
¿Necesita Colombia a la Universidad Nacional de Colombia?
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La Universidad Nacional encarna los sueños de progreso de miles de familias. Pero hoy está atrapada en una crisis de gobernanza y de autonomía que enfrenta a la academia con la política y amenaza la esencia misma de la institución
La mamá de Sandra llegó más temprano de lo usual a vender cigarrillos al detal y chicles en cajita a los transeúntes indiferentes que entraban presurosos a la universidad. La caja de madera que cargaba sobre sus hombros ocultaba el vestido nuevo con flores azules, unos zapatos relucientes y un collar majestuoso que la mamá de Sandra combinó perfectamente con su desbordante alegría. A las 10:00 a. m. dejó encargada su caja con otro vendedor con el que se turnaban amores y odios con el devenir de sus clientes. Hizo la fila de entrada al auditorio León de Greiff, de la Universidad Nacional de Colombia, y en medio de una muchedumbre majestuosa aplaudió a todos y cada uno de los graduandos, y luego, sin miedo a ocultar sus lágrimas, gritó de felicidad al ver que su hija recibía el título profesional que muchas generaciones de su familia ni siquiera habrían soñado con tener.
De no haber sido por la Universidad Nacional de Colombia, la Nacho para quienes aprendimos a amarla por siempre y odiarla en ocasiones, la mamá de Sandra nunca habría podido tener la oportunidad de ver sus sueños convertidos en las realidades de su hija. La Universidad Nacional hace que los sueños de progreso de cualquier joven, sin importar su origen o condición, se puedan cumplir; lo único que exige a cambio es la excelencia académica de sus miembros y el respeto a la autonomía universitaria por parte de la sociedad.
Excelencia académica y Autonomía universitaria
Son precisamente los ideales de excelencia académica y la autonomía universitaria de todo el sistema universitario los que el Consejo de Estado se encuentra defendiendo en estos momentos, con los fallos de las designaciones rectorales realizadas durante 2024 en la Universidad Nacional de Colombia. Dichos ideales están cimentados sobre la débil idea de que el Estado es el primer responsable de defenderlos.
Infortunadamente, la autonomía universitaria fue quebrantada por el mismo gobierno nacional, sin medir la terrible verdad de que “los gobiernos pasan, la academia sigue”, como escribí hace ya más de un año ante la certeza de que el Gobierno no solamente quebrantaría la autonomía universitaria, sino que instrumentaliza políticamente a la Universidad Nacional de Colombia. Hoy tengo la certeza de que el Gobierno continuará por esta senda.
Desde que escribí esas palabras, el presidente de la República, grupos étnicos, movimientos políticos y senadores de diversas corrientes han utilizado la universidad para promover su agenda política. La academia ha empezado a sucumbir a los vaivenes de la “cambiante” política, y la sociedad ha empezado a ver una desdibujada academia.
De sentencias, presunciones de legalidad y otros demonios
La sentencia del Consejo de Estado del 5 de septiembre es simplemente contundente, la designación de Ismael Peña como rector de la Universidad Nacional cumplió los requisitos de ley e internos de la Universidad. Dicho fallo deja en la peor de las posiciones posibles a todos aquellos que defendieron y permitieron la irregular designación el 6 de junio de 2026 del profesor Leopoldo Múnera a la rectoría de la Universidad Nacional, incluido el mismo profesor Múnera.
Cada día que pasa en la UNAL es un día más en el cual se siente el pesado aire de un gobierno universitario sin legitimidad, a pesar de la existencia de la “presunción de legalidad” del acto del Consejo Superior Universitario (CSU).
La Universidad y el sistema universitario están a la espera del segundo fallo por parte del Consejo de Estado. El cual definirá si la sesión del Consejo Superior en la cual se designó al profesor Múnera como rector de la Universidad es legal, ocurrida el 6 de junio de 2024, es legal. Como testigo de excepción de lo que precedió a esa desastrosa sesión debo decir que las irregularidades cometidas y la falta de formalidad de la misma fueron tantas, que una investigación por parte de los órganos de control como la Procuraduría hacia los miembros del Consejo Superior que intervinieron es simplemente inevitable.
Es tiempo de darle una mirada al futuro cercano y a largo plazo de la Universidad, en momentos en los cuales la incertidumbre que es acrecentada por los comunicados tanto de Leopoldo Múnera como del CSU no dan la intranquilidad manifiesta de que vamos a tener un nuevo episodio de desobediencia que perpetúa la horrible noche de la UNAL.

