
¿Qué se logró en la cumbre del G-20?
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El G-20 es más que un club económico: sus miembros incluyen excepciones y reflejan equilibrios políticos y regionales. Conozca cómo este foro moldea su influencia global.
El G-20 agrupa, en principio, 20 de las economías más importantes del mundo. Sin embargo, ese principio tiene excepciones. Los países Nos. 15, 18 y 20 (España, Países Bajos y Suiza), no son miembros del Grupo. Mientras tanto, se han incorporado la Unión Europea y ahora la Unión Africana. Por su parte, Argentina y Sudáfrica, que tienen las economías 24 y 41 del mundo, son miembros del G-20. Quizá los desfases se expliquen por la tentativa de equilibrar la pertenencia regional.
| Lugar en la economía mundial | Países con mayor PIB | PIB nominal (Millones US$)-2023 FMI- | ¿Pertenece al G-20? | |||
Total (2023) | 104 476 432 | |||||
| 1 | Estados Unidos | 26 949 643 | X | |||
| 2 | China | 17 700 899 | X | |||
| — | Unión Europea | 16 641 391 | X | |||
| 3 | Alemania | 4 429 838 | X | |||
| 4 | Japón | 4 230 862 | X | |||
| 5 | India | 3 732 224 | X | |||
| 6 | Reino Unido | 3 332 059 | X | |||
| 7 | Francia |
| X | |||
| 8 | Italia |
| X | |||
| 9 | Brasil |
| X | |||
| 10 | Canadá | 2 117 805 | X | |||
| 11 | Rusia | 1 862 470 | X | |||
| 12 | México | 1 811 468 | X | |||
| 13 | Corea del Sur | 1 709 232 | X | |||
| 14 | Australia | 1 687 713 | X | |||
| 15 | España |
| NO | |||
| 16 |
| 1 417 387 | X | |||
| 17 | Turquía | 1 154 600 | X | |||
| 18 | Países Bajos | 1 092 748 | NO | |||
| 19 | Arabia Saudita | 1 069 437 | X | |||
| 20 | Suiza | 905 684 | NO | |||
| 24 |
| Argentina | ||||
| 41 |
| Sudáfrica | ||||
| — | Unión Afric. | |||||
| 43 | Colombia (No pertenece) |
| AÚN NO |
La múltiple pertenencia del G-20
El Grupo tiene cuatro países Europeos (y la Unión Europea como tal), seis asiáticos, dos de Eurasia, tres de América Latina, uno de África (y la Unión Africana) y uno de Oceanía. En cuanto a países americanos no latinoamericanos, están presentes EE. UU. y Canadá.
En el caso de América Latina, pertenecen Brasil, México y Argentina, y dos países han sido invitados a las más recientes reuniones (Colombia y Chile)
Como se ve, el G-20 es el foro anual que representa la mayor proporción de la economía mundial (85 % aprox. en términos de PIB) y tiene, por lo menos en principio, una pertenencia de todos los continentes. Naturalmente, una de las polémicas tiene que ver con las posibilidades de ampliación, para incorporar quizás hasta cinco miembros más en el próximo futuro. Algunos países prefieren ampliar para incluir una porción aún mayor de la economía mundial. Otros, quieren mantener el número actual para evitar que se desdibuje el peso específico del Grupo.
La Cumbre anterior (2023) fue en India; por su parte, la reunión del G-20 en 2024, que acaba de terminar en Rio de Janeiro, fue un gran éxito diplomático para Brasil. La de 2025 está prevista para Sudáfrica y la de 2026 será probablemente en Arabia Saudita, el único país árabe miembro pleno del Grupo. El asunto aparece como una evidencia adicional del espíritu de universalización del G-20. Cabe resaltar que seis de los miembros del Grupo serán a su vez países BRICS para el mismo año 2025. Es este un factor de importancia sobre el que debemos tomar atenta nota.

Qué deja la Cumbre del G-20 en Brasil
Las Declaración de la Cumbre de Rio de Janeiro es muy extensa. Sus 85 numerales son una muestra de diversificación de la Agenda y de que el G-20 ha dejado de ser un foro financiero, como fue en sus comienzos.
Lo primero y más significativo es que los anfitriones brasileños hayan optado por efectuar la reunión en Rio de Janeiro. Ello, por una circunstancia de alto significado para Brasil y otros países del mundo: Es el lugar de Rio92 y el nacimiento de la Agenda de Desarrollo Sostenible. Se habla de “la construcción de un mundo justo y un planeta sostenible, sin dejar a nadie atrás”.
