Transformación digital para superar la crisis hídrica en Bogotá
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Transformación digital para superar la crisis hídrica en Bogotá

Escrito por Sergio Martinez

Foto: Minambiente

Enfrentamos la crisis más grave en cuarenta años en materia de suministro de agua potable en Bogotá. Un camino para proteger este recurso es avanzar en la transformación digital del acueducto de la capital.

Sergio Martínez Medina*

Sin solución inmediata

Los bogotanos enfrentamos la peor crisis en el suministro de agua potable de los últimos 40 años, ocasionada por el fenómeno de El Niño y los efectos del cambio climático. Para responder a este difícil problema, la Alcaldía Mayor ordenó restringir el servicio de acueducto ante la incertidumbre sobre el suministro de agua que proviene del sistema Chingaza.

La crisis abrió el debate sobre la necesidad de ampliar la capacidad de este sistema hídrico, pero el impacto ambiental sobre una amplia parte del Parque Nacional Natural Chingaza, además de los alto costos económicos que deberán asumir los bogotanos, hacen que esta posibilidad esté lejos de concretarse. 

Ante este escenario es fundamental que la Alcaldía estudie otras alternativas para optimizar la prestación de agua potable en los próximos años, sin afectar el bienestar de los bogotanos y evitando nuevos racionamientos.

Un camino urgente pasa por avanzar de manera decidida en la transformación digital de los servicios públicos domiciliarios de red, que llevan energía, gas o agua potable a los hogares colombianos.

Una transformación digital pendiente

La revolución digital en la prestación de los servicios públicos es una realidad en varias ciudades de Estados Unidos, Europa y Asia. A través de la tecnología conocida como el Internet de las Cosas (IoT), los usuarios de energía o de agua pueden controlar su consumo y contar con información precisa sobre el estado de las redes, mientras que las empresas pueden planear de manera más precisa la oferta y la demanda de los servicios públicos. 

Además, los dispositivos inteligentes o medidores digitales pueden capturar información con un mayor nivel de detalle, lo que permite a las autoridades anticiparse a las crisis, tomar decisiones sobre política pública y adquirir datos para mejorar la gestión climática, elemento esencial para el futuro de los grandes centros urbanos.

Mediante la ciencia de los datos las ciudades pueden construir modelos predictivos para conocer la demanda futura, identificar puntos críticos para focalizar la gestión de la red, tener información para desarrollar sistemas eficientes para eliminar o mitigar las pérdidas que se generan en servicios, y, quizás el aspecto más importante, darle al usuario la posibilidad de controlar su consumo.

Foto: Acueducto de Bogotá - De acuerdo con el Acueducto de Bogotá, en 2023 las pérdidas por agua no contabilizada superaron el 35 %, por lo cual deberían incluirse más tecnologías emergentes para optimizar la distribución del agua y disminuir las pérdidas.

Por ejemplo, con el uso de sensores digitales en ciudades como Nueva York, se han instalado contadores electrónicos para evaluar el consumo, mejorar el uso de los residuos en los sectores industriales y comerciales, y administrar los recursos escasos de manera eficiente.

El futuro está en la revolución de los datos

El uso de sensores inteligentes está integrado con la analítica de datos para administrar las redes de los servicios públicos, como en el caso del acueducto. Mediante la ciencia de los datos las ciudades pueden construir modelos predictivos para conocer la demanda futura, identificar puntos críticos para focalizar la gestión de la red, tener información para desarrollar sistemas eficientes para eliminar o mitigar las pérdidas que se generan en servicios, y, quizás el aspecto más importante, darle al usuario la posibilidad de controlar su consumo. 

Con el uso de datos la administración de una ciudad cuenta con instrumentos o herramientas para enfrentar el cambio climático, optimizar el uso de recursos escasos, como el agua, y fortalecer las finanzas de las empresas o entidades públicas.

La transformación digital del Acueducto de Bogotá (EAAB)

En los últimos días la agenda pública del Distrito se ha concentrado en enfrentar la severa crisis de suministro de agua potable en la ciudad, mediante la imposición de un racionamiento zonal. Sin embargo, no se observa que exista una agenda digital robusta, no solo para superar esta crisis, sino también para transformar al acueducto de Bogotá (EAAB) en una empresa digital.

De acuerdo con la información que entrega el Acueducto de Bogotá, las pérdidas por agua no contabilizada superaron el 35% en el 2023, es decir que por cada 100 litros de agua que se distribuyen desde los embalses hasta los hogares bogotanos se pierden casi 35 litros en el recorrido. Esto demuestra la existencia de serias deficiencias en la distribución del recurso hídrico y una clara ausencia de control efectivo de la red.

De la misma manera, los bogotanos no tenemos mecanismos para controlar el consumo del agua en nuestras casas o apartamentos. Los contadores del consumo del Acueducto de Bogotá son obsoletos: no son entendibles para el usuario y no registran la información de manera precisa. Adicionalmente, la información en la factura también es confusa para la ciudadanía.

Frente a la gestión de la cuenca hidrológica y su interrelación con el medio ambiente, se ha evidenciado de manera notoria la poca capacidad que tuvo el Acueducto de Bogotá (EAAB) para prever la crisis de los últimos meses. Aparentemente, no existen modelos climáticos interrelacionados con la situación de la cuenca de Chingaza capaces de anticipar la rápida disminución de los embalses. 