El futuro de la UNAL, el mejor de los escenarios
El futuro de la UNAL está en manos de quienes originaron esta situación. En primer lugar, el gobierno nacional y en segundo lugar, el CSU de la Universidad. Las decisiones que tomen tanto el presidente de la República como el Ministerio de Educación y los designados de forma directa e indirecta del mismo presidente serán determinantes para el futuro de la Universidad. El presidente tiene injerencia directa en cuatro de los seis miembros del Consejo actual.
El CSU debe generar comunicaciones claras en donde haga un llamado directo a que se respeten y acaten los fallos del Consejo de Estado y a que continúen las actividades académicas y administrativas en completa normalidad y en defensa permanente de la institucionalidad y el estado de derecho. Una comunicación reciente del 10 de septiembre dejó un muy mal sabor en la comunidad académica.
El profesor Leopoldo Múnera y su equipo de trabajo deben reconocer la fragilidad de su posición en la Universidad Nacional y empezar a dar señales claras de comportarse como académicos que respetan y defienden la institución y no como activistas que se dejan llevar por llamados a la desobediencia.
Los procesos de acercamiento y de posibles empalmes de equipos deberían iniciarse entre los profesores Peña y Múnera, independientemente del fallo del Consejo de Estado; la Universidad debe primar sobre los intereses personales. Las decisiones asociadas a planes de acción, uso de recursos, manejo de personal, entre otras, deben postergarse en los niveles de rectoría, vicerrectorías y direcciones nacionales.
Las facultades e Institutos deben continuar con sus actividades de educación, investigación y extensión. Dichos niveles gozan de pleno respaldo institucional y su operatividad es la base de la excelencia académica que caracteriza a la UNAL.
El peor de los escenarios
El escenario más probable es que el CSU se niegue tercamente a aceptar que el profesor Ismael Peña es el rector. Puede, por ejemplo, sostener la débil tesis de que la posesión no fue de ley. En ese caso nombrará un rector Ad Hoc, el vicerrector general, por ejemplo, y llamará a un nuevo proceso de designación.
El uso de maniobras jurídicas e interpretaciones maniqueístas del fallo del Consejo de Estado iniciará de nuevo un estado de desinstitucionalización, el cual será apoyado por manifestaciones violentas y llamados a la desobediencia por parte de grupos minoritarios de la Universidad Nacional.
Sin embargo, este escenario tiene un problema para los que usan términos como “pacificar la Universidad”. La inmensa mayoría de estudiantes y casi la totalidad de los profesores rechazan de plano cualquier intento de detener a la academia. La violencia dentro de los campus de la UNAL no es generada por sus integrantes sino por externos, como ya se ha visto con muchos ejemplos.
La Universidad no se debe prestar para actos de violencia y, por el contrario, debe iniciar acciones académicas que busquen el respeto al desarrollo de las actividades a distancia. Es la misma comunidad académica la que debe hacer un llamado enérgico al CSU y al mismo gobierno nacional.
Entes de control como la Procuraduría General de la Nación deben iniciar los respectivos procesos de investigación y sanción contra los miembros del Consejo Superior que apoyen todo proceso para desinstitucionalizar a la academia.
El futuro
Detener las actividades es un lujo que la academia no puede darse. La Universidad debe realizar todos los esfuerzos para sobrevivir a esta difícil situación. ¿De qué manera? Haciendo lo que mejor sabe hacer, creando conocimiento, transmitiendo sus saberes, preservando sus desarrollos. Cada facultad y cada instituto deben continuar sus actividades de forma resiliente y estoica.
Se debe pensar en un cambio estructural de la influencia del gobierno nacional en los Consejos Superiores de las universidades, con más miembros de sectores como la industria, los padres de familia, los alumnos de posgrado, las sedes de presencia nacional. Aumentar a un número razonable de entre 13 y 15 miembros que reflejan la sociedad colombiana; finalmente, la Universidad es de todos los colombianos, no de quienes recibimos sus beneficios de forma directa.
Debemos pensar en una forma de autonomía pragmática de las universidades públicas, que se inicie por los mismos consejos superiores. Fijar requerimientos académicos y de experiencia mínimos para sus integrantes. La meritocracia debe ser la piedra sobre la cual se construya la autonomía universitaria. Sin meritocracia el trágico destino de la academia es su triste desaparición, como una estirpe condenada a no tener una segunda oportunidad sobre la faz de la tierra.
