La ETB y el futuro del ecosistema digital del país | Razón Pública 2025
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La ETB y el futuro del ecosistema digital del país

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La ETB atraviesa por la crisis más compleja de su historia. Esta dificultad puede convertirse en una oportunidad para que el gobierno nacional adelante de forma decidida una reforma al marco institucional del sector TIC, para así promover de manera efectiva la transformación digital en el país.

No son alentadoras las recientes noticias sobre el estado financiero de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) divulgadas en varios medios de opinión pública y soportadas por la información financiera reportada por la compañía. Las elevadas cargas laborales de la empresa, el constante deterioro de sus principales indicadores financieros, la paulatina disminución de sus ingresos operacionales y las pérdidas, que en 2024 superaron $88.000 millones, prendieron las alarmas sobre la viabilidad del operador de comunicaciones de los bogotanos.

Como ocurre con cualquier otra empresa en riesgo, la gerencia de la ETB y su junta directiva tendrán que estructurar una estrategia que contemple disminuir drásticamente los gastos operativos y administrativos de la empresa, y así ejecutar un plan que permita a la compañía generar eficiencia en sus procesos para enfrentar la fuerte competencia en los diferentes mercados de comunicaciones en la capital del país.

El camino hacia una nueva visión estratégica que marcará el futuro de la ETB

La estrategia que tendrá que ejecutar la ETB indudablemente se soportará en generar valor a su red de fibra óptica: retomar la estructuración con algún socio estratégico, el proyecto de red neutral para alquilar su red a otros operadores de comunicaciones y fortalecer el ensanche de la red de fibra óptica en Bogotá. 

Lamentablemente, en 2022 esta iniciativa comercial fue objetada, de manera inexplicable, por la Superintendencia de Industria y Comercio, al argumentar que la Alcaldía de Bogotá, al expedir la normatividad urbana, beneficiaría la ETB y esto podría afectar la competencia en los mercados de comunicaciones en el Distrito. Este argumento desconocía que precisamente la competencia en los servicios de comunicaciones en el país está garantizada por las normas que expide la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), por lo que habría sido poco probable que la Alcaldía de Bogotá desconociera o ignorara las normas del regulador sectorial de comunicaciones para beneficiar a la ETB y desequilibrar la competencia en Bogotá.

Con el paso del tiempo se comprueba que esta decisión de la Autoridad de Competencia le impidió a la compañía modificar su perfil comercial, elemento que era clave para fortalecer su sostenibilidad financiera.

Adicionalmente, la empresa tendrá que retomar su liderazgo en el mercado corporativo o empresarial de la ciudad, desarrollar una oferta atractiva de soluciones tecnológicas soportadas en tecnologías emergentes como Internet de las Cosas (IoT) y la Inteligencia Artificial, y focalizar su oferta comercial en negocios diferenciables o específicos en donde pueda utilizar su ventaja competitiva, como ocurre con la infraestructura (postes o ductos) que tiene desplegada en el Distrito Capital.

En los recientes comunicados de la Empresa a la opinión pública, la gerencia de la compañía planteó, como otras empresas similares a nivel mundial, convertir la ETB en una empresa de tecnología digital (Techco) para diversificar sus negocios, buscar nuevas fuentes de recursos y redefinir su estrategia. Esta visión es acertada y no solo le permitiría a la ETB diseñar un nuevo marco estratégico, sino también pondría a la empresa como el núcleo para que el Distrito Capital avance en su transformación digital, se cierre la brecha digital en toda la ciudad, se cuente con un gobierno digital de primer nivel y se generen los mecanismos para fomentar la innovación, el emprendimiento y el fortalecimiento del ecosistema digital de la ciudad.

Para lograr lo anterior, será fundamental que la ETB se incorpore de manera activa en la ejecución de las políticas públicas digitales establecidas en el Plan de Desarrollo Distrital.

