Jorge Iván González: el mejor director de la historia
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Jorge Iván González: el mejor director de la historia

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Durante su corto paso por la jefatura del Departamento Nacional de Planeación, Jorge Iván deja un vacío humano y filosófico difícil de llenar.

Enrique Ferrer Corredor*

“…los economistas somos como los novelistas. Inventamos cuentos. El literato recurre a la palabra. Los economistas disponemos de otros instrumentos (el dato, la econometría, la matemática, etc.) para contar historias. Reconstruimos el mundo a nuestra manera. […] con los instrumentos de la economía nunca sabremos si la historia es verdadera a falsa, al final solo importa una buena narración”.

Jorge Iván González

La figura del economista

En la historia moderna de la teoría económica, desde Smith y sus contemporáneos europeos hasta el presente — pero en particular en las últimas décadas—, el concepto que tenemos de un economista ha experimentado cambios sustanciales.

Estos cambios conciernen tanto a las concepciones epistemológicas de la disciplina, como a las perspectivas éticas y a los instrumentos metodológicos para abordar las grandes preguntas sobre la economía.

Los cambios anteriores se producen en el intento de dar cuenta de las actividades económicas en una sociedad contemporánea que funciona bajo reglas del mercado, aunque con fuertes bases institucionales, presencia del Estado y mediaciones frente a las injusticias de una sociedad cada vez más fragmentada.

El economista clásico se ocupaba de una teoría del valor que diera cuenta de la producción, distribución y consumo de mercancías en ámbitos institucionales y en contraste con el comercio exterior.

No es fácil encontrar un economista con el talante de Jorge Iván González. Su pensamiento es un balance cuidadoso entre la bondad humana, el rigor técnico-científico y el filósofo, capaz de proponer caminos para la cohesión social.

El economista de hoy se concentra en producir y analizar datos para el mercado, de optimizar la asignación de los recursos disponibles, de las tendencias de los flujos monetarios y reales, todo esto sin mayor énfasis sobre la génesis del valor y las implicaciones de estas últimas teorías sobre qué o quiénes son los creadores de riqueza.
Foto: Facebook: DNP - Jorge Iván González escuchó las voces de diversas comunidades con el propósito de incluirlas en el Plan Nacional de Desarrollo.

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Quién es Jorge Iván González

Jorge Iván González tiene la excepcional cualidad de ser al mismo tiempo un economista clásico y moderno, de conjugar la valoración del trabajo y la justicia con la maximización de la eficiencia.

Sobre la base de una racionalidad que optimice el uso de los recursos bajo criterios de justicia, Jorge Iván es capaz de hilar diálogos con las diversas orillas de la sociedad moderna. De esta manera en sus escritos y en sus decisiones como director de Planeación Nacional articula los fragmentos de un pasado injusto con un presente que se debate entre el conflicto y la ineficiencia, para tejer un futuro más razonable y confiable para todos.

La apuesta de González siempre ha sido el respeto de las instituciones y el Estado de derecho, aunque con una crítica muy seria a los excesos de la propiedad y una conciencia clara sobre los graves problemas de desigualdad que hay en Colombia y, en particular, sobre la necesidad de grandes proyectos económicos o de la economía de las aglomeraciones para lograr el aumento de la productividad: esta es la base de su visión sobre los desequilibrios del desarrollo  regional y sobre la estrategia de mega proyectos que inspiran el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno actual.

Su mirada de economista nunca abandona la reflexión filosófica. La humanidad, la vida buena para la mayoría y el tejido con el otro en aras del bien común, son temas que se anteponen a las consideraciones de eficiencia.  La justicia debe ser el fundamento de toda optimización. Su quehacer como economista guarda fidelidad a su postura filosófica: la economía nace de un debate moral sobre los hechos económicos y, por ende, hace parte de una narrativa llena de historia, de poderes y conflictos.

No es fácil encontrar un economista con el talante de Jorge Iván González. Su pensamiento es un balance cuidadoso entre la bondad humana, el rigor técnico-científico y el filósofo, capaz de proponer caminos para la cohesión social.

Su mirada apuesta por los “consensos sobrepuestos” de Rawls, bajo una racionalidad democrática, para lograr la justicia. No llega al debate con el prejuicio de la afiliación ideológica, comparte los argumentos del otro en búsqueda de un encuentro que se resuelva en mundos posibles de bienestar económico y político.

El paso por planeación

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) tuvo el privilegio de tener a un filósofo-economista capaz de tejer un discurso polifónico moderno, escuchó a los subdirectores y a los técnicos desde los seminarios y espacios como el de Planeación y Desarrollo (la revista del Departamento) siempre desde la apuesta de gobierno, interpretó la ruta posible para tender el puente entre lo imaginado y lo posible.

El Plan Nacional de Desarrollo fue una obra de ingeniería de voces, de equilibrio en el gasto y justicia social.

Su presencia en los municipios de Colombia, a ritmo de galope, en jornadas extenuantes, escuchando las voces de cada vereda, de cada comunidad para incorporar todos los ecos del país en el PND, como nadie en la historia lo había hecho, y su mirada transversal de los problemas sumó a todos los sectores económicos, sin importar la orilla de las concepciones o de los poderes.