La historia de la mamá de Sandra se repite cada año, en diferentes versiones y en todos los estratos sociales, en las diferentes ceremonias de grado de la Universidad, en los nueve campus de la Universidad (Tumaco, Orinoquia, Amazonia, Caribe, La Paz, Palmira, Manizales, Medellín y Bogotá). Cada padre de familia, independientemente de su condición u origen, aplaudió y lloró al ver a sus hijos recibiendo el título de la institución que tuvo sus orígenes en las ideas académicas del general Francisco de Paula Santander. Son esos jóvenes y esos padres los que necesitan de la Universidad Nacional, tanto como la Universidad necesita de ellos. Porque graduarse de la Nacional es entrar a ser parte de la historia de Colombia, y eso no es un peso menor para los hombros de jóvenes que se resisten a ser parte de las memorias de una generación trágica.
Le recomendamos: ¿Quién es el rector de la Universidad Nacional?
Acerca del autor
Diego Alejandro Torres
*Profesor asociado, representante Profesor asociado Profesoral ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional de Colombia.
34 comentarios





Después de tanto revuelo, ruido y del daño causado a la UN, no puedo creer que el Profesor Torres siga siendo representante profesoral al CSU. Y, peor todavía, me parce increíble que en razón pública le sigan dando voz como si fuera la única mirada autorizada al complejo panorama que ellos mismos (el anterior CSU y las administraciones pasadas) le crearon a la UN. Lamentable
Que pobreza intelectual de quienes critican al profesor
Si señor el país necesita la UN, El propósito de la creación de la UN, por un gobierno liberal, era precisa un lugar dónde se pudiera pensar y desarrollar el país con este criterio.
Definitivamente desde que inició este episodio, se violó la “AUTONOMÍA” uno de los tesoritos e iIngredientes principales de la excelente formación que recibimos en la
nacho. Viva la U, Viva la U, Viva la U, pública y autónoma!
Por lo que me he enterado los profesores no se sienten muy bien representados por el profesor Torres.
Así es.
Me disgustó su falsía al quebrantar su palabra de votar por el profesor Múnera. No que yo tuviera preferencias por nadie, pero si por la honestidad.
Joaquin Asecas
El profesor Torres escribe con un profundo resentimiento contra el Gobierno y contra la actual Administración Minera
Hoy 22 de Septiembre cumplo 47 años de mi grado de Abogado de mi Facultad de Derecho en mi Alma Mater y no comparto el artículo, el cual parece escrito por un enemigo de nuestra querida Ibstitucion
Considero que la Universidad debe mantener su esencia y no permitir que se destruya día a día, el recinto es una joya de nuestro país y como tal se debe cuidar , pues hay muchos jóvenes por formarse y nutrirse, de esta forma lograrán dar el salto al conocimiento en diferentes áreas.
La corrupción y las malas prácticas han permeado a la unal. La elección del rector Peña fue a todas luces amañada. Cambiaron los criterios a última hora. Se deben hacer ajustes para la elección de rector y cambiar a un sistema más democrático, abierto y participativo…pero mientras eso ocurre la gobernanza seguirá en un limbo que favorece a las «roscas» ya atornilladas en los puestos y cargos de privilegio. La culpa de esta situación es de la misma universidad que no quiere que nadie se meta con su famosa autonomía que en la última década se ha usado para favorecer intereses particulares de unos pocos…pocos que si tuvieran dignidad deberían retirarse y dejar el manejo a las nuevas generaciones.
Ahora que estuve en la Unal acompañando a mis hijos a presentar sus pruebas este fin de semana, sentí esa sensación que creo la mamá de Sandra pudo tener cuando ella esperaba obtener ese cupo anhelado, me emociona el creer que mis hijos puedan prepararse en al Unal.
Ojalá, en vez de tanta revolución destructiva se manifieste con una que sea constructiva, que avance en investigación y conocimiento, para seguir fortaleciendo la institucionalidad y preparando a los jóvenes que sueñan en ser grandes profesionales.
Amo esta institución a la cual mi madre me llevaba desde los 10 años + o -, y dónde mi hermano, otros familiares y amigos se han graduado y dónde viví muchas experiencias y enseñanzas, Vi cómo el al profesor Alberto Alava M. Se le hizo su cámara ardiente el el León de Greiff, a los 15 años, y ví en muchas ocasiones como la nacho siguió creciendo y sufriendo en algunos momentos para seguir adelante, no se puede permitir de él deseo de administrar «económicamente» la universidad prevalezca sobre la administración educativa y de excelencia, no se puede privilegiar el uso del saqueó al uso académico e investigativo, creo que se necesita respetar las normas y funciones a las cuales se debe la Nacho, y espero que mi hijo que se presentó este año para pregrado desde el 2026 pueda disfrutar y sacar todo el provecho de esta bella institución.
