La lucha por la tierra de los indígenas: de la Colonia hasta hoy - Razón Pública

La lucha por la tierra de los indígenas: de la Colonia hasta hoy

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El antropólogo colombo-ucraniano Juan Friede Alter.

Juan Pablo ContoLa independencia de Colombia no fue de todos contra los españoles: muchos indígenas lucharon contra los criollos y contra la Republica en defensa de su tierra. Este conflicto no está resuelto aún, pero comprender su historia servirá para lograrlo.

Juan Pablo Conto*

El indio en lucha por la tierra
Juan Friede
Editorial La Chispa
1972

Los indios de Pasto contra la República (1809-1824)
Jairo Gutiérrez Ramos
Instituto Colombiano de Antropología e Historia
2007

Los indios y la Independencia

Las confrontaciones y los debates entre el Estado y los grupos indígenas no son una novedad – y de hecho podrían haberse reducido desde que la Constitución de 1991 reconoció sus derechos culturales, al menos en el papel-.

El caso del departamento Nariño ilustra estas tensiones durante la guerra de Independencia.  En Pasto se gestó uno de los movimientos más fuertes de adhesión a la Corona española. Aunque no fue el único (pues en Antioquia se dieron algunos brotes), sí fue el más radical y el que mayores obstáculos opuso a la campaña de Simón Bolívar.

Esta reseña se ocupa de dos libros que permiten una lectura alternativa sobre la Independencia y ayudan a entender la historia de un grupo que trasciende la historia de Colombia. Quizás por eso ha sido tan difícil incluir a los pueblos indígenas  en un proyecto de nación.

El indio en lucha por la tierra

El antropólogo colombo-ucraniano Juan Friede Alter.
El antropólogo colombo-ucraniano Juan Friede Alter.
Foto: Biblioteca Luis Ángel Arango

Juan Friede fue un especialista en historia colonial de América, y especialmente de Colombia. En 1944, en la primera edición del libro El indio en lucha por la tierra ya tenía una hipótesis acerca de la actitud de los indígenas frente a las revueltas republicanas.

El autor explica que la Independencia no produjo la emancipación para el indígena y descubre, mediante documentos, que “hubo una limitada colaboración de los indios en las sublevaciones del siglo XVIII”. Incluso advierte que “la importancia de esta colaboración ha sido exagerada por los historiadores” y que debe tenerse mucho cuidado con las generalizaciones sobre la actuación de los distintos grupos étnicos.

La Independencia no produjo la emancipación para el indígena.

Esta tesis viene a ser una réplica a historiadores tan influyentes como Germán Arciniegas o Salvador Camacho Roldán, quienes  intentan mostrar la Independencia como una acción colectiva y general que unió a todas las castas en contra de los españoles. A diferencia de este sueño colectivo, Friede considera que “la República ni pudo ni quiso comprender los específicos problemas indios”.

Según sostiene este autor, “el indio con más o menos conciencia sentía (…) que la pérdida de su tierra constituía el fin de su existencia”. Esto se debería a que durante la Colonia el indio hubiera mantenido o incluso aumentado su apego a la tierra como forma de protección contra gente tan ajena a su cultura. De hecho las autoridades españolas tenían una actitud más positiva en materia de resguardos “que las autoridades republicanas después de las guerras de Independencia”.

La Corona y los colonizadores siempre tuvieron enfrentamientos. La Corona deseaba una población productiva y numerosa para poder extraer más impuestos, mientras que los colonizadores buscaban la explotación más eficaz del territorio hispanoamericano. De aquí que la Corona hubiera promulgado leyes protectoras del indígena, aunque muy pocas veces eran cumplidas por la dificultad  de controlar a los colonizadores al otro lado del mar. De esta manera el indígena habría tenido una imagen paternal de la Corona, aunque no de los Virreinatos.

Con la aparición de la República, el concepto de libertad individual se extendió a los indígenas, que por eso quedaron obligados a jugar bajo los parámetros del criollo. Esto atentaba contra la idea colectivista de los resguardos que preferían los españoles, pues para ellos era más conveniente restringir la libertad individual respecto de la industria, el comercio y la agricultura. Por esta razón la Corona defendía los resguardos “contra las ambiciones de conquistadores y colonizadores”.  En cambio la República buscó continuamente la destrucción de estos para integrarlos al nuevo sistema económico e incluso ordenó repartir las tierras de propiedad colectiva.

