
La otra guerra de los mil días
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La semana pasada se cumplieron mil días desde el inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia, la cual comenzó con la invasión rusa a territorio ucraniano. Este conflicto no cobró relevancia la semana pasada solo por este hecho, también lo hizo por el anuncio del gobierno de EE.UU de permitir a Ucrania usar misiles estadounidenses de largo alcance para atacar territorio ruso. Ante esto, el gobierno ruso advirtió que podría incluso disponer de armas nucleares para responder este tipo de acciones. Además del peligroso escalamiento que está alcanzando el conflicto, en qué se diferencia esta guerra de las otras confrontaciones armadas que ha librado Rusia con sus vecinos a lo largo de la historia.
Si analizamos el siglo XX y lo que va del siglo XXI Rusia ha tenido aproximadamente 10 enfrentamientos con países vecinos, sin incluir las dos guerras mundiales. Estos enfrentamientos los podemos agrupar en cuatro tipos de escenarios: el Georgiano, el Afgano, el Checheno positivo y el Checheno negativo.

Primero explicaremos la ruta georgiana, o el escenario que ya no fue. Este escenario describe guerras o intervenciones relámpago ejecutadas por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o la Federación Rusa en la actualidad, en los que, en menos de un mes Rusia lograba su objetivo. Ejemplos de este tipo de casos son las acciones militares que desplegó la URSS en Alemania del Este 1953 (un día), Hungría 1956 (18 días), Checoslovaquia 1968 (30 días) y más recientemente la Federación Rusa en Georgia 2008 (9 días). Tal vez Rusia en un inicio se imaginó una intervención relámpago de este tipo en Ucrania, pero como señalamos al inicio del párrafo, por los tiempos ya este escenario no fue.
Luego tenemos la ruta afgana, o un escenario poco deseable. Describe guerras o invasiones que pueden durar hasta 10 años o más, como el caso de Afganistán (1978-1989). En este escenario la confrontación puede extenderse en el tiempo porque el país con el que se enfrenta Rusia puede resistir militarmente, en parte, por el apoyo de potencias extranjeras, como los insurgentes afganos lo recibieron de EE.UU. Decimos que es un escenario poco deseable por los costos humanitarios que tendría una guerra tan prolongada, aunque sería un escenario favorable para Ucrania puesto que los afganos lograron al final derrotar a los rusos.
También tenemos la ruta chechena positiva, o el escenario deseado mayoritariamente por Ucrania y sus aliados. Describe invasiones o guerras en las que la Federación Rusa sale derrotada luego de un par de años de combates, como en el caso de la primera guerra chechena, la cual se libró entre 1994 y 1996. Pese a todos los pronósticos, Rusia cayó ante una fuerte y muy bien organizada insurgencia chechena en su momento, viéndose forzada a negociar un acuerdo de paz. Aunque es un escenario positivo para Ucrania, ya los tiempos van en contra, puesto que la primera guerra chechena demoró 1 año, 7 meses y 22 días, y la ucraniana actual ya supero los mil días.
Y por último encontramos la ruta checheno negativa, o el escenario más favorable a Rusia. Describe una invasión o guerra en la cual luego de varios años de combate la Federación Rusa sale victoriosa, como ocurrió durante la segunda guerra chechena desarrollada entre 1999 y 2009. Nuevamente, no consideramos este escenario muy favorable, ya que al igual que el afgano lo prolongado de los enfrentamientos armados generaría unos costos humanitarios considerables para ambos países, en especial Ucrania.
Podríamos sacar algunas inferencias exploratorias con respecto a los cuatro escenarios y la tipología. Por ejemplo, las guerras o invasiones que Rusia desarrolla en contra de países europeos las tiende a ganar, como los casos de Alemania del Este, Hungría, Checoslovaquia o Finlandia. Por el contrario, las guerras o invasiones que desarrolla contra países no europeos las tiende a perder o se le dificulta la victoria, como los casos de Japón, Afganistán y la primera guerra chechena. Que quede claro que usamos la expresión “tiende a” para explicitar que hablamos de tendencias, que pueden ocurrir o no, no hablamos de leyes universales. Teniendo claro esto ¿en cuál de estos escenarios podríamos ubicar a Ucrania? Al superar los dos años de su inicio ya no hablaríamos de enfrentamientos de corta resolución, por ende, los dos escenarios que quedan por desgracia son los de larga duración: el afgano, que implicaría una victoria para Ucrania en el largo plazo, o, el checheno negativo, que implicaría una victoria para la Federación Rusa en el largo plazo.
Pese a todo lo dicho anteriormente, la participación cada vez mas actividad de potencias occidentales en el conflicto a favor de Ucrania y la nueva advertencia nuclear rusa, pueden llevar la guerra por rutas y escalas imprevisibles. Esperemos que se dé un desescalamiento del conflicto, un pronto cese al fuego o acuerdo de paz, y que, en un eventual futuro, sean investigados y condenados los crímenes de guerra cometidos por las autoridades rusas durante la invasión a Ucrania, como los crímenes de guerra cometidos por las autoridades ucranianas en el marco de la guerra interna que libraba desde el 2014 en la región del Dombás, contra los separatistas prorrusos. Independiente como finalice la guerra, algo parece seguro, el mapa de Europa del Este cambiará.
Acerca del autor

Armando José Mercado
*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.
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