Que vergüenza de profesor, debería parar ya, solo demuestra envidia y rencor , que tristeza
Es lamentable la situación de nuestra UNIVERSIDAD. Todos los lugares donde el presidente mete la mano, crea conflictos y deterioros y la U no lo es menos. Una amiga mía y egresada de la Nacho me cuenta que la entrada por la carrera 30 es peor que un mercado persa.
No es culpa de ningún presidente que exista dentro de la universidad, «mercados persas», es la mala administración comenzando por los rectores, el consejo superior, dejaron que las mafias se apoderaran de los predios para negocios privados (drogas y prostitución), la Nacho debe continuar con su mision académica e investigativa, para continuar en los primeros puestos a nivel global y continuar educando a las nuevas generaciones
Y si ponen a alguien imparcial coherente inteligente a escribir la columna, y no a alguien que tiene interese oscuros corruptos adecuados a quien necesitan sea el rector.
Es increíble que un cretino como este será «profesor asociado» y representante profesoral. La pregunta no es si el país necesita a la Universidad, sino si la universidad necesita a tipejos despreciable como este.
Este tipo es la muestra de la degradación que sufre la academia hacia una política que solo vela por los intereses propios…una desgracia total.
Independientemente de la narrativa, el titular esboza una pregunta que está fuera de contexto, resulta inadecuada por no decir tonta (para no usar adjetivos agrestes).
El titular pudo haberse formulado dentro de una semántica más apropiada.
De acuerdo, esa pregunta no debería hacerse JAMÁS! Obvio Colombia, necesita a la Universidad Nacional, mi amada y gloriosa Alma Mater
Desde el título ya se prevee que es un artículo sin fundamento ni argumentos, sería imposible si quiera cuestionar la necesidad de la Universidad Nacional de Colombia. Toda mi familia y su subsistencia, resistencia y crecimiento es gracias a la UNAL. No comparto este amañado texto.
Estoy de acuerdo con el profesor Diego Alejandro Torres, es absurdo que el movimiento estudiantil de la Unal y muchos profesores , aún crean que el que más grita y la desobediencia civil son las reglas para elegir un Rector, envalentonados por un gobierno que premia y promueve la violencia y la desobediencia civil, desconociendo la Institucionalidad y autonomía de la Unal. El Profesor Leopoldo Munera, debe tener el valor civil de reconocer que se equivocó y dar un paso al costado, y permitir que el legítimo Rector asuma sus funciones si verdaderamente quiere un futuro digno, responsable y transparente para la Unal.
La investigación, una fortaleza de mi querida Universidad Nacional,no se puede perder. Que sea ésta misma la que los ayude a encontrar la mejor solución para que siga viva por muchos años.Gracias por permitirle a mi hija ser su egresada.
No entiendo cómo alguien y menos del ámbito académico se atreve siquiera a pensar o a cuestionar si la Unal es necesaria para el pais, la respuesta es obvia y lejos de cualquier duda o cuestionamiento.
No entiendo como Razón Publica un medio independiente donde hemos publicado, que verifica sus fuentes, le de espacio a un personaje que NO representa a la Universidad, que NO nos representa ni a profesores, ni profesoras. Que escribe incluso mal y no mide el alcance de sus afirmaciones, ramplonas y llenas de intención nefasta, servil a más no poder de intereses que vienen de fuerzas que si maltratan a la UNAL. Vergüenza me da de que lo publiquen como “profesor” de mi querida Universidad
Lastimosamente, la actual Administración está cegada en su orilla política a la que se une su exagerado ego, de forma tal, que el interés por la esencia de la UNAL no es su prioridad. ¿El Vicerrector General como Rector encargado? Por Dios, si él ha sido más el Rector que el profesor Múnera, junto con la Vicerrectora de la Sede Bogotá. La UNAL necesita directivos con verdadero sentido de pertenencia, responsabilidad e idoneidad, así como experiencia para los cargos de tan alta dignidad, no politiqueros ni ideólogos de vieja usanza, amangualados con cierto sindicato que lleva un año sacando el máximo provecho de la situación.