Según Friede, la actitud de los nativos no se puede calificar como retrógrada o antirrevolucionaria, porque era una reacción ante los pocos cambios que traía la Independencia y ante el hecho de que la posesión de la tierra, que los había amparado durante la Colonia, se veía amenazada por la legislación republicana.

Los indios de Pasto contra la República

Portada del libro “Los Indios de Pasto contra la República” de Jairo Gutiérrez Ramos.
Portada del libro “Los Indios de Pasto contra la República” de Jairo Gutiérrez Ramos.
Foto: Instituto Colombiano de Antropología e Historia

En 2007, años después de la publicación de la obra de Friede, Jairo Gutiérrez Ramos publicó su libro Los indios de Pasto contra la República (1809-1824). El autor pretende demostrar que la posición política de los indios de Pasto fue determinada por varios factores:

  • La defensa de las tierras comunales,
  • El clientelismo,
  • El apoyo al rey como figura paternal.

Esto muestra la complejidad del problema que en otras ocasiones se había abordado desde perspectivas simplistas y reduccionistas. Para Gutiérrez esta mezcla de motivos habría dado pie a la oposición de los indios de Pasto a las políticas liberales del republicanismo criollo que pretendían destruir sus tierras y sus organizaciones comunales, argumentando que iban en contra de la noción de ciudadano.

El autor explica cómo durante el período de la colonización española se crearon los pueblos de indios, gracias a una Cédula Real de Carlos V en la década de 1550 que puso en marcha el virrey Francisco de Toledo. Con esto se pretendía controlar a la población indígena garantizando la cristianización y la civilización. Pero además de eso se produjo una aculturación – facilitada por la mezcla de diferentes culturas indígenas bajo un mismo núcleo urbano- y una inestabilidad económica, consecuencia de la desarticulación del modo de subsistencia llamado “archipiélagos verticales”. Este modo de producción consistía en un reparto del trabajo establecido por la tradición para explotar mejor los distintos pisos ecológicos andinos.

Hoy en día la tierra sigue siendo un punto de conflicto con los indígenas. 

Tiempo después las reformas borbónicas intentaron integrar al indio al sistema mercantil  mediante la donación de tierras realenga para la explotación y comercialización de productos, más que para la subsistencia. Para esto eran necesarios procesos como los censos, que fueron mal recibidos por los indios, pues los consideraban un sistema para esclavizarlos. Este intento resultó en numerosas manifestaciones que hicieron que las  reformas borbónicas no fueran tan exitosas y no transformaran completamente la realidad de los pueblos de indios.

De esta forma, la nueva identidad indígena, todavía basada en las relaciones comunitarias, pero formada también por los diferentes momentos de inestabilidad y cambio, fue la principal opositora de la República, que iba en contra de las tradiciones y hábitos ya establecidos por los indios.

Por otra parte, para Gutiérrez, el clientelismo fue un factor muy influyente en la toma de posición política de los indios de Pasto frente a la Independencia. Las élites de esta ciudad prometieron interceder por una reducción en los tributos que los indios debían pagar si estos apoyaban al bando realista.

Por último, la exaltación del rey como figura paternal es un punto que el autor trata de manera no muy profunda, pero suficiente como para entender que influyó sobre las acciones de los indios de Pasto entre 1809 y 1824. La imagen que los indios tenían del rey  estaba íntimamente ligada a los resguardos o “república de indios” que tanto les interesaba defender y que era protegida por el monarca contra la ambición de los terratenientes blancos. De esta forma, los indios de Pasto se sentían amparados por su rey y sentían en cierta forma la obligación de apoyarlo y serle fieles.

La lucha continúa

Las posiciones de Friede y de Gutiérrez tocan elementos muy interesantes. Por un lado está la figura paternal que simbolizaba la Corona para los indígenas de Pasto que sentían que el rey buscaba protegerlos, aunque esto fuera solo en la medida en que la Corona se viera beneficiada también y lograra sobreponerse a lo intereses de los colonizadores. Fue justamente esto lo que llevó a los pueblos indígenas a desafiar a la República en fuertes enfrentamientos, cayendo incluso en masacres, como sucedió en la Batalla de Bomboná.

Hoy en día la tierra sigue siendo un punto de conflicto con los indígenas. El debate y la visión con la que se aborda tienden siempre a partir de nuestro lado de la historia, ignorando los procesos históricos de estas comunidades. Quizás del esfuerzo por entender esto pueda nacer un diálogo que ayude a resolver las tensiones que explotan cíclicamente.

 

* Historiador con maestría en periodismo de la Universidad de los Andes.

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