Más allá de los pasaportes: la inmensa agenda de la política exterior
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Más allá de los pasaportes: la inmensa agenda de la política exterior

Escrito por Diego Cardona Cardona

Las noticias sobre política exterior se han reducido a la telenovela de los pasaportes, pero hay temas cruciales para el país que poco o nada se discuten. Esto son algunos de ellos.

Diego Cardona Cardona*

Los pasaportes importan, pero no deben distraernos  

La agenda de política exterior de un país incluye muchos elementos y actores tan diversos como los jefes de Estado, los cancilleres, las oficinas de asuntos internacionales de otros ministerios y otras entidades nacionales, además de que ciertas regiones y ciudades también tienen actividad internacional. Por eso es natural que la agenda de política exterior sea múltiple, compleja y, en algunos casos, totalizante. 

Por circunstancias de coyuntura, algunos temas adquieren más importancia que otros en ciertos momentos. Esto es válido, y en el caso colombiano explica por qué una buena proporción de las referencias de los medios de comunicación, en los últimos dos meses se han ocupado de la licitación para elaborar los pasaportes. 

Hay un ministerio dedicado al medio ambiente, pero el apoyo de la Cancillería es crucial. Algunos asuntos pueden ser ventilados entre los ministros del ramo, pero el impulso político para una política bilateral o multilateral exitosa tiene que provenir de la Cancillería.

El asunto es de gran importancia porque son muchos los ciudadanos que necesitan ingresar o salir del país; también puede tener un componente en la lucha contra la corrupción e implica temas de seguridad jurídica y transparencia necesarias en contratos millonarios de la administración pública.

Foto: Aeropuerto de Matecaña - Se debe trabajar en la atención consular, considerando que más del 10% de colombianos están en el exterior y tienen vocación de permanencia prolongada y también para atender a aquellos viajeros de periodos cortos.

Prioridades de la agenda 

Pero no pensemos que un solo tema, cualquiera que sea, es el factor central y casi único de la agenda internacional. El canciller Murillo y su equipo tienen una buena cantidad de desafíos que no dan espera, entre los cuales se pueden resaltan las siguientes:

  • Cambio climático. Hay un ministerio dedicado al medio ambiente, pero el apoyo de la Cancillería es crucial. Algunos asuntos pueden ser ventilados entre los ministros del ramo, pero el impulso político para una política bilateral o multilateral exitosa tiene que provenir de la Cancillería. En este caso tenemos la ventaja de que el canciller Murillo fue ministro de medio ambiente; tiene sensibilidad y conoce buena parte de la agenda.
  • Energías alternativas. La capacidad del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia en materias científico-técnicas siempre ha sido deficiente, quizás debido a la vieja imagen de una entidad dedicada a la diplomacia política, jurídica, de soberanía o representación ante gobiernos o entidades internacionales.  Pero la transición energética tiene que ver con la integralidad de la agenda internacional.
  • Atención consular. Este es un componente esencial de la atención a los colombianos en el exterior. Un país con más del 10% de su población viviendo más allá de las fronteras y con un alto porcentaje de viajeros en períodos cortos tiene que obrar en consecuencia.  Es encomiable que de manera creciente la Cancillería considere el servicio consultar como una parte fundamental de la carrera diplomática. Es un tema que merece más atención.
  • Paz y resolución de conflictos. Para Colombia es un temas crucial y permanente. Quienes pintan la historia colombiana como la de una república feliz, a veces alterada por los violentos, han tenido que ceder el paso a quienes saben que tuvimos muchas guerras civiles, algunas más generalizadas que otras, durante casi todo el siglo XIX

Abrimos el siglo XX con la sangrienta Guerra de los Mil Días, se guidas por las hegemonías partidistas y la Violencia en buena parte de nuestro territorio. La Violencia obedeció a las realidades de la lucha por la tierra, la injusticia social, la intolerancia con las ideas ajenas y muchas formas de exclusión —los mismos elementos subyacentes al bien o mal llamado “conflicto armado interno” y a la violencia que aún sigue azotando a las regiones. Por eso la Cancillería debe prestar atención prioritaria a esta materia. 

Prioridades por regiones del mundo

  • La relación con los vecinos cercanos o menos cercanos debe ceñirse a la Constitución,  según la cual la prioridad de la política exterior es la concertación e integración con nuestra parte del continente.

Pero parece que estos tiempos no son los más propicios para iniciativas de integración nuevas o tradicionales. Ni siquiera hemos podido definir con nuestros eventuales socios si la integración es apenas comercial o puede ser más integral, y si el único modelo es el europeo, o si puede acercarse al de Asia Sudoriental que, siendo diferente, no es menos importante.

Lo claro es que el relacionamiento de Colombia con Brasil y México, los dos países más importantes de América Latina, debe tener una alta prioridad. También la relación con Venezuela por razones de vecindad y vocación geoeconómica, yendo más allá de las divisiones propias del tradicional enfoque geopolítico.

  • Por supuesto que nuestra relación con el principal mercado del mundo es una prioridad. Por fortuna, el canciller Murillo conoce bien la política interna de Estados Unidos. La polarización extrema y sin precedentes entre demócratas y republicanos hace presagiar tiempos en los que el manejo de las relaciones exigirá todavía un mayor grado de tino y de serenidad. 
  • La cuenca del Pacífico necesita más atención de la que está recibiendo. Hay allí un grupo de países con gran peso económico y diversidad política entre sus gobiernos;  sabemos que, desde comienzos de este siglo, los intercambios en el gran Pacífico son mayores que los del Atlántico.  

Por si fuera poco, esa atención sería el corolario para desarrollar en serio nuestra región Pacífica, la más desigual de Colombia. Quizás debamos ampliar el tema para incluir al Indo-Pacífico. 

  • Los países europeos siguen siendo importantes, aunque su atención ya no esté dirigida a América Latina; en los países africanos tenemos una representación diplomática realmente mínima, pero merecen mucho más; en el  Medio Oriente hay modelos de desarrollo y capacidades de inversión que deberíamos aprovechar con mucha más intensidad. 

La cuenca del Pacífico necesita más atención de la que está recibiendo. Hay allí un grupo de países con gran peso económico y diversidad política entre sus gobiernos

La lista anterior no es exhaustiva, pero muestra que nuestra atención no puede limitarse al tema de coyuntura. Precisamente por eso es bueno tener al frente de la Cancillería a un funcionario con vocación de totalidad,  capaz de manejar varios temas grandes del Ministerio e interesado en la buena coordinación con el personal de la Cancillería. 

Hay por supuesto otros temas importantes, como el reclutamiento y capacitación de los funcionarios del servicio exterior, incluyendo los que no son de carrera. 

Y existe, sobre todo, la pregunta de si el alto gobierno y los mandos medios de la administración en general tienen claridad sobre las prioridades y estrategias de la política exterior, tanto las tradicionales como las nuevas. Esta pregunta es imperativa porque, sin esa reflexión, el personal del servicio exterior y la opinión pública tendrían que volar sin instrumentos distintos de los continuistas y a los meramente intuitivos.

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