2015, el año en que volvió la inflación - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad 2015, el año en que volvió la inflación

2015, el año en que volvió la inflación

Escrito por Sara Pineros
Edificio del Banco de la República en Bogotá.

Edificio del Banco de la República en Bogotá.

Sara PiñerosDespués de mucho tiempo de inflación moderada, en este año volvió a acentuarse el alza de los precios debido al Niño, a la devaluación y – sobre todo- a la debilidad de la estructura productiva colombiana. Las perspectivas no son halagüeñas.

Sara Piñeros*

Alta inflación

En noviembre de 2015 el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) para los últimos doce meses había sido de 6,39 por ciento, muy por encima de los pronósticos de los analistas, así como del límite superior del rango-meta del Banco de la República (entre 2 y 4 por ciento).

La inflación para el año que termina superaría el 6,5 por ciento, y este será el único año cuando se incumple la meta impuesta por el Banco Central desde 2009. Los perdedores serán los consumidores que deberán enfrentar las alzas en el precio de los arriendos, servicios públicos y servicios personales durante 2016 y parte de 2017.

Los por qué

Detrás del comportamiento reciente de la inflación hay dos razones fundamentales:

  1. La primera concierne al precio de los alimentos, cuya variación fue de 9,81 por ciento, un alza que se explica en buena parte por el fenómeno climático de El Niño. Sin embargo, la inflación sin incluir los alimentos también está por encima de la meta de 3 por ciento desde finales de 2014, y en noviembre de 2015 fue de 5,1 por ciento. Esto quiere decir que -por el incumplimiento de las metas de inflación- las presiones de precios se vienen transmitiendo a otros sectores de la economía mediante el canal de las expectativas (lo cual también se observa respecto de los  bienes importados). 

Dada la gran variabilidad de precios de muchos bienes o servicios, para efectos de medir la “inflación básica” o “subyacente” deben excluirse algunos rubros especialmente inestables. De aquí resultan cuatro mediciones de  inflación básica, así: (1) inflación sin alimentos ni bienes o servicios con precios regulados; (2) inflación sin alimentos primarios, servicios públicos y combustibles; (3) inflación sin alimentos, y (4) inflación núcleo 20 es decir, donde se excluye el 20 de los productos o servicios con precios más volátiles.

El Banco de la República, la mayor inflación ha resultado de “choques transitorios”

Ahora bien: al tomar el promedio de estas cuatro medidas puede observarse una tendencia creciente de la inflación colombiana a partir de septiembre de 2014. Esto contrasta con la decisión del Banco de la República de suspender los aumentos en la tasa de interés entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015, y hace pensar que la política monetaria ha dado más importancia al crecimiento económico, y que el Banco ha actuado de manera más reactiva que preventiva frente a la inflación. 

  1. La segunda razón detrás del aumento sostenido de los precios es la devaluación del peso frente al dólar, que es superior al 30 por ciento y ha llevado la inflación de los bienes importables y exportables hasta 6,92 por ciento en noviembre de 2015, un nivel que no se alcanzaba desde diciembre de 2003. La inflación de los bienes importados ha sido bastante acelerada. En este momento, la devaluación de la moneda colombiana es una de las más altas de América Latina, por encima del promedio de países como Brasil, Chile, Perú y México.

La política monetaria

La inflación y el Fenómeno del Niño tienen un impacto en los precios de los alimentos.
La inflación y el Fenómeno del Niño tienen un impacto en los precios de los alimentos.
Foto: Veronica Olivotto

Según el Banco de la República, la mayor inflación ha resultado de “choques transitorios” que se reversarían con el paso del tiempo y en el lapso previsto para alcanzar la meta de política monetaria – que en Colombia es de dos años, es decir, que entre 2017 y 2018 la situación estaría otra vez bajo control-.   

Con ese argumento el Banco ha decidido no cambiar la meta de inflación de largo plazo, aunque es muy probable que tampoco se cumpla en 2016 porque los sucedido en 2015 pesará sobre la credibilidad de las metas futuras. Bajo el esquema de inflación-objetivo que utiliza el Banco, las metas sirven para anclar las expectativas de los agentes económicos, pero el incumplimiento de las metas juega contra los objetivos que el propio Banco adopte para el período siguiente.