Llamó a sumarse a cada uno, desde las categorías posibles del diálogo, aunque ya amarrado por la historia de los intereses de los participantes. El diálogo iba por buen camino, décadas de fragmentación política y económica exigían procesos institucionales que se demoran en su formación y por ende en su reconstrucción. En este contexto dijo: “se requiere potenciar las capacidades de las ciudades y trabajar armónicamente en la convergencia regional para hacer las grandes trasformaciones”.

El Plan Nacional de Desarrollo fue una obra de ingeniería de voces, de equilibrio en el gasto y justicia social. Su diseño recoge la filosofía del cambio social del actual gobierno, incorpora la geografía (en particular el agua como eje de dignificación humana), plantea transiciones de corto y mediano plazo, señala la necesidad de las aglomeraciones y de los grandes proyectos para garantizar la productividad y la sostenibilidad.

El director del DNP señaló la necesidad de la concurrencia de todos, de la empresa privada, de los gremios y los sindicatos, para hacer un frente común para el cambio. Necesidades apremiantes como la generación de valor agregado para la competitividad se señalaron como un imperativo para poner la economía colombiana en consonancia con las nuevas rutas del sector.

Y, de un modo más riguroso para el cambio social, un hecho crucial como la redistribución del ingreso de la propiedad y de la tierra requiere de proyectos bandera del DNP: el catastro multipropósito y el registro único de ingreso. Este tejido complejo como fundamento de un cambio justo y sostenible estuvo siempre en el substrato de Jorge Iván.

No obstante, su palabra moderada y el trato respetuoso de las instituciones, invitó a poner en marcha estas apuestas desde la moderación de un uso responsable de la propiedad, salarios altos con productividad mediante la superación de estructuras feudales de la economía y de la política en general.

Muy pocos se han percatado de la gran pérdida que representa la renuncia de González para Colombia. Cada uno de nosotros ha lamentado alguna vez en su vida el no haberse subido “al tren que era el suyo”, ya fuera un amor, una profesión o un negocio.

Con la partida de Jorge Iván González nos estaremos lamentando en un futuro mientras nos preguntamos ¿dejamos pasar al mejor director de la historia en el DNP?

Puede Leer: ¿Cómo medir los avances del Plan de Desarrollo?

* Por transparencia debemos advertir que Razón Publica se honra en tener al doctor Jorge Iván González entre sus miembros fundadores y entre sus más activos colaboradores.

**Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.

Acerca del autor

Enrique Ferrer Corredor

*Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

5 comentarios

Enrique Ferrer Corredor

Escrito por:

Enrique Ferrer Corredor

*Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

5 comentarios de “Jorge Iván González: el mejor director de la historia

  1. De los méritos , conocimiento , aportes y experiencia del profesor González a su paso por el gobierno, la Academia y el gremio , no cabe ninguna duda. No obstante, y con todo respeto, para meditar: Algunos altos exfuncionarios gubernamentales andan en plan de “desahogo» (Vean en caracol el fragmento noticioso al que bautizan, precisamente, «el desahogo» del economista Jorge Iván. https://www.youtube.com/watch?v=Ybv0OzjtUnw&ab_channel=NoticiasCaracol). ¿Es acaso ético, profesional y políticamente hablando, lanzar diatribas y reprobaciones (que no opiniones técnicas) a sus antiguos superiores y colegas y al proyecto político en el que participaron? Por supuesto es un país libre para expresar las opiniones, pero no creo que sean apropiadas estas reacciones y un tanto inconvenientes en el escenario de una oposición desaforada buscando hacerle daño, no precisa y solamente al sr. presidente, sino a la visión que él representa.

  2. Con la experiencia de la universidad de la «vida», es real que lo bueno que trate de ayudar a una sociedad, no dura. Es necesario tener mentes brillantes como la de el profesor González y la de el maestro Ferrer.

  3. Gran foto, y necesaria, del papel de los economistas hoy en día, donde hay que acudir siempre a los mismos economistas para leer opiniones y no solo interpretación de datos, como si los periodicos limitaran el espacio a pensar.

    Triste despedirse del mejor director que ha tenido el Departamento Nacional de Planeación, con grandes proyectos para la convergencia regional. Un gran maestro al con un discurso muy apasionado, pero no llevado por la pasión, nos demostraba los dificíl que es gobernar pero aún con esas grandes dificultades logró diseñar, por medio del dialogo, un PND donde quería eliminar la visión sectorizada de los anteriores gobiernos.

  4. En el contexto de la crisis axiológica en que se desarrollan las diferentes comunidades a nivel mundial -y las de Colombia no son la excepción- es difícil pensar que pueda haber entre los líderes políticos – aquí ‘política’ desde la concepción genérica griega- colombianos un ser que encarne el balance entre «la bondad humana, el rigor técnico-científico y el filósofo», resurge, entonces, desde el análisis que nos comparte el maestro Ferrer, la leve luz al final del túnel que conduzca a la ciudadanía colombiana al regreso del respeto y credibilidad por las instituciones del Estado de Derecho. En consideración, queda, el actuar del filósofo Jorge Iván González como ejemplo social, de una ética discursiva necesaria en todo discurso de propuesta política que evidencie las «pretensiones formales de validez -verdad, corrección, veracidad, inteligibilidad- (Habermas, Apel; en Cortina, A., Ética sin moral, 2000).

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