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La historia que el país no quiere escuchar

Escrito por Juan Pablo Conto
Guerrilleros del Frente 33 en el Magdalena Medio.

Guerrilleros del Frente 33 en el Magdalena Medio.

Juan ContoEn este libro, el sociólogo Alfredo Molano se adentra en la historia de la guerrilla de las FARC. ¿Estará el país del posconflicto en disposición de conocer y entender la historia del grupo que ha aprendido a odiar como el enemigo más grande?

Juan Pablo Conto*

Trochas y fusiles: historias de combatientes

Alfredo Molano

Taurus 1994

Las historias de una guerra

Una sociedad que desea entrar en un proceso de reconciliación tiene que confrontarse, ver las múltiples caras que han participado en el conflicto y las muchas miradas desde donde este se ha interpretado. Hay muchos textos que logran entrar en estos matices y que, a pesar de no ser nuevos, mantienen su vigencia por la manera como han encarado las historias que no se ven a simple vista.

Es sorprendente ver la diferencia entre las narrativas que se han construido alrededor de la guerra en las ciudades y en las zonas rurales del país. Al final, la historia de la guerra es una con una escala de grises realmente compleja y variada, dependiendo del momento y del lugar en el cual se ponga la lupa.

El ejercicio de escucharnos es difícil y los retos que plantea son delicados; sin embargo, para una reconstrucción juiciosa y para sentar las bases de un escenario de posconflicto es necesario darle voz a todas las versiones y contrastarlas. Resulta evidente que se tocarán puntos sensibles y que la primera reacción de buena parte de la opinión pública será rechazar cualquier información de la contraparte.

Debido a su ilegalidad, es poco lo que se sabe de la narrativa que se ha construido en las FARC. Desde afuera, su historia se conoce de manera muy general: se habla de Marquetalia, de la constitución de un grupo que pasó de defenderse a declararle la guerra al Estado, que se expandió por gran parte del país y que fue declarado como terrorista por su accionar.

Pero esta historia no está completa y no permite hacer una lectura pragmática de lo sucedido. ¿Cuál es el eslabón entre el período conocido como La Violencia y el desarrollo de esta guerra? ¿Cómo lo vivieron sus fundadores? ¿Cuáles fueron las motivaciones estructurales? ¿Cuáles las individuales? ¿De dónde salió ‘Tirofijo’? ¿Quién era el ‘Mono Jojoy’? ¿Qué historias son las que recorren las filas de las FARC? ¿Cómo es la vida en el monte?

Trochas y fusiles

Mujeres guerrilleras del Frente 49 de las FARC.
Mujeres guerrilleras del Frente 49 de las FARC.
Foto: Facebook Delegación de Paz FARC-EP

El sociólogo Alfredo Molano conoce las respuestas a estas preguntas como pocos y en su libro Trochas y fusiles: historias de combatientes intenta hacer una construcción de estas versiones. El libro está dividido en cinco partes. Cada una de ellas recorre alguna faceta de este grupo guerrillero o de aspectos que lo antecedieron.

El objetivo del texto no es premiar ni castigar, es contar. Dar información a la que no se le debe temer pues, en palabras del autor: “la violencia quizás no sea sino el miedo que nos tenemos entre todos. Es esencial quitarnos las máscaras que tanto nos asustan y vernos por fin las cara y así empezar a derrotar la violencia”.

El libro empieza con la historia del líder campesino Isauro Yosa, a quien Molano le da la voz para embarcarse en un recorrido por las confrontaciones entre los pequeños campesinos y los grandes terratenientes en el sur del Tolima durante la primera parte del siglo XX. Relata la formación de las ligas campesinas, la influencia comunista en estos espacios y la creciente polarización bipartidista. Llega así al 9 de abril, momento a partir del cual narra la estructuración y consolidación de las guerrillas y su asentamiento en el sur del Tolima.

La narrativa de Molano rompe con la dicotomía maniquea, algo fundamental para entender el conflicto colombiano.

