
¿La última COP?
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En Cali, en Bakú y en Riad sesionaron las Conferencias de las Partes de las tres grandes convenciones ambientales. Sus resultados fueron escasos y la situación es cada vez más grave: se necesita replantear las COP.
El fracaso de la COP29
El sentido y la metodología de las COP (Conferencias de las partes) de las tres convenciones clave para avanzar hacia un mundo climáticamente seguro, deben cambiar para dar participación efectiva a nuevos actores: la sociedad civil del mundo, y con ello modificar el actual esquema de toma de decisiones de los gobiernos que ha demostrado su ineficacia. Los resultados de la COP de Bakú que acaba de terminar así lo demuestran. Se aplazó el cronograma necesario para el abandono de los combustibles fósiles y la transferencia de recursos concesionales de los países desarrollados a los países en desarrollo para financiar las transiciones.
Los fenómenos meteorológicos extremos que está sufriendo Colombia se deben a la crisis climática y no a la llamada ‘temporada invernal’. Por eso hoy se habla de policrisis, palabra puesta en el debate por el Foro Económico Mundial de 2023. Allí se planteó un nuevo conjunto de problemas interrelacionados: efectos cruzados de la pandemia COVID-19, crisis energética y alimentaria mundial, guerras, interrupciones en la cadena de suministro, e inflación.
Estos factores se agravan por riesgos de límites planetarios acentuados por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua, la dispersión química y la contaminación plástica.
La nueva interactividad en el sistema global del cambio climático ha sido calificada por algunos como ‘riesgos compuestos de fragilidad climática’ o como ‘amenazas cruzadas del riesgo climático’. El Foro Económico Mundial la llamó ‘la policrisis’: un conjunto de riesgos globales relacionados con efectos combinados, de modo que el impacto general supera la suma de cada parte.
Calor que mata
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) anunció esta semana que la temperatura media anual de 2024 superará por primera vez los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900). Esto quiere decir que probablemente hemos superado el umbral de un mundo climáticamente seguro. Se estima que, a partir de 2025, el promedio de temperatura media global, probablemente, supere los 1,55 °C.
Otras fuentes como la Organización Meteorológica Mundial y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos habían advertido que 2024 podía batir el récord de calor de 2023. Había, según esta fuente, un 33% de posibilidades de que 2024 superara este máximo histórico y un 99% que este año se situara entre los cinco más cálidos de los registros hasta la fecha.
El mundo en que vivimos, en términos más precisos, es hoy 1,2 ºC más caliente que el de la era preindustrial. Durante algunos días de los veranos de 2022 y 2023 alcanzó a ser 1,5 ºC más caliente que la era preindustrial.
Este calor mata, como ya se ha comprobado. Mata de manera directa cuando causa golpes de calor y mata de manera indirecta cuando agrava fenómenos meteorológicos extremos, como las danas de Valencia y los huracanes en otras partes del mundo.
Miles de personas murieron de calor en Europa en el año 2003; otras murieron en Rusia en 2010; miles murieron en 2022, especialmente en España y Francia. Según Q. Zhao, alrededor del uno por ciento de todas las muertes del mundo pueden atribuirse al calor: siete por cada cien mil habitantes al año. El cambio climático es responsable de una de cada tres muertes relacionadas con el calor. A finales de siglo esta cifra puede aumentar diez veces.
Se trata, evidentemente, de un mundo en emergencia que, a pesar de estar sobre-diagnosticado sobre la gravedad y el origen de la emergencia, no la reconoce unánimemente y, algunas veces, la niega.
Tres convenciones
Me referiré a la urgencia de actuar, en clave de policrisis, frente a un mundo climáticamente inseguro, y a la crisis de las Conferencias de las Partes (COP)
Pero antes, algo de la historia institucional: en 1992 se establecieron tres acuerdos para coordinar esfuerzos internacionales y abordar los problemas ambientales globales:
- La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: 196 países y la Unión Europea. Establece un marco global para abordar el cambio climático con el objetivo de reducir las emisiones y limitar el calentamiento global.
- La Convención sobre Diversidad Biológica: 196 países. Su objetivo fue actualizado mediante el Marco Kunming Montreal que busca proteger el 30% del planeta (áreas terrestres, marinas y de agua dulce) para 2030.
- La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación: Adoptada en 1994.