La necesidad de contar con una institucionalidad activa para que se retome el desarrollo del sector TIC

La transición que planea realizar la ETB marca la senda hacia donde se deben dirigir las empresas de comunicaciones, tanto públicas como privadas, en el país. El propósito debe ser convertirse en instrumentos que permitan a las regiones y ciudades colombianas transformarse en territorios inteligentes. En este contexto, la reconversión comercial de las empresas de comunicaciones en Colombia marcará su permanencia en el mercado en los próximos años.

La nueva visión planteada por la empresa bogotana es la respuesta a una difícil situación del sector: elevadas inversiones, retornos financieros reducidos, fuerte competencia y una compleja reorganización industrial. Todas estas apuntan a que en Colombia el mercado de las comunicaciones se organice alrededor de un oligopolio.

Ante este panorama, la respuesta de las autoridades sectoriales (MinTIC, CRC, Agencia Nacional del Espectro (ANE)) ha sido pasiva, al limitarse a ser unos simples espectadores del deterioro sectorial, que se ha agravado particularmente en el último año.

Si no existe una política regulatoria activa que promueva transformaciones profundas en el ecosistema digital colombiano, difícilmente se logrará superar los problemas que tiene la ETB, tampoco se podrá dinamizar un sector que necesita con urgencia una nueva visión para encarar los retos del futuro.

Foto: Pixabay: Telecomunicaciones

Una política pública acorde con la realidad que enfrenta el sector de las comunicaciones en Colombia 

Para crear un ambiente que propicie un mayor dinamismo sectorial, incremente la competencia y amplíe el despliegue de las redes de comunicaciones, son importantes acciones en varias dimensiones:

En primera instancia, se requiere revisar las cargas tributarias que afectan a toda la cadena de valor de los bienes y servicios digitales: propiciar incentivos tributarios para el desarrollo de proyectos con tecnologías emergentes, disminuir el IVA a los servicios de comunicaciones móviles e Internet y evitar la tendencia que tiene el gobierno nacional de gravar el comercio electrónico, las transacciones digitales y en general los servicios que se sostienen en plataformas digitales.

En segundo lugar, es perentorio revisar las cargas específicas que tienen los operadores de comunicaciones: las contribuciones al Fondo Único de Comunicaciones administrado por el MinTIC, la contribución a la CRC y los pagos por el uso del espectro en Colombia. 

En línea con lo anterior, se requiere que el MinTIC revise en detalle el uso de los recursos que extrae de los operadores de comunicaciones y estructure los programas públicos con especial énfasis en la conectividad social. Por lo tanto, será necesario que el MinTIC elimine, o por lo menos disminuya, los programas que se soportan con recursos del mencionado fondo, los cuales financian proyectos ajenos a la conectividad, como los de apropiación digital, que deberían estar en cabeza de otras entidades como el Ministerio de Educación Nacional o el SENA.

Por otra parte, es urgente que el gobierno nacional prepare al sector público en el campo del uso de las tecnologías emergentes. Si se aspira a que empresas como la ETB se conviertan en el instrumento para transformar los sectores de salud o educación, se requiere reformar el esquema de contratación pública en lo que concierne al componente tecnológico, empoderar a las entidades públicas para que aprendan a estructurar proyectos digitales de manera eficiente, diseñar una transformación profunda del esquema en que se realizan las compras públicas de tecnologías y, lo más importante, darle la suficiente prioridad al componente digital en la gestión que rige la administración pública en los niveles nacional y territorial.

Una nueva agenda regulatoria para el sector de las comunicaciones en Colombia 

En el frente de promoción a la competencia y en la habilitación de los recursos para que se generen nuevas oportunidades comerciales, es indispensable que el gobierno nacional, a través del MinTIC y de la ANE, revise de manera orgánica la gestión del espectro radioeléctrico en Colombia. 

Para facilitar la competencia se requiere que por fin se concrete la posibilidad de contar con un mercado secundario del espectro, analizar la posibilidad de entregar el espectro de 5G de manera directa a las entidades territoriales y flexibilizar las serias rigidices que tiene Colombia en la administración de este espectro, con los efectos negativos que esto genera para la promoción de nuevos proyectos de conectividad.

