
Los conflictos y desafíos mundiales no nos pueden tomar fuera de base
Compartir:
Aproveché estos puentes de junio para acabar de leer el magnífico libro de Gabriel Iriarte Núñez, titulado “el Gran Desorden Mundial”. Para aquellos que quieran entender un poco más y tener un contexto más amplio de lo que está pasando actualmente en el mundo, resulta una lectura de la mayor importancia en el momento actual, no solo porque arranca desde la finalización de la segunda guerra mundial, la carrera armamentista, y nuclear, pasando por la guerra fría, lo que significó el derrumbe del muro de Berlín, sino que también da cuenta de los diversos conflictos que se han presentado en el oriente pasando por Israel, Líbano, Irak, Irán, la guerra en el Golfo Pérsico, Afganistán, Vietnam, incluso el papel de Cuba, Angola, la caída de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, el desarrollo de Rusia, el surgimiento de China hasta llegar a los conflictos más recientes entre Ucrania y Rusia, Israel y Palestina, Israel, Irán y Estados Unidos, además del surgimiento de la OTAN. Muestra claramente como las tensiones mundiales subsisten. Dentro de este marco, el riesgo de una conflagración mundial está a la vuelta de la esquina en un mundo multipolar que se debate entre nuevos cambios, tecnologías y liderazgos. Ante este escenario es muy importante que Colombia adopte una política estratégica de mediano y largo plazo, y elimine el Twitter como canal de relacionamiento y la confrontación retorica absurda e improvisada, incluso abandone todo tinte unipersonal.
La lectura de este libro en conjunto con el documental en Netflix llamada “punto de Inflexión” permiten tener un mayor entendimiento de lo que estamos viendo hoy en día, de manera que sean más entendibles las noticias que a diario recibimos.
Sin nuda lo que está pasando actualmente en el mundo es complejo, si se le suman los temas del calentamiento global, las inundaciones y las oleadas de calor o de frio que estamos observando en diversas latitudes, además de las tensiones económicas.
Más complejo aún las noticias que recibimos de lo que ocurre en nuestro querido país Colombia, con los escándalos de corrupción, investigaciones que parecen avanzar lentamente, ataques en Cali, varios municipios del Cauca, Catatumbo, las tensiones entre el ejecutivo y el congreso y las altas cortes, incluso la registraduría, los desaguisados del presidente a nivel internacional, el estado de la economía en cuanto al incumpliendo de la regla fiscal y lo que ello implica para las calificadoras del riesgo, el atentado contra un precandidato presidencial, la muerte de tantos policías y soldados, lideres sociales, el secuestro de civiles, los “impases” con el gobierno de los Estados Unidos, la participación de delincuentes en eventos públicos del presidente, el supuesto intento de golpe de estado, el cambio constante de miembros del gabinete, las quejas de la ciudadanía en términos de atención en salud, la preocupación latente por la seguridad, más los mensajes en redes sociales provenientes de distintos actores, en especial del presidente. Todo lo cual nos genera a gran parte de los colombianos un entorno bastante sombrío por decir lo menos.
Seguramente habrá muchos más elementos para tener en cuenta, pero al menos relevar algunos de los eventos más descollantes en nuestro entorno internacional y nacional por estos días, semanas y meses.
No quisiera volver atrás para tratar de entender en qué momento fue que permitimos llegar a esta situación, quizá deba hacerse un estudio más profundo, en el entretanto lo que nos corresponde es pensar y trabajar en lo que vendrá para 2026 y los años siguientes., guardando la esperanza y la convicción profunda de que como sociedad, cómo país debemos salir adelante.
Sin duda necesitamos liderazgos comprometidos que sepan trabajar en equipo para lograr alcanzar metas reales y propósitos conjuntos posibles, dejar la retórica populista e ideologizada y contar con personas más prudentes, mejor preparadas, más honestas, capaces, con un sentido mayor de identidad y compromiso con Colombia, con nuestra Constitución, nuestras leyes e instituciones, nuestro estado de derecho y nuestra democracia. Igualmente un sentido práctico, de la realidad de manera de lograr soluciones reales efectivamente para quienes más lo necesitan. Sin duda, requerimos además el liderazgo de todos los ciudadanos para volver a retomar el sendero del crecimiento sostenible, la sostenibilidad, la seguridad, la paz real, y por supuesto la justicia .
Los desafíos globales no nos pueden tomar fuera de base, necesitamos un gobierno eficiente, transparente, efectivo, integro, ético y con sentido de la responsabilidad y del decoro a toda prueba.
Ojalá el proceso electoral que se lleve a cabo en 2026 se realice de la manera más transparente por todos los actores y tengamos un debate serio de ideas y propuestas realizables que busquen realmente el bien del mayor número de los colombianos. Ojalá que todo lo que estamos viviendo actualmente nos fortalezca como ciudadanos y nos permita elegir bien, lejos de populismos e ideologías y con un sentido más íntegro de la responsabilidad colectiva.
Acerca del autor

Clara Rojas
Abogada y Especialista en Derecho de la U del Rosario, Magister en Estudios Políticos, Representante a la Cámara por Bogotá 2014-2018, Consejera en la Unesco, docente universitaria, escritura varios libros, Cautiva -Testimonio de un Secuestro, Resiliencia Personal a Prueba de Fuego, Cartas a Emmanuel, De la Selva al Congreso, entrego otros. Actualmente, Speaker y en proceso preparación siguiente libro.
0 comentarios




