Las juventudes del Cauca: un tejido de voces que resiste a la guerra
Foto: Facebook: REDEJOCA

Las juventudes del Cauca: un tejido de voces que resiste a la guerra

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Ante la violencia y el reclutamiento forzado, los jóvenes del Cauca se unen en defensa de la paz, la solidaridad y la interculturalidad a través del diálogo y la organización comunitaria.

Diana Quigua *

Jóvenes contra la violencia

Ante el atentado de las FARC del 20 de mayo en Morales (Cauca), un grupo de adolescentes y jóvenes indígenas, afrodescendientes, campesinos y urbanos rechazaron en un manifiesto el exterminio de la juventud en este departamento. En la declaración, se oponen a seguir alimentando la guerra y a seguir alterando los valores del cuidado, la solidaridad, la amistad y la empatía que les han enseñado en sus territorios, comunidades y familias. 

Los procesos y las plataformas organizativas juveniles, como la Juntanza de Jóvenes de la Minga Suroccidente, están tratando de solucionar los conflictos territoriales desde el encuentro, el diálogo y el reconocimiento de sus necesidades particulares

En el documento, expresan: “Un territorio que se queda sin mayores está condenado a retroceder, pero un territorio que se queda sin sus juventudes está condenado a no tener futuro”. Esta frase resume la situación que hoy viven y marca la contundencia de un mensaje que muestra la fuerza espiritual, política y organizativa propia de la juventud en resistencia.

Según el informe de la Comisión Intersectorial para la Prevención del Reclutamiento, Utilización, Uso y Violencia Sexual contra Niños, Niñas y Adolescentes (CIPRUNA), Cauca presenta los mayores casos de reclutamiento forzado, principalmente en los municipios de El Tambo, Argelia e Inzá. Según la Defensoría del Pueblo fueron reclutados 235 niños y niñas indígenas en 2023. 

Los procesos y las plataformas organizativas juveniles, como la Juntanza de Jóvenes de la Minga Suroccidente, están tratando de solucionar los conflictos territoriales desde el encuentro, el diálogo y el reconocimiento de sus necesidades particulares como una apuesta de paz territorial. Quieren materializar el sueño de transformar las adversidades a las que se enfrentan en sus territorios y ser empáticos con la realidad de los jóvenes en su pluralidad y en su diversidad.

Foto: X: Juventudes -Minga suroccidente Plataformas organizativas juveniles, como la Juntanza de Jóvenes de la Minga Suroccidente, están tratando de solucionar los conflictos territoriales desde el encuentro, el diálogo y el reconocimiento de sus necesidades particulares.

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La unidad como principio ancestral

Yiner Quiguantar, joven líder indígena nasa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC dice: “siempre se ha dicho que los jóvenes generan problemas o que solamente están para desarmonizar los territorios”, pero realidad es diferente. Por lo general, les restamos agencia y capacidades a los adolescentes y a los jóvenes, pero son ellos quienes están dispuestos a superar las divisiones heredadas del multiculturalismo. 

Al movimiento indígena, afrodescendiente, campesinos, barriales y populares del suroccidente los ha unido la defensa por la vida y los derechos humanos. Esto hace que el movimiento de jóvenes le apueste a la unidad como principio ancestral, lo que ha permitido su conexión con los diferentes procesos con los que confluyen, como los feminismos y su constante invitación a transformar los machismos y las violencias patriarcales dentro de sus comunidades, territorios y organizaciones. 

La Juntanza es un escenario de confluencia de diferentes expresiones de las juventudes y es un tejido colectivo que se ha construido desde los principios de igualdad y justicia social: “El respeto de la dinámica de los otros es fundamental para este tejido”. Esto ha permitido que la interculturalidad sea el centro del diálogo que posibilita la superación de las rupturas comunitarias: “En la madre tierra cabemos todos, porque todos somos hijos de la madre tierra”. 

Para Yiner, este principio nos permite ser comprensivos y respetuosos de los otros y las otras. Para esto, en minga o en la tulpa, los jóvenes realizan talleres pedagógicos, propician conversaciones sobre sus experiencias y se reúnen a compartir la palabra, la cual permite el entendimiento y la comprensión. Además, construye algo que se repite constantemente: empatía. 

En ese camino, los jóvenes de la Minga Suroccidente vienen impulsando conversaciones con jóvenes del sector empresarial, del sector privado, para tejer ese entendimiento sobre lo que se concibe por paz y los diferentes caminos a recorrer para llegar a ella. Señalan que la importancia es identificar los intereses e intentar comprender a los otros y otras. 

Los jóvenes nos envían un mensaje, exigen que abandonemos el adulto-centrismo, tanto como el centralismo de las políticas de Estado y reconozcamos que son pilares de la construcción de una sociedad plural e intercultural

En el Suroccidente, se les suman otros procesos organizativos de juventudes como la Agenda de paz joven del Cauca, Caminando por la paz o la Red Departamental de Jóvenes del Cauca. Todos procuran salvaguardar los derechos de las juventudes, el reconocimiento como sujetos políticos autónomos y sus aportes a la construcción de paz. 

Nos cuenta Yiner: “El objetivo es quitarle jóvenes a la guerra”. Para esto exigen al Estado el reconocimiento de su participación y la capacidad de liderar esta apuesta. Saben que el arte, la cultura y la educación son claves para crear sensibilidad y permiten “la conexión mente, corazón y pies sobre la madre tierra, cuando avanzamos con la madre tierra tenemos una empatía social sobre la responsabilidad que nos corresponde”. Es decir, se construye armonía individual, colectiva y territorial como respuesta al asedio de las armas. 

Los jóvenes nos envían un mensaje, exigen que abandonemos el adulto-centrismo, tanto como el centralismo de las políticas de Estado y reconozcamos que son pilares de la construcción de una sociedad plural e intercultural y que su autonomía, creatividad y autocrítica son fuerzas vitales de la transmisión de culturas de paz en sus territorios. 

Tenemos que permitirles que definan sus horizontes y sus rumbos.

Lea en Razón Pública: El diálogo con el EMC: la Amazonía y el respeto a los derechos humanos

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Diana Quigua

Escrito por:

Diana Quigua

*Indígena del pueblo Cubeo, directora de Poblaciones del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

0 comentarios de “Las juventudes del Cauca: un tejido de voces que resiste a la guerra

  1. Saludos de paz y bendiciones desde México. Interesante me parece cuando dice: «En la madre Tierra cabemos todos, porque todos somos hijos de la madre Tierra». En México sucede igual. Existe gran diversidad y es bueno que sea así. También pasa en Palestina y en las regiones de Oriente Medio y del Golfo Pérsico. Gracias a Dios, El Creador, se levantan muchas voces en el Cauca, en Gaza, en Isfahan, en Palmira, en Ceuta, en el mundo entero, a favor de la paz, de las conversaciones, de dialogar, de respetar. Recuerdo la época hippie y me da nostalgia: «Amor y Paz», puede sonar ridículo, pero como dijo la poeta chiapaneca (de Chiapas, México). Es mejor ridículo, que sicario… Atentamente, Fernando Acosta Riveros

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