Desde la llegada de Munera y su grupo la universidad nacional va de para atrás. Ya la veremos caer en el ranking académico lo cual tardar años en recuperarse. La politiqueria y el populismo invadio la academia
Lamentablemente la familia lo último que quiere es que sus hijos vayan a un lugar como ese, ahora hasta los profesionales de allí no consiguen trabajo porque se tiene la imagen que no estudian solo incomodan a los demás con sus paros los jueves, parece que solo piensan en ellos mismos con hacer pasar mal al ciudadano de a pie que necesita por obligación las vías del entorno de ese lugar. Nefasto todo lo hacen por vías de echo no tienen la capacidad de comunicación y discernimiento y se creen los líderes del pais, nada más lejos de lo que es construir una sociedad solo se la pasan destruyendo.
Soy pensionada administrativa, me duele mi Nacho del alma. Espero que la situación actual sea superada con el concurso de la inteligencia, la ponderación y el respeto.
Te amo Universidad Nacional de Colombia!!!
Qué tristeza que este señor siga siendo representante de los profesores en el CSU de la UN, con todo el daño que ha hecho
La Universidad Nacionsl es actualmente una obligación podrida, hay mucha corrupción y negligencia administrativa.La mayoría de sus administrativos asi como docentes y roscas hacen lo que les viene en gana.Yo sería partidario de que con 3l presupuesto de la universidad , muchos jóvenes estudiarán en el exterior y que el campus fuera una reserva natural.Sus estudiantes ( yo soy egresado de ahi) ya no son tan buenos, dedicados y comprometidos con su formación y ejercicio de la profesión.
Hace muchos años pensaba que la Universidad Nacional y el pais diferente muchísimo.Actualmente lo que se ve en la universidad no difiere con la realidad nacional.Es muy común ver mucho estudiante de mala fe, muchos docentes de alto rango que son unos parásitos del presupuesto de la universidad bajo el pretexto de que investigan , y con un séquito de estudiantes mediocres que los siguen y que en un futuro ocuparán sus puestos.La planta administrativa también está conformada en su mayoria por funcionarios mediocres y arrogantes que solo están pendientes de que les consignen, que les incrementan el sueldo y de la clave del cajero.Pero no todo es malo, gracias a Dios, la fauna , la flora y los libros de la biblioteca son muy buenos .Ya es hora de que en este centro educativo ( soy egresado y ex docente ocasional de la universidad) sea materia de una fuerte reforma y reestructuracion.Eso no tiene ciencia.La cantidad de recursos que esta universidad consume estaría en mejores manos y daría mejores frutos si se da esa reforma.Haz fama y échate a la cama
Hace muchos años pensaba que la Universidad Nacional y el pais diferente muchísimo.Actualmente lo que se ve en la universidad no difiere con la realidad nacional.Es muy común ver mucho estudiante de mala fe, muchos docentes de alto rango que son unos parásitos del presupuesto de la universidad bajo el pretexto de que investigan , y con un séquito de estudiantes mediocres que los siguen y que en un futuro ocuparán sus puestos.La planta administrativa también está conformada en su mayoria por funcionarios mediocres y arrogantes que solo están pendientes de que les consignen, que les incrementan el sueldo y de la clave del cajero.Pero no todo es malo, gracias a Dios, la fauna , la flora y los libros de la biblioteca son muy buenos .Ya es hora de que en este centro educativo ( soy egresado y ex docente ocasional de la universidad) sea materia de una fuerte reforma y reestructuracion.Eso no tiene ciencia.La cantidad de recursos que esta universidad consume estaría en mejores manos y daría mejores frutos si se da esa reforma.Haz fama y échate a la cama
Cuando siempre en todos los medios no independientes, se presenta un profesor, con profundos intereses personales y que representa un pequeño grupo de funcionarios que se han visto beneficiados con los jugosos contratos de su corporación ROTTOR, dando sus opiniones cargadas de inexactitudes y mentiras, se puede concluir que su lucha es para encubrir a quienes han contratado 303 mil millones de pesos en sus negocios y no quieren rendir cuentas, profesor Torres porque nunca ha dicho cuantos millones ha ganado con ROTTOR, y quienes son los profesores y profesoras, políticos y sus familiares que contratan hasta venta de comida y refrigerios a nombre de la Universidad, esa es la verdad que ustedes no desean que la opinión pública lo sepa.
Una verguenza que Razón pública deje este señor lleno de odio porque le quitaron sus negocios turbios publicar sus fakes news para desprestigiar la institución que le paga. Si está tan mal la UNAL, porque no se va?