Aquí vale la pena preguntarse cuál es el margen de maniobra que tiene el banco central para reversar o mitigar los fenómenos cambiarios que vienen acelerando el alza de los precios.  Por lo menos respecto de la devaluación, es claro que estamos ante un choque de amplia magnitud y que este proceso va a ser duradero. Es muy poco probable que el peso colombiano se recupere pronto, debido tanto a razones internas (como la débil capacidad  exportadora que se refleja en el déficit creciente de la cuenta corriente) como a factores externos (como la caída de los precios del petróleo, el bajo dinamismo del comercio mundial, y el alza de las tasas de interés o “normalización monetaria” que empezará a llevar a cabo la Reserva Federal de  Estados Unidos (FED)).

Aun cuando el banco central de Colombia esté aumentando la tasa de interés y haya anunciado intervenciones en el mercado cambiario, estas medidas de política monetaria no lograran eficacia suficiente para cambiar la trayectoria del tipo de cambio.

Como se dijo arriba, el incumplimiento de las metas de inflación ha afectado las expectativas de los agentes económicos, pues estas ya se encuentran en un 4,4 por ciento para el horizonte de un año, y en un 3,6 por ciento para dos años. Y a partir de la tasa de interés de los títulos de deuda pública a 2, 3 y 5 años estas expectativas exceden  a la inflación-objetivo del Banco de la República.

Es muy poco probable que el peso colombiano se recupere pronto

La forma predilecta de canalizar la inflación futura consiste en indexar los precios y salarios (como se hará próximamente y comenzado por el salario mínimo), pero esto tiende a convertir los fenómenos temporales en fenómenos permanentes.

Pero si las cosas no están saliendo como las esperaba ¿cómo es que el Banco de la República puede decir con certeza que los fenómenos cambiarios y sus efectos sobre la inflación son transitorios y reversibles?

Si las medidas cambiarias no logran controlar el precio de los bienes transables (es decir, importables o exportables) ni el Banco logra controlar  las expectativas (que a su vez sirven para controlar los precios de los bienes no transables), la única herramienta que queda por utilizar es el canal de producción (brecha de producto), que consiste en reducir la inversión y el consumo mediante aumentos en la tasa de interés, lo cual afecta principalmente el precio de los bienes transables, que no es propiamente de donde provienen las actuales presiones de precios.

En consecuencia, si quiere controlar la inflación, el Banco de la República debe llevar a cabo grandes alzas en la tasa de intervención para compensar lo que está sucediendo con la tasa de cambio y con las expectativas.

Esto es justamente lo que hemos visto con la subida de la tasa de interés a 5,5 por ciento en noviembre, después de estar en 4,5 por ciento en agosto. Pero esto puede acentuar la desaceleración de la economía colombiana, ya aquejada por un panorama internacional adverso. Controlar la inflación de esta manera conlleva un costo alto. 

La inflación es un fenómeno complejo y la combinación entre desaceleración económica y presiones inflacionarias es una de las más difíciles de manejar para los bancos centrales, sobre todo cuando las expectativas y el movimiento de la tasa de cambio no están de su lado.

La estrategia del Banco

La devaluación del peso colombiano frente al dólar está sujeta a factores como los bajos precios del petróleo.
La devaluación del peso colombiano frente al dólar está sujeta a factores como los
bajos precios del petróleo.
Foto: 401(k) 2012

Desde el año 2000 el Banco de la República adoptó la estrategia de inflación-objetivo, que consiste en:

  • La divulgación de metas de inflación,
  • El uso de la tasa de interés de intervención como instrumento principal, y
  • La transmisión de la política monetaria mediante los canales de tasa de cambio, las expectativas y la brecha de producto.

Aunque necesita de mucha información, este sistema tiene buen número de beneficios, como permitir que las expectativas de inflación se ajusten y fortalecer la credibilidad del banco central. Pero el sistema puede traer volatilidad cambiaria.

Las condiciones principales para que el sistema de inflación-objetivo funcione de manera adecuada son la independencia de la autoridad monetaria,  su alta capacidad técnica y una estructura económica sólida. Aunque sobre las dos primeras no hay reparos, Colombia tiene grandes problemas respecto de la tercera.

Se pensaba que la ausencia de alguna de esas condiciones no sería un obstáculo grave, pero hoy vemos que sí lo es. En efecto: lo  que está detrás de la inflación inducida por la devaluación es la debilidad de la estructura productiva colombiana. Durante los dos gobiernos de ha estado casi prohibido hablar de la política industrial, lo cual no ayuda a buscar soluciones de fondo a una dificultad que cada vez se vuelve más seria para la economía colombiana.

 

* Economista y Máster en Finanzas Corporativas. Profesora Universitaria.

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies