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La economía colombiana: coyuntura y perspectivas

Escrito por Sara Pineros
Fábrica Plastilene de empaques plásticos para alimentos.

Fábrica Plastilene de empaques plásticos para alimentos.

Sara PiñerosEn medio de la desaceleración y de la incertidumbre, este repaso cercano de las cifras nos ayuda a entender que está pasando y cómo acabará el año en relación con los  sectores productivos, con la inflación, con la devaluación y con las tasas de interés.

 Sara Piñeros* 

Sin sorpresa

El jueves de esta semana el DANE publicó el dato de crecimiento económico del segundo trimestre de 2015, que fue de 3 por ciento y con el cual la producción acumuló un aumento  de 2,9 por ciento en el primer semestre del año.

Estos resultados no sorprendieron a los principales agentes del mercado financiero, quienes proyectaban que la tendencia a la baja registrada desde el cuarto trimestre de 2014 se mantendría durante el segundo trimestre del presente año, aunque esperaban un crecimiento un poco menor (el promedio de las proyecciones era de 2,7 por ciento).

Más allá de la cifra de crecimiento en sí misma y de su coincidencia con las expectativas del mercado, la importancia de aquel dato radica en la nueva información que proporciona para proyectar lo que puede venir para el cierre del año en materia de inflación, de desempleo, de comportamiento de las variables externas y de movimientos de política económica.

La industria y el comercio

Construcción de proyecto de viviendas gratis en Montería
Construcción de proyecto de viviendas gratis en Montería
Foto: Ministerio de Vivienda

Por el lado de la oferta, la industria manufacturera con una contracción de 1,3 por ciento y el transporte con un aumento de 0,5 por ciento fueron los sectores con resultados más desfavorables en el segundo trimestre del año.

El mensaje que se sigue de estas cifras es bastante elocuente: para reactivar el sector manufacturero y el comercio internacional en el corto-mediano plazo no basta con la  devaluación de la tasa de cambio, incluso tan intensa y prolongada como la que ha vivido el peso colombiano en estos meses.

Para reactivar el sector manufacturero y el comercio internacional no basta con la  devaluación de la tasa de cambio

Por ende, si nuestras esperanzas de retomar a una senda de mayor crecimiento hacia finales de 2016 y principios de 2017 se basan en el comportamiento del precio de la divisa, podríamos estar en el lugar equivocado, pues lo más seguro es que se necesite un plazo superior a un año y programas de desarrollo industrial ambiciosos para que esto se  haga realidad.

Más todavía si se tiene en cuenta que las economías de nuestros principales socios comerciales crecen menos de lo esperado y que  con ello disminuye su demanda por nuestras exportaciones. Tampoco ayuda la situación con Venezuela, tanto así que ha dado lugar a la declaración de emergencia económica en las regiones que limitan con aquel país. La verdad es que poco será lo que pueda hacer el gobierno a través de estas medidas para reactivar las economías locales en estas zonas de Colombia; sin embargo, era evidente que no podía quedarse como uno más de los espectadores ante la compleja situación que se vive en tales territorios.   

La construcción  

Las sorpresas positivas del crecimiento por el lado de la oferta vinieron de los sectores de construcción y minas y canteras.

Como esperaban los analistas, la construcción siguió liderando la actividad económica al alcanzar un aumento de 8,7 por ciento anual durante el segundo trimestre del año, por encima de todos los demás sectores. Si bien este dato es menor respecto del acumulado de 2014 (9,9 por ciento), en realidad muestra una recuperación significativa frente a los dos trimestres anteriores (6,1 por ciento en el cuarto trimestre de 2014 y 4,7 por ciento en el primer trimestre de 2015). De hecho, la construcción  superó las expectativas de los principales analistas, debido a la intensa actividad en el subsector de edificaciones, principalmente no residenciales.

La construcción sin duda seguirá siendo fundamental en medio de la desaceleración económica que -aún en el mejor de los escenarios locales e internacionales- caracterizará lo que resta de 2015 y el 2016. A falta del aporte de este sector, ya no estaríamos hablando de un menor ritmo de crecimiento, sino de un aterrizaje forzoso de la economía.

El panorama para el próximo año podría ser algo distinto en la medida en que el gobierno enfrentará de forma directa el efecto de menores ingresos petroleros y tributarios y tendrá una menor capacidad para seguir impulsando al sector de la construcción en el segmento de obras civiles. Además, la menor actividad de la cartera hipotecaria, así como la depreciación de la tasa de cambio y su repercusión sobre el costo de los insumos, se sumarían para crear un contexto más retador.