En este contexto se requiere que el Distrito cuente con una administración integral del recurso hídrico, que incluya una completa interoperabilidad de los sistemas y bases de datos climáticos que tienen las autoridades ambientales con los de las empresas de servicios públicos.

Hacia la construcción de una prestación inteligente

La transformación digital del Acueducto de Bogotá (EAAB) debe ocupar un primer nivel en la agenda de política de la Administración Distrital, con el propósito de preparar a la ciudad para enfrentar los retos climáticos que impactarán al territorio en los próximos años. Por lo tanto, es importante comenzar a trabajar en las siguientes acciones:

  • Dotar a la EAAB de los suficientes recursos presupuestales para incorporar tecnologías, sensores, contadores y medidores digitales en toda la cadena de suministro. Para lograr este propósito, será necesario conseguir fuentes de recursos nacionales e internacionales para que la financiación del cambio tecnológico no se soporte únicamente en los cobros tarifarios.
  • El Distrito puede unir los intereses del Acueducto de Bogotá con la Empresa de Telecomunicaciones Distrital (ETB) para que esta última lidere el proceso de incorporación de tecnologías y dispositivos, de tal forma que se generaría un nueva oportunidad comercial y financiera para proteger el valor de ETB y así contribuir en garantizar su viabilidad futura.

Con el uso de tecnologías emergentes se podrán mitigar las pérdidas que tiene el Acueducto y esto hará posible optimizar la distribución del agua en la ciudad, en lugar de realizar proyectos orientados a almacenar el agua que tienen un elevado costo ambiental y social.

  • En el frente del uso de datos, es el momento de usar de manera eficaz la Agencia de Analítica de Datos-AGATA, creada precisamente con el objetivo de solucionar a través de la analítica de datos los retos que tiene la ciudad. 

Debería ser tarea prioritaria de esta agencia diseñar y ejecutar una estrategia multisectorial para contar con tableros de control, mapas de consumo, modelos de predictibilidad y capacidad para el diseño de soluciones, soportadas en Inteligencia Artificial (IA), que le sirvan a la ciudad para administrar de manera eficiente su recurso hídrico.

Este trabajo implicará una activa participación del Catastro Distrital, la entidad más avanzada en el manejo de información que tiene Bogotá, para unir la información de los diferentes sectores, integrar las bases de datos y articular los sistemas tecnológicos distritales con los de la región metropolitana y con los datos que recopilan las corporaciones autónomas regionales en cuanto a las cuencas hídricas.

La participación ciudadana es necesaria

Estas estrategias digitales necesariamente se deben complementar con un cambio estructural en el consumo del agua que tienen los bogotanos. Para lograr este efecto, será necesario diseñar una nueva cultura ciudadana enfocada en promover el ahorro y cuidado del agua, en toda la cadena de valor, que también se soporte en los medios y servicios digitales. 

Esto se consigue, por ejemplo, a través de formación virtual con énfasis en preservación del agua, para apropiar a los jóvenes y niños sobre el cuidado del medio ambiente y la protección de los recursos naturales. También con la utilización de procesos de innovación se podrán desarrollar aplicativos digitales para el control del consumo en los hogares. 

por cada 100 litros de agua que se distribuyen desde los embalses hasta los hogares bogotanos se pierden casi 35 litros en el recorrido.

Adicionalmente, se podrá dar un uso diferente a las redes sociales con mensajes institucionales orientados hacia la preservación de las cuencas hidrográficas, fomentar la participación ciudadana digital en el cuidado del medio ambiente y pensar, por parte de las autoridades, en el uso de mecanismos tarifarios que incentiven el ahorro de agua en los hogares, comercios e industrias.

Una nueva política pública con componente digital

El próximo 30 de abril de 2024 la Alcaldía de Bogotá entregará al Concejo de la ciudad el nuevo Plan de Desarrollo Distrital, que definirá la hoja de ruta de la administración en los próximos cuatro años. Esta crisis significa una gran oportunidad para que se incluya en este plan un componente digital robusto que inicie el proceso de transformación tecnológica que requiere con urgencia el Acueducto de Bogotá (EAAB). 

Asimismo, en esta hoja de ruta está la oportunidad para que se construya una nueva institucionalidad digital en la ciudad, que soporte con el uso de tecnologías emergentes las decisiones del futuro de la capital del país.

En su paso por la alcaldía mayor, el presidente Virgilio Barco, probablemente uno de los mejores alcaldes que ha tenido la ciudad, se preocupó por el ensanche o ampliación permanente de la red del acueducto capitalino. Con el paso del tiempo esta visión le permitió a los bogotanos mejorar su bienestar y contar con un servicio de agua potable de primer nivel mundial.

Es el momento para que la Alcaldía Mayor y el Concejo de Bogotá recuerden el ejemplo del alcalde Barco y tomen decisiones sobre el futuro del agua en la ciudad. Un paso en ese sentido es la transformación digital de este servicio, esencial para la calidad de vida de los ciudadanos. Las generaciones futuras lo agradecerán y reconocerán.  

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