En 2024, de manera casual, pero tal vez como un llamado de atención sobre la necesidad de reformar estas COP, se hicieron las tres con pocos días de diferencia. COP16 Biodiversidad en Colombia; COP29 Cambio Climático en Bakú y COP16 Desertificación en Riad.

Urge replantear las COP
Las Conferencias de las Partes (COP) deben cambiar hacia una especie de COPC3: Conferencias de las partes de las Naciones Unidas y de la Ciudadanía Global sobre las tres convenciones de la triple crisis, porque el sistema de toma de decisiones de los gobiernos ha demostrado su ineficacia.
Sobresale la acción fallida de los gobiernos frente a la crisis climática. Tanto así que ha sido el foro por excelencia de los empresarios el que ha señalado el fracaso histórico de las COP.
En el mundo en que vivimos se han firmado acuerdos internacionales que consagran metas de descarbonización para hacer frente a la crisis; no obstante, la mayor parte de estos países, especialmente los mayores emisores, no atienden a los diagnósticos de la ciencia y no cumplen los compromisos adquiridos. El fracaso de las COP es evidente. Bastaría revisar los datos de uno cualquiera de los indicadores del cambio climático, aumento de desertificación y pérdida de diversidad biológica para comprobarlo.
Volvamos al límite 1.5ºC. En la Conferencia de Glasgow (cop26, 2021) se reconoció el llamado de la ciencia para limitar la temperatura por debajo de 1,5 ºC. Esta COP recomendó a los países adoptar medidas para reducir en un 45 % las emisiones de carbono antes de 2030. Se dijo también que las emisiones debían llegar a su pico antes de 2025, para después descender hasta cero netos, antes de 2050.
Pero las metas del Acuerdo de París, que debieron reformularse sobre la base del Informe Especial 1,5 de 2018, son insuficientes para lograr estos objetivos. Así lo reconoció el informe de síntesis de Naciones Unidas de 2022, según el cual si se cumplieran las metas reportadas por 193 países tendríamos, no un descenso sino un aumento del 10,6 % de las emisiones antes de 2030.
La Convención de Cambio Climático (cmnucc) reaccionó ante estos datos y afirmó que el mundo sería conducido hacia temperaturas promedio de calentamiento de 2,5 ºC antes de 2040. La Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (pnuma) también lo confirma: de cumplirse las metas (tanto incondicionales como condicionales) de reducción de emisiones, se alcanzaría un aumento de temperatura promedio global entre 2,4 y 2,6 ºC.
Las metas de descarbonización 2030 y cero carbono 2050 se consideran hoy inalcanzables.
En las COP las decisiones solo se pueden tomar por unanimidad o por consenso. Este es el principal escollo.
La idea de renovarlas viene planteándose desde 2014 (marco de acción Lima París). En la COP15 de Copenhague (2009) la sociedad civil pidió ser escuchada.
No se han incluido actores decisivos en el proceso, ni se han asociado a actores incumbentes de todos los países en torno a una visión y a objetivos compartidos. Tampoco se han examinado a fondo las raíces del problema (como se pidió en 2009).
No existe hoy una lógica de transformación en profundidad a la medida de los desafíos fundada en un enfoque científico de los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. La acción climática se definió como centro de las respuestas globales. Pero no ha habido una acción climática adecuada al problema ni se han examinado a fondo los efectos colaterales positivos de la acción climática en temas como lucha contra la pobreza y objetivos de desarrollo sostenible.
Se ha insistido en crear una nueva gobernanza climática, pero no se ha examinado esta posibilidad en las COP. Un grupo de exfuncionarios de la ONU ha dirigido te una carta al jefe climático de la ONU Simón Stiell para pedir que no se celebren COP cada año. Connie Hedegaard, ex comisario del clima de UE, sugiere que podría ser suficiente celebrar las grandes cumbres cada dos años, mientras que los demás años podrían celebrarse reuniones más pequeñas y temáticas. Cumbres menos numerosas y pomposas ha propuesto. Quizá esta sea la manera de enfrentar la crisis de las COP, que deben mantenerse pero renovadas.
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Acerca del autor
Manuel Guzmán-Hennessey
*Profesor de la Universidad del Rosario, director general de la red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamérica Network (KLN) director@laredkln.org Twitter: @GuzmanHennessey
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