En el frente regulatorio el único aspecto novedoso que se ha observado en los últimos meses ha sido la apertura del estudio del impacto que sobre la financiación del ensanche y el mantenimiento de las redes de comunicaciones tienen las plataformas digitales, (Netflix, Google, Facebook, etc) conocidas como OTT. Este impacto se debe a que estas plataformas no contribuyen al desarrollo de la conectividad. Este debate, que se está dando en otros países, puede ser valioso, pero no es prioritario para el sector de las comunicaciones en Colombia, en donde el Regulador no ha intervenido de manera efectiva para garantizar la competencia en los servicios de comunicaciones, en un mercado que apunta a convertirse en oligopólico en los próximos meses.

La fibra óptica en el país

La ausencia de una política pública anclada en un marco regulatorio se manifiesta en la carencia de medidas que estimulen el desarrollo de la fibra óptica en el país, una de las mayores flaquezas de la política de conectividad digital del presente gobierno.

Si no se generan nuevos programas de conectividad social que, por ejemplo, abarquen el desarrollo de las redes de fibra óptica en las principales ciudades del país, difícilmente se estarán generando condiciones para que las empresas de comunicaciones cuenten con nuevos proyectos, que además son necesarios para mejorar la calidad de vida de los colombianos al permitirles cubrir el derecho al acceso a Internet. Recordemos que la pandemia del COVID 19 mostró que el acceso a Internet es un derecho humano fundamental.

Si Colombia no cuenta con una conectividad de primer nivel, tanto fija como móvil, difícilmente logrará desarrollar la Inteligencia Artificial en todo su potencial o incorporar otras tecnologías emergentes en la economía nacional, elementos que sin duda son esenciales si el país quiere abandonar su dependencia económica de la extracción de minerales e hidrocarburos.

Tal como lo reseñó el Editorial del diario El Tiempo del 10 de marzo de 2025, la crisis de la ETB debe ser atendida de manera prioritaria por parte de las autoridades que rigen el destino del sector de las comunicaciones en Colombia, pero esta intervención debe enfocarse en generar las condiciones para que empresas como la ETB puedan tener las oportunidades para transformar digitalmente el país. Esperemos que esta alarma sea atendida de manera efectiva por las entidades sectoriales. Puede ser la última oportunidad que le queda a la compañía bogotana.

Le recomendamos: ¿De qué sirvió la Cumbre Ministerial Latinoamericana para la Inteligencia Artificial?

Acerca del autor

Sergio Martinez
smartinez@razonpublica.org | + posts

*Economista de la Universidad de los Andes, Magister en Estudios Interdisciplinarios sobre Desarrollo de la Universidad de los Andes, Máster en Economía y Regulación de los Servicios Públicos de la Universidad de Barcelona, mimbro de la Comisión de Regulación de Comunicaciones CRC (2019-2022), Alto Consejero Distrital de TIC de la Alcaldía Mayor de Bogotá (2016-2019).

1 comentarios

Sergio Martinez

Escrito por:

Sergio Martinez

*Economista de la Universidad de los Andes, Magister en Estudios Interdisciplinarios sobre Desarrollo de la Universidad de los Andes, Máster en Economía y Regulación de los Servicios Públicos de la Universidad de Barcelona, mimbro de la Comisión de Regulación de Comunicaciones CRC (2019-2022), Alto Consejero Distrital de TIC de la Alcaldía Mayor de Bogotá (2016-2019).

Comentarios de “La ETB y el futuro del ecosistema digital del país”

  1. Sería bueno e importante preguntar: ¿quiénes fueron los funcionarios de la Superintendencia que dieron el concepto negativo para que ETB hubiera podido en su momento hacer el contrato con Ufinet para ser un Operador de RED NEUTRAL?.¿Quién fue superintendente que lo firmó dicho concepto ? y esa decisión ¿qué impacto negativo generó en el valor de la compañía y en la vida de los empleados que han despedido en este tiempo de crisis?

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