten atraídos y han preferido votar por personas y no por los partidos institucionalizados. 

Lo que vimos fue un síntoma de una crisis quizá más profunda: los partidos dejaron de ser canales de representación para convertirse en plataformas de tránsito.

En los territorios y las regiones, la crisis es más palpable. Partidos de años no lograron consolidar listas y candidatos para lograr inscribir a la Cámara de Representantes. Disputas internas y el desgaste inherente a esas situaciones, mientras que otros liderazgos se mueven fuera de esas estructuras. Los ciudadanos lo perciben y responden con desconfianza abstención, o con el voto a otras figuras que no vienen del aparato, quizá ni cuenten con experiencia en el manejo de lo público, pero que al parecer logran conectar con la frustración o la desorientación de los ciudadanos.

Lo más grave es que los partidos políticos para 2026 no están construyendo proyecto de país. Han buscado campañas en búsqueda de un cierto aire. Algunos han cerrado filas con el gobierno de turno, otros buscan reagrupar un “centro” disperso. Otros muchos han dejado en libertad para que se sumen a la orilla que mejor consideren. Resultados de este ejercicio, han sido coaliciones o alianzas que se arman o se desarman según encuestas u otros intereses, sin capacidad real de mantenerse más allá del 7 de agosto. 

Esto explica el por qué el debate termina convirtiéndose en nombres, más que en ideas. El problema es que cuando un partido deja de tener ideas. Programas o proyectos de país, y se convierte en agencia de marketing o de clientelas, pierde credibilidad, autoridad, y el vacío lo ocupan liderazgos regionales , o sectoriales, movientes ciudadanos o figuras mediáticas que conectan,  pero que no tienen ni la experiencia,  ni la estructura, ni la trayectoria para lograr mantener una democracia.

La paradoja, es que al mismo tiempo, la ciudadanía sigue demandando una política distinta, se nota en la presión de más mujeres para integrar las listas, el auge de liderazgos jóvenes, en la búsqueda de propuestas que hablen de transparencia, de justicia, de instituciones que funcionen y de avances reales que se produzcan para la población.

De manera que conviene por la sostenibilidad de la democracia en el corto, mediano y largo plazo,  los partidos políticos en Colombia les corresponde realizar el ejercicio de autoevaluación y revisión, los que no crean que pasen,  sencillamente se cierren,  los muy pequeños se unan con otros y los que crean que pueden tener mayores fortalezas, trabajen realmente en fortalecerse. Tanta dispersión genera desorientación en la ciudadanía.

Algunas sugerencias:

–Poner a funcionar el partido todo el tiempo: no solo en campaña. Crear escuelas de formación política en los territorios, con acceso real para mujeres, jóvenes, campesinos, y otras poblaciones, liderazgos sociales y sectoriales, de manera que desde los ediles, concejales, diputados y congresistas vayan teniendo sus trayectorias y vayan construyendo con sus comunidades. No buscar candidatos en los últimos meses previos a las elecciones. De igual manera con alcaldes y gobernadores, de manera que se vayan generando liderazgos reales para las elecciones presidenciales. Permitir las consultas internas para la selección de candidatos, de manera que operen realmente mecanismos democráticos y no dependan solo de las directivas de los partidos. Efectuar las convenciones que les exige la ley y renovar periódicamente sus directivos, bajo sistemas democráticos.

–Volver a generar ideas, programas y construir proyecto de país: los partidos necesitan generar ideas, presentarlas, sostenerlas sobre el estado, la economía, la seguridad, la paz, el medio ambiente, el cambio climático, la ruptura de las brechas sociales, la eficacia del estado, la efectividad contra la corrupción, el sistema de justicia, etc., etc. No solo en tiempo de campañas electorales.

–Rendir cuentas: apostarle de veras a la transparencia, en la financiación, en la democracia interna, en la lucha real contra la corrupción, el clientelismo y los cacicazgos regionales, en la formación de nuevos liderazgos, en las actividades permanentes que realicen para invocar y ajustar sus ideas, programas y proyectos.

Acerca del autor

Clara Rojas
Crojas@razonpublica.com | + posts

Abogada y Especialista en Derecho de la U del Rosario, Magister en Estudios Políticos, Representante a la Cámara por Bogotá 2014-2018, Consejera en la Unesco, docente universitaria, escritura varios libros, Cautiva -Testimonio de un Secuestro, Resiliencia Personal a Prueba de Fuego, Cartas a Emmanuel, De la Selva al Congreso, entrego otros. Actualmente, Speaker y en proceso preparación siguiente libro.

1 comentarios

Clara Rojas

Escrito por:

Clara Rojas

Abogada y Especialista en Derecho de la U del Rosario, Magister en Estudios Políticos, Representante a la Cámara por Bogotá 2014-2018, Consejera en la Unesco, docente universitaria, escritura varios libros, Cautiva -Testimonio de un Secuestro, Resiliencia Personal a Prueba de Fuego, Cartas a Emmanuel, De la Selva al Congreso, entrego otros. Actualmente, Speaker y en proceso preparación siguiente libro.

Comentarios de “¿Crisis en los partidos políticos en Colombia?”

  1. Completamente, de acuerdo. Los partidos modernos y serios deben contar con Centros de Estudio, como en el pasado, que propongan programas de gobierno, y en los cuales se deban basar los candidatos y los gobernantes que los representen, así como sus parlamentarios. Fundamental que haya democracia interna.

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