Ciencia, tecnología e innovación: los retos del nuevo gobierno
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Ciencia, tecnología e innovación: los retos del nuevo gobierno

Escrito por Diego Alejandro Torres
La Ciencia, tecnología en colombia

Colombia puede vivir el cambio más importante de su historia. Qué debe hacer el gobierno electo para evitar la decepción usual en materia de ciencia, tecnología e innovación.

Diego A. Torres*

Retos en ciencia y tecnología

El gobierno entrante necesita aumentar la inversión en ciencias básicas y mejorar la concertación entre el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) y los demás ministerios.

La influencia de la ciencia y la tecnología en el mundo es innegable. Basta pensar en las vacunas contra la Covid-19, en el internet, en la energía nuclear o en la conquista del espacio. Por eso el presidente Biden presentó de manera adelantada la mejor fotografía del espacio obtenida con el telescopio James Webb. Así le dijo al mundo: “tenemos la supremacía e independencia tecnológica que nos mantendrá como potencia durante mucho tiempo”.

El gobierno colombiano debe apoyar la investigación aplicada y la transferencia efectiva del saber si pretende construir una sociedad del conocimiento, donde el progreso y el bienestar vayan unidos al orgullo de crear nuevo conocimiento para el mundo. Así lograría avances inéditos en temas como la salud, la energía, la defensa, el desarrollo económico y las comunicaciones.

El reto es enorme. Los distintos ministerios tendrán que trabajar de forma sincrónica bajo la dirección del naciente Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para crear un sistema funcional que apoye la investigación en el país.

La situación es difícil porque el Ministerio de Ciencia tiene el presupuesto más bajo del gobierno: es 120 veces menor que el del Ministerio de la Educación, aunque es mayor de lo que se acostumbra.

Inversión nacional

Necesitamos aumentar el porcentaje del PIB en actividades de ciencia, tecnología e innovación, de menos de un 0,3 % a más del 2 %. Para esto haría falta una combinación de inversión pública y privada a corto y mediano plazo. La inversiones que realice el gobierno a corto plazo deberán atraer el capital privado a mediano plazo.

Para eso se necesitan lineamientos claros:

  • El financiamiento de las ciencias básicas debe provenir del presupuesto nacional.
  • Las exenciones tributarias deben mantenerse y expandirse, pero hay que asegurar que lleguen a las pymes y mipymes en vez de a las grandes empresas, las cuales podrían innovar sin dichas exenciones.
  • Las empresas basadas en el conocimiento deben poder financiarse con fondos de brecha y capital semilla si son el resultado de investigaciones dentro de universidades y centros de investigación, y atraen la inversión privada.
  • También debe crearse un sistema de inversiones desde diferentes frentes que articule las iniciativas dispersas.

Este gobierno tuvo la primera convocatoria del Sistema General de Regalías (SGR) que pretendía apoyar la investigación de frontera en temas como la mecánica cuántica.

Pero esta es una iniciativa del Ministerio de Ciencias que bien podría cambiar en el siguiente gobierno y que usa el complicado mecanismo de aplicación de proyectos del Sistema General de Regalías (SGR). Conviene recordar que existe una enorme disparidad entre la lógica de los proyectos de ciencias básicas y la lógica de la planeación nacional en los proyectos del SGR.

Financiar la investigación básica es una responsabilidad del Estado. Este es un tema estratégico y ninguna región tendrá el impulso a la investigación en, por ejemplo, computación cuántica, como prioridad en sus planes de desarrollo.

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Foto: Facebook: MinCiencias - La transferencia del conocimiento y la apropiación social de la ciencia juegan un papel clave.

Articulación del sistema

La articulación del sistema de CTeI es un gran reto en cualquier país. El gobierno, la comunidad científica y los partidos políticos deben entender que la ciencia y la tecnología son actividades y herramientas transversales para la administración pública y la sociedad.

La transferencia del conocimiento y la apropiación social de la ciencia juegan un papel clave. Pero debe adoptarse una visión pragmática que permita solucionar los problemas del país: la seguridad alimentaria, la salud, la independencia energética y tecnológica, el crecimiento económico y la defensa, entre otros.

Así pues, el gobierno debe redefinir y enfocar el papel de la tercera función misional universitaria para crear verdaderos lazos con el sector privado y la sociedad, y para reforzar la innovación y el emprendimiento basados en el conocimiento.

Además se necesitan leyes que incentiven la creación de empresas privadas como resultado de los procesos de investigación (spin-off) dentro de las universidades públicas.

También debe revisarse el sistema de incentivos a la investigación en universidades públicas para que responda a las necesidades de la nación y el contexto internacional, un tema aplazado por los gobiernos. Esta tarea será liderada por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Ciencias.

De igual forma convendría revisar el papel del Invima para apoyar la investigación en el sector salud y el de la DIAN en los temas de importación de materias primas y tributación, pues tiene serios problemas de modernización y corrupción en ciertos sectores.

Por otra parte, la Cancillería y el Ministerio de Ciencias deberán ayudar a localizar recursos internacionales y aprovechar la diáspora internacional mediante un programa de diplomacia científica, que acompañe las diferentes misiones internacionales de presidencia, las cuales se convirtieron en verdaderos paseos sin resultados.

También hay que definir el papel del sistema nacional de competitividad en el desarrollo de las capacidades regionales. Dicho sistema parece estar por encima del sistema de ciencia, tecnología e innovación. Esto debe cambiar pues la competitividad es apenas un indicador entre muchos, mientras que la CTeI es un verdadero sistema de creación de conocimiento y de soluciones para la sociedad.

El SENA merece un capítulo aparte. Es una entidad con una gran capacidad, pero con serios problemas de manejo de recursos y de articulación con el sistema de ciencias, tecnología e innovación.

Finalmente, aunque el Ministerio de Defensa tiene resultados muy interesantes dentro de la fuerza aérea y la policía, la sociedad no los conoce ni se beneficia de ellos y la desarticulación existente hace que se pierdan oportunidades únicas.

La articulación del sistema de CTeI y la sociedad es un reto tan grande que demandará la intervención directa y permanente de la presidencia. Algo que históricamente no ha pasado. El próximo ministro de Ciencias deberá aceptar las tensiones con la propia comunidad científica y tomar decisiones que esta no aprobará.

Sin un plan claro que reconozca los programas que deben seguir y los nuevos retos que deben afrontarse, se corre el riesgo de fracasar nuevamente en el proyecto más importante del país después de la paz: construir una sociedad basada en el conocimiento que traiga bienestar para todos sus ciudadanos y que haga de la ciencia un motivo de orgullo para el país.

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