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La oportuna historia de una negociación de paz

Escrito por Juan Pablo Conto
Acuerdos de Paz entre el M-19 y el Gobierno Nacional.

Acuerdos de Paz entre el M-19 y el Gobierno Nacional.

Juan Pablo ContoEn medio de tantos hechos recientes que amenazan el cumplimiento del Acuerdo con las FARC, Historia de un entusiasmo de Laura Restrepo ayuda a comprender las negociaciones en Colombia y, sobre todo, los intereses detrás de su fracaso.

Juan Pablo Conto*

Historia de un entusiasmo
Laura Restrepo
Punto de Lectura
2010

Un libro oportuno

En un artículo publicado en 2013 en la página web de la Corporación Nuevo Arcoíris la periodista Marta Ruiz, quien hoy es candidata a participar en la Comisión de la Verdad, recomendó una lista de textos para construir una visión crítica del proceso de paz y para trabajar en un eventual posconflicto.

Esta lista incluyó Historia de un entusiasmo de Laura Restrepo, que en un principio –doce años antes de su reedición– llevó como título Historia de una tradición. En su descripción Marta Ruiz lo define como “el mejor libro que se ha escrito sobre un proceso de paz”.

Quizás tenga razón, y la calidad del libro se confirma porque es una pieza útil para leer en los tiempos que vivimos. Al hablar del proceso de paz con las FARC muchos hacen referencias a las negociaciones en otras partes del mundo y, aunque muchas cosas se podrán aprender de ahí, se tiende a olvidar la experiencia de Colombia. Una de esas experiencias es el fallido proceso de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y la guerrilla del M-19, en el cual Laura Restrepo hizo parte de la comisión negociadora en 1983.

Recordar el libro en este momento es oportuno. Ahora, cuando la Policía Nacional Antinarcóticos parece haber asesinado hace unos días a campesinos cocaleros en Tumaco, haciendo explotar una bomba de tiempo que se veía venir, como bien lo señaló La Silla Vacía. O porque en el momento de escribirse este artículo el conteo de líderes sociales asesinados que lleva la plataforma Pacifista llegó a 51 después de menos de un año de tras la firma de los acuerdos. O porque la reforma rural corre riesgo por cuenta de la politiquería y los violentos. O porque en un informe de Indepaz y Marcha Patriótica se afirma que hay síntomas de que lo ocurrido con la Unión Patriótica podría repetirse.

Todo esto es muy grave, independientemente de la orilla política donde nos paremos.

Un viaje al pasado

Firma de los Acuerdos de Paz con las FARC.
Firma de los Acuerdos de Paz con las FARC.  
Foto: Embajada de Colombia en Marruecos

En su libro Laura Restrepo hace un recorrido por aquellos años cuando el entusiasmo se sentía en el ambiente, un entusiasmo que hoy parece que nunca se acabó de recuperar. Son 34 capítulos y un pequeño prólogo en los cuales la autora hace un minucioso viaje por el proceso de paz entre el gobierno y el M-19.

Empieza con una semblanza de Belisario Betancur y una explicación de por qué era un personaje idóneo para iniciar este proceso. Luego hace una breve descripción de los principales grupos al margen de la ley que en ese momento estaban en lucha contra el Estado –las FARC, el M-19, el ELN y el EPL– y ubica el conflicto en el contexto nacional e internacional. A partir de ahí se configura un juego de ajedrez.

Este libro es una crónica larga y subjetiva. Pero no por eso falta al equilibrio informativo y a un genuino sentido de realidad. 

La historia empieza con la amnistía al M-19 y la muerte de Jaime Bateman en un accidente aéreo. En ese momento surgen las opiniones e intereses alrededor del proceso de paz y la puja de poder entre el presidente y el ministro de Defensa, en esos años militar. Aparece el Movimiento Anti Secuestro (MAS), con el cual se comienza a vislumbrar el paramilitarismo y su alianza con la Fuerza Pública, que ni Betancur pudo desentrañar cuando lo intentó. Y finalmente aparecen los grandes carteles en el mapa y arrecia la intromisión de la embajada de Estados Unidos en la política nacional para frenar el comunismo y catalogar a las FARC como otro cartel de droga.

Esta también es una historia de encuentros secretos, de comisiones para la paz bajo el escrutinio público, pero con personajes que en la sombra se encargan de manejar los hilos del proceso. Es una historia de apretones de mano entre ministros, e incluso el presidente, con líderes del M-19, sin testigos, en hoteles o casas en México o en España.

Se trata de un relato de complots y traiciones, de un Estado saboteado por su propio ejército, de un M-19 deseoso de poder que, aunque arrogante en momentos de la negociación, aguantó un golpe tras otro para mantenerse en el proceso. Es la historia de un presidente que poco a poco se fue quedando solo y cuyo carisma no fue suficiente para mantener a flote la anhelada paz. Hasta que todo cedió, no se pudo más, y se fue al abismo.

El libro finaliza con el fatídico desayuno y el atentado por el cual Antonio Navarro Wolff acabó con una pierna de palo y esquirlas en su garganta.

La historia se repite

Expresidente, Belisario Betancur.
Expresidente, Belisario Betancur.  
Foto: Biblioteca Pública Piloto

Este libro es una crónica larga y subjetiva. Así lo afirma su autora. Pero no por eso falta al equilibrio informativo y a un genuino sentido de realidad. Su simpatía por muchos de quienes hacían parte del M-19 se equilibra con entrevistas al presidente Betancur, al ministro de Defensa, a Jaime Castro y al general Hernando Díaz Sanmiguel, comandante del Ejército que ordenó algunos de los ataques a los campamentos guerrilleros en época de tregua.

Laura Restrepo construye un libro repleto de detalles que en algunos momentos se siente como una ficción.

Así, Laura Restrepo construye un libro repleto de detalles que en algunos momentos se siente como una ficción, y que gracias al acceso privilegiado que ella tuvo al proceso de paz nos devela una historia muy compleja que se siente como un cuestionamiento a la versión oficial.

Son dos los grandes aportes del libro:

  • El primero es mostrarnos que somos herederos de todo lo que en ese proceso de paz pudo ser y no fue, y de ese modo nos ayuda a tener un panorama más amplio de nuestro contexto actual, a unir líneas temporales.
  • El segundo es hacernos comprender que aunque los personajes cambian, mucho de lo que estaba en juego en ese momento continúa estándolo. Así nos confirma que la paz es un camino largo y difícil, sobre todo en un país donde a muchas personas les importa más tener la razón que encontrar soluciones. Tanto que algunas veces para tener la razón están dispuestos a usar la violencia como recurso.

Allí están algunas de las pequeñas causas que aún contribuyen a alimentar esta guerra incesante. Es necesario identificar quién está en busca de qué, porque a veces lo único que cambia son los nombres. Este libro ayuda en esta tarea.

* Historiador con maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes.

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