Luego, en el siguiente fragmento, llamado ‘Limpios y comunes’, se encarga de contar la historia de Manuel Marulanda cuando todavía se llamaba Pedro Marín. Está narrada por ‘Munición’, quien nació en Génova, Quindío, al igual que ‘Tirofijo’, y de quien fue compañero de armas desde los tiempos de las guerrillas liberales. Aquí se da un contexto de la proveniencia del que sería el número uno de las FARC, de su familia, del hostigamiento de los conservadores, del momento en que pierde la confianza en la autoridad y de su ingreso a las filas de las guerrillas liberales.

Al mismo tiempo se reconstruye la alianza y luego confrontación entre las guerrillas liberales y las guerrillas comunistas (los limpios y los comunes) y cómo Marulanda terminaría por pasarse a combatir con las segundas. Esta también es la historia de los territorios de colonización campesina en el Tolima, del gobierno de Rojas Pinilla y del Frente Nacional. Este segmento finaliza con el ataque a Marquetalia, de donde Marulanda huyó con sus hombres para luego fundar las FARC.

La tercera parte es la historia del ‘Mono Jojoy” contada por él mismo. En esta se logra entrever un personaje hijo de la guerra, heredero del movimiento del alto Sumapaz que peleaba, de nuevo, contra los conservadores. La historia de alguien que desde niño se interesó por las armas y que empezó a participar del conflicto desde sus quince años. Esta narración es adentrarse un poco en la cotidianidad de la guerrilla, en las caminatas, en los campamentos y las confrontaciones militares.

‘Melisa’, el título del fragmento que le sigue, es también el nombre del único personaje del libro, que fue construido a partir de muchos personajes. Narra la historia de una joven que se une a la guerrilla, lo cual es un matiz importante en un libro constituido a partir de la memoria de hombres. Es una mirada detallada a las relaciones sociales al interior de la guerrilla: los conflictos personales, la convivencia, la cizaña, los consejos de guerra y demás debates internos y personales que puede vivir un guerrillero.

Las dificultades del relato

Víctor Julio Suárez Rojas alias Mono Jojoy, durante los diálogos de paz en el Gobierno de Andrés Pastrana.
Víctor Julio Suárez Rojas alias Mono Jojoy, durante los diálogos de paz en el
Gobierno de Andrés Pastrana.
Foto: FARC E-Paz

En el último capítulo el autor narra en primera persona la forma como construyó el libro: su travesía desde la región de La Macarena hasta el Duda, su llegada a Casa Verde donde conversó con los máximos jefes de las FARC, entre otros. En este capítulo quedan resueltas varias dudas sobre la construcción de todo el relato.

El autor presenta la historia de estos campesinos como la historia de individuos, a quienes simplemente les da voz.

La narrativa de Molano rompe con la dicotomía maniquea, algo fundamental para entender el conflicto colombiano. Su mirada no se acomoda a los intereses de sus protagonistas, pero tampoco a los del establecimiento. No tiene como función entrar a afrentar a sus entrevistados. Como se mencionaba anteriormente, el autor presenta la historia de estos campesinos como la historia de individuos, a quienes simplemente les da voz.

El relato impacta por las sencillez y porque desde una narrativa periodístico-literaria logra comunicar muy bien una parte de la historia del país. Como la historia está tejida desde adentro y no desde las conceptualizaciones abstractas que pueden tener algunos libros de historia y de ciencias sociales, el lector tiene una vivencia mucho más directa.

El libro tiene una finalidad específica y su fortaleza se convierte en su misma debilidad. Es un texto que busca transmitir una interpretación en torno a lo que ha sido el conflicto colombiano. No se trata de citas, ni de biografías, ni de fuentes contrastadas. Es la versión subjetiva, emocional y parcial que los guerrilleros tienen de sus vidas. Por lo tanto, a pesar de ser un material rico, esta parcialidad es una limitante que, de hecho, el autor nunca estuvo interesado en superar.

En definitiva, es un texto valiente pues, como indica el mismo autor, “hablar con los guerrilleros no fue tan difícil como ir en contravía de las versiones oficiales y consagradas tanto por los alzados como por el establecimiento. Esto fue -y es- el verdadero reto”. Un reto muy similar al que nos pone hoy un proceso de paz que pone prueba nuestra capacidad de escucha, de resiliencia, de reconstrucción y de mirar a los ojos a quienes fueron declarados enemigos absolutos.

 

*Historiador con maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes

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