Los puntos 2 al 34 están dedicados a la situación económica y política del mundo, con referencias de rechazo a las guerras; la necesidad de acoger lo aprobado en Naciones Unidas; los retos que plantea la inequidad dentro de los países y, entre ellos, los grandes retos ambientales; e incluso la necesidad de acelerar el proceso de la Agenda 2030. También se expresa el deseo de poder contar con un mundo libre de armas nucleares (punto 10: paradójico, porque siete de los nueve países con armas nucleares son miembros del G-20).
Existe también (punto 13) una mención a las prioridades de la presidencia brasileña del Grupo: (i) Inclusión social y lucha contra el hambre y la pobreza; (ii)desarrollo sostenible, transición energética y acción climática; (iii) la reforma de las instituciones de gobernanza global. En esta reunión, como en la anterior en India, se percibió el fuerte activismo de los dos países anfitriones, y quizá de México y Turquía, por distinguirse del G-7, cuya reunión más reciente tomaba partido en varios conflictos regionales, y que tuvo más énfasis en temas de poder internacional que en los de entendimiento entre los pueblos. En ese sentido, el G-20 estaría mostrando mayor equilibrio que el G-7 en su visión del mundo.
En segundo lugar, los puntos 14 al 34 están dedicados a la inclusión social y la lucha contra el hambre y la pobreza. Existen allí temas como salud y prevención de epidemias, seguridad alimentaria, producción agrícola sostenible y en general el camino hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) en el marco de la ONU. Hacen referencia, además, a la corrupción y los flujos financieros ilícitos. Muestran preocupación por las fluctuaciones de los mercados, que incrementan las vulnerabilidades en numerosos países, y los problemas de la deuda a nivel internacional. Otros temas parecen más declarativos y reiterativos a tono con lo dicho en otros foros internacionales.
Una tercera parte está dedicada al Desarrollo sostenible, la transición energética y la acción climática (puntos 35 al 60). Como las decisiones del G-20 se toman por consenso, es probable que estos temas no registren avances durante el tiempo de la nueva administración Trump en Estados Unidos.
Los noticiarios de América Latina registraron la oposición y aprehensiones del presidente argentino, que hicieron que algunas referencias más avanzadas tuvieran que eliminarse del texto de la Declaración final (por ejemplo, la importancia de la inversión pública para paliar el cambio climático, y los temas ambientales como prioridad de políticas públicas, e incluso varias propuestas sobre transición energética).
Un cuarto gran tema de la Declaración tiene que ver con la reforma de las Instituciones de Gobernanza Global. Abarca los puntos 61 al 79. Se insiste en las reformas a Naciones Unidas. Una innovación de interés es que los puntos 77 a 79 se hayan dedicado a las preocupaciones éticas, de privacidad y de derechos humanos, así como del mercado laboral, en relación con la Inteligencia Artificial. Consideran que todos los países deben cooperar en esta materia.
Sobre las posibilidades de ampliación del G-20: Además de los países, se tienen ya dos agrupaciones, como se ha indicado: la Unión Europea y la Unión Africana. No hay mención alguna adicional en la Declaración de 2024. En los dos casos (más claro en el europeo), se trata de dos mecanismos de integración y concertación política reforzada. En cuanto a países, podría ser viable pensar en la incorporación (en caso de ampliación) de uno o dos países latinoamericanos, de acuerdo con el peso de su economía, y con la condición de tener una actividad diplomática consistente y bien planificada.
Exactamente lo mismo que sucede con la posibilidad y el reto de un país como Colombia, de pertenecer a los BRICS, mientras mantiene buenas relaciones con todos los demás países del mundo, incluido Estados Unidos. Mientras esas ampliaciones se pueden producir, las diversas gestiones diplomáticas deben tener dos tareas en el horizonte: que se siga invitando al país a las Cumbres del G-20, y eventualmente a las reuniones técnicas de algunos de sus grupos. Y una tarea inmediata, es avanzar en una hoja de ruta para gestionar pertenencia a los BRICS. Las gestiones diversas de los dos casos, implican en especial a Sudáfrica, Arabia Saudita y Brasil. Un buen reto para nuestra política exterior.
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Acerca del autor

Diego Cardona Cardona
*Magíster en Estudios de Asia y África de El Colegio de México y doctor en Relaciones Internacionales del Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. Ex Viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia. Correo: dcardonac@gmail.com
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