La minería

La mayor sorpresa provino del sector de minas y canteras, que logró crecer 4,5 por ciento en el segundo trimestre después de mostrar cifras negativas entre el segundo y el cuarto trimestres de 2014,  y de un aumento de apenas 0,5 por ciento en el primer trimestre de 2015.  La principal razón de este comportamiento fueron los mejores niveles de producción de carbón y de petróleo.

Pero más allá de esta mejoría momentánea, el mensaje sigue siendo que Colombia no podrá tener bases de crecimiento sostenibles sobre el sector de minería, sobretodo bajo las actuales circunstancias internacionales, marcadas por el menor crecimiento de China y la volatilidad de los mercados financieros, particularmente en ciertos tipos de commodities.

Otros sectores

Edificio Eccles en Washington D. C., sede del Sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos.
Edificio Eccles en Washington D. C., sede del Sistema de Reserva Federal de los
Estados Unidos.
Foto: Elvert Barnes

El comercio y el sector financiero crecieron por encima de la economía, a tasas de 3,8 y 3,6 por ciento, respectivamente. No obstante en tanto el consumo privado y la confianza sigan mostrando tendencias negativas, es probable que el crecimiento de estos sectores se resienta levemente en lo que resta del año. La menor demanda interna y el encarecimiento de los bienes importados serán factores de especial importancia para determinar el desenvolvimiento del sector comercial.

De resto, los sectores de servicios personales, agricultura y suministro de electricidad, gas y agua mostraron cifras de 2,5 por ciento en los dos primeros casos y de 1,6 por ciento en el último caso, todas por debajo del crecimiento de la economía. Sin embargo, cabe destacar que entre estos sectores solamente la agricultura se aceleró respecto del trimestre anterior y, además, en comparación con los últimos tres trimestres de 2014; esto a raíz de los mejores niveles de producción cafetera.

Bajo las circunstancias anteriores, el crecimiento económico en el segundo semestre de 2015 se ubicaría nuevamente en 2,9 por ciento. Buena parte de este más bien benigno resultado se debería a las mejoras acumuladas que se dieron en  el mercado laboral durante los años anteriores y que tienden a elevar el consumo interno. Pero se trata de un aporte marginal, cada vez más moderado y es además probable que el desempleo no siga disminuyendo sino que se mantenga en la cercanía del 9 por ciento.

La inflación y la tasa de interés

En este frente la situación se muestra adversa, por el traslado inevitable del sobrecosto de los bienes importados hacia los precios locales. Esto explica por qué  el alza acumulada del índice de precios durante los últimos doce meses superó el techo previsto por el Banco de la Republica (4,0 por ciento),  y al finalizar agosto se encontrara en 4,74 por ciento.

Ya no estaríamos hablando de un menor ritmo de crecimiento, sino de un aterrizaje forzoso de la economía. 

Aunque el aumento del tipo de cambio se deba sobre todo a factores externos, no es evidente que él sea pasajero y por lo mismo no hay bases para esperar una caída pronunciada en lo que resta de 2015. Esto mantendrá la presión sobre los precios y permite proyectar que la inflación anual del presente año cerrará cerca de 4,5 por ciento.

En este orden de ideas, convergen dos elementos que dificultan la tarea del Banco de la República: desaceleración económica y presiones inflacionarias que desbordarían la meta de largo plazo (especialmente en el caso de que aquellos choques que se creían transitorios resulten ser permanentes). De esta manera el Banco enfrenta una disyuntiva que no había tenido en lo corrido de esta década, y que pondrá a prueba el costo que está dispuesto a pagar en términos inflacionarios para mantener baja la tasa de interés y sostener así la actividad económica.

Es probable que el Banco ya esté cerca del límite que estaría dispuesto a pagar antes de elevar la tasa de referencia. Por ende, si los datos de inflación de septiembre y octubre son altos, el escenario más probable es un aumento en estas tasas, al menos en 25 puntos básicos para el cierre de 2015.

Entre los elementos que marcan el entorno internacional, incluyendo la evolución de la economía china y de los precios de los commodities, el de mayor importancia será sin duda  la elevación esperada en la tasa de interés de intervención en Estados Unidos. Quizás habría sido mejor un aumento de esta tasa en 2013 y 2014, y no ahora cuando las bases del crecimiento en Colombia se tambalean y las política fiscal y monetaria tienen menor  margen de maniobra para responder a esta clase de choques externos, caracterizados por la preponderancia de un banco central extranjero (la Reserva Federal de Estados Unidos) que incluso es más poderoso que el Banco de la República para dirigir la trayectoria de nuestras  economías.

 

 

* Economista y Máster en Finanzas Corporativas. Profesora Universitaria.

 

 

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